Ensayos de Mikel Agirregabiria Agirre 

 

 

 Niños de la guerra

 

Homenaje a tres maestras francesas, que acogieron a un niño refugiado vasco. Una de ellas aún vive y nos ofrece una lección de solidaridad oportuna y actual.

 

Estimada Margueritte Subra:

 

En 1936 usted y sus dos hermanas Marie y Berta acogieron y educaron durante 12 años a uno de los llamados "niños de la guerra", evacuado en el barco "HAVANA" cuando contaba sólo 6 años. Fue un acto de heroísmo colectivo, más meritorio aún cuando tuvo lugar en aquellos trágicos años, algunos de los cuales bajo la ocupación nazi. Ustedes respondieron a una petición del médico Marcel Barreré, quien pocos años después moriría en un campo de concentración por pertenecer de Resistencia.

Aquel niño, Pedro Díez Gambra, regresó a Bilbao después de cumplir 18 años. Él falleció prematuramente el 19 Octubre de 1982, pero pudo transmitir a su hijo y nietos una educación sólida en valores de libertad, fraternidad e igualdad que ustedes le inculcaron con sus lecciones y con su ejemplo.

 

Sólo recientemente, cuando ya sólo sobrevive Margueritte, ha recibido –a instancia de Pedro Díez hijo- una carta firmada por Josu Erkoreka, en nombre del Grupo Vasco en el Parlamento español, de gratitud por su generosa solidaridad. La grandeza de su altruismo, queda ratificada por la sorpresa al recibir una misiva oficial, que no considera merecer "porque cualquiera hubiera hecho lo mismo".

 

Admirada Margueritte: En pleno siglo XXI, sigue habiendo muchos niños y familias de las guerras, declaradas o no, y esta Europa no siempre responde con el hospitalidad del que ustedes hicieron gala. Así como hoy las recuerdan los nietos de Pedro Díez Gambra, que existen gracias a estas "bisabuelas", casos como el suyo deben exponerse como modelos plenamente actuales ante el fenómeno, eterno, de la huida y de la emigración en busca de un hogar y de un país donde se manifieste la humanidad.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Educador
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Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2006/nguerra.htm

 

 Ofuscaciones políticas

 

Pocos errores tan mayúsculos se han visto en el panorama político español.

 

Asistimos, entre sorprendidos y divertidos, a dos gigantescos tropezones tan graves que la historia reciente no ha conocido otros mayores. Además cometidos consecutivamente por los dos principales partidos del Estado –PP y PSOE-, junto con sus dos insignes aliados, los periódicos "El Mundo" y "El País", así como toda la corte de aláteres radios, jueces, peritos, gestores de las asociaciones de víctimas,...

El primer desatino es inconmensurable, obcecado, cruel e incluso suicida: El del PP y "El Mundo" de lanzar, mantener y no enmendar la falaz vinculación entre ETA y el 11-M. Es un montaje tosco, simplón e indicativo de falta de capacidad de reacción ante la pérdida del poder. Una farsa tan embaucadora, extemporánea e incongruente resulta ridícula y patética a más de medio país desde el principio, y al otro medio cuando se desplome la inmensa parafernalia de tramoya que vienen desarrollando sin base alguna. El desliz más lamentable e incomprensible es el del PP, porque al menos "El Mundo" vende ejemplares con esta alucinante novela de ficción.

 

El segundo engaño error, esta vez cometido por sus adversarios políticos y mediáticos, PSOE y "El País", consiste simplemente en darse prisa en dedicar tiempo y esfuerzo a desmantelar toda la basura vertida. Hasta la proximidad de fechas electorales, lo inteligente sería dar cuerda a este torpe PP (Pinochos Porfiados), a fin de que se ahorque con sus propias engañifas el resto del reaccionario equipo dejado por Mr. Aznar.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Educador
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Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2006/ofuscaciones.htm

 

Originalidad

 

Si el pecado original es la imitación, la sinceridad es la virtud original. Sólo progresa la humanidad desde la genuina y singular originalidad.

 

Todas las personas nacen únicas y originales; pero la mayoría mueren como copias. La misma Historia es una galería de cuadros en la que aparecen pocos originales y demasiadas copias. El valor de la originalidad no reside en la novedad, sino en la sinceridad. Por eso, generalmente los novedosos apedrean a los originales.

 

A veces nos confundimos al considerar que para ser originales ha de apostarse por lo insólito, cuando lo oportuno es buscar lo conveniente y lo natural. La definición más propia de la originalidad es espontaneidad, sencillez o sobriedad. La originalidad, a diferencia de la novedad, depende más del fondo que de la forma.

La originalidad nunca es un propósito. Ser original es una cualidad; quererlo ser es un defecto. Quien busca ser más novedoso que original, lo más probable es que no alcance sino el ridículo. Hay quienes no pensando nada por sí solos, se creen también en posesión de ideas originales por el mero hecho de obrar justamente al revés de otros que les precedieron. Pero el mundo no ha acabado de nacer, y buscar la originalidad es algo muy diferente de negar todas las evidentes previas.

 

La excentricidad jamás es prueba de genialidad, sino lo opuesto de la originalidad, cuyo secreto consiste no en hacer las cosas de diferente manera, sino en organizarlas mejor. La originalidad puede y suele partir de una juiciosa imitación seguida de innovación. En ocasiones los imitadores anteceden a los originales. Cuando dos coinciden en una buena idea, no pertenece ésta al primero que la tuvo, sino al que la concibió mejor.

 

Todo lo bueno que existe es fruto de la originalidad. No existe nada bueno que no sea original, aunque las mentes vulgares no puedan comprender la utilidad de la originalidad. La gente clonada apenas percibe diferencias entre sus semejantes, pero quienes agudizan su espíritu descubren más almas originales y singulares, que ni imitan a nadie, ni pueden ser imitadas.

 

La originalidad es una vuelta a los orígenes. La originalidad es la grandeza propia de soledad de un espíritu que no busca el artificio ni la conveniencia de acomodarse a la medianía del entorno. La originalidad no radica en decir algo nuevo, sino en redescubrirlo y decirlo todo como si nunca hubiese sido dicho por nadie. Confiemos que este modesto texto sea bueno y original, aunque la parte buena no sea original y la parte original no sea buena. A fin de cuentas, algunos consideramos que un relato siempre será nuevo y original si hace amables algunas verdades muy antiguas.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
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Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2006/original.htm

Que no nos toque la lotería

 

Cada semana mucha gente espera que le toque la lotería para salir de las penurias cotidianas, pero ¡cuidado!: Hay muchas rifas en juego.

Un décimo, un cupón, o una quiniela significan participar en un juego con una probabilidad ínfima de ser agraciados. Quizá una opción entre 80.000, o una posibilidad entre varios millones. Al anunciarse el boleto premiado, y no ser el nuestro, nos llevamos la consiguiente decepción, que tratamos de enjuagar…gastando de nuevo en el siguiente sorteo.

 

Debiéramos considerar que diariamente participamos, queriéndolo o no, en otras muchas tómbolas. Ahora mismo están siendo adjudicados accidentes domésticos, de trabajo o de tráfico, y se están repartiendo –más o menos al azar- cánceres y otras enfermedades graves. Todos nosotros, y nuestros familiares, tenemos boletos de tan indeseables loterías y desgraciadamente con probabilidades mucho mayores que la del "gordo de navidad".

 

Mejor no malgastar nuestro tiempo, dinero y esperanzas jugando a juegos aleatorios, pero si lo hacemos y no nos "toca", consolémonos pensando la suerte que gozamos si aún mantenemos la salud, bastante más necesaria que el dinero. Definitivamente: Hay "sorteos" que conviene sortear y no acertar. ¡Mucha suerte y que no nos toque ninguna lotería!

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Educador
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Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2006/noloteria.htm

 

Querida imaginación

 

En la lucha contra la realidad, la humanidad sólo tiene un arma: la imaginación. Llevemos la imaginación al poder.

 

Julio Verne sentenció que "Todo lo que una persona puede imaginar, otra podrá hacerlo realidad". Somos lo que somos, porque primero lo hemos imaginado. Imaginar es elegir. Imaginar es construir. La imaginación produce fuerza. La imaginación gobierna. El poder creador de la imaginación ha inspirado, sin excepción, todo el progreso de la historia. Si lo creemos, creamos un nuevo mundo.

Sentido común lo puede tener cualquiera; lo que falta es imaginación. En todo, pero más en el amor, la imaginación traspasa los límites de la realidad. Lo de menos es ver las personas o las cosas fuera de nosotros; lo importante es sentirlas en nosotros. Lo que se ve puede perderse de vista; lo que se imagina, vive siempre por toda la eternidad. Entusiasmo es el estado de ánimo en el cual la imaginación ha triunfado sobre el raciocinio. El mismo Einstein creía que "La imaginación es más importante que el conocimiento".

 

El imaginativo,… ¡con qué facilidad saca de la nada un mundo! En el punto donde se detiene la realidad, comienza la imaginación. El uso creativo de la imaginación no es sólo la fuente del arte, sino también de la ciencia, porque la imaginación suministra el impulso inicial en todo progreso social. Había tanta imaginación en la mente de Arquímedes como en la de Homero.

 

André Bretón sugirió el mejor efecto de imaginar. "Querida imaginación: Lo que amo sobre todo en ti es que no perdonas". La imaginación es el "gran estímulo", el volcán de deseos, la madre de las utopías,... convertidas en realidad. Pero para evitar que la imaginación se desmorone en fantasías es preciso constancia, esfuerzo y sabiduría. La imaginación sin erudición es como tener alas y carecer de pies. Para volar es preciso saber despegar… y aterrizar. Toda imaginación procede del corazón y de la voluntad; no confundirla con el espejismo, piedra angular de la insensatez.

 

La imaginación es activa, animosa, fecunda y desprendida; la reflexión calculando se hace cobarde y cicatera. La imaginación nos consuela de lo que no podemos ser; y el humor, de lo que somos. Pero la imaginación nos encamina y guía hacia un futuro mejor. Imaginemos que cada día es el último que brilla para nosotros, y así aceptaremos agradecidos un día que no esperábamos vivir ya, una jornada donde podremos ayudar en algo.

 

Nosotros, las personas reales, estamos repletos de seres imaginarios. Con razón se ha dicho: "Dejemos las mujeres bonitas para los hombres sin imaginación" o "El viaje sólo es necesario para las imaginaciones menguadas". La imaginación es el ojo del alma. La imaginación es un corcel sobre el que galopar, aguijoneados por la espuela de la curiosidad que nos arrastra hacia los proyectos más difíciles pero necesarios: la justicia, la igualdad, la solidaridad, la paz, la libertad, la educación,...

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Educador
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Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2006/imagina.htm

 

Quiero ser alavés

 

Si la reencarnación existe y la distribución administrativa persiste, en la próxima vida muchos desearían nacer alaveses.

 

Según el último censo de 2005, la Comunidad Autónoma del País Vasco cuenta con un total de 2.124.846 habitantes, representando los 299.957 alaveses el 14,12%, que se suma al 32,41% de los 688.708 guipuzcoanos y al 53,47% de los 1.136.181 vizcaínos. Uno de éstos soy yo, que casualmente trabajo en la administración vasca, desde un modesto puesto pero que abarca a toda Bizkaia.

 

Mi responsabilidad es un 65% superior a la de mi colega guipuzcoano y un 279% superior a la de mi correspondiente alavés, pero el sueldo es idéntico y la estructura de apoyo parecida. Además, para complicarnos el trabajo a los de las provincias grandes, las reuniones decisivas se realizan en la capital del territorio más pequeño, adonde nos desplazamos varias veces por semana para gestionar nuestros mayores cometidos desde la lejanía y con tiempo perdido en viajes.

 

Las desventajas adicionales de estar en la Delegación de Bizkaia son las protestas constantes en nuestras puertas, porque ni manifestantes ni medios de comunicación se toman la molestia de desplazarse a Vitoria-Gasteiz (capital administrativa), así como la necesidad inexcusable de acudir y organizar las actividades generales que siguen la lógica de la realidad demográfica, como congresos, visitas externas, relaciones con otras entidades e instituciones,… Como resultado de todo lo anterior parece que a los vizcaínos nos atribuyen la fama de lentos y torpes, porque no llevamos las diligencias burocráticas con la misma celeridad y detallismo que nuestros felices colegas.

 

Por si fuera poco nuestro voto vizcaíno vale 3,8 veces menos que un voto alavés, y 1,65 veces menos que un voto guipuzcoano en el Parlamento Vasco, donde existen 25 representantes por cada territorio histórico. En definitiva, trabajamos el triple y ganamos lo mismo, y esto no cambiará nunca porque nuestros votos valen la tercera parte. No puede seguir habiendo ciudadanía de 1ª, 2ª y 3ª categoría, o hasta de 7ª clase si Euskal Herria se reencuentra.

 

Sólo caben dos alternativas: O se equilibran en población los 3 territorios, limitando Bizkaia a 6 municipios (Bilbao, Barakaldo, Getxo, Portugalete, Santurtzi y Sestao), con lo que ya superaría en habitantes a Gipuzkoa a quien se cedería Ermua y traspasando a Araba los restantes 105 municipios vizcaínos; o, lo que parece más sensato, se buscan mejores soluciones administrativas y políticas.

 

Por si hubiese dudas, declaro que me siento vasco y que, como la mayoría, tengo raíces en todos los territorios históricos. Mi primer apellido procede de Gipuzkoa (Leintz-Gatzaga), mi madre nació en Araba (Amurrio) y vivió en Lapurdi (Bayonne) y todos los veranos de mi infancia los pasé entre Ubide (Bizkaia) y Zigoitia (Araba), traspasando la aduana foral que entonces existía. Era absurda, discriminaba a Bizkaia y desapareció; ahora, nos corresponde resolver otros desequilibrios.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
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Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2006/alaves.htm

 

Representatividad y responsabilidad en política

 

Los partidos suelen contener dos o más "almas" políticas; las personas sólo hemos de mantener un alma, que ojalá sea totalmente libre y responsable.

 

La realidad política vasca (u otras) merece ser analizada desde dos criterios básicos, de representatividad social y de responsabilidad histórica. Más aún en esta coyuntura histórica en la que la violencia puede desaparecer de un escenario distorsionado por su crónica influencia.

 

La representatividad política debe derivarse, exclusiva e inequívocamente, de la única fuente de legitimidad democrática: las urnas. Sólo los votos contados escrupulosa y puntualmente otorgan representación, sin más consideraciones que las del respeto a la igualdad de oportunidades en las convocatorias electorales. Quizá el panorama vasco se ha visto afectado por la aberración de la violencia, en múltiples sentidos que convendría superar lo más urgentemente posible. Por supuesto, sólo los votos válidos y positivos confieren representación, porque los votos blancos, nulos o la abstención expresan opciones legítimas,… pero no computables en la imagen global de delegación política.

 

La representación efectiva de las distintas formaciones políticas vascas se ha deformado por factores que merecen ser enumerados, y cuya cuantificación sería de cálculo polémico. Por un lado, están algunos agentes habituales en cualquier sociedad contemporánea, como son los medios de comunicación que prestan especial atención a determinados partidos en función de sus intereses corporativos (eufemísticamente coincidencia ideológica) o de la capacidad de los partidos para "generar noticias" (generalmente por su facultad de convocatoria de sucesos inusuales). Por otro lado, el poder provee siempre más tribunas: poderes públicos (incluido el judicial que también conforma proselitismo), poderes mediáticos (ya citados y multiplicadores) y los poderes económicos (subyacentes dado que son origen y destino de la influencia política).

 

Lo cierto es que aunque un partido (como el PSOE o el PP) hable desde las macrocorporaciones de prensa, desde la (ex)presidencia de gobierno, desde la judicatura, desde la patronal empresarial o desde el defensor del pueblo, sus votos son sus votos en cada marco administrativo. Análogamente, que la autodenominada izquierda abertzale hable desde Batasuna y desde EHAK incluso mientras ETA aprende a balbucear sin disparar, no triplica sus votos, por más que semana tras semana sus simpatizantes desfilen en las distintas capitales vascas con un empeño digno de la mejor causa.

 

Los ciudadanos sólo ejercemos nuestra decisión política una vez, al votar, sin que podamos añadir peso al voto individual por más que pertenezcamos a un sindicato, a una iglesia, a dos asociaciones profesionales, a tres sociedades deportivas o a siete plataformas sociales. Por salir a la calle con una pancarta cada fin de semana no aumenta nuestro valor político, aunque sí la pretendida visibilidad social.

 

La responsabilidad política deriva, a escala individual o colectiva, de la libertad. Somos responsables, en tanto que somos libres. Esto vale para las personas, a título individual, para los partidos políticos o para el conjunto de la sociedad. Y la responsabilidad es acumulativa, no desaparece cuando cambia una legislatura, ni siquiera cuando cesa la violencia política.

 

Los partidos, ya estén en el gobierno o en la oposición, son responsables de sus anteriores actuaciones parlamentarias, sociales y, en su caso, gubernamentales a escala municipal, territorial o nacional. Igualmente, las personas que han ejercido su libertad de actuación, deben responsabilizarse de sus actos. Incluso la sociedad como conjunto debe ser coherente y asumir su responsabilidad histórica, especialmente ante quienes fueron víctimas de lo que colectivamente no se quiso, supo o pudo impedir. Todos, sociedad, partidos y personas, hemos de responder de nuestras obras, de nuestras palabras,… y de nuestras silencios.

 

Como en cualquier país del mundo, en la sociedad vasca coexisten partidos políticos con muy variable grado entre el prosaico pragmatismo y la entelequia sublime. Y, al igual que sucede por doquier, el grado de realismo se adquiere desde las posiciones de gobierno ejercido, mientras que la oposición pertinaz suele derivar hacia la quimera. Sólo así entendería un ajeno a la política vasca que una entidad como Batasuna reitere hasta la saciedad su petición de un marco de referencia (el conjunto de Euskal Herria) donde sus posiciones políticas (independentismo albanés) y sociales (confuso marxismo) se hacen aún más minoritarias que en la Comunidad Autónoma Vasca.

 

Muchos vascos deseamos superar un pasado político desfigurado por demasiada violencia, y donde las voces (cuando no gritos) no se distribuyen en función de los votos. Ansiamos y merecemos una paz serena que nos permita mostrar una panorámica despejada de la representación política del pueblo vasco, en la Comunidad Autónoma, en la Comunidad Foral y en Iparralde. Quizá reduciendo la dispersión de voto entre tan numerosas opciones partidistas, donde los micropartidos habrán de fusionarse o desaparecer, para sobrepasar un porvenir de algarabía con diez o doce partidos (PNV, PSOE, Batasuna –con sus innumerables denominaciones-, PP, UPN, EB, IU, EA, Aralar, y los vascofranceses), con el resultado de gobiernos multipartitos de gestión inconexa en minoría parlamentaria. Entonces habrá que asumir, sin lastres, sin vetos, sin tutelas, sin miedos, toda nuestra responsabilidad a la hora de votar y todo el valor de la representación política que resulte. Con naturalidad y madurez ejerceremos una democracia que nos permita ser más responsables, más tolerantes, más solidarios y, seguramente, más felices.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
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Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2006/rere.htm

Sé agua, amigo

 

Aguarda al agua que fragua, aguanta y nos salvaguarda.

 

Un reciente anuncio de coches muestra a Bruce Lee, recomendando: "Sé agua, amigo. Vacía tu mente. Libérate de las formas. Como el agua. Pon el agua en una botella y será la botella. Ponla en una tetera y será la tetera. El agua puede fluir… o puede golpear"… Podríamos responder al admirado maestro si no hubiese fallecido en 1973: "Ya lo somos, agua en el 75% de nuestro peso corporal". Aunque parezcamos de carne y hueso, agua es el 85% de la sangre, el 75% del cerebro, el 70% de los músculos y hasta el 22% del esqueleto.

 

Somos peces en el agua. Peces que tenemos mucho que decir, pero no podemos hacerlo con la boca llena de agua. Peces que como Marshall McLuhan anunció, lo último que vemos es el agua. Somos peces en el agua, como aquél que Einstein mencionó: ¿Qué sabe el pez del agua donde nada toda su vida?

Bebamos agua, que bien sabe y es muy sano. No nos ahogemos en un vaso de agua, seamos agua, nunca digamos de este agua no beberé. Cuando el río suena, agua lleva agua. Seamos agua, que si no hemos de beber, dejaremos correr. Seamos agua, pero no agua pasada, que no mueve molino. Aún tenemos la sensación de que todo, la vida, comenzó en el agua. De que aún sólo somos… agua. Seamos agua, amigos, o seremos lágrimas.

 

Mikel Agirregabiria Agirre
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Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2006/agua2.htm

Sanando la educación

 

Una alegoría entre dos servicios esenciales que evidencia la necesidad de remodelar algunas fórmulas de gestión presupuestaria.

 

Imaginemos un país donde los hospitales, ya fuesen especializados en resfriados o en oncología, recibiesen los mismos recursos médicos y asistenciales. Supongamos que las autoridades sanitarias acudiesen frecuentemente a felicitar a los considerados equipos médicos de los centros con menor mortandad, que obviamente serían los que atienden a los enfermos menos graves. Sólo esos centros recibirían certificaciones de calidad que exhibirían en sus vitrinas, mientras los sanatorios de desahuciados jamás podrían igualar ni de lejos sus porcentajes de curación.

 

Este sistema sanitario estaría plena y uniformemente financiado con fondos públicos, subvencionando con conciertos a los centros privados. Si además las clínicas de los indispuestos leves contasen con grandes instalaciones deportivas y de recreo en el centro de las ciudades, mientras que los lazaretos de los agonizantes se ubicasen en las afueras, la opción preferencial de la gente con una dolencia media resultaría obvia. Contar con compañeros de pabellón casi sanos o muy enfermos es algo decisivo para superar un período crítico.

Todavía sería más injusto que se reconociese más la vocación y la profesionalidad de los médicos que, en óptimas condiciones, atendiesen los casos menos difíciles, frente a sus olvidados colegas desbordados en pésimas condiciones. Cuando se convirtieran en noticia algunos conflictos previsibles y fracasos difícilmente evitables, nuevamente se trasladaría a la opinión pública la dicotomía maniquea de los buenos y los malos galenos.

 

También cuando en el ranking de calidad de algunos medios de comunicación sólo apareciesen las clínicas que curan molestias insignificantes, que prácticamente no requieren intervención alguna. En los más olvidados hospitales de barriada, con enfermos crónicos de afectados por todo tipo de complicaciones combinadas sus especializados y esforzados médicos nunca sabrían lo que es una Q de plata, entre otras razones porque no aplicarían su ajustada economía a tal fin.

 

Exactamente esto es lo que sucede… en nuestra educación. La maravillosa tarea de educar, muy parecida a la de curar el futuro de las personas, se ejerce en condiciones muy variables. Merece nuestro máximo reconocimiento y dedicación ya sea con alumnado de altas capacidades y altas expectativas, que también lo merece, o con el alumnado más desfavorecido, que lo merece igualmente pero lo necesita incomparablemente más, porque es su primera y única oportunidad de rescate social.

 

Por ello hemos de volcar el grueso del esfuerzo docente y presupuestario en los centros y las aulas que reúnen los mayores porcentajes de alumnado inmigrante, de necesidades especiales o becario, que apenas cuenta con el determinante y decisivo apoyo familiar. No es razonable que una plaza escolar se subvencione por igual a un alumno autóctono de clase socio-económica-cultural alta que a una alumna rumana de etnia gitana sin escolarizar nunca y recién llegada que vive en una furgoneta.

 

Sean estas palabras un modesto agradecimiento al personal de nuestros centros escolares más meritorios, que logra el mayor progreso y avance de las capacidades y competencias del alumnado desde que ingresa hasta que egresa de sus aulas. Estos colegios, muchos públicos y algunos concertados religiosos, de zonas marginadas y profesorado demasiado flotante, son nuestro mayor orgullo escolar y el supremo exponente del grado de calidad de todo el sistema educativo.

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
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Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2006/sanando.htm

 

Secuelas del monolingüismo

 

Ante algunas paradójicas manifestaciones, la integración del alumnado inmigrante es un inmenso reto que requiere urgentes reformas educativas.

El pasado 8 de octubre comenzó el curso académico con un total de 288.330 escolares en la Comunidad Autónoma Vasca. Aquel día el alumnado de origen alóctono alcanzaba la cifra de 14.999 escolarizados. Una semana después se habían incorporado más de dos centenares de escolares recién llegados, que fueron ubicados por las comisiones de escolarización territoriales atendiendo, en la medida de lo posibles, sus preferencias de modelo lingüístico, titularidad de centro y ubicación.

Los progenitores de este alumnado recién incorporado optaron por el modelo A en un 48%, mientras que el 27% eligió el modelo B y el 25% el modelo D. Todo ello en un panorama general de la educación vasca donde la presencia de los modelos bilingües, D y B, está presente de forma mucho más mayoritaria que la elección de estas familias de origen externo.

Es comprensible que, al venir con hijos e hijas de edades variadas y -a menudo- con algún déficit de escolarización previa, algunos padres y madres decidan optar por la preferencia hacia el castellano, más aún si prevén posibles reubicaciones en otras comunidades castellano parlantes.

Sin embargo, asombra que sean las familias latinoamericanas (que suponen el 63% del total, según datos de 2005), quienes demuestran –en promedio- menor interés por el dominio de las dos lenguas oficiales, a pesar de la gran ventaja que supone conocer y hablar en su entorno familiar una de ellas. Sorprende que quienes poseen otras lenguas de origen, portugués-brasileño (13%), árabe y berebere (12%), rumano (7%), chino (5%), o minoritarias lenguas centroeuropeas… afronten con mayor interés el reto de un nuevo bilingüismo en pro de una mejor integración en la sociedad vasca.

 

Dos conclusiones se derivan de esta realidad:

1º Es preciso trasladar de modo más convincente a la mentalidad de todas estas esforzadas familias una idea básica para la educación contemporánea: Vivimos en sociedades plurilingües e interculturales, donde la peor lacra sería egresar de las etapas obligatorias educativas siendo monolingües (por poderoso que sea el idioma hablado, inglés, español,…).

2º Urge remodelar el sistema de modelos lingüísticos, que ha cubierto eficazmente una larga etapa de 24 años, pero que -tras los avances conseguidos en la euskaldunización del sistema educativo- provoca ahora graves e indeseados efectos de fracaso escolar agudizado por el "dique de marginación discente" que supone en muchos casos el modelo A.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Educador
blog.agirregabiria.net

 

Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2006/monolinguismo.htm

 

Sensaciones laborales

 

"Dejemos las prisas a los esclavos", dijeron. "Ahora lo entiendo", susurró uno de aquellos.

 

El trabajo, al igual que el ocio, ofrece diversidad de emociones. Frecuentemente, evocamos una imagen que representa nuestra tarea a la perfección: La del mago de los platillos rotatorios. Es un espectáculo que siempre nos fascinó a algunos, de pequeños y de mayores. El artista comienza pausadamente poniendo un primer plato sobre la varilla, y le imprime un giro que lo mantiene en el aire. Sigue añadiendo platos, con pausas para rotar a aquéllos que –al frenarse- parece que van a caer. Y continúa, con veinte o treinta discos en equilibrio precario, hasta que superado por la situación se le cae alguno. Entonces, confiando en que la primera rotura marque su récord, va recogiendo los restantes con la esperanza de minimizar los fallos y optimizar la función.

Habitualmente así empieza una jornada laboral. Al inicio, parece que será tranquila. Uno, dos o cinco temas (o platillos) bien vigilados y bajo control. Entonces, comienzan las llamadas, las urgencias y las sorpresas sobrevenidas. Manteniendo todo en vilo, evitamos las caídas estrepitosas. Casi siempre se consigue. A veces, no. Claro que las sensaciones extremas, cuando se prolongan, acaban por no sentirse. Ésa es nuestra esperanza. Al final, casi se le coge gusto a la celeridad, a la aceleración. Así aprendemos a diferenciar el vicio de la prisa respecto de la virtud de la actividad.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
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Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2006/sensaciones.htm

 

 

Temblores

 

Más fuerte que un terremoto es sentir la caricia trémula de un corazón palpitante en estos tiempos de tiemblos.

 

¡Quién ha visto sin temblar, las noticias que nos dan! El mundo está temblando y nadie duerme tranquilo. Tsunamis, seísmos y guerras. Quieren estremecernos; aspiran a un mundo trepidante de personas temblorosas. Pretenden hacer temblar los cimientos de la civilización. Manejan mejor una humanidad que tiembla de miedo, de rabia, de soledad, de dolor, de enfermedad, de hambre o de frío.

 

Pero también hay temblores de amor. Hay pasiones vibrantes que sacuden el alma y que hacen retemblar el suelo bajo nuestros pies. Temblamos de alegría al recordar el último encuentro de enamorados; temblamos de deseo de sólo saber el próximo reencuentro; temblamos de emoción al vernos reflejados en una pupila parpadeante; temblamos de éxtasis al sentirnos cerca; temblamos de arriba a abajo cuando el amor vence al odio y la justicia destrona la iniquidad.

 

¡Aprendamos a temblar! Temblemos de querernos tanto y de sentirnos vivos. Temblemos de presentir la solidaridad y la libertad. Temblemos de aspirar a la felicidad y a la eternidad. Temblemos al vislumbrar la dignidad y la grandeza de todos los trémulos seres humanos. Sintámonos astros celestiales. ¡Somos estrellas que tiritan, titilan y tiemblan en el firmamento!

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Educador
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Versión final en: mikel.agirregabiria.net/2006/temblores.htm

 

Teoría para ganar la lotería

 

Un método infalible para ganar cada día con las quinielas, bonolotos, casinos, apuestas y otros juegos de azar.

Gane dinero como yo lo hago. He decidido compartir mi sistema, del que llevo años beneficiándome. No es justo que sólo algunos nos enriquezcamos con las loterías, mientras que muchos pierden semana a semana sus ahorros e ilusiones. No pido dinero por contarles mi truco; al contrario, les garantizo que si no funciona yo mismo les reembolsaré las ganancias que prometo.

 

No hay trampa alguna para obtener un sueldo extra asegurado, pero la fórmula debe ser aplicada constantemente y sin variaciones. Su secreto radica en cómo se reparte la recaudación de los sorteos. Entre un 30% y un 50% de los ingresos se destina como tributo a la hacienda pública, mientras el resto se dedica a gastos de gestión (vendedores, administradores, máquinas, papelería y publicidad), y lo que queda a premios. Además los pocos afortunados a quienes les toca algo vuelven a pagar altos impuestos tras recibir su pago, de modo que muchos premios finales quedan reducidos a la mitad.

 

Así que la forma más inteligente de jugar, el único modo seguro de ganar es… no jugar, pero animando a que los demás lo hagan. Así paguen ingentes impuestos que luego nos financian a todos la educación, la sanidad, las pensiones y otras necesidades sociales.

 

La lotería es un impuesto voluntario que nos sufraga a todos, y sin costo para quienes nunca jugamos. Hemos de agradecer a esa mucha gente altruista y entusiasta que cada semana corre a pagar esta contribución querida por ellos. Algunos opinan que es un mal social que a muchos pobres les hace más pobres sólo para que nazca un nuevo rico. Lo cierto es que este impuesto voluntario nos alivia económicamente a quienes sabemos cómo ganar con las loterías. Ojalá hubiese más formas de impuestos voluntarios con tantos adictos ingenuos y generosos.

  

¡Ah, tampoco es verosímil ese bulo de que hemos de comprar un boleto por si el destino quiere que ganemos el gordo! Si Dios quisiera nos encontraríamos un billete junto a una lotería donde se expusiese en grande el número premiado,… En todo caso, gracias a todos esos habituales consumidores de loterías por su denodado y caritativo esfuerzo en financiar gran parte de nuestros gastos sociales.

  

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
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Todas las mañanas

 

"Todas las mañanas, cuando leo el periódico,…" así decía en un poema de Gabriel Celaya. Por Internet ahora, circulan otras odas.

Todas las mañanas, la vida empieza, en cada gota de rocío, repite su ejercicio, continuado, de nacer, crecer, transformarse, y multiplicarse. Todas las mañanas, la vida florece, extiende sus brazos, hacia el cielo, y se reproduce. Todas las mañanas, la vida se abre, y de par en par, se encuentra, se entrega, y se manifiesta, de mil formas, de mil maneras, diferentes de ser, maravillosas de ser,… Y se reinventa, su milagro infinito, de reempezar, cada mañana.

 

Todas las mañanas del mundo son inexplorados caminos sin retorno. Todas las mañanas, la naturaleza, se despierta, se aviva y se exalta. Como tú y yo, yo que te amo, y tú que me amas, todas las mañanas, cuando yo te acompaño, eres tú quien me amparas. La jornada, nos separa. Pero son horas vanas, porque todas las mañanas, ellas todas, vienen de sus noches, bien juntadas. Todas las mañanas, todas las noches, yo te amo y tú me amas.

 

Mikel Agirregabiria Agirre
blog.agirregabiria.net

 

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Un día perdido

 

Veloz el tiempo corre y queda sólo el pesar de haberlo mal perdido.

 

Un día perdido es un día irrecuperable. De todo lo que hemos perdido, lo que más añoramos es el tiempo perdido. Napoleón creía que "Podemos recuperar el terreno perdido. El tiempo perdido, no". Otros matizan más: Dinero perdido, nada perdido; tiempo perdido, algo perdido; corazón perdido, todo perdido.

 

Un día perdido es un día sin pasear, sin jugar, sin pintar, sin estudiar, sin aprender, sin leer, sin escribir,… pero sobre todo es un día sin amar. El día más irremediablemente perdido es aquel en que no nos hemos reído, o ni siquiera sonreído. Peor aún es el día que no hemos logrado que otros sonrían, o rían, o lean, o aprendan,… con nosotros.

Esos son los días más perdidos. Aquéllos en que no hemos amado o ayudado a nadie. Cayo Suetonio atribuyó al Emperador Tito la siguiente frase: "¡Amigos, he aquí un día perdido para mí!". Palabras pronunciadas cierta noche, cuando advirtió que no había realizado ninguna buena obra. Lo no hecho cada día, es lo irremisiblemente perdido. También lo diferido, es medio perdido.

 

Hemos perdido demasiado tiempo, pero no sabemos cuál exactamente. La sabiduría considera que no es tiempo perdido el dedicado al trabajo, aunque éste parezca modesto e intrascendente. Tampoco es tiempo perdido el empleado en escuchar con humildad. Menos perdido aún es el día en el que hayamos fallado; al contrario, es enriquecedor pues el fracaso siempre acaece preñado de enseñanza.

 

Los verdaderos paraísos son los que hemos perdido, y esos paraísos perdidos sólo están en nosotros mismos. Luego están a nuestro alcance los paraísos genuinos. Recuperemos el tiempo perdido. Que no sea hoy un día perdido. Todavía estamos a tiempo de sonreír y de lograr que otros sonrían.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
blog.agirregabiria.net

 

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Una persona importante

 

¿Eres un VIP (Very Important Person)? Quizá no sea tan difícil pertenecer a tan selecto club.

 

La importancia de una persona es difícil de medir. Pensamos que los más poderosos, los más acaudalados, los más famosos, los más cultos,… son los más importantes. Si nos preguntasen los nombres de los personajes más importantes del mundo, de inmediato pensamos en los principales políticos, los grandes empresarios, los Premios Nobel, los artistas exitosos,… Casi seguro no sabríamos cómo se escriben exactamente algunos nombres y probablemente esas personas pierdan toda su influencia en apenas unos años, pasando luego al olvido colectivo.

 

A pesar del tiempo transcurrido, siempre nos resulta fácil recordar con cariño el nombre de algún profesor que nos influyó decisivamente, el de algún amigo que nos ayudó en un momento crítico, el de alguna persona que nos acompañó en tiempos duros, o el nombre de un amor de infancia, de juventud, alguien de quien nos enamoramos y ojalá de quien sigamos enamorados.

Esas personas son especiales, nos hicieron y nos hacen sentirnos especiales; comparten su tiempo con nosotros, se preocupan de nosotros y determinan nuestra felicidad. Ésas son las personas más importantes, las auténticas VIP. Repasemos en qué listas VIP estamos y subamos puntos en cada uno de esos listados que elabora la gente que vive a nuestro alrededor.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Educador
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