Lo que viene a continuaci�n son parte notas que he encontrado en los rincones polvorientos de mi habitaci�n; en parte son recuerdos de mis jugadores, experiencias que por lo emotivas o por lo que significaron para ellos se empe�an en rememorar cada vez que se habla de una partida de Rol; en parte son recuerdos m�os; en parte experiencias que sufrimos jugando; en parte mentiras pues encuentro lagunas en la historia; y en parte fantas�a, algo que no debe faltar en ninguna historia de la Vida Real.
Para no llevar a inequ�vocos, concierne aclarar que las partidas que han SUFRIDO mis jugadores no son todas las publicadas por La Factor�a o WhiteWolf, ni todas ellas son de la editoriales antes indicadas. Creo que una vez me gui� por un modulo de una revista, quien sabe, el caso es que el trabajo de modificar, de pegar m�dulos, de hacer que tengan continuidad y el de incorporar nuevos alicientes que incentiven la partida fue m�o, y eso es algo que no se me puede negar.





He aqui las historias que puedes encontrar:
Nomen Tao: Cronica de una Divagacion Filosofica.
Janis YoungBlood: Cronica de un Mar de Oportunidades.
Michael O'Hara: Cronica de una Vida Puramente Cientifica.
Fritz Smith: Cronica de una Indiferencia.
Ali Rabi-Da: Cronica de una Vida Despatarradora.
Frederick Butsala: Cronica de un Mago Perseguido por Magos.
Sox: Cronica de un Vampiro con Instinto.
Brian Lumley: Cronica del Dolor de un Mortal.
Adolft Murdock: Cronica de un Vida Sin Sentido.
Creo que todo comenz� hace algunos a�os, digamos que 50. Aun no conozco parte de la historia, hay gente que afirma que viv�a un tipo que vagabundeaba por Maine. Muchos dec�an que estaba chiflado. �Por Dios!, le dec�a su madre - �deja de hurgarte en la nariz, chico! Sin embargo �l cre�a que el hurgarse en las narices era algo mas que simplemente llevarse el dedo a la nariz y eso: hurgar. �No!, quiz�s creyesen que estaba loco pero parte de su filosof�a de la vida, si es que un chico de 10 a�os tiene tal cosa, era que el hurgarse en la nariz era un medio de ensimismamiento que le hacia entrar en un estado de trance en el cual pod�a pensar en casi cualquier cosa, y que esto se hiciese realidad, y claro, con este m�todo ya se hab�a tirado 18 veces a su profesora de dibujo, la cual, porque negarlo, lucia el par de pechos mas grandes de todo el colegio y se rumoreaba que el director la tenia en su despacho hasta altas horas de la tarde discutiendo acerca de los planes de estudio que los cr�os del colegio deb�an seguir.
De todas formas, Nomen no era mas que un cr�o, y como tal, esos ataques de ensimismamiento no eran mas que cosas de cr�os, y como tales le pasaron inadvertidas a una afortunada madre inmigrante como la suya, la se�ora Tao.
Nomen Tao era su nombre y una vez dicen que intento tirarse desde el piso superior de su casa para probar que el hombre, con la suficiente motivaci�n era capaz de aprender casi cualquier cosa si estaba sometido a la presi�n necesaria. As� si se tiraba desde una altura considerable, su instinto le ense�ar�a a volar, y volar�a. Quiso probar sus teor�as, y lo que consigui� es partirse una pierna por cuatro sitios. Y tan solo contaba con catorce a�os.
Se cre�a un cient�fico fracasado para que su desdichada madre no le castigase por sus malas notas y una y otra vez le intentaba explicar las extra�as teor�as que le manten�an con lucidez.
Sin embargo un d�a su pobre madre muri�, nunca me contaron como, pero las malas lenguas, las que gente decente no debe escuchar dicen que encontraron a la se�ora Tao tirada en el sal�n de su peque�a casa con la boca echando espumarajos, envenenada quiz�s, pero que el se�or Tao hab�a eliminado tales pruebas para proteger a su hijo. El caso, y esto si que es cierto, desde ese d�a, en el precisamente Nomen hab�a cumplido los dieciocho, el se�or Tao mientras vivi�, jamas dejo de trancar la puerta de su habitaci�n con llave, la se�ora Jetkins lo dijo, y ella nunca miente.
El padre de Nomen muri� pronto, de accidente de coche, le fallaron los frenos del veh�culo, demasiado t�pico en las novelas de polic�as como para que se pensase en asesinato o conspiraci�n, palabras que solo nombrarlas amedrentaban al pobre Nomen. �Nomen jamas har�a da�o a nadie!, ven aqu� ni pobre ni�o - sol�a decir su abuela, la cual le hacia caricias y caranto�as a sus veintitr�s a�os. La pobre tampoco duro mucho, y muri� ahogada en el cuarto de ba�o. La pobre anciana a sus 79 a�os no tuvo fuerzas ni para salir de la ba�era. Y con la muerte de su abuela, Nomen se quedo solo en este dif�cil mundo, sin mas ayuda que la de su mente olvidadiza.
El recuerdo de sus seres queridos, al parecer, le hizo irse de Maine, y se fue a Chicago. Era el a�o 1936, y era una �poca dura. Nomen no era un tipo muy listo, pero si astuto y tras recapacitar en un tablero en el que tenia desplegados un pu�ado de soldaditos de plomo de colores rojo y azul penso en algo. Los azules hab�an ganado, y los rojos, evidentemente perdido. El general rojo estaba en la alto de la colina y dominaba el ensangrentado campo de batalla y todo era suyo. Hab�a ganado y todo lo que ve�a a su alrededor era suyo como vencedor; luego si venc�a al se�or Cartwright, el banquero, se quedar�a con todo lo suyo, �Genial idea!, y as� un d�a estuvo vigilando al se�or Cartwright todo el d�a, le espero en el callej�n que llevaba a su casa y con la navaja que el barbero echara en falta durante tres d�as le rajo el cuello. Fue divertido ver como el obeso cuerpo del banquero se tambaleaba de un lado hacia otro con la sangre man�ndole a borbotones del cuello. Y no pod�a gritar, era lo mas curioso. La imagen lo hipnotizo y a la vez sus teor�as pasadas le jugaron una mala pasada, pues ensimismado en el banquero entro en ese trance que de joven le hacia tirarse a la se�orita de m�sica , la de las tetas grandes, y se quedo embobado delante del banquero hasta que llego el inspector Fletcher, el cual le vio con la navaja de barbero en la mano. Que trago hubiese sido para el barbero si no se hubiese quedado all� Nomen y hubiese devuelto la navaja a su sitio, como pretend�a.
De todos modos lo que nunca supe es como el pobre loco de Nomen pretend�a acceder a la fortuna del se�or Cartwright. La mente de un loco a veces se olvida de peque�os detalles, quiz�s se le ocurri� que al matarle, se le llenar�a la cuenta del banco que nunca tuvo. El caso es que el joven de 26 a�os de los ojos rasgados se tuvo que enfrentar a la pena de muerte, � vaya marr�n!, y aunque su abogado defensor, el se�or Dwoning, un individuo que tenia un horrible sombrero azul y que se estaba rascando a todas horas donde precisamente est�is pensando, intento basar su torpe defensa en una mas que probable enajenaci�n mental, el astuto y rico abogado de la viuda de Cartwright, la que si se hab�a quedado la pasta y pod�a gastarla en buenos abogados , en buenos jueces, en buenos alguaciles y en buenos abogados defensores de j�venes enajenados como Nomen, hizo que el juez fallase a favor de la acusaci�n. Quien sabe, al fin y al cabo, quiz�s el Se�or Dwoning ni era tan torpe, ni tan tonto como Nomen hab�a pensado.
La vida de Nomen hubiese acabado ese 23 de Abril de 1938 si no hubiese sido por Taramos. El fue el que le visito la noche antes de la ejecuci�n, el que le abri� m�gicamente la puerta de la prisi�n, el que hipnotizo a los alguaciles para que le dejasen salir de la prisi�n y el que finalmente le abrazo, mordi�ndole en el cuello hasta quitarle la ultima gota de su sangre para luego darle parte de la suya propia. lo que vendr�a a continuaci�n, diez duros a�os de sufrimiento, de vejaciones, de humillaciones y de odios, solo un loco podr�a aguantarlos.
Y as�, siguiendo con su carrera delictiva Nomen se convirti� en asesino de vampiro, matando a el que todo le hab�a ense�ado acerca del vampirismo. - Acaso fueron tan malos los a�os que pasaste a mi lado, perro, �Yo al menos me divert�, bastardo! - fue lo ultimo que dijo Taramos antes de morir quemado. Y muri� con una sonrisa en los labios, la misma que Nomen vio durante diez a�os seguidos cuando este le ataba y le pegaba, cuando le tenia sin alimento durante d�as, cuando le quemaba con teas ardiendo, cuando le torturaba f�sica y mentalmente. - S� - se sol�a decir Nomen - la vida de un Malkavian no es un camino de rosas.
Quiz�s fue casualidad el que por Maine circulase en aquella �poca tambi�n cierto personaje cuya filosof�a de la vida era bien distinta. Ciertamente debido a que era mujer, su vida fue mejor que la de Nomen, podr�is llamarme machista por lo que digo, pero si continu�is leyendo podr�is entender lo que os intento explicar.
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Janis era su nombre, y nunca logre averiguar cual era su apellido, puesto que al parecer naci� bastarda, y siempre tuvo ciertos problemas a mencionar sus ra�ces. De ella el se�or Wodd llego a decir que tenia las mayores curvas de todo el estado, y de eso deb�a saber, puesto que era delineante. Y lo sabia el buen se�or Wodd debido a otro asunto que pasare a relatar a continuaci�n.
Cuando la madre de la bastarda Janis se canso de ella la echo de casa, y esta se tuvo que bastar por si misma. Era dura la vida y perra, muy perra. �Que pod�a esperar de ella? Por que, dir�is iba a echar de casa una madre a su dulce hija de su propia casa. Vale era bastarda y todo eso, pero hasta las madres de las historias tristes tienen su corazoncito. Pero esta madre en particular siempre tuvo un problema, que no se separo ni un instante de su hija y fue siempre lo que se podr�a denominar un a madre dominante. -�Como demonios se las hab�a ingeniado la zorra de mi hija para irse a fornicar con ese bastardo de Doubt? Se preguntaba a todas horas, y la respuesta es sencilla, el Se�or Doubt y la madre de Janis hab�an fornicado precisamente en la misma cama donde la abuela de Janis dorm�a placida y profundamente una noche de verano. Siempre la acusaron de dormir como un tronco, y as� era. La vida en ocasiones es ciertamente curiosa.
El caso era que esta dominante madre no se separaba de su hija (ni incluso cuando fornicaba con el se�or Doubt). Y siempre molde� la voluntad de su hija a placer. Cuando naci� la pobre Janis quiz�s se le ablando un poco el callo que la abuela tenia por coraz�n, y as� no se le ocurri� ceder a cualquier monasterio a la cr�a reci�n nacida. El caso que dio una oportunidad a la peque�a Janis, oportunidad que Janis deber�a aprovechar en el futuro, siendo una buena y maleable nieta. � Y diablos, ya lo creo que aprovech� la oportunidad que la abuela le hab�a dado!. A los catorce a�os la aprovech� con el joven lechero, Mike, en la recepci�n de la peque�a casa de la ni�a, mientras su madre hab�a salido a la cantina a por vino para la abuela (la abuela dorm�a, a esas tempranas horas justo a diez metros de donde Janis aprovecho con el lechero la oportunidad que esta le hab�a dado). Mas tarde continuo aprovechando la oportunidad con el cartero del barrio, un hombre casado y ya maduro, que para que negarlo no pudo resistirse a los aun inmaduros encantos de la jovencita � diablos! - se dijo - al fin y al cabo tiene lo que hay que tener, �no?, �pues que demonios! - y as� no le importo violar varias leyes estatales en cuanto al trato con menores de edad, por cierto con el cartero aprovech� la oportunidad mientras alguien dorm�a pl�cidamente. Justo al cumplir los diecis�is, cuando sus encantos iban in crescendo, aprovech� la oportunidad con un estudiante del colegio mayor, un jugador de rugby de esos que ten�an la cabeza �nicamente para ponerse la gorra, esta vez la abuela no estuvo inconscientemente presente en la realizaci�n del aprovechamiento de la oportunidad que esta le hab�a brindado. El banquero, el carnicero, el pescadero, el farmac�utico y LA estanquera pasaron a engrosar la lista de los aprovechamientos de la oportunidad que la abuela con todo el cari�o del mundo que tenia (el �nico) le hab�a dado. Y as� un d�a la abuela le dijo a la madre - Tienes una furcia, ramera y zorra por hija, o la echas de MI casa o la echo yo - y la madre con el coraz�n encogido echo a Janis.
La carrera de la joven Janis hab�a llegado a un punto de estancamiento, y medito en la que hab�a sido su vida. Lo �nico que pose�a era una larga y dilatada experiencia en lo que refer�a a la oportunidad de la abuela, y fue esto mismo lo que la llevo al puesto de ama de llaves en la casa del respetado se�or Wodd, el delineante. Y as� , el se�or Wodd paso a engrosar la interminable lista de oportunidades de Janis, y de este modo, el se�or Wodd pudo comprobar como eran las preciosas y delicadas curvas de una Janis que contaba ya con veintid�s a�os.
El como Martin se intereso por ella no esta claro. Los vampiros parece que disfrutan mas con otros favores que con los sexuales, y Janis es lo que pod�a ofrecer (adem�s de un buen par de exuberantes pechos). Sin embargo dicen tambi�n que los Vampiros son gente mas inteligente y astuta que los mortales. V�stagos se suelen llamar a si mismos. Pues parece ser que este V�stago en particular vio algo entre ese amasijo de curvas que le atrajo, �quiz�s fuese ese desprecio a la sociedad (que no a la vida) que profesaba, quiz�s esa falta de c�digo moral que la hacia LIBRE para hacer lo que quisiese, que la libraba de ataduras, quiz�s fue el apreciar ese esp�ritu Indomable que la dominaba, quiz�s su esp�ritu salvaje?, �Quien sabe?, no soy el ser mas apropiado para dilucidarlo. El hecho es que Martin abrazo a Janis, y ese d�a del 7 de julio de 1937 naci� una nueva Janis, la cual se empe�o en llevar el sobrenombre de YoungBlood. Hab�a nacido un nuevo Gangrel, pero un Gangrel con muchas curvas, ciertamente.
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El ser el ni�o bien de una familia de ricos comerciantes americanos pareci� no incentivar al peque�o Michael O'Hara, el cual hab�a continuado haciendo lo mismo que su padre durante a�os. � Michael! - le dec�a su madre con una extra�a pronunciaci�n parecida mas bien a "Maikol" que al t�pico "Maikel" (dios me libre de tal intromisi�n en la ardua pronunciaci�n americana) - debes dejar de imitar a tu padre, te van a salir granos de tanto imitarlo -. Pero la pobre madre no sabia que era posible que el cr�o supiese mas medicina a sus trece a�os que ella misma en toda su est�pida vida. Y era porque sol�a leer lo que todos los cr�os de su edad: "Manual de Enfermedades Contagiosas del Dr. Friman", "El Gran Libro de la Medicina", "Medicina de Casa", "Relaciones de la Pareja". Bueno este ultimo en realidad lo tenia el se�or O'hara bajo llave en el ultimo caj�n de la biblioteca, pero para el peque�o O'hara no hab�a nada que no solucionase una escalera y el infiltrarse en la habitaci�n de sus padres para coger la ansiada llave mientras estos estaban ocupados, esto es, - cuando mama gem�a de forma muy rara pegando peque�os y agudos grititos y le ped�a a papa que todav�a no acerca de algo de no se que - (recordemos que todav�a no se hab�a le�do el libro escondido del �ltimo caj�n de la biblioteca, un titulo mas que pornogr�fico para la �poca en la que estaban). Lo cierto es que con sus lecturas el espabilado cr�o pod�a darle dieciocho razones, bueno diecinueve contando con el de que no se criaban ortigas en el jard�n, por los cuales era imposible que le entrase urticaria solo por imitar a su padre.
Esta condici�n fue la que le creo un cierto sentido de baja autoestima, hasta el punto de pensar en dejar de respirar para morir y preservar su cuerpo para cuando su mente estuviese mas a tono con sigo mismo, en cierto modo se despreciaba. Se basaba en que en un libro de esos que le�a se demostraba semi-cientificamente que por medio de la congelaci�n se podr�a preservar un cuerpo. Lo de que la mente madurase mientras el cuerpo permanec�a en estado de congelamiento hab�a sido una deducci�n suya. Pero hubo dos problemas: el primero era que la demostraci�n que en el libro se hacia era como bien dije semi-cientifica, y el segundo es que la �nica manera que se le ocurri� a Michael para congelarse fue el meterse en un barre�o con un mont�n de hielo que por supuesto hab�a mandado moler a Dizzi, el joven esclavo negro a su servicio. Una vez dentro del barre�o dejo de respirar. El experimento duro exactamente veintid�s segundos y trece d�cimas, justo cuando Michael sali� como alma que persigue el diablo del helado barre�o. La factura que le llego al se�or O'Hara del doctor que le hab�a tratado la pulmon�a a su hijo nunca la hubiese podido pagar el joven Mike, el lechero que hab�a ayudado a Janis a aprovechar por primera vez la oportunidad que su abuela le diese. Sin embargo el se�or O'Hara tenia dinero, mucho dinero, y no le importo dar incluso una propina a Smiths, el honorable doctor.
Lo cierto es que la aburrida vida del peque�o Micheal, adem�s de ser un maremagnum de conocimientos que la mente de un cr�o jamas alcanzar�a a aprender ( - �Que dice de espermatocitos este libro y de que corren mucho para alcanzar el no se que raro? -, hab�a dicho antes de tirar el pornogr�fico libro que tanto le hab�a costado conseguir a la basura) no presento incentivo alguno. Jamas tuvo que levantar un solo dedo para realizar otra labor f�sica mas que cuando tuvo que leer el "Manual de Enfermedades Contagiosas", que bien podr�a pesar sus dos kilos. Y esta condici�n fue la que hizo a un arrogante ser Milwaukee, un Vampiro llamado Clive Burton, fijarse en el hombre de veintis�is a�os llamado Michael O'Hara; poca autoestima, maleable y de buena cuna. �Que mas pod�a pedir para un nuevo Ventrue?.
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A los 3 a�os le dejaron a las puertas del convento de Nuestra Se�ora de la Desesperanza. No era un buen comienzo para la carrera de un aun joven fritz, aunque el nunca haber conocido a su madre no fue en ningun momento una pega para el.
El contraste de rostros de las pobres monjas desde el primer dia que le vieron (sonriente ante la llegada de un nuevo miembro de la orden) a tres duros y arduos a�os despues (odio, repulsion, instinto asesino) fue evidente incluso para el padre Martins, el ciego, al que Fritz le habia puesto el sobrenombre de "El Lince" apelando a su buena vista. Lo cierto es que Fritz paso de ser una linda criaturita de 3 a�os sin uso de razon a un odioso crio mocoso de 6 a�os que desgraciadamente tampoco tenia uso de razon.
Creo que fue el propio Martins el que me hablo en cierta ocasion de - aquella criatura demoniaca que aunque parece angelical solo se guiaba por su instinto maligno - . Y parece ser que era cierto, durante esos tres a�os, Fritz se dedico a molestar a las monjas, a robar el vino que el padre prior escondia tras el altar, a entrar en los confesionarios e impartir perdon divino, a entrar sin llamar en la habitacion de Sor Angelica para pillarla en situaciones "complicadas" (de Sor Angelca se rumoreaba que antes de ser monja habia pasado por una epoca de libertinaje), a soltar las cabras que el Padre Morgan amorosamente cuidaba (lo de "amorosamente" fue lo que textualmente me dijo el Padre Martins, yo interpreto que se refiere a "con cari�o"), a tirarle piedras a la ventana del campanario, a espantar las cig�e�as del mismo, y asi un sinfin numero de incidentes que poblaron la densa carrera de Fritz. Sin embargo, no penseis que era travieso sin consciencia, no. Cada vez que realizaba actos de este tipo, encubria todas las pruebas como un ni�o lo podria hacer, claro, y ponia esa cara de bueno de cuando tenia tan solo 3 a�os. Lo curioso del caso es que le embargaba un afan de superacion insaciable, que le llevaba a cometer actos cada vez mas dificiles, y claro pretendia que nadie se enterase de ello, era muy facil pegarle un tiro al Padre Prior sin mas, y si, seria una putada muy grande, pero todo el mundo se enteraria. Por ello, un dia en el cual estaba especialmente inspirado decidio dar misa, y con esta fijacion entre ceja y ceja espero su oportunidad y un dia en el cual el Padre Prior habia encargado al chico que le anunciase a Sor Augusta (uno de los pesos pesados del convento) que tenia que partir urgentisimamente a dar los ultimos sacramentos a un hermano suyo dio el paso definitivo que le llevaria al... completo desastre.
Todo iba perfecto, se vistio la sotana, se enrollo varios cojines alrededor de la cintura (el Prior era un hombre ciertamente obeso), se puso la capucha encima de la cabeza y ensayo durante al menos una hora. - Hermanos estamos reunidos aqui - dijo con voz profunda - para rememorar el nacimiento de Cristo nuestro Se�or... Dios mio, que bien le habia salido el santo oficio, mejor incluso que el Prior, �si se�or!, se habia aprendido de pe a pa la misa de Noche Buena, la que mas le gustaba, �La unica que le gustaba! (precedia a la cena) y la habia ejecutado a la perfeccion, si se�or, se sentia realmente orgulloso de si mismo, si, hubiese sido la mejor misa de su vida... si no hubiesen estado a 17 de Octubre, y como tal le pillaron, como embustero. Realmente lo que un ni�o entusismado puesde llegar a planear es impredecible, y esta vez, obcecado en que la oportunidad la pintaban calva habia pasado por alto ese peque�o hecho.
De ahi a que le pillasen todos los hechos precedentes, de que comenzasen a encajar la piezas del rompecabezas perdidas, de que comenzasen los comentarios a sus espaldas, de que comenzasen a dejarlo apartado en las comidas, de que se olvidasen de darle dulces de Navidad, de que le ignorasen cuando intentaba excusarse realizando actos que podrian denominarse "buenos" hubo solo un paso. Y por ello Fritz se fue del Monasterio, no sin antes despedirse de todos los frailes y monjas. El dia de su partida los reunio en la puerta, poniendo la cara angelical que todos ansiaban en el fondo de su corazon volver a ver en Fritz. Alzo la voz y dijo - para mi - sonreia placidamente - ha sido un placer - hacia numerosas florituras con las manos y se expresaba despacio - compartir estos 12 a�os de mi vida - en ese preciso instante se paso, puso una mueca de repulsa y solto - �con unos jodidos curas hijos de perra como vosotros! - y esta fue toda la gratitud que Fritz tuvo para con los pobres monjes.
El deambular de Fritz continuo por gran parte de Massachussets. Hasta que un buen dia se fijo en el un palido ser de dientes afilados cuyo nombre era Davison, quizas se fijase en su capacidad para ocultar los hechos que podia haber el mismo hecho, mezclado con esa repulsa y odio hacia una sociedad que le habia tratado mal. Quizas realmente SI que echase de menos una madre que nunca tuvo, quizas si la odiase, quizas en lo hondo de su corazon esperase verla algun dia, quizas fuese algo humano. Lo cierto es que la inmortalidad no le ayudo mucho en este sentido y si en otros mas oscuros y retorcidos. Quizas el Camino de un Tremere sea el de ocultar lo que siente, y en eso, Fritz encajaba a la perfeccion.
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Para continuar con la historia que nos ocupa nos tenemos que transladar a territorio afgano. Alli fue donde Ali Rabi-Da me conto su historia. Mas o menos esto es lo que me conto:
- Soy Ali-Rab�-Da, un afgano nacido en un peque�o pueblo de mujhaydines en las monta�as del Pansir.
- Como buen guerrillero del Islam, fu� entrenado desde peque�ito para rajar y despatarrar en nombre de Ala - mas o menos queria venir a decir que llevaba la palabra de Ala alla donde los Himan no podian - . Recuerdo con a�oranza un dia en el que con s�lo 10 a�itos, cuando estaba en clase de integrismo isl�mico y mi m�llah me pregunto - � Ali, qu� har�as si tu compa�ero de pupitre fuera un perro apostata y encima se estuviera burlando de las barbas del Profeta? - En ese momento, llev� mi mano hasta el pu�al de mi cintura y a la vez que gritaba - Muere cerdo asqueroso, y que tu alma se pierda en la Gehena -, le raj� el cuello. Afortunadamente el corte hab�a sido limpio y no tardo demasiado en desangrarse. - Ali nunca se distinguio por su modestia -. Lo �nico malo de aquel d�a fue que me toc� limpiarlo todo, si llego a saber que aquello se iba a poner hecho un asco de sangre, lo hubiera asfixiado, �es mucho m�s limpio, no?. - mientras iba relatando las experiencias de su juventud, yo trataba de seguir tan impasible como siempre aunque cuidadosamente, para evitar que se diese cuenta, yo me iba reclinando hacia atras y me alejaba de el, mientras me ponia en alerta. �Quien sabe?, a lo mejor se le cruzaban los cables, y ese majareta islamico acaba conmigo.
- Tras este peque�o incidente obtuve mi primera Matr�cula de Honor en integrismo, y me dijeron que ya no hac�a falta que volviera por all�.- digo yo que para que algunos de sus compa�eros acabasen vivos el curso - (Hace poco he sabido que al m�llah a�n le tiemblan las piernas, je, si me viera ahora seguro que le da un yuyu que lo despatarra).
- Llegu� a ser tan integrista que incluso me vigilaba a mi mismo, �ser�a lo �ltimo!, tener que despatarrarme por falta de integridad. Sin embargo si algun dia llegaba a pensar que no era fiel a Ala, no dudaria en hacerlo.- mientras decia esto, me heche un poco mas para atras.
- Un d�a de aquellos el jefe del poblado me dijo que me fuera de peregrinaje hasta la Meca, que ellos me pagaban el viaje, y que una vez all� no me diera prisa en volver. Recuerdo que cuando yo part�a estaban preparando una fiesta o algo asi en honor a Ala, me parece.
- Llegu� a la Meca - un martes y trece, ciertamente - y una vez hechas las oraciones de rigor me plante� viajar hacia tierras infieles a proclamar las verdades del Isl�m. Decid� embarcarme de poliz�n en un barco que me llevara hasta los Estados Unidos, donde me dijo el m�llah que habia muchos perros infieles a los que convertir con la palabra sagrada de Ala - y diciendo esto acaricio sonriendo su larga cimitarra. Me comenzo a dominar un incontrolable deseo de alejarme de este tipo.
- Llevaba escondido en la bodega casi tres d�as y decid� que ya era hora de estirar las piernas (y si se podia, despatarrar a algun infiel que viajaba en el barco). Esa misma noche, al amparo de la oscuridad, sub� a cubierta. La noche era fr�a y el cielo amenazaba tormenta, no se ve�a a nadie en cubierta y esto me extra�o. De repente, de las sombras surgi� una figura, �Por Ala!, no le habia visto aparecer, y eso que llevaba entrenandome toda mi vida para que un estupido perro infiel me pillase desprevenido, �parecio surgir de entre las propias sombras!
- Llevaba lujosas ropas y un turbante en la cabeza. Me dije: "Al�, esta es la tuya, a por �l. Necesitaba ropas nuevas y algun tipo de identificacion para la nueva tierra a donde me dirigia. Asi que me acerqu� tan sigilosamente como pude, alce mi pu�al en lo alto, lo puse a la altura de su cuello y con un r�pido movimiento le cort� el cuello. �jaja! - le dije - a ver como sangran los perros infieles americanos!,���� redencion!!!!!. Mir� mi cuchillo y con una mezcla de sorpresa y terror v� que la hoja no estaba ensangrentada.�Acaso estos americanos eran los inmortales que me dijo el m�llah encontraria en tierras extranjeras llevando la palabra del profeta Jesus el Nazareno?.
- El caso es que la figura se di� la vuelta y no le pude ver los ojos, las sombras de su sombrero los ocultaban. De sus labios surgio una voz ronca, potente y autoritaria - Cerdo Afgano. Hasta la perra de tu abuela habria escuchado como te arrastrabas por cubierta. Y hasta un sordo habria oido tu respiracion jadeante acercarse.- vi con horror como alzaba un cuchillo que hacia un segundo no habia visto en sus manos. El miedo dominaba mi brazo, en el que aun sostenia el pu�al, y conpulsivamente lo movia adelante y atr�s, rajando a aquel perro inmortal cristiano. Un instante despu�s el propio cuchillo del cristiano bajo sobre mi cuello y ahi acabo todo; comenc� a sentirme d�bil. Deje caer mi pu�al, mientras sent�a que era demasiado tarde, que la vida se me escapaba por la herida sufrida. Susurr� el nombre de Ala y deje que la muerte me llenara. Sin embargo, aquel perro me sostuvo en brazos con una fuerza descomunal al tiempo que abria la boca en la que habian aparecido unos enormes colmillos y se abalanzaba sobre mi cuello. Comenzo a chuparme la sangre... Eso fue todo lo que recuerdo hasta que me dio a beber de su propia sangre y se produjo la transformacion.
- Mi siguiente despertar fue en una ciudad llamada Milwaukee. Desde el primer momento supe que Ali-Rabi-Da hab�a muerto, y alguien distinto le habia sustituido; alguien superior; un inmortal. Vampiro al fin y al cabo.
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Nunca olvidare aquella noche de Abril de 1915. Hacia poco que espiaba a Sox, sin embargo algo me dec�a que aquel chico val�a, �y ya lo creo que tenia raz�n!.
Estaba lloviendo copiosamente, por aquel entonces los veh�culos no era muy frecuente el verlos por las calles como lo es ahora y recuerdo que desde uno de aquellos trastos enormes de hierro sali� un hombre alto y fuerte vestido demasiado desenfadadamente para la �poca. Yo lo vi desde detr�s de unos cubos de basura que apestaban a pescado, cosa que en aquellos momentos no me agradaba demasiado. El caso es que el chico estaba sentado en la calle y la lluvia le ca�a copiosamente sobre los hombros sin que el hiciese nada para evitarlo. El hombre, silencioso, camino con sus embarradas botas hasta donde se sentaba el chico y le dijo algo al o�do. Momentos despu�s, Sox levantaba la cabeza con los ojos bien abiertos como esperando algo.
Minutos despu�s entrar�a dentro del coche y su familia nunca volver�a a o�r hablar de el...
Uno de los de la Estirpe se hab�a fijado en Sox. No es que fuese muy fuerte, o muy resistente, o muy inteligente, no, lo que distingu�a a Sox de cualquier otro joven de su edad era su astucia... Dir�is que la Astucia no es algo que se vea a trav�s de m�sculos o mediante test de inteligencia, pero obvi�is algo crucial: un vampiro lleva muchos a�os viviendo y a parte de aprender "cosas especiales" como ellos aprenden, estos se hacen con una especie de sexto sentido que les previene de todo aquello que pasa a su alrededor. Si, no es solo la muerte la que separa a un Vampiro de un Humano, hay hechos que todos pasamos desapercibidos, y nadie mejor que un vampiro precisamente, que ha sido Vivo y No-Muerto , para decirlo... y aquel vampiro lo sabia, y sabia que la astucia, en situaciones de tensi�n se transforma en una poderosa fuerza que es capaz de mover monta�as mas all� de lo inimaginable, mas all� de unas cuantas disciplinas y de unos cuantos brazos repletos de m�sculos, mas all� del coraz�n. Si no sab�is a lo que me refiero, mejor que abr�is los ojos y ve�is a Sox, el os podr�a patear el culo si quisiese, pues cuando esta en apuros, su astucia se convierte en INSTINTO, y cuando en INSTINTO se adue�a de un Gangrel, ni el mas poderoso de los Metusaleh puede pararlo.
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Una noche de un triste d�a de Oto�o, cuando ya llevaba ocho a�os siguiendo a Brian Lumley, le conoc�. Era un tipo extra�o� sobretodo por que su aspecto no era el m�s agradable de ver. Cuando le conoc� m�s, llegamos a ser algo parecido a los amigos, aunque cuando se viven cientos y cientos de a�os conociendo a una persona es imposible mantener la amistad, pues cada vez sondeas m�s en "la parte oscura" de las mismas y descubres, por ejemplo, lo que una noche, Brian me confes� de su vida mortal:
"Deje sobre la mesa las llaves. De nuevo alg�n gracioso hab�a tenido la feliz idea de poner silicona en la cerradura y tuve que esperar durante mas de hora y media a que al cerrajero se dignase a pasarse por mi casa.
"Llevaba ya dos horas en el sof� del comedor y me daba la impresi�n de que el tiempo se hubiese parado. Mi coraz�n no lat�a m�s que lo necesario y las l�grimas no brotaban. Mis ojos se hab�an resecado y mi alma suplicaba un respiro que no llegaba. El amargo sabor de la p�rdida de un ser querido, de un ser amado, llenaba mi aliento, y cada vez que trataba de aspirar era como si el fuego de todos los infiernos abrasase mi garganta. Mi respiraci�n era cansina, cada vez que expiraba todo era fuego� Y MUERTE. Me levante, y a mi alrededor no vi m�s que fuego. Me desplac� unos metros y continu� viendo fuego. El ritmo respiratorio que mi diafragma me impon�a iba aumentando en frecuencia e intensidad� y a cada suspiro el fuego me abrasaba las entra�as� Me estaba muriendo por dentro.
"Llegu� a mi habitaci�n desesperado y el fuego se hab�a extendido a mis pulmones. Tos�a escupiendo esputos entre estertores angustiosos. Abr� el caj�n de la mesilla de noche y encontr� pronto lo que buscaba. Yo siempre LA dejaba all�, cargada, siempre cargada ante cualquier imprevisto� y ahora, el imprevisto era yo. Con aire resulto levante el arma, la introduje en mi boca y vi la muerte de cerca. Presion� el gatillo, y en ese momento mientras mi dedo avanzaba peligrosamente por el arma asesina, mientras estaba apunto de escaparse mi vida de mis manos, y esperaba revivir una vida de sufrimientos y agon�as, una l�grima cruz� mi cara y entro por mi boca grotescamente abierta. Y el fuego que quemaba mi garganta comenz� a apagarse, y sent� un alivio �spero y helado, acogedor. Pero era demasiado tarde, y el alivio a mi pesar no hab�a llegado lo suficientemente pronto y dispar�. Esper� a que mis sesos se estrellasen contra la pared formando una grotesca amalgama de materia cerebral, que mi cuerpo se viese impulsado hacia atr�s en un innatural arco macabro, que mi cabeza fuese la primera parte de mi cuerpo en golpear secamente el suelo, que mi mano soltase el arma cayendo fl�cida con las venas enrojecidas y que en definitiva mi cuerpo chocase a plomo contra la moqueta en un charco rojizamente enfermizo.
"Pero s�lo escuche un sordo "click" y note un cierto sabor nauseabundo en la boca, entre sudor, mucho sudor, y l�grimas, pocas l�grimas.
"Lo cierto es que mi esposa, antes de suicidarse ella misma y producirme el dolor que me hab�a corro�do como una rata insaciable, se asegur� de vaciar el cargador de mi arma. - �Quiz� para evitar que la matase? - No, no era posible, hab�a sido un marido ejemplar todos estos a�os, s�lo tuve algun desliz� al fin y al cabo, nunca es malo alg�n guantazo para que supiese quien era el que mandaba, pero eso es normal, �no? Bueno� �y la semana que estuvo hospitalizada y casi se me muere? - �joder!, �se cayo por las escaleras!, �Ella misma se lo dijo al Se�or Juez!, �por qu� iba a destrozar nuestro bonito matrimonio?. Hubo m�s de esas hospitalizaciones, pero los accidentes dom�sticos ocurren hasta en las mejores familias." SONRI�.
Hab�a sido precisamente su esposa, su querida y fiel esposa la que le hab�a "abierto los ojos y le hab�a salvado su miserable vida.
"- �JODER!, �Si se�or!, �Que bello era vivir! -"
Siempre me habl� de su vida mortal con cierto recelo, aunque prefiri� no contarme su transformaci�n, alegando que la suya era una historia como la de tantos otros y no merec�a la pena ser contada jam�s. Si a este tipejo se le dio su merecido en la transformaci�n, dar� por supuesto que no lo querr� recordar jam�s, y es que, en este sentido, muchos sires son tremendamente justos.
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- Desesperado� Estoy desesperado� Desesperado�. Por ti �Yeah! -
La primera vez que vi a Adolft Murdock cantaba pl�cidamente moviendo los brazos de un lado para otro concentrado en su extra�a danza. Cantaba, y es que siempre le hubiese gustado ser cantante, e ir de giras, y firmar compactos en famosas tiendas de discos, acudir a entrevistas en la tele, y bueno, ligase por el morro a tres o cuatro t�as de esas que lo �nico que necesitan para estar contigo es que seas famoso. El hecho es que la fortuna no le hab�a sonre�do en demas�a y ahora pasaba sus d�as en la casa del ayuntamiento, como el sol�a denominar al Manicomio Estatal de Maine. No tenia la mas m�nima idea de por qu� estaba all�, pero el hecho de que le sirviesen desayuno, comida y cena, que le limpiasen los calzoncillos cuando estaban sucios y que le hiciesen la cama todas las ma�anas le era suficiente para que disimulase fingiendo que era familia suya una pandilla de est�pidos ignorantes. Un d�a oy� al doctor McNeman - Sufre una amnesia muy poco frecuente� -. Adolft salto repentinamente - �que amnesia ni que hostias! - dijo - El que sufre amnesia es usted, bastardo� �Acaso no recuerda que nos apostamos el otro d�a, y perdi�, una botella de eso que usted bebe cuando se emborracha por las noches y le da por culo al celador? -. Los casos de homosexualidad no es que estuviesen bien considerados por una puritana en exceso sociedad americana� - d�jen, puede darle un ataque - dijo apuradamente a los supuestos familiares el doctor mientras le empezaba a caerle por la frente la primera gota de sudor fr�o. - �Me cago en la hostia! - Adolft alz� las manos - si tuviera mi arma aun aqu� - dijo articulando las manos de forma que pareciese que llevaba realmente un rifle imaginario - te meter�a un tiro en los huevos, cacho cabr�n, para que vieses lo que pueden llegar a sangrar los cerdos -. Y dicho esto se abalanz� sobre el doctor con los pu�os en alto. Un certero golpe en la sien y un pu�etazo rastrero en el higadillo, adem�s de una no menos dolorosa patada en la ingle del doctor le hicieron dar tal beso al suelo de cer�mica de la sala de visitas que le empez� a salir sangre de la nariz. - �Como se encuentra ahora, doctorcito?, si lo desea le hago un diagnostico ahora mismo. A ver� - comenz� a mirar al doctor desde varias posiciones arque�ndose en exceso a un lado y a otro - mm� , creo que usted adolece de� �dolor de huevos! - Tras esto solt� una risotada que reson� en todo el hospital, alert� a los guardias y dio con el pobre Adolft en la celda de castigo� Lo que vino a continuaci�n es dif�cil de explicar� Una noche, un observador, una v�ctima, una decisi�n. Un celador dormido, la ofuscaci�n, la cerradura forzada� unos colmillos; la muerte�
La No-Vida. Un malkavian nunca tiene una transici�n muy agradable a Vampiro, y por lo general se vuelve loco. Adolft ya lo estaba antes de esa transformaci�n�
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Ultima revision 10 de Diciembre de 1996