
Ensayos de Mikel Agirregabiria Agirre
Creencias para la pervivencia en convivencia
Es errónea y supersticiosa toda creencia que no haga más feliz, más libre, más afable, más entusiasta y más activo a quien la adopta.
Es imposible no mantener creencias. Incluso la persona que se considera sin creencias las crea y "cree" al creer que no posee creencias. Así pues, las creencias son inherentes a la Humanidad, y su elección, muda o manifestación son derechos inalienables. El artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos manifiesta: "Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia".
A lo largo de la Historia han abundado todo tipo de creencias. Las más difundidas han contribuido a configurar el Mundo tal y como es en la actualidad. No en vano se ha dicho que no hay palanca más poderosa para mover las multitudes que una creencia, que ata y condiciona a sus seguidores. Las religiones, como creencias por antonomasia, han conformado las civilizaciones y los imperios que se han sucedido desde la antigüedad. Algunas creencias muy extendidas y compartidas masivamente en algunas zonas de la Tierra originan, cuando se exaltan, dos graves peligros como son la intolerancia y el fanatismo que aún pululan.
Es difícil discernir sobre la verdad o falsedad de una creencia. Más fácil es determinar si su efecto es limitador o amplificador. Son mayoría las creencias restrictivas, que reducen nuestras potenciales y, por ello, merecen ser ignoradas. Las fecundas son las creencias que refuerzan nuestras cualidades y aptitudes. De ahí que la creencia que se convierte en verdad para mí... es aquélla que me permite hacer un mejor uso de mi identidad y pone en acción todas mis facultades.
Las creencias y las vivencias se interrelacionan estrechamente. Somos seres sociales, compartiendo creencias y vivencias con nuestros semejantes, de quienes dependemos desde nuestro nacimiento. No existe la supervivencia en solitario, sino pervivencia colectiva. Las creencias positivas son las que nos permiten, a todos, el avance personal y colectivo, en armónica convivencia. No destruyamos las creencias que hacen felices a otros, si no sabemos y podemos inculcarles otras creencias mejores que les proyecten hacia su propio destino con más sentido y eficacia.
Aprendamos de los visionarios que lideraron transformaciones planetarias que han perdurado, como en la revolución francesa. Ellos mantenían una creencia ejemplar y admirable que ahora parece que nuevamente escasea: creían en sí mismos. Adoptemos la óptima creencia: Creamos en nosotros mismos, como personas y como sociedad; confiemos en nuestra capacidad de cambiar lo que esté mal, mientras disfrutamos de todo lo que está bien.
Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
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Versión final en: http://www.geocities.com/agirregabiria2006/creencias.htm
Sé verle del revéS
Al derecho y al revés lo digo para que me entiendas: Da la vuelta a muchas de las interpretaciones y acciones más usuales.
Hacen algunos mucho caso de lo que importa poco, y poco de lo mucho, ponderando siempre al revés. Leemos el mundo al revés y nos lamentamos de no comprender nada. Nadie puede cambiar su pasado; pero todo el mundo puede contarlo al revés. O mejor, no contarlo al revés, sino explicarlo de modo completamente distinto. Los errores fueron meros caminos de aprendizaje, que permitieron alcanzar los éxitos. Así los miedos no son sino deseos al revés, convertidos ya en objetivos positivos.
Si revés un revés al revés, reconsideras como logro lo que antes era desacierto. De este modo pasamos de historiadores de fracasos a convertimos en profetas anticipadores de nuevos triunfos que completen nuestros sueños. Una buena guía de progreso no consiste en aniquilar el ayer, fallido en alguna medida, sino en conservar aquella esencia del pasado, glorioso parcialmente en la nueva evaluación, porque tuvo la virtud de crear este hoy más prometedor.
Probemos a vivir la vida al revés: Pensemos con los pies, bailemos con las ideas, lloremos cuando viene la felicidad, riamos cuando nos abruma la desesperación. Nuestra singularidad reside no en qué nos pasa, sino en cómo reaccionamos ante lo que nos sucede. Merece la pena probar a ver el mapamundi al revés, con el sur hacia arriba y hacia abajo el norte. Quizá así comprendamos que de África no vienen emigrantes para compartir solidaridad, sino emisarios de quienes aprender.
Las sociedades serían muy distintas. Nadie mataría, como ahora acontece, para llamar la atención mundial, ni nadie perseguiría la construcción nacional a bombazo limpio. Sería el bien lo que ocuparía las portadas y las páginas centrales de los periódicos. Las noticias no serían protestas que buscan la solidaridad de toda la ciudadanía, provocando el máximo de molestias justamente a los usuarios más implicados. Al revés, las huelgas serían de celo prestando el mejor servicio, lo más rápida y eficazmente, para revalorizar su necesidad. Para ello se ofrecerían gratuitamente esos servicios o productos que ahora se derraman o vuelcan infructuosamente en plena calle.
Pensando y actuando al revés, el mismo negocio de la alimentación ofrecería soluciones para reorientarse hacia otros intereses más sensatos e igualmente rentables. En los países avanzados el volumen económico de los productos dietéticos de adelgazamiento no superaría ya al volumen propio de la nutrición, que no alcanza al Tercer Mundo. ¿No podrían volcarse las multinacionales del tabaco y el alcohol en un anhelo inverso: en el tratamiento para su erradicación y para la no recaída en otros tipos de drogas. Quizá incluso esta tarea sería lucrativa a más largo plazo, e indudablemente sería impagable el beneficio para la Humanidad.
Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
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Versión final en:
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Urgente: gente inocente
Aprendamos a descubrir y a reconocer a esas personas tiernas, intensas y emotivas, gigantes en inocencia, una cualidad en retroceso y en peligro de extinción.
La inocencia es algo más que sencillez, bastante más que ingenuidad y mucho más que puerilidad. La inocencia jamás es afectación, tampoco sensiblería, nunca debilidad. La inocencia no exige inteligencia, no requiere formación, no precisa recursos, no se expresa con palabras, no necesita explicaciones, porque nace de lo profundo de cada alma, donde anida desde que nacemos. La inocencia es más que una virtud, más que una condición, más que una vocación, más que una ilusión.
La inocencia es una trayectoria, un destino, una deontología, una potencialidad, una pasión, una ideología, una convicción, una conducta, una bendición. La inocencia es candor, naturalidad, espontaneidad y pureza, el primigenio estado óptimo del ser humano. La inocencia subyace innata en el fondo del corazón, y sobrevive si no se pervierte al velarse con la amarga realidad.
La inocencia es el juego de la existencia y un sinónimo de la gran libertad. La inocencia es la materia original de la que fuimos hechos. La inocencia es consubstancial a la más hermosa y suprema dignidad. La inocencia es la vida, es la verdad; la inocencia es la "verdad de la vida". La inocencia es inherente a la naturaleza humana. La inocencia es el sustrato del que estamos hechos, nuestra original y primera piel. La inocencia es la superioridad del más débil. La inocencia es la primera forma de amor. La inocencia es belleza. La inocencia es, ante todo, felicidad.
La inocencia no es inconsciencia, ni ignorancia, sino ver, saber y comprender mucho mejor la vida. La inocencia es la huella más pura del conocimiento. La inocencia es la visión limpia y auténtica del mundo y de sus habitantes. La inocencia es amar a quienes tenemos cerca porque son necesarios, únicos y sagrados. La inocencia es un estado del alma limpia de culpa. A la inocencia la dicen locura, quienes perdieron su cordura, porque la inocencia es madre de la curiosidad, de la creatividad, de la solidaridad, de la alegría.
Es común la nostalgia de la inocencia, pero es mejor saber que la inocencia es recuperable. La infancia es la época de la inocencia, pero quieren acortarnos la niñez, y con ello la inocencia. La inocencia es la marca de los grandes, el atributo de los niños y de esas antorchas humanas que algunos toscamente designan como "síndrome de Down". Ellos fueron bautizados, mucho antes, por alguien muy superior, como los más nobles, perfectos e insuperables inocentes. Sólo ellos conocen las claves. Si comprendiéramos sus códigos de inocencia, hallaríamos el camino de vuelta al paraíso de la inocencia, del juego y del recreo.
La inocencia es un territorio a ocupar, a invadir de modo permanente. La inocencia es la utopía acurrucada entre nuestros brazos. La inocencia es un ideal factible, que podemos creer, crear y propagar. La inocencia es instinto transformador, poderoso, necesario, aplicable, oportuno. La inocencia ilumina, actúa sin calcular, sin esperar, sin desesperar, sin dejar de perdonar. La inocencia es empezar de nuevo. La inocencia es una irrenunciable actitud de esperanza, de reafirmación ante el mundo, de rebeldía ante la injusticia. Ojalá que en el futuro a nadie, jamás, le sea usurpada nuestra primera naturaleza: la inocencia.
La inocencia es un tesoro a preservar, porque se agotan sus reservas mundiales. La historia ha degollado a demasiados inocentes. Hay que hacer algo: Comprendamos que todos somos presuntos inocentes. Ha llegado la hora de declararnos culpables de inocencia. Recordemos que la fuerza más poderosa de todas es un corazón inocente. Ya nadie sufrirá el trágico fin de la inocencia, que es eludible. Sólo los dotados de un corazón inocente merecen habitar la tierra. Para la supervivencia es necesario que el universo se cubra, por fin, de inocentes.
Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
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El amor no correspondido es el más extendido y duradero, pero es superable, olvidable y sustituible por un amor recíproco.
Todo el secreto de la felicidad se basa en la elección justa de los amores, soslayando los no correspondidos y apostando fuerte por los amores que funcionan, en la pareja, en la amistad, en la profesión, en la vocación, en la vida,... El amor, en su mayor parte y en su fase preliminar, es amor no correspondido: Amor hacia una persona que no nos recompensa, amor hacia una labor no agradecida, amor hacia una afición que no progresa, amor hacia un destino que no avanza,…
Comprendamos que es el amor, o el odio, lo que mueve el mundo. Elijamos el amor, el amor correspondido, consumado y fructífero. Según Erich Fromm, hay varias formas de amor: maternal, fraternal, erótico, el amor a sí mismo y el amor a Dios. Los dos primeros penden de la suerte familiar de cada uno de nosotros; que los demás sean correspondidos depende de nosotros mismos.
Porque el amor no es esencialmente una relación con una persona específica, sino una actitud de quien ama, de quien por sí mismo dispone y ejerce la fabulosa capacidad de amar. Amar no es establecer una correspondencia bidireccional, sino proyectar el amor hacia alguien (o algo). La persona amada, o el objetivo del amor, puede responder o no. Si algo no funciona del todo, no esperemos que el tiempo lo cure porque la vida es breve. Tampoco caigamos en un enamoramiento pleno con quien no esté igualmente embelesado.
Pero el desamor no siempre debe ser devuelto, aunque quizá sea mejor así con respecto a una persona que definitivamente rechaza nuestro ofrecimiento de amor. Cuando no hay solución, recordemos la vieja técnica del OSO Necio: Obtener; si falla Sustituir; y en caso negativo Olvidar, sino queremos actuar como Necios. Otros afanes, casi todos como los profesionales o las amistades, pueden ser vencidos con tesón y coraje cuando lo deseado merece el empeño.
El esplendor del amor se alcanza con un amor correspondido, que siempre es posible. Para volar alto se necesita un corazón entero – respirando sincronizado con otro corazón- y dos alas, la del amor ofrecido y la del amor recibido. Por eso, cuando el amor nos responde y corresponde, sólo hay que reactivarlo y revivirlo día a día con pasión consciente y sentida. No dejemos apagar nunca un amor recíproco, porque el amor siempre puede crecer, un poco más, mucho más, hasta el infinito y aún más. Se puede estar eternamente enamorado… y correspondido.
Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
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Versión final en:
http://mikel.agirregabiria.net/2006/correspondido.htm
Al final todos hemos entendido que primero es la paz y después la política. Sólo falta que también deduzcamos que el interés partidista viene detrás de la convivencia democrática en una sociedad plural.
Batasuna se enorgullece de que cuando ellos lo entendieron (el 14 de noviembre de 2004 en Anoeta y proclamaron su compromiso de usar vías "exclusivamente políticas y democráticas"), lo entendieron todos. Aunque no es mérito alguno ser el último de la clase (política) en comprender el problema, sí es motivo de satisfacción para todos y un hito histórico que, al final, la esencia de la cuestión sea indiscutible.
ETA sobraba y estorbaba, como decíamos casi todos antes y ahora absolutamente todos. ETA desperdició, una vez más, la penúltima tregua que ofreció en septiembre de 1998, poco después de aquel viernes santo (10-4-98), fecha en la que pudo sincronizar con el IRA el cese definitivo de la violencia política en Europa.
11 +11 =22. Después vendrían los trágicos 11-S de 2001 y el 11-M de 2004, que resaltaban hasta el infinito la aberración ética y política de la violencia, incluso ante las conciencias más aletargadas o ideologizadas. Aquello, de impacto en el panorama internacional, provocó este feliz 22-M de 2006, cuando se comunicó el alto el fuego permanente.
El fin del latrocinio. Se ponía final a un insufrible robo de vidas humanas, de familias rotas, de personas mutiladas, y de daños personales irreparables. Pero el rapto había sido inconmensurable en otros aspectos también decisivos: la violencia nos había hurtado una inmensidad de recursos humanos y materiales, de tiempo de reflexión, de espacios de debate, de incalculables frutos de una convivencia abierta y dialogante que no disfrutamos.
De la regresión hacia el progreso. Ahora se abre una etapa acelerada de reconversión de enfrentamientos en sinergias, y de escoltas en educadores. Confiamos que nuestros hijos puedan olvidar y que todos vivamos una fase de relanzamiento de una sociedad puntera que cierra una profunda herida, y que pone a la política en su lugar propio, pero no en el centro de toda nuestra existencia como ciudadanos.
De la alta política a la gestión política. Queremos que se traten y resuelvan, con políticas sectoriales, nuestros problemas cercanos y que nos afectan a todos (educación, sanidad, pensiones, vivienda, economía,…), y de ahí se derivará la necesidad de revisar periódicamente los marcos políticos o administrativos.
Participación política por las urnas. Estamos hartos de tanta manifestación histórica… cada semana. Las manifestaciones que queden para las grandes ocasiones. Nos sobran muchos de esos compulsivos convocadores de desfiles callejeros cada sábado. Nos reservamos el voto, que es lo que cuenta, para el intenso calendario electoral que se avecina en 2007-2008-2009, y para alguna consulta popular final bien pergeñada.
Panorama partidista simplificado. El cóctel político vasco se va remansando, y se encaminan mejor aquellas formaciones que buscan el voto sereno, en las convocatorias electorales previstas o en una consulta popular final prevista para un nuevo Estatuto o Estatus político. Probablemente se reordenará el escenario de partidos, desapareciendo rarezas coyunturales (como EHAK) y la desproporcionada representación de algunos partidos testimoniales (como EA, EB o Aralar).
La definitiva solución del problema vasco está cada día más cerca… porque es firme, unánime e imparable nuestra resolución de buscarla, acordarla y construirla sobre cimientos de paz.
Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
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Versión final en:
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Un espléndido
concurso ha reabierto el debate sobre la palabra más sublime del castellano. Aquí se defienden algunas voces candidatas.
Algunas constantes de las palabras preferidas son su corta extensión (incluso monosílabos como fe, sí,..), su sonoridad fonética y su decisivo significado profundo y con fuerza conceptual. En tres entregas consecutivas se proponen las predilectas del autor.
Es el inicio del día: cuando todo nace. Es el inicio de todo, aún puro, blanco, sin escribir. Es el comienzo, una nueva oportunidad con la esperanza de algo nuevo e inesperado. Es el principio de una nueva jornada, donde cabe la posibilidad de empezar de nuevo dando por finalizados otros momentos pasados. Evoca la esperanza, el renacer y el volver a empezar, además de ser un delicado nombre de mujer.
Porque todos nacimos, astros y personas, del choque (bing-bang) de un beso. Su significado es hermoso, excelso, indescriptible, ya sea un beso de amor, de madre, de padre,... Es la muestra universal del cariño que se profesan dos personas. Al pronunciarla se tocan los labios entre sí como queriendo representar el acto de besar. Aúna la belleza del sonido y la del contenido, contiene forma, color, aroma, sabor y sentimiento. Sirve para saludar, despedirse, soñar y contiene mucho, mucho amor.
Representa un haz envolvente de calma, paz, felicidad; no sólo por su significado religioso sino porque representa estar lo más cerca de la gloria. Es una palabra suave, alegre y soñadora por sus connotaciones: azul, protector y grandioso donde cabemos todos. Porque será el punto de reencuentro de todos. Alude a la inmensidad, a lo impalpable, a lo infinito que inspira a poetas, pintores, científicos y creyentes,… Simboliza la libertad intangible, la naturaleza etérea, el cariño humano y divino,...
Es armoniosa y deliciosa por lo que significa y por lo que despierta de invitación al placer. Al pronunciarla se acaricia el paladar y afloran los más gratos recuerdos de la niñez. Rememora al sabor dulce de la vida, y al pronunciar esta sensual palabra de origen indígena siempre se arranca una sonrisa.
Elegida no porque el destino esté escrito, sino porque todos podemos trazar nuestro camino y nuestro objetivo vital. Ese destino que elegimos para soñar al cerrar los ojos cada noche y que marca todo el ser de cada persona. Exige respuestas y decisiones ante sus cambios repentinos, imprevisibles, del azar que hay que conducir para reorientar nuestra propia vida en un instante y en cada jornada. Porque no nacemos con un sino, sino que nos lo forjamos con el trabajo diario, nosotros construimos nuestro propio destino.
Es una mágica palabra que contiene todas las vocales y supone el punto de partida de todo ser humano para su adecuado desarrollo personal y social. Representa el genuino motor del progreso y la solución universal a todos los problemas de la Humanidad. Con la educación, todos podríamos ser mejores seres humanos. Es lo supremo de la vida, la panacea que nos hace felices y nos da libertad, vocación y destino.
Increíble unión de sólo dos letras que abarca tantos y tan poderosas significados que traspasan el tiempo y el espacio por su extraordinaria fuerza que da respuesta ante lo ignoto. Es una pequeña flor de luz que se expande transformándose en las pasiones más bellas e indescriptibles que mantienen al mundo en pie. Encierra todo el poder para iluminar el mundo y la esencia del ser humano, que le lleva a remontar ríos, cruzar océanos y viajar hacia las estrellas. Mueve montañas, abre todas las puertas, atraviesa la barrera del tiempo y es la fuente de toda esperanza, la más profunda necesidad humana. Regala serenidad e inunda de paz el alma, cual lámpara gigante que ilumina el camino por donde hemos de caminar.
Palabra prodigiosa, balsámica, amable, dulce y duradera de sonido peculiar que se expande por el espacio, enriquece la existencia y hace sentir bien a la persona que la ofrece y a la que lo recibe, provocando una conexión automática de sentimiento compartido. Significa que alguien ha hecho algo por otro y éste se lo reconoce. Debería estar a flor de labios para despacharla con premura, naturalidad y oportunidad, lo que nunca defraudará a su portador. Polivalente lo mismo sirve para contestar un cumplido, un favor y hasta un desprecio, dejando bien parado a todo el mundo, sea dicho cordial o irónicamente. Broche de la divina cortesía, contiene dosis de amor, humildad, generosidad, educación y buena intención. Fonéticamente contiene contrastes entre la eclosión y el susurro. En fin,... ¡gracias!
Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
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Segunda entrega donde se defienden algunas voces candidatas a un espléndido
concurso sobre la palabra más sublime del castellano.
Ellos son lo mejor que nos puede pasar y el gran motivo de la existencia de cada padre o madre, además de la base para la supervivencia de la humanidad. No existe palabra más emotiva, porque sugiere amor, familia, hogar, maternidad, paternidad, parentesco,…
Es una palabra que, en su acepción de esperanza o anhelo que no de ficción, mueve el mundo y es capaz de perfeccionar el verbo sobrevivir en vivir. Basta para arrancar una sonrisa a cualquiera. Es suficiente para hacernos creer en la magia y necesaria para mostrarnos la belleza de las cosas más sencillas. La ilusión es lo último que debe perderse, porque con ella se vive feliz y se puede llegar hasta el fin del universo. No importa su adjetivo: mínima, loca, última, antigua, perdida, patética, fundada u óptica; sólo que sea ilusión, el principio de la felicidad. Hasta su fonética, con vocales infrecuentes, es musical, sonora y potente.
Aunque tiene retintín, evoca una reproducción a pequeña escala del paraíso perdido, lleno de vida y colorido, donde se puede contemplar y admirar la belleza con sosiego. También combina muy bien con libros…
Suena a palabra fresca, frágil (por sus vocales débiles), limpia, suave, llena de nostalgia y, al tiempo, de tenaz personalidad. Fluye entre los labios con la naturalidad del agua de un manantial que orada la piedra. Quizá quiera esconder su verdadero propósito, como el llanto de la naturaleza que desahoga y purifica el alma. La belleza de su voz sugerente, que huele a tierra mojada que trae recuerdos, se asemeja a la melodía que produce cuando cae a nuestro alrededor.
Es una palabra demasiado grande y libre para quedar encerrada en un diccionario. Denota un derecho y una obligación, siendo la condición más preciada del ser humano y la utopía de máxima expresión del respeto hacia cada persona. Ha inspirado a muchos que la han defendido y han muerto por ello, y ha conducido el progreso de la humanidad como promesa que aún deseamos alcanzar en su plenitud. Su sonido, con todas las vocales abiertas del alfabeto, es un grito que estremece de esperanza, compromiso, desahogo y felicidad. Encierra la primera aspiración de la humanidad desde tiempo inmemorial. Evoca el camino solidario que cada uno debe buscar para desarrollarse como persona única y singular que elige su camino y su destino.
La primera voz que se aprende de quien nos trae al mundo es la expresión sublime, cálida, dulce y hermosa, porque denota amor infinito, cariño incondicional, comprensión total, paciencia ilimitada, entrega máxima, educación esencial y protección perpetua. Nos identifica con el milagro de la vida, nos conmueve y nos pertenece porque todos tuvimos una, que nos acompaña durante toda la existencia. Mamá mía es todo, llamada inicial y final: La primera que pronunciamos a viva voz y, en silencio, la última.
Un fabuloso pronombre (en primera personal pero del plural) que hace referencia a la unión, al amor, a la amistad, al compartir y relacionarse con todo y con todos. Implica la existencia de otros a quienes nos sumamos en una colectiva aspiración común. Enlaza, establece lazos y nexos para la buena convivencia. Sólo pierde belleza y se pervierte cuando es seguida por "los... (altos, blancos, europeos,…)" ; entonces se torna clasista y excluyente al establecer un "nosotros" frente a un "vosotros o ellos".
Entraña sosiego en la aventura, descanso en agobio, agua, naturaleza, refugio, encuentro, convivencia, armonía, paz,... Inspira un nirvana idealizado, un espacio abierto, nuevo y despejado, donde recuperar fuerzas para seguir el día a día. Supone un lugar de esperanza, donde cobijarnos en cada noche oscura, calmar la sed y reemprender el camino, sabiendo que el objetivo es el viaje y no el destino.
Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
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Un polémico
libro, con información estadística contrastada, que muestra algunas causas distantes y ocultas de nuestra realidad.
Entre los libros de las últimas vacaciones, ha destacado
uno por su controvertido contenido. Se lee de un tirón, pero suscita profundas reflexiones. Se trata de Freakonomics, de Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner. Levitt es un prestigioso economista, aunque políticamente incorrecto. Dubner es un escritor de éxito y periodista de The New York Times.La
obra es un puzzle que combina anécdotas e investigación para presentar conclusiones impactantes, sustentadas en datos masivos explorados con técnicas estadísticas ortodoxas, por lo que su argumentación científica resulta convincente. Algunas pintorescas preguntas sobre significativos fenómenos sociales se suceden y se explican con razones, cuando menos, curiosas.¿En qué se parecen los agentes inmobiliarios al
Ku Klux Klan? ¿Por qué los traficantes de drogas viven con sus madres? ¿Funciona una banda de crack como una franquicia? ¿Qué es más peligroso: un arma o una piscina? Resulta que, en un país (¡con 200 millones de pistolas y 6 millones de piscinas!), mueren muchos más niños ahogados que por disparos (550 frente a 200 anuales). La familiaridad de una piscina evoca menos precaución que un arma mortal, y no hay ONGs que nos recuerde el peligro de las piscinas.El primer capítulo se titula "¿Qué tiene en común un maestros de escuela y un luchadores de sumo?". La respuesta es que algunos hacen trampa. Esta afirmación irreverente surge del estudio de una situación en la que los incentivos económicos y la posibilidad de ascenso para profesores dependen de las calificaciones que obtengan sus alumnos en exámenes estandarizados. La probabilidad de que hagan truco es alta. Y así se demuestra tras revisar cuidadosamente miles de tests de opción múltiple en las escuelas de Chicago. Mediante algoritmos descubrieron patrones de maestros que rectificaban series de respuestas antes de su evaluación por ordenador. Los mejores luchadores de sumo, a pesar de ser considerados semidioses en Japón, también hacen trampas. Se dejan ganar en peleas que no contabilizan en el ranking, pero que beneficia a su competidor, quien devuelve el "favor" en el futuro. La conclusión es que los incentivos, a veces, estimulan los fraudes.
El cuarto capítulo provoca escándalo, al preguntar "¿Adónde han ido todos los criminales?". Durante los años 80, los criminólogos predijeron una imparable ola de delincuencia juvenil. No obstante, durante la primera mitad de los años 90, se desplomaron los índices delictivos. Los expertos, policías, jueces y políticos que antes auguraron la hecatombe, luego adujeron múltiples explicaciones sobrevenidas (educación, bonanza económica, tolerancia cero, éxito en la represión, estrategias policiales y penitenciarias, incremento de efectivos, envejecimiento de la población o leyes más estrictas sobre armas de fuego). El libro considera que la variable de mayor efecto causal (más del 50%) fue la alejada legalización del aborto ¡en 1973!, tras el famoso
caso Roe vs. Wade en la Corte Suprema. Cree que así que no nacieran jóvenes predestinados a la marginalidad. Realmente un dictamen cruel sobre una vieja cuestión. Los autores dicen que "la moralidad es el mundo como nos gustaría, pero la economía muestra el mundo como es".La correspondencia entre abortos en los ‘70 y descenso de la criminalidad en los ’90 se valida con historias contrapuestas como el colapso de la dictadura comunista de Rumania en 1989, 23 años después de que Ceausescu ilegalizara el aborto proclamando que "el feto es propiedad del Estado". También se acredita con indicios, como que los Estados con mayor tasa de abortos experimentaron la mayor disminución en crimen, y que los 5 Estados que aplicaron la sentencia antes fueron los primeros en atenuar los índices delictivos. Más discutible que la correlación es la conclusión de Levitt: "Cuando el gobierno da a las mujeres la oportunidad de tomar la decisión de abortar, en general, ellas hacen un buen trabajo en dilucidar si están o no en condiciones de criar bien a un bebé".
El libro merece ser leído,… y debatido. Los aspectos éticos involucrados corresponden a otro plano de análisis, y ni deben prejuzgar las interpretaciones presentadas, ni deben ser inferidos por meros datos o conclusiones estadísticas. Otros trascendentes aspectos familiares y educativos presentados en la segunda parte del texto merecen un comentario pormenorizado de próxima publicación.
Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
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