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La Vía Láctea |
La banda de luz difusa que atraviesa el cielo
nocturno y que desgraciadamente desde las grandes ciudad no podemos ver, se
conoce como la Vía Láctea, es decir, una más de los miles
de millones de galaxias que pueblan el universo. Así, podemos afirmar
que la Vía Láctea es nuestra Galaxia.
Como ja dijo Galileo cuando enfocó su rudimentario telescopio en aquella
dirección - la Vía Láctea no es otra cosa que una gran
masa de estrellas como nuestro Sol -. Nosotros también podemos dirigir
nuestros prismáticos durante una noche cualquiera y podremos comprobar
aquella afirmación de Galileo. La primera sensación que tendremos
es la de estar observando un neblina, una nebulosidad tenue, pero pasados unos
pocos minutos, la visión será de los más hermosa y bella
que hayamos visto, y aquello que en principio parecían unas nubes, se
convertirán en una magnífica visión de miles de estrellas.
Podríamos preguntarnos porqué vemos esa franja que atraviesa el
cielo de lado a lado, la respuesta es fácil, dado que nosotros la vemos
desde dentro de ella misma, desde nuestra perspectiva únicamente podemos
ver un trozo de la galaxia. Si pudiésemos observarla desde el exterior,
sería muy similar a la de Andrómeda, es decir la forma de dos
platos encarados con el culo hacia fuera, es decir, el centro quedaría
más abultado que los extremos.
Nuestra galaxia tiene un diámetro de 100.000 años luz, significa
ello que un rayo de luz tarda 100.000 millo es de años en llegar de un
extremo a otro, contiene 200.000.000.000 millones de estrellas, una de ellas
es nuestro Sol.
La máxima concentración de estrellas en la Vía Láctea
la vemos en la zona de Sagitario, dado que cuando miramos hacia esta constelación,
estamos mirando hacia el centro de la galaxia y por lo tanto hacia la zona donde
más aglomeración de estrellas hay.
A su alrededor existe una corte de numerosos cúmulos globulares de estrellas,
que son agrupaciones compactas de miles y decenas de miles de estrellas.
Todas las estrellas que vemos durante una noche cualquiera perteneces a la Vía
Láctea, también pertenecen a la misma los cúmulos globulares,
los cúmulos abiertos (agrupaciones de estrellas jóvenes más
separadas que los cúmulos globulares) y las nebulosas tanto las brillantes
como las oscuras.
A simple vista únicamente podemos observar tres galaxias, la primera
desde el hemisferio norte que es la galaxia de Andrómeda que se encuentra
a dos millones de años luz, las otras dos desde el hemisferio sur, las
dos Nubes de Magallanes.
A partir de ahora, cuando miréis el cielo nocturno desde un lugar sin
luces, acordaos de la Vía Láctea, nuestra Galaxia.
Astronómicamente vuestro.
Armand Oliva