Mercurio, el mensajero alado

Como ya sabemos, Mercurio es el planeta más próximo al Sol y el octavo en cuanto a tamaño se refiere. Sus datos son:

Distancia media al Sol: 57.910.000 kms.

Diámetro: 4.878 Kms.

Masa: 3,3e23 kgs.

Temperatura: Entre 90º y 700 ºK

No posee satélites conocidos, tiene un pequeño campo magnético, producto de un posible pequeño núcleo férreo, no existen evidencias de actividad volcánica reciente, y por ejemplo, es más pequeño que los satélites Ganímedes de Júpiter o Titán de Saturno.

En la mitología romana, Mercurio era el Dios del comercio, es la contrapartida del Dios griego Hermes, el mensajero de los Dioses. Probablemente recibió este nombre por su rápido movimiento alrededor del Sol.

Mercurio era ya conocido por los sumerios (3000 aC), los griegos le dieron diferentes nombres: Apolo cuando salía por las mañanas, como lucero del alba o matutino y Hermes cuando era visible por la tarde o lucero vespertino, a pesar de ello, sabían que se trataba del mismo astro.

Este planeta fue visitado en el año 1973 por la nave espacial Mariner X. En aquella ocasión se hicieron multitud de fotografías que mostraban un astro castigado por multitud de cráteres de impacto, also similar a la superficie lunar.

Mercurio tiene una órbita muy excéntrica, su perihelio (punto de máxima aproximación al Sol), es de 46 millones de kilómetros, mientras que el punto más alejado o afelio es de 70 millones. Durante el siglo XIX se llevaron a cabo minuciosas observaciones de su órbita, dando como resultado que no cumplía la mecánica de Newton, encontrándose pequeñas discrepancias entre el movimiento real y el previsto teoricamente. Este incógnita llevó a los científicos de la época a pensar que había otro planeta entre Mercurio y el Sol que provocaba estas alteraciones orbitales. A este hipotético planeta, se le llamó Vulcano. Hasta la fecha no se tiene constancia fehaciente de su existencia. Años más tarde se encontró la solución, esta venía dada por la Teoría General de la Relatividad de Einstein. La correcta predicción de los movimientos del planeta fue uno de los más importantes factores para aceptar la teoría relativística.

Hasta el año 1962 se pensaba que el "dia" de Mercurio duraba el mismo tiempo que un año del planeta, de forma similar a como la Luna nos muestra siempre la misma cara. El año 1965, observaciones realizadas con radar demostraron que Mercurio gira sobre su eje tres veces cada dos años del planeta.

Mercurio es en muchos aspectos similar a la Luna, su superfície llena de cráteres y la ausencia de atmósfera son dos aspectos que asemejan a ambos astros. De sus rasgos superficiales, cabe destacar la conocida como Caloris Basin, una grans meseta de 1.300 kms de diámetro.

Su observación no es fácil, debido a su proximidad al Sol, si bien puede ser observado con prismáticos o pequeños telescopios. Dada su proximidad al astro rey, siempre hay que buscarlo por encima del horizonte oeste cuando el Sol se ha ocultado, o por el este antes de la salida del Sol, no se eleva más de 17º sobre el horizonte, ello nos da una idea de la dificultad en su observación.

Astronómicamente vuestros.

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