LA ESPERANZA DE LOS HIJOS

Si a algo nos obligan los hijos durante toda nuestra vida es a… esperarles.

Por Mikel Agirregabiria Agirre

 

 

Hace dos horas que mi esposa y yo estamos preparados para emprender el viaje de vacaciones en coche. Hemos despejado los cuartos de baño y preparado el desayuno, antes de despertar a nuestros hijos, dándoles tiempo a desperezarse. Poco a poco se han levantado, les hemos recordado los atascos previstos y animado a agilizar sus trámites preparatorios. Todavía calculamos que les quedan otras dos horas antes de que el "pater familias" que suscribe pierda los nervios y se ponga a dar gritos, y ellos finalmente se animen a iniciar un viaje de 850 Km.

 

Porque si algo define la condición por antonomasia de la paternidad o maternidad es la "espera". Nueve meses para que nazcan, un año más para que comiencen a hablar y andar; otro año más para que dejen de usar pañales,… y otras veinte (o treinta) años más para que alcancen cierta madurez. Nosotros estamos en esta fase inconclusa. Y después sigue la espera, a que se concluyan sus estudios, encuentren trabajo, se casen, tengan sus propios hijos,…

 

Ser padre o madre es una realidad irreversible: Cuando acaba de nacer un hijo entiendes que tu vida ha cambiado definitivamente. Desde ese momento tienes mucho que aprender, que improvisar,… y que esperar. Pero los hijos son también la mayor esperanza de ninguna persona pueda soñar. Ellos nos permiten vivir doble o triplemente nuestra vida y pervivir tras nuestra muerte.

 

Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo
http://www.getxoweb.com/mikel

 

Artículo ilustrado en: http://www.geocities.com/agirregabiria2005/hijos.htm

 

 

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