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Con
la publicación en Salamanca en 1492 de la Gramática
castellana de Nebrija asistimos a la publicación de la
primera gramática de una lengua romance.
Las
ideas gramaticales expresadas por Nebrija en la Gramática
castellana son fundamentalmente las mismas que esta autor
había expresado en las Introductiones latinae en 1481.
Nebrija
distingue diez clases de palabras: nombre, pronombre, artículo,
verbo, participio, gerundio, nombre participal infinito,
preposición, adverbio y conjunción.
El
hecho de que Nebrija englobe dentro de la clase nombre a las
subclases sustantivo y adjetivo,
y que como hemos señalado las trate en el mismo
apartado, pone de manifiesto una clara asimilación de la
tradición escolástica medieval.
Nebrija
proporciona en primer lugar una definición de la clase nombre
que teóricamente debería englobar tanto a sustantivos como a
adjetivos y a continuación una definición de cada una de las
dos subclases. Se observa claramente una discordancia entre la
definición del nombre y la definición de la subclase adjetivo,
subclase que, según la definición, no encaja totalmente dentro
de la clase principal.
Así
el nombre para Nebrija es: “ una de las diez partes de la
oración, que se declina por casos, sin tiempos, t
significa cuerpo o cosa (...) Llámase nombre porque por
él se nombran las cosas”.
Esta
definición está basada en dos criterios distintos, el criterio
morfológico y el criterio semántico.
La
distinción entre sustantivo y adjetivo la realiza bajo el
accidente de la calidad:
“ Calidad, esso mesmo en el nombre, se puede llamar aquello
por lo cual el adjetivo se distingue del sustantivo”.
Define
al sustantivo del siguiente modo: “ substantivo se llama,
por que está por si mesmo, t
no se arrima a otro ninguno (...) nombre substantivo es
aquel con que se aiunta un artículo (...) a lo más dos”.
Nebrija
basa esta definición del sustantivo en un criterio sintáctico
colocacional.
Al
adjetivo le define de la siguiente forma: “ Adjectivo se
llama, por que siempre se arrima al substantivo, como si le
quisiésemos llamar arrimado (...) por que no puede estar
por sí sin que se arrime al substantivo (...) se le
pueden aiuntar tres artículos” .
Esta
definición, al igual que la que da para el sustantivo está
basada en un criterio sintáctico colocacional.
Para
Nebrija sustantivo y adjetivo son dos modos de significar del
nombre. El sustantivo no necesita de ninguna otra palabra para
estar presente mientras que el adjetivo siempre debe ir acompañando
a un sustantivo.
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