El Chino naci� en Tandil, ciudad bonaerense que dio muchos valores
al deporte argentino como Bernardo Romeo, el Tano Pern�a y Mariano
Zabaleta, entre otros. "Con Zabaleta tengo relaci�n. Con Romeo nunca
la tuve porque es m�s grande que yo y se vino a Buenos Aires de muy
pibe. Con Mariano sal� un par de veces a bailar y aparte �l conoce a
Horacio Rodr�guez (t�cnico de la Reserva en la �poca de Ram�n D�az),
lo que hac�a un contacto m�s fluido", a�ora el Chino.
Hijo de Jos�, quien tiene dos combis y es chofer de escolares, y de
Mabel �maestra en dos escuelas para chicos diferenciados-, el Chino
es el menor de tres hermanos que tomaron cada uno para un camino
diferente: Dar�o, el mayor, desde los 19 a�os es mochilero, y
Leticia, la del medio, estudia m�sica y convive con el famoso hermano
en el barrio de Belgrano desde el a�o pasado. "Se siente mucho el
desarraigo. Cuando lleg�s ac�, sab�s que depend�s de vos y nada m�s.
Ten�s que lavarte la ropa, cocinarte, cosas que uno antes no hac�a.
Adem�s, conoc�s otra gente, pero yo en Tandil no iba a comer una
pizza con un pibe que no conoc�a. Y ac� lo hice desde un principio.
Pero es cuesti�n de adaptarte", comenta este tandilense ,
que mide 1.77m., pesa 73 Kg.,fue gran part�cipe del �ltimo t�tulo logrado por el equipo que dirig�a Ram�n Angel D�az.
El Chino empez� a jugar al f�tbol desde chiquito en Ram�n
Santamarina, tradicional club de la ciudad que disput� varios torneos
Nacionales, y al baby en el club Mart�n Rodr�guez. Tambi�n iba
seguido con otros tres compa�eros a jugar al campo, con los hijos de
los paisanos a un equipo llamado San Manuel.
Guarda los mejores recuerdos de aquellos tiempos, aunque los
resultados no eran los mejores.
"La pas�bamos rebien, no le gan�bamos a nadie pero eran momentos
irrepetibles esos del campo: �bamos en combi con otros tres chicos de
Tandil, nos qued�bamos a comer asado, se compart�an muchas cosas y
despu�s volv�amos a la noche a casa.
Despu�s, cuando no jugaba esos campeonatos tambi�n me prend�a a
pelotear en mi barrio (San Francisco), con los amigos de mi hermano,
que eran m�s grandes que yo. Entonces cambiaba la posici�n: ya no
jugaba de defensor y me iba adelante, para que no me ligara ninguna
patada. Entonces llegaba la bocha, elud�a a dos y la met�a. Ah�
aprend� un poco a gambetear. "�Eh pendejo de mierda, dej� de tomar
mate all� arriba!", me dec�an todos. La verdad es que el nivel de los
partidos eran m�s bajos que los del club, entonces pod�a gambetear un
poco m�s. Ah� naci� mi inclinaci�n para salir jugando".
Pero no todo era f�tbol. Mejor que lo cuente �l: "Yo viv�a en un
barrio en serio, de esos en que todav�a se mantienen las costumbres
que lo identifican.
�bamos a un dique, y me acuerdo que llev�bamos dos ca�as para que
nuestros viejos se crean que �bamos a pescar. Y era todo mentira, el
que fumaba, iba a fumar; otros se llevaban petacas, iban mujeres. Y
esto con s�lo 14 a�os". © 2004 [email protected]
VISIT� LA P�GINA DE TANDIL
HOME