El Salvador

EL TRIUNFO DEL FMLN Y SUS LECCIONES


Armando Ramírez *

La correlación de fuerzas en el sistema político de El Salvador registró un cambio significativo tras las elecciones legislativas y municipales del 16 de marzo pasado, cuando el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) incrementó de manera considerable su presencia en la Asamblea Legislativa y en los gobiernos locales.

Los resultados confirmaron que el espectro político salvadoreño se dirige a una polarización, personificada en el FMLN que reúne a los ex guerrilleros que firmaron la paz con el gobierno en 1992, y la gobernante Alianza Republicana Nacionalista (Arena) de derecha.

Los datos indican que el FMLN logró 27 diputados contra 28 de Arena, lo que significa un equilibrio de fuerzas, sin embargo, ambos partidos están obligados a pactar alianzas ya que la aprobación de leyes requiere 43 votos y las enmiendas constitucionales de 54 de 84.

Aún cuando los resultados permiten prever un triunfo del FMLN en las elecciones presidenciales de 1999, los ex guerrilleros tienen entre sus principales retos cumplir las promesas electorales y centrar su gestión en la solución de los problemas cotidianos de los salvadoreños, sin retórica.

Otro de los retos es lograr la credibilidad de la mayor parte de la población apta para votar, que se manifestó en estos comicios con un 60 por ciento, alto índice de abstencionismo que golpea también al FMLN.

Uno de los principales dirigentes, Eugenio Chicas, aseguró que la organización mantendrá su ideología "revolucionaria" en la lucha por la presidencia en los comicios de 1999.

Para el FMLN, "la credibilidad de la opción política de este momento exige la unidad de las distintas fuerzas democráticas y del cambio", indicó el también diputado reelecto, quien reconoció que el avance logrado se debió a las alianzas.

La organización busca ampliar las alianzas, "pero nuestra fuerza es la principal, es lo que hemos logrado por nuestra identidad, como revolucionarios que somos", dijo.

Según datos preliminares, los farabundistas obtuvieron al menos 28 diputados, cantidad similar a Arena, que perdió la mayoría en la Asamblea Legislativa.

Todo parece indicar que la votación en favor de los ex guerrilleros se debió a la incapacidad del gobierno de enfrentar los altos índices de violencia y la agudización de la crisis económica derivada de la política neoliberal impulsada por la administración del presidente Armando Calderón Sol.

Fue vano el esfuerzo del Partido Demócrata, dirigido por el ex comandante Joaquín Villalobos, por hacer trabajo de zapa contra el FMLN.

La acción tuvo un alto costo político la organización que se salvó de desaparecer, sólo por la alianza que hizo en algunos casos, ya que de manera individual quedó por debajo del mínimo exigido para conservar su registro.

La experiencia salvadoreña actualiza la discusión sobre las identidades de las izquierdas latinoamericanas, en especial las ex guerrilleras, sumidas en una profunda crisis ante la incapacidad de encontrar sus propias alternativas, luego del derrumbe del sistema socialista en los países europeos.

Una evaluación preliminar señala que es innecesario que las fuerzas de izquierda de América Latina sientan vergüenza y oculten su ideología marxista para ser aceptados por la población como partidos políticos y alternativas de poder y lo que cuenta es que impulsen soluciones reales a sus problemas cotidianos.

Por segundo año, el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, fue derrotado en las elecciones por la derecha, a pesar de que sus dirigentes se esfuerzan por borrar su imagen de ex guerrilleros y marxistas y asumen un peligroso pragmatismo político.

La Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) discute cuál ha de ser su identidad al convertirse en partido político, luego de entregar las armas a la Organización de Naciones Unidas, tras la firma de un acuerdo de paz con el gobierno del presidente Alvaro Arzú en diciembre pasado.

El ex comandante Pablo Monsanto de la URNG consideró intrascendente "encasillarse" en determinada doctrina o tendencia ideológica, "ni de izquierda, ni de centro, ni de derecha", en un intento de ganarse las preferencias electorales para las próximas elecciones generales del país para el año 2000.

La URNG pretende el apoyo de todos los sectores representativos del país, incluidos los grupos influyentes del ejército y los empresarios, para formar una fuerza política de "amplio espectro y unidad nacional" que pueda aspirar al poder. 

* Periodista guatemalteco

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