Ensayos de Mikel Agirregabiria Agirre 

 

Camina o revienta

 

El proverbio avisa que quien nace mortal, camina hacia la muerte. La ciencia matiza que retrasa el fatídico encuentro quien mejor camina.

Un riguroso estudio de la Universidad de Pittsburgh (EE.UU.) revela que la capacidad de una persona para completar un paseo de 400 metros vaticina su calidad de vida en los 6 siguientes años. En la investigación colaboraron 2.700 norteamericanos septuagenarios, que gozaban de relativa buena salud y que habían afirmado caminar esa distancia sin problemas. Sólo el 86% pudo concluir este recorrido, donde se pedía andar lo más rápido posible, pero sin correr.

 

Los científicos supervisaron durante los siguientes seis años la salud y la mortandad de todos los participantes. Se descubrió que había una gran diferencia en el nivel de salud de aquéllos que pudieron completar el paseo respecto de quienes no lo consiguieron, sufriendo estos últimos un alto riesgo de incapacidad o muerte. Además, era crucial el tiempo invertido en el ejercicio: El subgrupo del 25% más lento sufría un peligro que triplicaba al del 25% más veloz.

 

Caminar regular y diariamente siempre ha sido un aconsejable ejercicio en cualquier edad, y la mejor receta para el bienestar. Ahora sabemos que una simple caminata cronometrada de un cuarto de milla se demuestra como un fidedigno índice de salud. Si podemos caminar 400 metros sin problemas, muy probablemente dispongamos como mínimo de otros seis años más de vida.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
http://blog.agirregabiria.net/

 

Versión final en: http://mikel.agirregabiria.net/2006/camina.htm

 

 

Soy el más…

 

Tras ver en Barakaldo el "alto" horno más "bajo" del mundo, son inmediatas algunas reflexiones sobre el "más de lo menos".

El humorista Quino en una viñeta mostraba a un padre que aconsejaba a su hijo: "Es preferible llegar a ser el más inteligente de los tontos, que el más tonto de los inteligentes". No en vano hubo concursos donde acudía el "tonto" de cada pueblo para determinar quién era el más "listo", aunque ello no lo rescataba de su rol y condición. Igualmente muchos de los más capaces estudiantes que acceden a las más selectas universidades comprueban que súbitamente pasan de ser los más competentes a ser los más ineptos.

 

El agrupamiento escalonado por categorías estratificadas provoca esta sempiterna alternativa de elegir entre ser cabeza de ratón o cola de león. Hasta en las aulas escolares sucede que no se sabe si es preferible ser el mejor de la clase de nivel medio de inglés, o pasar a ser el rezagado en la de nivel avanzado.

 

La vida también puede observarse como la geografía, donde la topología esférica del planeta produce la proximidad entre el Extremo Oriente y el Lejano Oeste (o Extremo Occidente, como California o Alaska). O la mayor cercanía del Este norteamericano con el Occidente europeo. Incluso en política son notables los casos de los personajes que son "la derecha de la izquierda" (como algún ministro de defensa o un ex-alcalde de La Coruña) o la "izquierda de la derecha" (quizá algún alcalde de Madrid).

 

Abundan más las tipologías medias que las extremas. Quizá no haya muchos que respondan a la descripción del más cuerdo de los locos, o del más loco de los cuerdos. Pero sí son sumamente frecuentes cuerdos que actúan locamente, o locos que se comportan cuerdamente. La mayor parte de los humanos somos sinceros que mentimos a veces, o viceversa, porque mentir siempre o decir la verdad en toda ocasión es altamente improbable.

 

Este truco circense, como presentar al enano más alto del mundo, sugiere especular sobre los valores centrales y una visión optimista de nuestras propias cualidades entrelazadas. Cada uno de nosotros podemos ser el "más infantil de los maduros", "más divertido de los formales", el "más fascinante de los austeros", el "más optimista de los realistas", el "más aventurero de los prudentes" y el "más activo de los reflexivos"; y recíprocamente, el "más reflexivo de los activos",…

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
http://www.getxoweb.com/mikel

 

Versión final en: http://www.geocities.com/agirregabiria2006/soyel.htm

 

Detener el tráfico peligroso

 

Tras un largo recorrido en coche se sugiere una fórmula que frenaría las altas velocidades en las autopistas.

Viniendo desde el Mediterráneo al Cantábrico, hemos observado algo habitual para cualquier viajero de largo recorrido. Un caro deportivo nos ha adelantado arriesgadamente a una velocidad superior a 180 km/h. A esa velocidad en medio de La Mancha muchos automovilistas hemos sido testigos de su temeridad. Al cabo de un rato, le hemos visto detenido en el arcén siendo multado (según las tarifas actuales con 200€ si le han medido hasta 186 km/h y sólo 140€ si iba a menos de 163 km/h). Pocos minutos después y apenas unos kilómetros más adelante, nos ha vuelto a pasar a todos a la misma imprudente velocidad.

 

Para algunos irresponsables pagar unos euros no es suficiente penalización (quizá lo sea la futura pérdida de puntos). Pero si junto a la multa se le impusiese una inmovilización temporal de dos o cuatro horas (con un control por GPS de obligada devolución en una delegación de tráfico), con un llamativo cono en el techo que indicase tal correctivo, seguro que muchos se lo pensarían mejor cuando tratan de ganar unos minutos en una carrera que pone en peligro sus (y nuestras) vidas. Sería una sanción ejemplarizante para recordar que la prisa conductora causa miles de muertos y heridos.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
http://mikel.agirregabiria.net/

 

Versión final en: http://mikel.agirregabiria.net/2006/crash.htm

 

De la sangría a la alegría

 

Todos los recursos humanos y materiales que dedicamos a protegernos reinvirtámoslos en que no haya quien nos atemorice.

Circula por Internet un bello artículo de Leire Saitua Iribar, una especialista en yoga, titulado "¡Alto el fuego, pero todos! ¡Todo el mundo a trabajar!" Habla de tiempos remotos, de la era de la agricultura sin armas y de cuando los nómadas pensaron que robar ganado y mujeres sería más fácil robar que sembrar, ¡qué pobres! Reprocha que algunos hayan sido como niños con armas, matando pájaros, supuestamente para defender "la casa de la madre".

 

Habla también de otros "mayores" que usan artefactos bélicas, epidémicos, mortales, en forma de patentes económicas de comercio injusto sobre propiedades inmorales como la del agua. Advierte: ¡Eh, vosotros, los grandes, vosotros también, a soltar las armas, que ya sois mayores! Que os queremos, os amamos y os necesitamos. Llenaos de amor, a rebosar.

 

Sugiere: Hacer el amor, eso es cosa de hombres, lo otro es pura amargura, puro miedo, pura impotencia, pura miseria. Que os comprendemos. Que todo esto ha sido seguramente cuestión de evolución. Que ya estamos en un punto de inflexión, listas y listos para traer el reino de los cielos a la Tierra. A trabajar todo el mundo, ahora más que nunca cada uno en su tarea.

 

Sigue… Es hora de reparar el entuerto,… Como primera medida, reciclemos las armas en herramientas de trabajo, que vienen tiempos de bonanza y sigue habiendo mucho estómago vacío, que vergüenza nos debería de dar. Y termina: Y a amarnos, como locos, como niños, jugando a vivir, libres, con alas, plácidos en el regazo de la madre, a descansar. Un beso, hermanas y hermanos. Maite zaituztet, oso eta oro (Os quiero, a todas y a todos y por todo).

 

La inmensa mayoría de quienes hemos sufrido la violencia hemos soñado con una sociedad justa, libre, democrática, centrada en lograr una convivencia pacífica, donde todos podamos ejercer nuestros derechos y desarrollar una vida feliz. Han sido largos años de hemorragia, de personas, de recursos, de tiempo, de no dedicarnos a remediar los problemas de fondo, de equidad y solidaridad. Ahora es el tiempo de las grandes soluciones, de una universal educación generosa a lo largo de la vida, que nos enseñe el camino de la verdad, de la fraternidad, de la alegría. Así, quizá, muy pronto sea verdad nuestro anhelo de poder decir una dichosa alborada: Hoy, sin nadie que nos amenace, amanece.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
http://www.agirregabiria.net/mikel

 

Versión final en: http://www.agirregabiria.net/mikel/2006/hogar.htm

 

 

Con-vencedores y con-vencidos

 

Algunos prefieren ser vencedores con - vencidos. Muchos preferimos que todos pasemos de vencidos en la violencia a convencidos en la paz.

 

Es eterno el tema de vencedores y vencidos. La ley del universo y de la historia es contundente: ¡Ay de los vencidos! Pero los vencedores más célebres parece que se sorprendieron de lo significa vencer sin convencer. Napoleón señaló: "Lo que más me extraña de este mundo es la impotencia de la fuerza. De los dos poderes, fuerza e inteligencia, a la larga el sable siempre es vencido por el espíritu" o "Un gobierno que sólo se sostiene en las bayonetas es un gobierno vencido". Su gran adversario, el Duque de Wellington, también opinaba que "Únicamente una batalla perdida puede ser más triste que una batalla vencida".

Más recientemente otros han hablado de vencedores y vencidos. Pinochet se delató cuando declaró: "Aquí no hay ni vencedores ni vencidos, pero sepan estos últimos"... Más cercanamente, Fraga Iribarne declaró: "La victoria en la guerra sólo se consigue cuando se hace ganar también a los vencidos",… en la etapa de la transición. El mismo Juan Carlos I recordaba que "No quería, a ningún precio, que los vencedores de la guerra civil fueran los vencidos de la democracia". Pero la mejor cita es la de un clásico (Lucano): "¡Tan miserable es salir vencedor en una guerra civil!".

 

La humanidad no ha conocido hasta la fecha sino una historia de odio, donde no cabían más que dos héroes: Hamlet, el impotente, y Macbeth, el vencedor. Y ambos son atormentados por espectros. Con ese maniqueo esquema bipolar, de buenos y malos, de vencedores y vencidos,… hemos crecido. Los filósofos lo mitigaron, pero no lo superaron. Nietzsche sugirió "También los vencedores son vencidos por la victoria", o Maquiavelo creyó "Los pueblos sométense voluntariamente al imperio de quien trata a los vencidos, no como enemigos, sino como hermanos".

 

Son insuficientes consejos como éstos, porque suponen que debe haber vencidos: "Con la misma mano con que vence, protege a los vencidos. El vencedor siempre honra al que ha vencido. Es perdonar al vencido, el triunfo de la victoria. La mayor satisfacción del vencedor consiste en perdonar al vencido. La paz es conveniente al vencedor y necesaria al vencido". Ya no queremos victorias, ni victorias ni victoriosos que impliquen vencidos. La concordia crea invencibles, invencibles convencidos y sin vencidos. Quien domina por la fuerza no ha vencido a su enemigo. Preferimos el amor, en cuyas contiendas es indiferente vencer o ser vencido, porque siempre se gana.

 

Quizá, en ocasiones, la vida nos vence, y el sentimiento de vencidos se mantiene. Pero no es vencido sino quien creer serlo. Ya no aspiramos a ser vencedores de otros, sino de nosotros mismos como Buda predica: "vencedor es quien se vence a sí mismo". Sin necesidad de que nos enfrentemos los unos con los otros, la vida nos somete a una escuela de adversidad, frente a la desigualdad, frente a la enfermedad, frente a la muerte. La naturaleza humana nos orienta hacia la solidaridad con las víctimas, con quienes generosamente no buscan revancha sino el fin del infortunio para todos.

 

El concepto vencer es propio del caduco lenguaje militar: en una civilización madura el gran verbo es convencer. En la guerra, sea quien sea el que se pueda llamar vencedor, no hay ganador, sólo perdedores, sólo hay vencidos; en la paz, todos somos ganadores y vencedores de nosotros mismos. Una sana democracia no acoge vencedores y vencidos, sino que sólo caben convencedores y convencidos. Pidamos a nuestros dirigentes que se transmuten, y convirtámonos cada uno de nosotros, en vendedores de paz ante nuestros convecinos.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
http://mikel.agirregabiria.net/

 

Versión final en: http://mikel.agirregabiria.net/2006/convencidos.htm

 

 

Somos simios: amé-monos

 

Esforcémonos en ampliar el monopolio de la monomanía monótona del monólogo de monos sin pelo que sólo piensan en sí mismos.

El "Proyecto Gran Simio" (PGS o Great Ape Project) fue definido en 1993 por etólogos y filósofos. Proclamó una Declaración de los Grandes Simios Antropoideos, un ambicioso texto inspirado en la Declaración universal de los derechos del animal que la UNESCO aprobó en 1977 y fue ratificada en la ONU.

Coloquialmente la evolución se ha descrito como el nacimiento de la especie humana cuando un grupo de monos bípedos se volvió envanecido y consideró que comer carne era lo más adecuado para sobrevivir. Aunque todavía queden creacionistas que niegan a nuestros antepasados, todos los científicos saben que procedemos del mono.

 

Los monos que hemos "humanizado" en los zoológicos imitan nuestras modas y la malicia es su pasión dominante. Pero esos monos se burlan de nosotros y emulando nuestros gestos -sobre todo los más escabrosos- quieren recordarnos que sólo somos monos desnaturalizados que aunque nos vistamos de seda, monos quedamos. Seguramente los primates son tan inteligentes que no hablan como nosotros para evitar que les hagamos trabajar, aplicándoles deberes antes que derechos.

 

Alentar un proyecto, cuyo loable objetivo es promover la igualdad más allá de la Humanidad, parece algo tan futurista como meritorio. Pero el presente pasa por una premisa que aún no hemos alcanzado: Apreciarnos y respetarnos los homínidos más semejantes, que somos todos los seres humanos sin importar credo, color o pasaporte. Mientras tanto es imaginable suponer que los simios prefieran no ser confundidos con los humanos.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
http://blog.agirregabiria.net

 

Ella debió elegir

 

Un relato de ficción que realmente sucedió. El drama no fue elegir entre el bien y el mal; ni entre dos males; sino el mejor pretendiente entre todos.

 

Ella apareció. Cuando nosotros pensábamos que el amor era una entelequia romántica, ella surgió en medio del grupo. Todos entendimos que ella era la mejor demostración de que el amor existe, porque toda ella era amor.

Ella nos enamoró a todos, hasta el delirio. Perdida, irremediable, absolutamente. Poco a poco comprendimos que el hechizo era fatídico, porque sólo uno podía ser el elegido. Y cada uno sabía que, seguramente, otro la haría más feliz. Así que tan pronto como la conocimos, la desesperación acompañó a la pasión. Supimos que nuestro gran amor jamás sería nuestro.

 

Ella se quiso ir, sin elegir. Porque también ella vio nuestro amor y nuestro dolor. Prefirió no acrecentar aquella insoportable desazón, prefiriendo a uno sobre los demás. Pero no lo aceptamos, tal era nuestro amor. Sólo escogiendo a uno de nosotros, los restantes podríamos superar la pérdida.

 

Ella aceptó que había de elegir. Y quería escoger, mas sin ofender a los no elegidos. Ella nos amaba a todos,… como amigos. Pero su corazón ya había decidido. Nosotros no lo entendíamos, y aún hoy seguimos sin comprender cómo elige una mujer.

 

Ella eligió por nosotros. No cabía otra fórmula. La disputa entre nosotros sería baldía, si ella no lo resolvía. Sólo ella podía resolver aquel enigma, aquella intriga que el alma nos deshacía.

 

Ella eligió. Por descarte, nos pareció, erróneamente. Ella habló, por separado, con cada uno de nosotros. Cuando llamaba y pedía conversar a solas, sabíamos que habíamos sido desechados. Sólo nos quedaba estar con ella, aquellos minutos finales, mientras se desvanecía para siempre la esperanza de ser el elegido y caíamos al abismo.

 

Ella no eligió a quien más admiraba. Porque la admiración está reñida con el amor, porque es amor congelado. El carisma es un sentimiento que abruma, pero no enternece. La admiración alaba, pero el amor es mudo. Así se lo comunicó ella al más venerado. Él lo aceptó.

 

Ella no eligió por su bien. Porque el interés sólo degrada el amor. El amor nace de dentro, nunca del cálculo o de la conveniencia. Así se lo declaró ella al más poderoso. Él lo aceptó.

 

Ella no eligió por vocación, como se elige la profesión, pero no el amor de nuestra vida. Así se lo declaró ella al más amigo, al más semejante, al que parecía su hermano. Él lo aceptó.

 

Ella no eligió por compasión. Porque por piedad se miente, pero no se quiere con la efusión de un gran amor. Así se lo declaró ella al más necesitado. Él lo aceptó.

 

Ella descartó igualmente al más fuerte, y al más alto, y al más popular, y al más guapo, y al más joven, y al más experto, y al más alegre, y al más simpático, y al más ocurrente, y al más preparado. Los grandes candidatos, los perfectos, sorprendentemente quedaron apartados.

 

Ella eligió al fin. Ella eligió vivir. Ella eligió así. Ella eligió al más enamorado, al más entregado, al más fiel, al más atento, porque era el más indicado. Elegir es imaginar. El gran amor de ella proyectó cómo sería la convivencia, fraguó cómo sería el futuro conjunto, y cómo sería nuestra descendencia.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
http://mikel.agirregabiria.net/

 

Versión final en: http://mikel.agirregabiria.net/2006/ella.htm

 

 

Funcionarios consuetudinarios

 

Los socialistas están acabando con el Estado español… No por el Estatut catalán, sino por poner en entredicho la estabilidad del funcionario.

Para empezar, señalemos que todos los que trabajamos lo hacemos para el Gobierno: Lo que sucede es que algunos, los funcionarios, hemos hecho oposiciones y los demás se han quedado en la categoría de contribuyentes.

 

Los funcionarios somos como los libros de una biblioteca: los que están en lugares más altos son los que menos sirven. Y esto rige especialmente para esos falsos funcionarios-kleenex, desechables de corta duración, que se llaman cargos políticos. Porque nadie negará la afirmación de Víctor Hugo: "Los dos primeros funcionarios del Estado son la nodriza y el maestro de escuela". Ahora refundidos aparecen en la educación infantil, destinados a los nuevos ciudadanos desde su nacimiento, donde fueron atendidos por otros funcionarios sanitarios.

 

Los funcionarios tenemos mala fama, no tanto por el decimonónico "¡Vuelva usted mañana!" de Larra, sino por economistas como el Nobel Milton Friedman, al sostener que "El principal problema para cualquier Gobierno que llega al poder es el control de los funcionarios. Todos ellos tratarán de explicar por qué es prácticamente imposible hacer las cosas de manera distinta a como se vienen haciendo", o que "No hay duda de que si fueras por todos los ministerios [del Reino Unido] y despidieras a uno de cada seis funcionarios, la productividad de los otros cinco aumentaría en lugar de descender".

 

La mala prensa llega hasta el terreno literario de autores consagrados. Heinrich Heine arremete contra los funcionarios, incluyendo a sus equivalentes religiosos: "Respecto al bien de la república se podría citar la prueba que cita Boccaccio para la religión: existe, a pesar de sus funcionarios". Charles Baudelaire opina: "Un funcionario cualquiera, un ministro, el director de un teatro o de un periódico, pueden ser a veces seres estimables, pero jamás son divinos. Son personas sin personalidad, seres sin originalidad, nacidos para la función, es decir, para la domesticidad".

 

Se nos ha dicho de todo a los funcionarios: rutinarios, revolucionarios, contrarrevolucionarios, reaccionarios, sanguinarios, cuaternarios, estacionarios, ordinarios, extraordinarios, interdisciplinarios, legionarios, mercenarios, milenarios, millonarios, multimillonarios, valetudinarios,… En plena carrera armamentista un político ya olvidado dijo: "Hemos desarrollado un nuevo tipo de misil: se llama funcionario público, y… ni funciona ni puede ser disparado".

 

En todo caso, si alguien envidia a los funcionarios de cualquier escala y categoría, desde administrativos a notarios, dispone de un recurso infalible: Que estudie, prepare y gane el correspondiente concurso-oposición para acceder a tan selecto y privilegiado clan. Entonces comprenderá que los funcionarios somos trabajadores y necesarios en un Estado moderno.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
http://mikel.agirregabiria.net/

 

Versión final en: http://mikel.agirregabiria.net/2006/funcionarios.htm

 

 

La palabra más bella (III/III)

 

Tercera y última entrega de candidaturas para un inagotable debate relanzado por un nuevo concurso sobre la palabra más ilustre del diccionario.

 

 

    1. Paz (Preferentemente a País y Patria para Perspicaces Proyectos Plurales)
    2.  

      Sólo tres letras: La final (Z), la inicial (A) y una consonante que a veces suena, y otras veces no (como en psicología). Monosilábica y una de las palabras más pequeñas del diccionario y posiblemente la más grande para todos los seres humanos, sin importar pasaporte, raza, color o religión. Es el concepto clave que hace posible que todas los demás tengan algún sentido, por lo que es anhelado y apreciado en grado sumo. Con la paz todo se puede; sin la paz nada avanza. Todas las demás palabras pierden su significado sin paz. Además de la paz exterior e interior, Paz es un bello nombre de mujer.

    3. Quizá (¡Qué Quimérica Quintaesencia del Querer!)
    4.  

      Quizá es una palabra de color verde esperanza de que acaso ocurra lo anhelado: Porque quizá llegue el día en el que vivamos en un mundo más justo, quizá el amor se asome a nuestra puerta en el momento más inesperado, y quizá los días pasen sin su tictac rutinario. Refleja la realidad de la duda en su vocal abierta final (quizáaaaa…) con la última y la primera letra del abecedario. Además de su fonética juguetona entre amantes, es el adverbio que mejor define toda la vida del ser humano.

    5. Razón (Rebelde y Realista, Recóndita y Rutilante, Risueña y Resplandeciente)
    6.  

      Es la más alta y singular facultad de las personas, la que nos diferencia de los demás seres vivos. Sin ella, sólo seríamos una especie más dentro del mundo animal, por lo evitemos actuar irracionalmente. Constituye nuestra mejor herramienta ante este complejo mundo para convivir felizmente. Este don aplicado con pasión nos permite encontrar el entendimiento universal desde el respeto recíproco, si llegamos a comprender que desde posiciones diversas varios pueden, simultáneamente, "tener razón". Para proponerla, no hacen falta más… razones.

    7. Sí (Sentencia Sencilla, Sensible y Sabia Siempre con Sonrisa Soñadora)
    8.  

      Un sí es afirmación que indica aceptación y encuentro, que conlleva acción, crea un puente con quien nos pregunta, y declara fe y confianza en el poder del nosotros. Quizá sólo en ocasiones sea una palabra bonita de decir, pero siempre es lo más bello de oír. Con este conciso y sonoro monosílabo que apenas dura un suspiro en el aire, a veces tajante y a veces susurrante, se inicia todo, tanto lo bueno como lo malo. Por ello conviene conocerlo bien y administrarlo mejor, sin olvidar su versión "asertiva" de quienes prefieren responder con el metalenguaje del jé-jé mediante un sí –sí (espérame sentado). Sí, decididamente, nos gustas.

    9. Tú (Tesoro Tierno, Talismán Trascendente, Tentación de Terso Terciopelo,…)
    10.  

      Sólo Tú sabes por qué Te elijo, porque sin Ti no hay nosotros, porque sólo Tú puedes citarme por mi nombre. Tú eres mi Tú, y yo soy tu Tú. Tú lo eres todo mi mundo, te necesito a ti para sobrevivir. Poesía eres Tú, la persona más importante de nuestra pareja. Un simple pronombre, un sencillo monosílabo, que cuando se pronuncia despliega toda la carga emocional de tu complejo universo de persona que me ama, que me mira, que me besa. Tú es el inicio del nosotros, y la anulación de la soledad. Quien tiene la suerte de pronunciarla demuestra no está solo, que comparte amor, o amistad, o compañía.

    11. Universo (Único, Unido, Ubérrimo Umbral de Utopía y Ucronía)
    12.  

      Máxima expresión de sonido armonioso que crea en la mente una imagen de realidad sin límite, que lo abarca todo, que es el todo, la energía mágica, la creación divina, todo lo que conocemos y lo que esperamos llegar a conocer dentro y fuera del ser humano. Su significado es algo infinitamente grandioso, inmenso y misterioso. Es el ÚNIco VERSO que contiene toda la poesía, uniendo y englobando todas las palabras y acabando en VERSO.

    13. Verdad (Valor Valiente, Virtuoso y Vibrante del Verso y del Verbo)

Con la verdad por delante, lejos llegaremos. La verdad nos hará libres en un mundo donde la mentira no puede seguir. La verdad entraña la genuina esencia del ser humano, la honestidad del espíritu puro que expresa sin doblez lo que siente o lo que piensa. No tiene contraindicaciones, ni efectos secundarios perversos. Es una palabra eufónica, equilibrada y generosa; si la partes por la mitad sigue ofreciendo consejo: VER y DAD. Además, la verdad siempre brilla, aunque sea por su ausencia.

Para no zozobrar ni zascandilear, nos zafaremos de este zafarrancho sin zambullirnos en la letra Z y zanjaremos las propuestas sin zigzaguear y sin zarandajas propias de zafios zagales zarrapastrosos, zopencos y zangolotinos.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
http://mikel.agirregabiria.net/

 

Versión final en: http://mikel.agirregabiria.net/2006/palabra3.htm

 

La primavera vasca

 

En euskera se dice "Bazen garaia!", que significa "¡Ya era hora!".

Ha habido otras famosas primaveras, como las históricas Primavera de Praga y Primavera de Pekín, o la escolar Primavera de Europa, una plataforma pedagógica que facilita al alumnado y al profesorado una visión conjunta de la Unión Europea. Finalmente, parece que también a Euskal Herria, Euskadi o Vasconia le ha llegado su anhelada primavera de renacimiento, después de largas décadas de tragedia, sufrimiento y pesimismo.

Al igual que la primavera meteorológica, que se explica por complejos y multifactoriales conceptos científicos entre los que se incluye la inercia que prorroga el invierno durante tres meses tras el día más corto del año, la primavera sociopolítica estaba anunciada… aunque se ha hecho esperar. Las razones para su venida podrían explicarse en clave poética con aquel verso de Pablo Neruda: "Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera".

Aunque Antonio Machado glosó que "la primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido", la primavera política vasca era un pronóstico esperado y esperanzador, aportado por el hartazgo de una ciudadanía sacrificada que se ha movilizado en un contexto planetario donde nuestra situación límite era una excepción en la Europa del siglo XXI, tras el 11-S, el 11-M, el cese del IRA,…

 

Ahora corresponde a la clase política acreditar una altura de miras semejante al valor que ha atestiguado la sociedad. El electorado seguirá atentamente a los partidos políticos, e incluso dentro de ellos, a aquellos dirigentes faciliten y propicien una solución de reconciliación y de paz duradera. Por el contrario, quienes interfieran, obstaculicen o busquen réditos electorales a corto plazo ralentizando este proceso irreversible de normalización serán despreciados. Ello incluye a medios de comunicación, agentes sociales, o cualquier instancia pública que no sintonice con el deseo y la esperanza del pueblo.

 

Ahora que se ha abierto una primavera de enorme expectativa de conveniencia, hemos de dedicar todo nuestro recuerdo, respeto y reconocimiento a todas las numerosas víctimas de la violencia de este conflicto, para mirar hacia adelante buscando un futuro prometedor donde ya no quepa el odio. Pasa a segundo plano el reparto del panorama política: Si conseguimos la paz, cualquier redistribución partidista proporcionará más o menos gobernabilidad, pero será infinitamente mejor que la aberración ética y política de la violencia anterior.

 

Que no se precipiten los políticos, y menos para obtener ventaja en sus intereses partidistas. Hará falta un tiempo de esperanza para que actúe como lenitivo entre la ciudadanía después de tanta desolación. Un tiempo donde todos habremos de desarmar el lenguaje, dejando que afloren nuestras aspiraciones humanas más naturales de aproximación, diálogo, tolerancia y perdón. ¡Ha llegado la primavera vasca para construir una convivencia desde la pluralidad, democrática y pacíficamente!

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
http://www.getxoweb.com/mikel

 

Versión final en: http://www.geocities.com/agirregabiria2006/primavera.htm

 

La revolución de la ternura

 

La última revolución habrá de ser de ternura para comprender las diferencias y hallar el camino hacia una singularidad convivida en la abundancia de la multiplicidad.

 

Pablo Neruda citó, hablando del poeta Mayakovski, el invento de una alianza indestructible entre la revolución y la ternura. También Víctor Hugo sugirió que "la indignación y la ternura constituyen la misma facultad vuelta en los dos sentidos de la dolorosa esclavitud humana; y quienes son capaces de encolerizarse son también capaces de amar". El mismo Ernesto "Ché" Guevara señaló que "a veces debemos endurecernos, pero jamás debemos olvidarnos de la ternura". Antes se decía que una mujer sin ternura era una monstruosidad, todavía más que un hombre sin coraje; ahora, hemos de considerar que toda persona sin coraje y sin ternura es alguien truncado.

 

Lo cierto es que la ternura aunque soterrada, se halla por doquier. Jacques Brel, el trovador de la ternura, cantaba "Cuando sabemos dar la ternura y también sabemos recibirla, nos damos cuenta que se halla presente todas partes: en un perro, en un amigo o en una desconocida". Hay una ternura infinita en todos los corazones humanos como en una noche llena de estrellas.

 

Aún los más centenarios y gigantes árboles, los que inspiran solidez, altura y firmeza, se rodean de una tierna corteza donde los amantes graban sus nombres y amores para la posteridad. La ternura nos hace vulnerables, nos convierte en humanos, y nos eleva a la categoría de ángeles mortales. Tenemos la misma edad que nuestra ternura. Nuestro desgaste de ternura no es más que amor sin utilizar, porque el amor crea ternura… que sobrevive al amor. La ternura es esa realidad que consigue superar al ensueño de la utopía.

 

Hay ternuras de todas clases. Todas, menos las ternuras postizas, son válidas. Un niño describió la ternura como una luz y un calor que permanece en nuestro corazón aunque afuera esté lloviendo. Por ello, la ternura infantil es la más entrañable, pero en la mirada de una mujer alcanza la ternura su expresión suprema. Aunque jamás en la vida encontraremos ternura mejor, más profunda, más desinteresada, ni más verdadera que la de una madre. Nunca agradecemos lo suficiente a las mujeres del mundo, por mantener algo de ternura y sensatez en nuestras infancias, en nuestros juegos y en nuestra existencia a lo largo de la historia.

 

La ternura es el reposo de la pasión, eso que convierte la existencia de la otra persona en nuestra segunda piel. Por ello, cuando se expresa la ternura, se expresa en plural. El escritor de la ternura, Jacques Salomé, cree que la ternura no es un estado permanente, sino un descubrimiento perpetuo que cada uno de nosotros podemos hacer, no a través de la fragilidad de las apariencias o la rutina de las costumbres, sino en una vivencia consciente y completa del presente. La ternura no nace de lo imposible, sino que engendra vitalmente lo posible.

Nada es pequeño para la ternura. Aquellos que esperan las grandes ocasiones para probar su ternura,… no saben amar. Si sólo por el sufrimiento se alcanza la grandeza, sólo por la ternura se descubre los grandes amores. Ternura es una palabra o un silencio convertido en ofrenda... para quien sabe escucharlo con confianza. Saber escuchar con tolerancia es otra de las mejores manifestaciones de la ternura. Una risa sin fronteras, un ligero roce y una caricia que hace temblar el suelo bajo nuestros pies,… son cumplidos reflejos de la ternura.

 

La ternura reencontrada es igual que unas gafas graduadas, destinadas a corregir nuestra prosaica visión de la vida. Cuando la muerte, la gran reconciliadora, llega a nosotros, nunca nos arrepentimos de nuestra ternura, sino de nuestra severidad. Nadie puede llamarse feliz hasta que haya aprendido a cultivar la alegría, la estima, la ternura y la buena voluntad hasta el punto de hallarse determinado a ser feliz todos los días, haciendo felices a los otros.

 

Todos buscamos ternura natural de forma desesperada. Jacques Brel lo cantó "Somos como barcos partiendo todos juntos en la pesca de la ternura". Y recuerda: La ternura no pide nada, no espera nada, se basta a sí misma. Jamás hay que prestar la ternura; hay que obsequiarla, si no, duele demasiado.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
http://www.agirregabiria.net/mikel

 

Versión final en: http://www.agirregabiria.net/mikel/2006/ternura.htm

 

 


 

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