Lluvia de Estrellas

Durante una nocha cualquiera, lejos de la luz de las grandes ciudades o pueblos, manteniendo la mirada durante pocos minutos, seguro que seremos capaces de observar algun meteoro que entra en la atmósfera terrestre, "ha caído una estrella", pide un deseo, quizá se cumpla. Esta es la tradición popular, pero ¿qué es realmente este fenómeno astronómico?.

Evidentemente, no se trata de caída de estrellas que se precipitan sobre nosotros, o que corren por el cielo de forma errática, en realidad, los meteoros son diminutas partículas (casi siempre microscópicas), que entran a gran velocidad en nuestra atmósfera, ello hace que durante su desintegración puedan ser observadas dada la gran luminosidad del fenómeno. Hay dos tipos básicamente de meteoritos, los que conocemos como "esporádicos" y los que parecen emerger de un punto fijo y concreto del cielo, o "radiantes". Bien, aclariremos un poco estos términos. Meteoros esporádicos son aquellos que pueden aparecer por cualquier lugar del firmamento, no se pueden prever a priori su aparición, en cambio los que pertenecen a algún radiante, si bien no sabemos el punto exacto por donde aparecerán, si sabemos la zona o el área del cielo en la que existe más posibilidades de verlos entrar en la atmósfera, ello facilita mucho su observación y su posible captura fotográfica.

A menudo nos podemos preguntar porqué surgen cada año esos puntos radiantes meteóricos. Bien, la respuesta es muy fácil, el radiante se produce como consecuencia de los restos de materia que algún cometa ha ido dejando a lo largo de su trayecto o camino hacia el Sol, son partículas de polvo que quedan en suspensión en el espacio y que cuando la Tierra cruza ese camplo repleto de pequeñas piedras, rocas y polvo, entran en la atmósfera de nuestro planeta produciéndose la lluvia de estrellas. Como sabemos cuando se va a producir el encuentro entre la Tierra y la nube de polvo, podemos predecir cuando se van a producir dichas lluvias.

Su orígen se consideró en la antigüedad como divino o prodigioso, dándole un aspecto casi sobrenatural.

No debemos de confundir el meteoro con el meteorito, este segundo término corresponde a aquellas rocas o partículas sólidad que después de haber atravesado la atmósfera, alcanzan la superficie terrestre. Son muchos los meteoritos que se localizan y que se han encontrado a lo largo de la historia, algunos de ellos bien grandes.

Existe un trabajo muy interesante de Antonio Paluzie Borrell titulado "Meteoritos Españoles", donde se dan referencias de todos los moteoritos que ha caído en la Península Ibérica, de todos ellos algunos cayeron en Cataluña. Del más antiguo que tenemos constancia es del meteorito del 25 de diciembre de 1704 en Barcelona, según queda reflejado en el "Dietari de l'antic Concell Barceloní" (Dietario del antiguo Concejo Barcelonés). El de Nulles en Tarragona el día 5 de noviembre de 1851, de este meteorito hay 15 pedazos repartidos por diferentes museos de geología del país. Elde Valls en 1855, Canyelles 1861, Tarragona 23 de junio de 1883, Olot, 1 de julio de 1891, son algunos de los que se han visto por nuestras tierras, En Cangas de Onis, hubo también una caída importante.

Cada día del año hay lluvias de meteoritos, algunas son diurnas y por lo tanto invisibles al ojo humano, pero no a los radiotelescopios, pero lás más conocidas son las que se producen en agosto y en noviembre, las Perseidas y las Leonidas o Lágrimas de San Lorenzo, respectivamente, las primeras durante la noche de 11 al 12 de agosto, la segunda alrededor del 17 de noviembre. Este radiante tiene la especial característica de que ca 33 años se produce lo que se conoce como una tormenta meteórica. En el año 1999 tuve la oportunidad de observarla desde Benabarre y debo decir que fue fantástica, llegando en algún momento a no poder contar las trazas meteóricas debido a la gran cantidad que caían. Nuestros padres y abuelos seguro que todavía recuerdan la gran lluvia de 1933.

Astronomicamente vuestros.

Armand Oliva.

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