La identificaci�n proyectiva descansa sobre fantas�as, de tipo oral y anal, de expulsar afuera del self sustancias peligrosas o aspectos rechazados u odiados de la propia persona, y ubicarlos dentro del objeto con el prop�sito de da�arlo o de tomar posesi�n de �l y controlarlo. El resultado es un empobrecimiento de la persona y un incremento del odio hacia el objeto. Sin embargo, tambi�n puede implicar aspectos positivos del yo que son colocados dentro de la madre. Esto tambi�n ocasiona empobrecimiento del yo, en tanto lleva a considerar como perdidas partes importantes del yo, incremento de la ansiedad persecutoria e idealizaci�n del objeto. De una u otra forma se colocan en el objeto partes del self, lo que implica que se trata de una identificaci�n narcisista.
La consideraci�n de la identificaci�n proyectiva, con su complementaria, la identificaci�n introyectiva, implica un concepto de espacio presente en las primeras relaciones de objeto. Klein va complejizando los alcances del concepto consider�ndolo, en sus formas m�s evolucionadas, base de la capacidad de empat�a. La introducci�n del estudio de los fen�menos confusionales, a partir de 1952, constituye una profundizaci�n de la teor�a kleiniana, de indudable valor cl�nico. M.Klein lleg� inclusive a considerar los estados confusionales como estados que se presentan normalmente en el pasaje entre las dos posiciones b�sicas, y que pueden dar lugar a la formaci�n de n�cleos confusionales que se encuentran en m�ltiples manifestaciones patol�gicas. Este concepto fue muy importante en el tratamiento de pacientes psic�ticos y fronterizos y fue retomado y desarrollado por Bion, Rosenfeld y Otto Kernberg.
El exceso de escisi�n y proyecci�n de partes del yo y de los objetos internos explica el perturbado juicio de realidad de las psicosis. La realidad, tanto interna como externa, resulta alterada, modificada por la adjudicaci�n omnipotente de partes escindidas del yo al objeto. Esto se relaciona con la vivencia de fin del mundo del esquizofr�nico. El uso excesivo de la escisi�n provoca el sentimiento de que el yo est� hecho pedazos, pudiendo llegar a sentimientos de desintegraci�n |