Literatura
EN BUSCA DE LECTORES
El principal reto de la industria dedicada a la impresión de libros en los países de Latinoamérica es la formación de lectores, "pues somos un continente de no lectores", aseguró la directora editorial del grupo Santillana, Marisol Schulz, opinión que es compartida por el subgerente de literatura infantil y juvenil de Fondo de Cultura Económica, Daniel Golding. La tarea no es fácil. La ejecutiva de Santillana consideró que las empresas editoriales deben romper con el mito de que la lectura es una obligación con carácter académico y lograr que el leer libros sea un placer, en niños, jóvenes y adultos. A pesar de que las obras literarias atraen a los niños, se carece de puntos de venta de libros infantiles, por lo que es necesario promover en los países latinoamericanos la creación de librerías especializadas, donde los pequeños cuenten con las condiciones para familiarizarse con las obras. Schulz explicó que uno de los principales proyectos del grupo editorial es la promoción del Club Disney-Altea que impulsará la publicación en 1998 de 60 títulos que buscan promover la lectura en los niños a través de los personajes de los dibujos animados de la productora estadounidense. Aunque descartó que Santillana tenga proyectos de multimedia, la ejecutiva considero que ese medio electrónico puede ser un aliado en la promoción de la lectura y descartó que sea una competencia. Golding también consideró que la producción multimedia "no es competencia a la industria editorial", y dijo que, incluso, el fondo tiene entre sus proyectos la producción de discos compactos con obras literarias, como La peor señora del mundo de Francisco Hinojosa. La Cámara Nacional de la Industria Editorial y Artes Gráficas consideró que la industria mexicana enfrenta en 1998 un panorama difícil por la falta de incentivos fiscales y financieros que impedirán su crecimiento. Fuentes de la Canagraf señalaron a la prensa local que la falta de créditos frenará el desarrollo de la industria y aseguraron que la viabilidad operativa de muchas editoriales podría verse comprometida por una nueva desaceleración económica. La opinión no es compartida por los ejecutivos editoriales y Schulz declaró que aun cuando ha bajado el nivel de consumo de los mexicanos por la crisis económica, la industria editorial "esta en un buen momento" y la producción de novedades de Santillana ha tenido en los últimos tres años en mas de un 40 por ciento, dijo. Schulz explico que el grupo promueve los sellos de Altea que se especializa en obras de consulta y entretenimiento y Alfaguara que promueve la literatura infantil de ficción, en especial de autores latinoamericanos. Golding destacó a Veneno que pese a la crisis económica del país, las ventas del fondo crecieron el 60 por ciento en el primer trimestre de este año, en relación con el mismo periodo del año pasado, igual porcentaje que en 1997. El ejecutivo descartó que la crisis sea la principal causa de la situación del mercado de la literatura infantil, y consideró que lo primordial es que "no entendemos el potencial de este sector" en un país donde el 50 por ciento de los 93 millones de mexicanos son niños o jóvenes. Si bien la mayor parte de los insumos se importan y se pagan en dólares, el fondo vende el 50 por ciento de su producción a otros países, como Estados Unidos, España, Guatemala, Chile, Argentina y Ecuador, explico. Sin establecer comparaciones, el director editorial de Santillana consideró que la literatura infantil está muy desarrollada en Colombia, Argentina y Cuba. En su opinión, la industria editorial tiene muchas expectativas, pues "todo está por hacerse". El subgerente de literatura infantil y juvenil del Fondo de Cultura Económica, destaco que en México, como en otros países latinoamericanos, "no hay suficientes instituciones o personas que trabajen en la formación de lectores o en la conversión de 50 millones de niños en lectores". Golding consideró necesario que el sistema educativo mexicano centre sus esfuerzos en crear "usuarios de la cultura escrita", a fin de demostrar la utilidad de los libros. Los niños de entre 7 y 12 años es el sector que más lee y se interesa por obras de misterio, aventuras, terror y humor, indicó. * Periodista guatemalteco |
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