Globalización y Competitividad Lic. Enrique Cabanilla Globalización hoy, es sinónimo de irreversible, término que según el diccionario de la lengua significa " que no pude volver a un estado anterior". Es a la vez sinónimo de inalterable, invariable o definitivo, palabras que demuestran cual es la importancia de comprender y evaluar los procesos y alcances de este tema. Desde la conquista Europea a América hasta la caída del Muro de Berlín, los hechos han marcado procesos históricos cíclicos de cambio, hasta el presente, donde "vivimos en una época de transformaciones de amplitud y de profundidad cuya realidad va mas rápido que nuestra capacidad para reconocerla y entenderla." El término globalización fue propuesto por Theodore Levitt en 1983 para llamar así al proceso de convergencia de mercados, dicho en otras palabras lo utilizó para enmarcar la presencia de similares productos y servicios hasta en los mas recónditos lugares como bien podría ser el caso Coca - Cola, Pepsi, MacDonalds, Toyota, etc. Sin embargo cabe anotar que en los mercados convergentes de hoy, no todo es global, puesto que aunque existan productos, como los antes citados, existe otra variedad de productos y servicios que son de producción y consumo local o regional (alimentos básicos, servicios públicos, productos tradicionales), hecho que como veremos posteriormente no se mantendrá inalterable o, como se podría pensar, libre del proceso de globalización. En 1990, Kenichi Ohmae amplió sustancialmente el contenido del término. Pues aseguró que estábamos frente a un proceso que desembocaría en una forma de gestión integrada a escala mundial de la gran empresa multinacional, capaz de decidir, en beneficio propio, la instauración de reglas del juego anteriormente creadas por el Estado-nación. Es en realidad a partir de estas tesis que comienza a generalizarse el uso del término globalización. Según Ohmae ese mundo globalizado no abarcaría a todas las naciones pues habría un buen número de ellas que serían periféricas al sistema integrado, aunque la vida social en la periferia estaría más que nunca determinado por las decisiones procesadas en el centro globalizado o integrado. Tema que ha sido discutido, pero que a cada paso de este complejo sistema se ve más irreal la posibilidad de excluir a toda una nación o a una región del efecto global. Los Estados no están obligados a participar de este proceso en curso. Pueden o no hacerlo. Pero, quienes no se incorporen deberán asumir el riesgo - y eventualmente el costo - de quedar al margen de una reconversión. Este cambio de época que vive el mundo está conectado a procesos profundos que son: a) Revolución científico-técnica y sus derivaciones tanto hacia el modo de producción como hacia el plano de la gestión. (computación, internet, calidad total, empowerment, entre otros) b) Facilidad de acceso a la información c) Cambio en las estructuras laborales y su impacto sobre la sociedad y d) La globalización económica. Bajo estos parámetros el mundo actual se ha sumergido en una dinámica profunda de transformación, que en muchos casos no resulta equitativa y que por regla no es fácil. "En síntesis, se puede considerar a la globalización como una sumatoria de los siguientes componentes: a) Un fenómeno con historia que, como dice Aldo Ferrer, "tiene exactamente una antigüedad de cinco siglos", al remontar su inicio a los grandes viajes de la última década del siglo XV. b) Un proceso que si bien está presente a lo largo del desarrollo capitalista, sólo recientemente se torna en la modalidad dominante, de manera que "el capitalismo del siglo XXI será el de la globalización"; para algunos supone, además, un cambio de época. c) Un fenómeno multidimensional y de naturaleza compleja: económica, política, social y cultural, que se diferenciaría, por eso mismo, del concepto de "mundialización", centrado en los aspectos económicos, que se difundiera unas décadas atrás, sobre todo entre los autores franceses. d) Un proceso intenso, pero parcial, heterogéneo y desequilibrado, que tiene un núcleo globalizador de carácter tecnológico y económico, abarcando las áreas de las finanzas, inversiones, comercio, producción, servicios e información y que ha avanzado más rápidamente en algunos campos y en forma más lenta en otros. e) Un fenómeno que transmite la convicción de que cualquier intento de desacoplarse de él está condenado al fracaso. Existe una suerte de "déficit ideológico", resultante de la ausencia de modelos alternativos que luzcan viables en el contexto del proceso de globalización. f) Un proceso que califica, por su importancia, a la fase actual del desarrollo del sistema capitalista; aunque cabe destacar, como dato ciertamente peculiar, que aún hoy el comercio y la inversión internacionales son notablemente menores que el comercio interno y la inversión nacional." Por estas razones hoy ante ustedes puedo mas que reforzar la tesis que he sostenido durante varios seminarios y conferencias, de que la Globalización es una realidad inminente, irreversible y duradera a la cual hay que entenderla y manejarla en orden de poder hacer uso de ella, y que no seamos tan solo herramientas sin vida de su proceso. Analicemos ahora, la globalización y su efecto en nuestro entorno inmediato - Nicaragua - y en sus alrededores -Latino América -. Primero debemos "reconocer que los cambios no llegaron sólo por el empeño y la decisión de los países de la región o por el camino de las negociaciones entre gobiernos para establecer nuevas reglas del juego y propiciar un nuevo orden económico internacional. Más bien ellos fueron el resultado de la acción y el efecto combinado de la crisis de la deuda externa padecida por la región durante la década de los ochenta, de la condicionalidad impuesta por los organismos financieros internacionales y la influencia determinante y poderosa del pensamiento neoliberal, asociada con el proceso de globalización y nueva expansión del capitalismo." Hecho que se ve mas que ejemplificado en países como Nicaragua, Honduras, Guatemala entre otros. Con este panorama "los países de América Latina y el Caribe iniciaron o profundizaron una serie de reformas institucionales de carácter interno y de alcance internacional. Ellos se incorporaron o incrementaron su participación en organizaciones tales como la Organización Mundial de Comercio (OMC). En el ámbito hemisférico y regional celebraron acuerdos de integración o de libre comercio que han fomentado la negociación internacional y las corrientes recíprocas de inversiones," con bureos de especialistas como es el caso de el Mercosur, el Pacto Andino o el mismo Parlamento Centroamericano. "Entre las reformas a las políticas nacionales, el traspaso de empresas del sector público a empresas privadas nacionales e internacionales se transformó en uno de los pilares de las reformas estructurales promovidas en la región. Entre 1985 y 1992 se privatizaron en América Latina y el Caribe más de dos mil empresas públicas en áreas diversas tales como bancos, seguros, telecomunicaciones, aerolíneas, carreteras, puertos, electricidad, servicios sanitarios, petróleo, minería y comercio." Y bajo la inminente presencia y presión del efecto globalizador varias empresas que aún no han sido vendidas, lo serán en un futuro mediato. En algunos casos, los gobiernos están depurando las empresas para negociar mejores precios por ellas. En el período 1990-1997 se realizaron operaciones de privatización por un monto de 97.193 millones de dólares. Asimismo, mediante modificaciones legislativas muy favorables se abrieron a la inversión privada directa, especialmente extranjera, sectores anteriormente reservados al Estado y se establecieron diversas formas de relación entre el sector público y los particulares que favorecían la participación privada en nuevas áreas. Lo que claramente se demuestra pues el mercado convergente de productos globales, ha crecido dentro de nuestros países de manera significativa. Basta mirar la inversión extranjera que ha entrado a varios países como Nicaragua, donde los proyectos van desde la adquisición de empresas públicas como Enitel, hasta la construcción de un servicio de competencia para el Canal de Panamá. La apertura al comercio exterior fue una de las políticas de mayor impacto para el funcionamiento de las economías de la región y para su inserción en los mercados internacionales. La rebaja de los niveles arancelarios y la simplificación de la estructura tarifaria - de manera unilateral- por casi todos los países de la región estuvo acompañada por la eliminación de prohibiciones y restricciones cuantitativas, y condujo a una dinamización tanto de las exportaciones como de las importaciones. Se logró, incluso, en relación con el comercio intrarregional, recuperar y superar los niveles anteriores a la crisis de la deuda externa de los años ochenta." Este hecho es además un factor de mucho cuidado, pues las regularizaciones en el comercio exterior, fueron usadas como herramientas proteccionista a la inversión y producción nacional, algunas veces justificadamente, por carencias tecnológicas o de recursos que no le permitía a tal o cual industria competir en las mismas condiciones que otras en el ámbito mundial, y en otros casos sin motivos válidos, por defender cuotas políticas que llevaron a tal o cual candidato al poder. Esto, someramente, es una visión de cómo la globalización se ha ido asentando y hoy esta aquí presente, con su título de irreversible. La verdad es que hoy es duro, casi imposible mantener un mercado proteccionista, pues las presiones externas son fuertes y atacan por varios frentes. A la par de estos procesos económicos, varios aspectos políticos también se han transformado a estas nuevas reglas de juego. "Se puede señalar, con bastante certeza, que un soporte esencial para que en la última década se pudieran recorrer nuevos caminos ha sido la recuperación democrática en toda la región. Incluso, no es osado señalar que la década de los ochenta, calificada como la "década perdida" ha dejado como legado la reconquista de la democracia, como forma de gobierno y valor fundamental." Es importante también señalar que en el orden político se ha visto una transformación de lo meramente populista, hacia propuestas de co-gobierno y coparticipación, ante graves problemas como el del aumento de las brechas sociales, que puede ser uno de los efectos más negativos de una inminente inmersión a la globalización sin macroplaneación estratégica de los gobiernos locales y nacionales. Y esta por demás decir que al momento la ideología ha perdido temporalmente polaridad, pues cayó uno de los grandes sistemas, y mas bien hoy se busca un gobierno democrático de gestión, en el cual la colaboración interpartidaria es no una posibilidad, sino una obligación. Mas este proceso de trabajo mancomunado en lo político no es fácil. Vasta pasar revista a la prensa latinoamericana para detectar el grado de convulsión social que se vive en varios frentes, que asumen como nosotros aquí un interrogante sobre la competitividad cierta que tiene la región en el proceso de globalización. "Desde luego, hay una diferencia importante con el pasado: los críticos episodios políticos vividos por distintos países de la región, hubieran sido interpretados por sus militares como claras manifestaciones que los convocaban a tomar el poder en los diferentes países. Hoy en cambio, son los propios mecanismos institucionales democráticos los que encuentran las fórmulas adecuadas para dar soluciones constitucionales a los cruciales problemas vividos. Al respecto, se debe reconocer que ello se ha podido verificar gracias al nuevo contexto político que permiten y fomentan el regionalismo y la globalización." Estas condiciones históricas tienen hoy relación directa con la forma de organizar las políticas, o el mundo de la política en sí mismo. Tienen gran influjo sobre el diseño de parámetros internos y sobre la elección de procedimientos en los campos estratégicos nacionales y de las relaciones internacionales. Estas políticas se enfocan a desarrollar tres campos: a) Confiabilidad b) Estabilidad y c) Competitividad. Las condiciones de confiabilidad consisten en la credibilidad que un país despierta en los restantes. Es decir en qué medida sus vías de desenvolvimiento, su desempeño y las formas de organización social y política lo tornan creíble a los ojos de los otros. Muy vinculada al anterior concepto está la estabilidad, lo que se enfoca especialmente es la estabilidad económica y política. Y finalmente está la condición de la competitividad, en el contexto de apertura, liberalización, desregulación y privatización que se ha hablado anteriormente. Más es aquí donde se han encontrado, sobre los resultados de un diagnóstico situacional, gran cantidad de debilidades y amenazas que en muchos casos han sido el detonante de los estallidos sociales y gremiales que hablaba anteriormente. "Por ahora las condiciones son más radicales para la existencia de las empresas. Las gremiales y asociaciones sectoriales de los países latinoamericanos deben empezar por comprender que no se puede salvar todo. Un sector como el de transporte podría ser un punto de desarrollo, pero en cambio otro como el calzado podría tener un futuro incierto. Una figuración como ésta plantea una plataforma o mapa sectorial que obliga a priorizar las medidas de rescate productivo. Los programas de análisis de competitividad nacional que algunos países realizan en el área son claves para ello. Sin embargo, ésta vez hay una obstrucción adicional, que es una característica común a nuestros pueblos, en cuanto que en cultura de política económica se hacen muy buenos proyectos, pero en cambio se tienen hechos que hablan de otros resultados. Si por una vez se diera una verdadera aplicación a los programas que buscan la competitividad, es decir que realmente se cumpliera - por ejemplo- que a un pequeño empresario se le pudiera resolver un crédito en quince días, tomando como garantía un fondo nacional, se estaría dando paso a un proceso de verdadero crecimiento, en vez de colocar una pomposa línea de crédito que pida garantías insuperables. Los programas de competitividad deben tener otro factor común. En primer lugar, no debe faltar una exploración sectorial. Quién compra, quién vende, quién distribuye, quien invierte, etc., en cada sector. En segundo término, el diseño de una estrategia nacional que coordine los sectores, producto del hallazgo de múltiples variables." Se debe al mismo tiempo, del diagnóstico situacional mencionado anteriormente, rescatar las fortalezas y oportunidades de producción y servicio de cada región o municipio, y encaminar un fortalecimiento supraestructural que permita que estas se conviertan en puntales de desarrollo de productos y servicios segmentados para mercados segmentados, tendencia que parece ser una alternativa para posicionarse en el campo global para productores pequeños. Ejemplo de esta competitividad sobre la base de una fortaleza es la empresa que fabrica los licores (Flor de Caña) que gracias a su gestión de posicionamiento, acompañada por la certificación ISO, han logrado tomar un lugar en el mercado global regional y mundial. Pero no hay que sobre-entusiarmarse, porque lastimosamente tenemos muchas desventajas competitivas, mismas que son el resultado de nuestras falencias en las bases estructurales de la globalización. a) En lo científico-técnico tenemos problemas a dos niveles, el primero que la creación de nuevas tecnologías es muy poca, lo que nos ha expuesto a ser tecnodependientes, y el segundo problema es que la carencia tecnológica ha impactado en un recurso humano que no ha podido construir similares destrezas y conocimientos que aquellos que han sido formados en países tecnoproveedores. b) Es verdad que la información se ha facilitado, pero en nuestra realidad es aún un mito. No contamos con canales de distribución de la información, como un simple sistema de bibliotecas global, en el cual herramientas como el internet nos permitirían accesar dicha información, y que a la vez estas bibliotecas, sean el centro de distribución de los proyectos que día a día se elaboran y se ejecutan en nuestro país y en nuestra región. c) La estructura laboral se ha visto de igual manera afectada, primero por lo que expuse antes en lo referente a las destrezas necesarias y segundo porque los mercados convergentes tienen centros de producción establecidos, sin que estos necesariamente estén en puntos fuertes de venta. Sin embargo el mercado global presiona para que la estructura laboral mejore, por la misma razón de que si no existe poder adquisitivo no podrá mantenerse el mercado transnacional. d) Con lo referente a la última base estructural, la globalización económica, el problema radica en que muchos países latino americanos no han cumplido aún con las tareas de confiabilidad y estabilidad, lo que claramente no ha permitido el trabajar en competitividad. "Los efectos negativos de estos procesos se superponen a las profundas fallas estructurales en los países de la región, que se exteriorizan en una realidad secular de pobreza, exclusión social y desigualdad social. Si bien se logró una reducción gradual en los niveles de pobreza existentes en la "década perdida", que descendió del 41% de los hogares en 1990 al 36% en 1997, el número de pobres se mantuvo por encima de los 200 millones de personas hasta 19997 y aumentó durante la crisis, en magnitudes todavía desconocidas". Cerca de la mitad, de ese total que no puede cubrir sus necesidades fundamentales, vive en la indigencia. Y esta realidad, obvia y lamentable, es estructural y no un simple producto de un fenómeno reciente. En el caso de los países de la región, a las dificultades intrínsecas de la coyuntura, se añaden estructuras sociales muy inequitativas, que se expresan en indicadores de distribución de la riqueza mucho más desiguales que en el resto del planeta: por un lado, mientras la clase media representa entre un 50 y 60% de la población en los países industrializados, en América Latina es menos del 20% del total; por otro lado, en la región se incluyen los países con la mayor brecha de ingresos en el mundo: por ejemplo, en el caso de Brasil y Guatemala, el 10% superior de la población absorbe casi el 50% del ingreso nacional, mientras que el 50% inferior de la escala apenas gana algo más del 10%. En general, en toda la región. la brecha entre el 10% superior y el resto de la población refleja el lento y desigual progreso en el nivel y la calidad de la educación. Peor aún, la distancia entre el ingreso de profesionales y técnicos y el de trabajadores de menor calificación ha aumentado cerca de 50%, lo cual supone una fuerte concentración del ingreso en función del nivel de educación. Evidentemente, el desafío de la equidad en la región no se puede limitar a la reducción de la pobreza, sino que debe abarcar también la igualdad de oportunidades y la distribución del ingreso, mediante la adopción simultánea de políticas en las áreas demográfica, ocupacional y educacional." Con estas consideraciones entramos en un proceso de competitividad con perspectivas, siempre y cuando se llegue al acuerdo nacional que permita la confiabilidad y la estabilidad. Para entrar al nuevo mercado global contamos con buenos cimientos en tres aspectos a) Insumos, mismos que en Latino América han sido abundantes, y gracias a nuestro proceso de desarrollo se han mantenido mas tiempo lejos de la depredación que se ha visto en países llamados industrializados. Además que contamos hoy con toda una ideología de sostenibilidad que ha hecho de este proceso más productivo y con mayor conciencia de equidad de utilidades. b) En cuanto a los productos y servicios, Latino América tiene fortalezas muy grandes a ofrecer al perfil del nuevo consumidor. Es mal "natural", aunque no signifique más consciente de esto, y conserva en si muchos activos culturales que están en proceso de recuperación y que son puntos de apoyo para competencias especializadas. c) Finalmente, nuestro tardío desarrollo nos ha regalado una fuente inagotable de casos de estudio, que si lo deseamos serán pie de estrategias de menos riesgos y mejores resultados. Estamos en la postura de usufructuar de un benchmarking global y mejorar nuestra productividad a menos costo y con menos inconvenientes. Debemos modernizar el aparato productivo y agilizar las reglas de juego. Comunicarse, producir, resolver los conflictos, son procesos básicos para aspirar a estar incluidos en el mundo globalizado. "El desarrollo con equidad y la política social deberían ser perseguidos con una visión integral, o sea, las políticas educativas, sociales, de salud y de empleo deben diseñarse en el marco de una política para el desarrollo humano integral. Si se desea consolidar la estabilidad democrática y las perspectivas de progreso económico, en el futuro inmediato se deberían poner en práctica políticas que contribuyan a acelerar el crecimiento e incrementar la inversión, que refuercen el vínculo con la generación de empleo y faciliten el acceso al capital, la tecnología y la organización empresarial a las pequeñas y medianas empresas, responsables de la mayor parte del empleo en los países de la región." "Si el fenómeno de la globalización se entendiera en un sentido moral y solidario, debería ciertamente propiciar la negociación de la deuda externa dando ventajas a los países pobres, y debería también buscar la forma como estas mismas naciones lograran la competitividad en el mercado internacional. Si el objetivo de la globalización es verdaderamente no dejar a nadie al margen, entonces se requieren importantes inversiones sociales por parte de las instancias económicas mundiales para que se abata la miseria y la pobreza externa." La globalización es irreversible, aunque sea por el momento, hasta que no se presente una alternativa mejor. Esto nos comprometen el día de hoy a enfrenterla y no tratar de esconderla en nuestras falencias. Las frases "eso nunca llegará a Nicaragua, o eso no pasará aquí", deben ser cambiadas por pensamientos y acciones de propuesta mancomunada para posicionar nuestro mercado local en el global. Futuros profesionales, que saben que el reto de aprender es continuo, y que el sistema necesita propuestas creativas, serán quienes cambien la situación de una región o de un país a escala mundial. Futuros trabajadores del gobierno, que combatan la corrupción y agiliten los procesos, serán quienes ayuden a fortalecer los preceptos de confiabilidad y estabilidad que ayuden a aumentar la competitividad de un lugar. Sí, al final somos nosotros mismos quienes marcarán la historia y quienes luego darán cuentas a las próximas generaciones. Autores consultados AGUIRRE, Felipe Mons. Globalización. Reunión Americana de Obispos. BLANCO, José. Globalización y política económica. Colegio Nacional de Economistas. México. FERRARI, Leandro. Globalización. FONSECA, Erick. Competitividad empresarial y control de costos. UNAN. Nicaragua. MARTINEZ, Carlos. La ciudad global del planeta urbano. Universidad Iberoamericana. México. RIVAS, José. Globalización y competitividad. Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. El Salvador.