La Estrella de Belén

Ahora que nos encontramos próximos a la fiesta de Reyes, trataremos un tema que desde hace muchos siglos ha llevado a los científicos de cabeza. Se trata de descubrir que objeto guió, o que es lo que vieron los Reyes Magos durante el nacimiento de Jesús.
Primero de todo, debemos clarificar que la fecha del 25 de diciembre no queda justificada ni contrastada con la de la fecha del nacimiento de Jesucristo, esta fecha se tomó por convención hacia el siglo IV. Ya hablamos en un artículo sobre el año 0, así como el monje Dionisio el Exiguo, quien después de muchos cálculos hizo coincidir el nacimientos de Cristo hacia el año 754 de la fundación de Roma. El monje cometió un error de cuatro años, dado que el verdadero año de la fundación de Roma fue en el 750 a.C.
En los Evangelios hay dos fechas que nos pueden ayudar a establecer los límites superior e inferior próximos a la fecha real supuesta. La primera referencia con que contamos es el censo que César Augusto llevó a cabo en el año 8 al 6 a.C. La segunda es la muerte de Herodes, posterior al nacimiento de Jesús, fecha que los historiadores registran poco después de un eclipse de Luna antes de la Pascua judía, y que probablemente estaríamos hablando del eclipse que ocurrió el 13 de marzo del año 4 a.C. Así pues, el nacimiento debe quedar situado entre el 8 a.C. y la primavera del 4 a.C. (Mateo,2,16).
Si encontrásemos la mención de un suceso astronómico durante aquella época, el problema evidentemente quedaría solucionado, pero la cuestión no es tan fácil. Mateo habla genéricamente de una estrella, detalle que encontramos en muchos grabados y pinturas antiguas en forma de cometa, en cambio, ningún registro cronológico, ni babilónmico, ni chino, recoge ningún cometa brillante entre el 8 y el 4 a.C., sin embargo, si que existe constancia de un cometa en el año 12 a.C., un cometa muy brillante del que sabemos a ciencia cierta que se trataba del Halley, pero fue un acontecimiento muy anterior a las fechas propuestas. Tampoco existen registros de la aparición de ninguna estrella "nova", ni nada que se la pudiera parecer.
Durante los primeros años del siglo XVII, Kepler propuso una hipótesis muy interesante y creíble. Una posible causa del fenómeno observado podría ser como ya se ha comentado, la aparición de una nova, y la otra posibilidad sería una conjunción planetaria extraordinaria entre Júpiter y Saturno, conjunciones que son realmente raras. Después de muchos cálculos, Kepler descubrió que una de estas conjunciones se produjo en el año 7 a.C., y es probable que los Reyes interpretasen astrológicamente aquel fenómeno en los siguientes términos: "Un nuevo Rey (Júpiter) de justicia (Saturno), está a punto de nacer entre los hebreos".
Esta conjunción se produjo en la constelación de Piscis, signo de agua y asociado a Moisés /que fue rescatado de las aguas del mar Rojo), y que convirtió el agua en sangre, por extensión se asoció a su pueblo, por este motivo, los magos se dirigieron hacia Palestina.
Una prueba de este hecho, es el descubrimiento de una tablas de arcilla, grabadas en escritura cuneiforme, donde se ve con claridad la gran aproximación planetaria.
Podemos pues afirmar que Jesús nació el año 7 a.C. ?. No se puede excluir que la estrella que Mateo describe en el Evangelio sea sencillamente una invención, una licencia literaria, o la representación simbólica de una presencia celestial en el momento del nacimiento.
En realidad, la polémica continúa hoy día, puede ser que en un futuro sepamos realmente cual fue la estrella de Belén, mientras tanto, continuaremos con la especulación y las suposiciones.
Que disfrutéis del cielo.
Armand Oliva.

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