México/Guatemala
EL DESPRECIO A LA DIGNIDAD
Entre un fuerte olor putrefacto, lágrimas de familiares, el frío y la lluvia, vecinos de la comunidad de San Rafael La Independencia, en el norteño departamento guatemalteco de Huehuetenango, recibieron los cuerpos de 21 inmigrantes guatemaltecos ahogados en aguas mexicanas cuando intentaban llegar a Estados Unidos. Los ataúdes fueron transportados en dos camiones y colocados en la cancha de baloncesto de la localidad, donde los deudos los recogieron para velarlos y darles sepultura. Los familiares de los fallecidos tuvo que pagar 13 mil 200 quetzales por el traslado de cada uno de los cuerpos. Por medio de un altavoz, se advertía que los niños no debían acercaran a los féretros, pues emanaban fetidez, porque los cadáveres no recibieron tratamiento para ser preservados. Algunos de rodillas, otros abrazados y entre gritos de dolor, los familiares de quienes buscaron el sueño americano trasladaron los ataúdes a las aldeas Suntelaj, Istinajap, Stisultaj y Yincú, sus lugares de origen. Ante la negativa del gobierno de Guatemala de apoyarlos, los deudos se vieron obligados a vender terrenos y otras propiedades para pagar los gastos del traslado y entierro. El trámite de repatriación fue llevado a cabo por los familiares de las víctimas, muy dolidos por la falta de apoyo del gobierno, pues al presidente guatemalteco no le importa la suerte de quienes buscan un mejor futuro en Estado Unidos, para lo cual deben arriesgar su propia vida. Mientras se efectuaba la entrega de los cuerpos se hizo una nueva colecta, para que se pudiera llevar a cabo el velatorio, porque muchos deudos no tenían recursos suficientes para ofrecer una taza de café a las personas que se solidarizaron con ellos. Se observaron muestras de apoyo de vecinos de otras aldeas, y hasta niños y ancianos llegaron a depositar dinero en las cajas que luego fueron entregadas a representantes de los dolientes. El sueño americano Los 22 migrantes salieron de su aldea natal desde el jueves 6 de julio con la intención de llegar a Estados Unidos. Días después y en territorio mexicano abordan una lancha para evitar controles migratorios, pero la embarcación zozobró el miércoles 12, frente a la costa sur de México. Entre los muertos está el niño Rafael Pascual López, de 4 años y el único sobreviviente fue identificado como José Miguel Francisco, a quien las autoridades guatemaltecas dejaron abandonado a su suerte. Doce días después de la tragedia, familiares de los occisos logran la repatriación de los restos de quienes no lograron alcanzar el "sueño americano". Son pocas las familias completas en el municipio de San Rafael la Independencia, ya que una buena parte de los jóvenes emprende el viaje hacia Estados Unidos, con la ilusión de hacer allá fortuna. Futuro hipotecado Domingo Baltazar Matías vio cómo muchos de sus amigos y familiares viajaban cada año a los cultivos de naranjas de la Florida, y luego volvían llenos de dólares. Así compraban vehículo, construían casa o simplemente ayudaban a su familia. Decidió hipotecar su propiedad, una humilde casa de adobe, así como tres manzanas de terreno sembrado de frijol, y partir hacia el norte junto con un grupo de conocidos de su natal Tsicultaj. Se despidió de su esposa y sus dos hijos con la promesa de volver con un picop y regalos para Navidad. Sin casa y sin compañero, Adelia busca los medios para pagarle al prestamista que ya se presentó para preguntar quien se hará cargo de la deuda inicial. La desconsolada mujer no sabe cómo conseguir el monto necesario para traer el cuerpo de su esposo desde México, ya que considera que “no podemos dejar a nuestros muertos allá; eso es pecado. Sus dos pequeños, Joaquín y Adelso, preguntan por su padre y aún ignoran que no volverán a salir con él en las frías madrugadas de los Cuchumatanes para ayudarle en el trabajo de la siembra. Otra odisea Mientras, autoridades del estado mexicano de Tabasco rescataron a 40 indocumentados procedentes de Guatemala, que estuvieron cerca de morir asfixiados en el interior de una pesada unidad. Siete de ellos fueron hospitalizados y se encontraban en estado de coma. El grupo de ilegales fue localizado en una carretera al norte de Villahermosa, cuando algunos de ellos decidieron abandonar la pesada unidad para solicitar auxilio. Venían al fondo de una carga de sacos de maíz, los encontramos tirados en la carretera, deshidratados y desmayados, en muy malas condiciones. Juventino Arango, uno de los cinco inmigrantes que pudo salir del camión, relató que durante 10 horas de camino no ingirieron agua ni alimentos, lo que ocasionó el desmayo y deshidratación del resto de sus compañeros. No podíamos respirar, estábamos sepultados entre sacos de maíz y tuve que abrirlos y vaciarlos para poder escapar y pedir ayuda, dijo. El estado de los siete inmigrantes guatemaltecos era considerado muy grave, pues presentaban severos daños renales por la deshidratación e intoxicación de bióxido de carbono. Uno de ellos, incluso, se encuentra muy mal y es posible que no sobreviva. A pesar de la peligrosa travesía, los ilegales dicen estar dispuestos a intentarlo de nuevo. Claro que sí, lo intentaremos de nuevo, aunque nos mate el calor o quedemos ahogados entre el río, insistiremos porque en nuestro país ya no se puede vivir, dijo uno de los convalecientes. Los 40 indocumentados salieron hace 15 días de Guatemala y emprendieron su camino a Estados Unidos en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, pagando a unos traficantes entre mil 500 y dos mil dólares. La responsabilidad En casos similares al de los 22 migrantes guatemaltecos y por humanidad, el gobierno del país de origen de los indocumentados asume las gestiones y costos de la repatriación de los cuerpos de los migrantes que mueren en otros países. ¿Por qué en este caso no fue así? Testigos confirmaron a Veneno que era ya avanzado el estado de descomposición de los cuerpos, sin que los cuerpos fueran reclamados por familiares o por las autoridades guatemaltecas acreditadas en México. Fué acaso que las autoridades mexicanas dejaron de informar del caso a la representación consular del país centroamericano o que por negligencia la representación diplomática fue indiferente ante la suerte de sus connacionales. La prensa mexicana indicó que la decisión de sepultarlos en una fosa común fue tomada ante la falta de documentos de los migrantes ilegales, la dificultad de localizar a sus familiares y al no ser reclamados por familiares o autoridades guatemaltecas. El delegado regional en el estado de Oaxaca, Mario Perez Nolasco, indicó que la decisión fue tomada por el Ministerio Público al vencerse el plazo establecido sin localizar a familiares que los reconocieran. El vocero de la embajada de Guatemala, Jorge Erdmenger, aseguró que el gobierno guatemalteco dio la anuencia para sepultar a los 22 guatemaltecos por carecer de condiciones para conservarlos hasta poder reconocerlos o poderlos trasladar a Guatemala. Según el único sobreviviente, el grupo de migrantes había salido desde hacía cuatro días de "El gancho", en Guatemala, con destino a Estados Unidos. Sin embargo, el fuerte oleaje en Barra Puerto Estero, región del Istmo de Tehuantepec, en México, hundió la embarcación: Una cosa queda clara, se hace necesario una profunda investigación de los hechos, sin precedentes, para determinar quienes serían responsables y su castigo. * Periodista |
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