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El último eclipse
Solar del Milenio |
El día 11 del pasado mes
de agosto, se cumplió el deseo de muchas personas que durante prácticamente
toda su vida habían soñado con poder observar un eclipse total
de Sol. Dada la relativa proximidad de los lugares por lo que iba a suceder
el fenómeno en Europa, muchos fuimos lo que pudimos desplazarnos a diferentes
localidades europeas para poder ver el acontecimiento en toda su grandiosidad.
Como ya sabéis, hacía algún tiempo que andaba organizando
este viaje. Finalmente, Joan Porta y yo nos añadimos al grupo que la
Agrupació Astronòmica de Sabadell había organizado para
la ocasión. Básicamente se formaron dos grupos, uno que haría
un recorrido de quince días por el centro de Europa en autocar y con
paradas en el Lago Balatón, y un segundo grupo (al que nos añadimos),
que saliendo de Barcelona en avión, iríamos directamente a Budapest,
haciendo un pequeño recorrido turístico de seis días de
duración. Nosotros como ya he dicho, escogimos esta opción. Así
que fuimos preparando el equipo y el material fotográfico para recoger
el acontecimiento y viajar a la bonita ciudad centro-europea el día 7
de agosto.
En el aeropuerto nos encontramos 140 personas de la Agrupación, todos
contentos y bien distinguibles, gracias a unas llamativa gorras amarillas que
todos llevábamos. Tras facturar la maletas y despedirnos de los familiares
que habías venido al aeropuerto, el avió se elevó hacia
Franckfurt y más tarde hacia Budapest.
Budapest es una ciudad grande y bonita, con muchos edificios realmente interesantes,
pero que después de haber vivido tantos años bajo un régimen
político autoritario, se está abriendo al mundo occidental, engrescando
a todo el país hacia un desarrollo y hacia un cambio de imagen que los
lleve hacia un mundo más abierto y libre.
Después de las obligadas visitas en Budapest de la plaza de los Héroes,
de la Basílica de San Bartolomé, del río Danubio, de la
iglesia de San Matías, el Bastión de los Pescadores y de la Vaçi
Utça (la calle más famosa de la ciudad), salimos finalmente el
día 9 hacia el lago Balaton, concretamente a la ciudad de Balatonfoldvar.
El lago Balaton es el más grande de centro-europa, con una longitud de
170 km, por seis de ancho. Se trata de una zona eminentemente turística
y se pueden practica todos los deportes acuáticos. Por otro lado, Hungría
es un país muy llano, su montaña más elevada es de tan
solo setecientos metros de altitud, poco montañismo pueden los húngaros,
practicar en su país.
Nos acomodamos en el hotel donde teníamos reservada una pista de tenis
durante todo el día, para poder instalar todos los instrumentos que llevamos,
y tener la garantía de que podríamos trabajar cómodamente
si ningún tipo de imprevistos. Como curiosidad os comentaré que
con la expedición venía el popular "hombre del tiempo de
TV3" Tomás Molina, y que nos hizo unas previsiones meteorológicas
para el día del eclipse.
Llegó finalmente el tan esperado día del eclipse. A las seis de
la mañana me desperté nervioso, mis oídos escuchaban algo
que no deseaba creer, la situación era desesperada, el agua caía
a raudales, una lluvia torrencial hacía presagiar lo peor. Sin embargo
tuvimos suerte, ya que la lluvia dio paso a un día espléndido
de Sol y calor.
Explicar las sensaciones que vivimos durante los pocos minutos de la fase total
del eclipse, se me hace muy difícil, pero si os puedo decir que la experiencia
fue realmente inolvidable. Era mi primer eclipse total de Sol.
Antes de las 10 ya estábamos todos preparados en la pista de tenis, los
telescopios, las cámaras fotográficas, algún ordenador
para controlar el telescopio, los termómetros, barómetros y anemómetros,
filtros solares y gafas especiales para la observación, todo estaba a
punto, todo preparado, ya solo faltaba comenzar con la cuenta atrás.
Por fin llegó el momento inicial del eclipse, eran las 11h 26m 40s, alguien
gritó - primer contacto -. El eclipse había comenzado, ya nada
lo pararía, todos comenzamos a hacer las primeras fotografías
del tan esperado suceso. Poco a poco la Luna iba avanzando y la esfera solar
se iba cubriendo, únicamente se oían los "clics" de
las cámaras fotográficas que iban a toda marcha y de vez en cuando,
oíamos la voz de la persona encargada de ir cantando la hora y la temperatura.
A las 12h 40m., la luz era mortecina, de un color nunca visto, el Sol a su pesar,
todavía daba mucha luz, pero curiosamente no daba calor, es una sensación
que solo se puede experimentar en esos momentos, es posiblemente la sensación
que más recuerdo, de los 29 grados iniciales, el termómetro había
bajado a 24m continuando hasta los 22, es decir siete grados de diferencia entre
el principio y la fase total.
Finalmente llegó el momento culminante, la fase total, el cielo adoptó
un color oscuro, parecido al del principio del amanecer, se hicieron visibles
los planetas Venus y Mercurio, y la constelación de Leo. El silencio
llenó aquel lugar, únicamente alguna interjección ¡oooh!,
fueron las palabras que más se oían. Todo fue hermoso, pero quizá
el recuerdo más vivo de aquel momento fue el extraño colorido
que adoptó el entorno, un color de difícil descripción,
un color que únicamente es posible observar durante aquellos momentos
de la fase total. La corona solar se hacía cada vez más visible,
apareció como una gran explosión, de repente, súbitamente,
con una majestuosidad sin igual. A las 12h 51m 31s la Luna se alejaba y dejaba
de ocultar al Sol, que de nuevo comenzaba a enviar toda su luz. A las 14h 03m,
el eclipse había concluido.
Ya había pasado todo, de tantas horas dedicadas y vividas para el acontecimiento,
ya nada más quedaba el recuerdo en el interior de nuestras mentes además
de las fotografías que pudimos realizar durante aquellos inolvidables
momentos de intensa emoción. Una de aquellas fotos la podéis ver
en la Web del Foment.
Los dos minutos y veintidós segundos vividos durante la totalidad del
eclipse pasaron como un suspiro, pero os puedo asegurar que valieron la pena.
Ya estoy pensando en junio de 2001 en África. ¿ Queréis
venir ?
Astronómicamente vuestros.
Armand Oliva.