Ajolote: el símbolo mexicano que se resiste a la extinción


La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en su Lista Roja de especies amenazadas, cataloga al ajolote (Ambystoma mexicanum) como En Peligro Crítico de Extinción  debido a que su área de ocupación es menor de 10 kilómetros cuadrados,  su distribución está severamente fragmentada y hay una disminución continua en la extensión y calidad de su hábitat, además del decrecimiento en el número de individuos maduros.



El ajolote es un anfibio  endémico del Valle de México que actualmente solo vive en algunos rincones de una red de canales del lago de Xochimilco que ocupan una superficie total de 180 kilómetros cuadrados.



“En 1998 la doctora Virginia Graue calculó la presencia de 6000 ajolotes por kilómetro cuadrado. Yo hice un análisis en 2004 y encontré que había 1000. Para 2008 repetí el estudio y ya solo había 100 y en 2013 solo contabilizamos 36 por kilómetro cuadrado, lo que quiere decir que su población va bajando más o menos como nosotros habíamos predicho”, dice a Mongabay Latam Luis Zambrano, fundador del Laboratorio de Restauración Ecológica del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El pronóstico del Dr.  Zambrano es devastador: para 2020 o 2025 no habrá ajolotes si no se actúa para salvarlos.



La UICN advierte que entre los factores de amenaza contra el ajolote está el crecimiento de la actividad turística mal regulada, lo que aumenta la contaminación en la zona. Xochimilco es conocido internacionalmente por sus paseos en las trajineras, unas embarcaciones decoradas con motivos mexicanos, donde se puede pasear por la zona mientras se come y bebe escuchando mariachi.



El tamaño de la Ciudad de México se triplicó entre 1950 y 1975. Este ritmo tan acelerado de crecimiento generó una gran presión al suministro de agua en la ciudad. A partir de esos años, Xochimilco dejó de recibir agua directamente de manantiales o ríos. “Xochimilco se surte de la planta de tratamiento del Cerro de la Estrella, por lo que su manejo es completamente artificial”, indica Zambrano.

Por lo anterior, el agua se volvió alcalina, salada y contaminada, además de que su calidad varía considerablemente a lo largo del año, causando flujos en nutrientes, aparición de algas y modificaciones en la cadena alimentaria.



La restauración del hábitat es posible, pero es un proceso lento. El académico asegura que están trabajando en un proyecto con los Chinamperos, que son los agricultores locales, para que ellos sean los encargados de la conservación del ajolote, incluso para generar un beneficio económico.



Fuente:

Hernández Mares, P., (2017). Ajolote: El Símbolo Mexicano Que Se Resiste A La Extinción. [online] Mongabay. Recuperado de: https://es.mongabay.com/2017/05/ajolote-lucha-contra-extincion/