LA LETRA CON SANGRE ¿ENTRA?
| Lic. Viviana Sanchez Negrette |
| Servicio de Orientación Vocacional y Educativa |
| Secretaría de Extensión Universitaria |
| Facultad de Ciencias Económicas UBA |
| [email protected] |
En pos de tantas problemáticas de índole económica, social, laboral, sanitaria y hasta alimentaria que debe resolver el sistema educativo de nuestro país, ha quedado en muchos casos rezagado el tema de enseñar a aprender como tarea fundamental. Movilizar la curiosidad natural del ser humano que lo lleva a la búsqueda del conocimiento, a la necesidad de saber, es lo que debería promoverse en cualquiera de los ciclos de la educación. Lejos de eso vemos desfilar estudiantes pasivos, poco comprometidos con su tarea y que han ido resolviendo a través del tiempo su relación con el estudio fabricando estrategias para, por lo menos, no quedar afuera y cumplir externamente con las obligaciones mínimas requeridas. Lamentablemente, estas estrategias, en muchos casos son insuficientes.
Actividad del Servicio de Orientación Vocacional y Educativa
En el marco de las políticas que viene desarrollando la Facultad para hacer frente a esta problemática, el Servicio de Orientación Vocacional y Educativa, dependiente de la Dirección de Bienestar Estudiantil de la Secretaría de Extensión Universitaria, desarrolla un plan consistente en dos ejes principales: por un lado, el eje vocacional, llevando a cabo Charlas Informativas para postulantes e ingresantes a las carreras de la Facultad y Reorientación Vocacional para aquellos alumnos de la Casa que por alguna razón se replantean la carrera que cursan. Por otro lado, el eje educativo, con actividades que responden a diferentes problemáticas que presentan los estudiantes en su desempeño. Estas actividades consisten en Cursos de Metodologías de Estudio, Talleres de planificación y Organización del Estudio y de Técnicas para preparar y desenvolverse en exámenes,
Mitos y realidades
En estas actividades se ha podido comprobar la existencia de ideas con las cuales muchos estudiantes encaran y organizan sus estudios, y que en el fondo tienen que ver con el viejo adagio "la letra con sangre entra". Estas son algunas:
Preocupación por la concentración
Una de las mayores preocupaciones que tienen los estudiantes es la falta de concentración. Sólo si analizamos esta palabra podremos encontrar alternativas de solución y es que toda nuestra actividad en el momento del estudio debe centrarse o focalizarse solamente en esta labor. Para esto, una buena planificación y organización de actividades se convierte en un paso fundamental. Ésta debe contener también tiempo para descanso, actividad física, entretenimiento, afectos etc., pero organizados en función de prioridades. Sin perder de vista los objetivos a largo plazo, se deben organizar los objetivos diarios y las actividades que nos conducirán a ellos. Esta planificación debe comenzar desde el primer día de clases y no sólo unos días antes de los exámenes, para dar tiempo a que la información incorporada pueda ser procesada, esto es asociada con otras informaciones previas y nuevas.
Por otra parte, para sostener la concentración también es necesario contar con diferentes técnicas de estudio que faciliten el registro, retención y recordación de aquello que se viene estudiando. Para cada una de estas etapas hay técnicas que facilitan el ingreso de la información y efectivizan su perdurabilidad en la memoria.
Para estudiar mejor
Cuando una persona se dispone a encarar una carrera universitaria sabe que deberá dedicar una buena parte de su tiempo a asistir a clases, buscar apuntes, organizar su estudio, estudiar, investigar, realizar trabajos en grupo, rendir exámenes... Para este cúmulo de actividades no solo se necesita de tiempo, también de una gran predisposición, con lo cual estudiar se constituye en una decisión personal que debe estar sostenida por una fuerte motivación.
Quizás muchos de los que se anotan en una carrera sólo cuentan con el trámite administrativo, con los clasificados en la parte de empleo o con la idea de que al secundario debe seguir sí o sí una carrera universitaria, y si es tradicional mucho mejor (sosteniendo la idea de que hay carreras exitosas por sí mismas y sin tener en cuenta que los profesionales son los que hacen exitosa su carrera), pero carecen de un proyecto personal, algo que dé sustancia y sentido al esfuerzo que significa el trabajo de estudio. Y entonces nuevamente la palabra "motivación" cobra un significado que pocas veces se relaciona con el estudio, cuando debiéramos considerarla como lo fundamental de una buena metodología.
Todo esto permite que se establezca un mejor vínculo con la actividad del estudio y se logren mejores resultados, no sólo traducidos en calificaciones sino en la satisfacción de sentirse compenetrado con lo que se realiza y avanzando en el camino que conduce a la realización de los propios proyectos.