Piero della Francesca ca. 1465 Federico de Montefeltro asumi� el gobierno de la ciudad de Urbino en 1444, al fallecer su antecesor v�ctima de una conspiraci�n. Se hizo titular duque de Urbino y se marc� el objetivo de hacer de su ciudad una "nueva Atenas" convirti�ndola en un importante foco de cultura human�stica y reuniendo en su palacio a los mejores literatos, poetas y artistas. Uno de ellos fue Piero De Benedetto Dei Franceschi, conocido como Piero della Francesca, quien en la d�cada de 1460 pintar� numerosas obras para el Duque. Entre ellas su retrato que forma pareja con el de su esposa, Battista Sforza, encontr�ndose sus rostros en posiciones enfrentadas. Federico aparece de riguroso perfil, en primer plano, apreci�ndose al fondo las extensiones de su ducado, tomadas desde un punto de vista elevado. El duque ofrece su mejor perfil ya que era tuerto del ojo derecho; viste ropas rojas con un bonete del mismo color; todos los detalles de los rostros est�n perfectamente interpretados, destacando hasta los defectos.
Piero della Francesca ca. 1450 - 1455 La pintura de Piero della Francesca se destaca por un magistral uso de la luz, modelando vigorosamente las figuras y los ambientes en que se encuentran. Es frecuente la ambientaci�n de sus temas en escenarios arquitect�nicos renacentistas donde demuestra su gran inter�s por la simetr�a, la perspectiva y el orden, elementos centrales del nuevo arte, que fueran explicados y sistematizados por el principal te�rico de la primera mitad del siglo XV, Leon Battista Alberti en sus tratados. Otra caracter�stica es cierta falta de expresividad en los temas tratados. En la "Flagelaci�n de Cristo", que vemos sobre este p�rrafo, a pesar de la belleza general de las edificaciones, el espectador actual (para el observador de la �poca no necesariamente deb�a ser as�) encuentra fr�a la composici�n debido a la actitud de los personajes, que parecen ausentes de la trama, como si se hubiese podido detener el tiempo. Adem�s, los personajes resultan desproporcionados frente a la arquitectura. Su aspecto volum�trico y monumental est� resaltado por la luz, mostrando diferentes posturas como ejemplo de su virtuosismo pero la frialdad domina por encima de todo.
Piero della Francesca, uno de los m�s grandes pintores de la �poca, naci� en Borgo San Sepolcro entre 1416 y 1417; se desconoce con qui�n realiz� su formaci�n siendo la primera noticia documentada de 1439, cuando estaba en Florencia con Domenico Ve-neziano pintando los frescos de San Egidio, hoy perdidos. Desde muy joven muestra una profunda admiraci�n hacia la perspectiva, la proporci�n, el orden y la simetr�a, siguiendo las teor�as arquitect�nicas y matem�ticas de Leon Battista Alberti. En 1442 est� de nuevo en Borgo San Sepolcro, iniciando sus originales crea-ciones con el "Pol�ptico de la Misericordia" y el "Bautismo de Cristo", cuyos fondos nos remiten al paisaje de Las Mar-cas. Su fama ir� en aumento y en 1451 le encontramos en R�mini, trabajando en el fresco de Sigismondo Pandolfo Mala-testa y San Sigismondo para el Templo Malatestiano. En sus obras aportar� una iluminaci�n especial, resaltando la volu-metr�a de las figuras, inser-tadas correctamente en el espacio. Al a�o siguiente re-cibe el encargo de la deco-raci�n de la capilla del coro de la iglesia de San Francisco en Arezzo, donde pintar� la "Leyenda de la Vera Cruz", su obra maestra, realizada entre 1452 y 1466. En 1458 viaja a Roma y permanece desde el mes de octubre hasta abril, trabajando en la decoraci�n al fresco de la c�mara del papa P�o II, recibiendo 150 florines por la labor. En 1460 de nuevo est� en Borgo de San Sepolcro, regresando siempre que puede a su ciudad natal donde se encuentra en su verdadero ambiente. En esta d�cada iniciar� una intensa relaci�n con los duques de Urbino, Federico de Montefeltro y Battista Sforza, para quien realizar� numerosas obras. Piero aportar� un nuevo lenguaje presidido por la arquitectura, como vemos en la "Flagelaci�n de Cristo", y otras de las obras m�s importantes del maestro en su madurez. En esta �poca las figuras tienen una frialdad expresiva muy marcada. En 1478 parece abandonar la pintura debido a una enfermedad ocular, interes�ndose por la perspectiva y las matem�ticas, escribiendo tres importantes tratados: "De prospectiva pingendi", "Trattato d�abaco" y "De quinque corporibus regularibus", revelando en ellos su deseo de plasmar la realidad de las cosas a trav�s del orden matem�tico, siguiendo a Brunelleschi y Alberti. Piero falleci� en Borgo San Sepolcro el 12 de octubre de 1492, casualmente, el mismo d�a en que Col�n llegaba a Am�rica. |