Donato di Nicol� di Betto Bardi, llamado Donatello 1415-1416 El papel de ruptura con el pasado y renovaci�n de las formas que Brunelleschi tuvo en la arquitectura y Masaccio en la pintura, Donatello (1386? - 1466) lo cumple en la escultura. Colaborador y amigo de Brunelleschi, juntos viajan a Roma entre 1402 y 1403 para investigar, midir y dibujar las ruinas de los antiguos edificios del imperio. Fue asistente del escultor Lorenzo Ghiberti durante las realizaci�n de las puertas de bronce del baptisterio de la catedral de Florencia. Una de sus primeras obras es este San Jorge encargado por el gremio de los armeros, por ser su santo patrono, para ser ubicado en una hornacina del exterior de la iglesia de San Miguel, en Florencia. Comparado con las esculturas g�ticas de las grandes catedrales, solemnes, apacibles y casi como suspendidas en el aire, la firmeza, energ�a y sensaci�n de vida que demuestra esta representaci�n del santo caballero, revelan una concepci�n de la escultura completamente nueva. Detalles como el rostro y las manos del santo muestran c�mo los artistas florentinos de la primera mitad del siglo XV, se independizan de las f�rmulas de representaci�n manejadas por sus colegas medievales, para dedicarse al estudio de las formas reales del cuerpo humano; como los griegos y romanos a los cuales admiraban, empezaron a trabajar en sus talleres con modelo vivo o pidiendo a sus ayudantes que posaran en las actitudes requeridas. Este nuevo m�todo es lo que produce esa sensaci�n tan espont�nea y natural en la escultura de Donatello.
Donato di Nicol� di Betto Bardi, llamado Donatello 1423-1427 La fama de Donatello pronto se extendi� por una amplia regi�n de Italia y, como otros artistas de su tiempo, era requerido con frecuencia de otras ciudades para realizar diversos encargos. Este relieve realizado para la pila bautismal de la catedral de Siena representa una escena tomada de la historia b�blica: el momento en que Salom�, hija del rey Herodes, obtiene la cabeza de San Juan Bautista como recompensa a su danza. El dominio de la perspectiva permite a Donatello representar el comedor del rey y detr�s, la galer�a de los m�sicos y una sucesi�n de salas interiores, todo en el reducido espesor de un bajorelieve. Una representaci�n tan cruda de un tema horroroso como �ste, no se hab�a dado anteriormente; la claridad y delicadeza del arte g�tico han sido dejadas de lado por el escultor florentino. Trat� de imaginar c�mo debi� ocurrir realmente la escena y la volc� en el bronce sin intentar nada por mitigar la violencia del momento. A la izquierda, el verdugo arrodillado presenta la cabeza de San Juan en una bandeja; el rey retrocede en su asiento con un gesto de horror; la madre de Salom�, instigadora del crimen, habla al rey tratando de justificar el homicidio. Un vacio separa a estos personajes del resto de los hu�spedes que retroceden horrorizados; uno de ellos se tapa el rostro con su mano izquierda mientras el resto rodea a Salom�, la primera de la derecha, delante de la mesa, que parece haber terminado su danza en ese instante. Para un p�blico abituado a la gracia y estilizaci�n del arte religioso medieval, esta escena debi� causar una fuerte impresi�n.
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