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Introducción
“Plática
entre dos o más personas, que alternativamente
manifiestan sus ideas o afectos”. Así es como se
define el concepto tan empleado en la práctica
comunicativa denominado diálogo.
La historia literaria demuestra que la conversación
como unidad completa en sí misma aparece de forma
tardía en la novela de la sociedad de los siglos XIX
y XX. De ahí que, como reconoce Armando Durán, no se
halle “en el Cifar, ni en el Amadís,
ni en el Tirante,
un diálogo con autonomía propia. En estas novelas
[...] el diálogo se desarrolla en función de la
realidad a que se refiere, y sus características
vienen impuestas por ésta”.
Aun
así, el diálogo en el Libro
del Caballero Zifar ocupa un papel importante en
la obra y
entraña una trabazón estilística nada desdeñable.
Para estudiarla emplearé la edición de
Cristina González, en Cátedra (Madrid, 1993),
refiriéndose siempre los números entre paréntesis
a las páginas de dicha edición.
Como
expone María del Carmen Bobes Naves, “el diálogo
es un hecho del discurso lingüístico caracterizado
por la segmentación, la situación cara a cara [...],
y al ser utilizado como forma de expresión literaria
añade a sus rasgos característicos unos modos de
significar, o mejor de crear sentido”3.
Mi trabajo se orienta así en la búsqueda de alguna
parcela de dicho sentido. Para ello me centraré en
los aspectos dialogales de la obra que capten la
atención del receptor, que le obliguen a pensar en lo
que se está diciendo y en cómo se dice; que le
promuevan ideas
semejantes
y opuestas; que le permitan poseer una idea individual y
de conjunto; que le transmitan información rápida y de
forma redundante. Es decir, que se muevan en el ámbito
de la sutileza psicológica.
Estudio
de la obra
Sin
duda, uno de los aspectos estilísticos más
llamativos del Libro
del Caballero Zifar es la abundancia de
estructuras copulativas que posee. Con ellas el emisor
consigue coordinar aditivamente una estructura con
otra, ampliando la referencia a la realidad tratada, y
retardando el curso lógico del diálogo. En
referencia a la estructura de los miembros
coordinados, éstos están compuestos por sustantivos
concretos, como en “muertos e presos e feridos”,
“seda e oro e aljofares”, “de amigos e de
parientes” (pp.372, 424, 445), así como de
sustantivos abstractos, en “natura e razon”,
“con consentimiento e con plazer”, “pres e onrra”
(pp.98, 109, 159); en otras ocasiones los sustantivos
son descritos mediante el mismo adjetivo, “grandes
daños e grandes males”, “grant falsedat e grant
enemiga”, “buenas estorias e buenas fazañas”
(pp.123, 147, 201). Algo similar sucede con los
adjetivos, “sanos e alegres”, “mala e
peligrosa”, “guardada e mantenida” (pp.119, 127,
203), pudiendo ser complementados por el mismo
adverbio, “muy noble e muy viçiosa”, “tan malo
e tan desmesurado” (pp.201, 376). En ocasiones el núcleo
lo desempeña un verbo en infinitivo, como en los
ejemplos “guiar e endresçar”, “castigar e
dotrinar”, “acometer e prouar” (pp.106,
361,379), y en otras el verbo es conjugado, como en
los casos “salió e nasçió”, “catadlo e
ordenadlo”, “endresçese e fágase”, estos dos
últimos con adición pronominal (pp.120, 124,
127).
La
cópula también se realiza con frases prepositivas
con el mismo director, “con consentimiento e con
plazer”, “de grant lugar e de grant fecho”,
“syn razon e syn derecho”,
(pp.109, 121, 394), aunque en ocasiones la
preposición varía, “con bien e en onrra”
(p.130). En algunos casos al nominal del término (o
de la frase) se le añade un determinante posesivo,
como en “en sus bienes e en sus dones”, “su
sobervia e su locura” (pp.119, 179), o un
demostrativo, fundiéndose con la preposición,
“deste mal e deste peligro” (p.121).
Atendiendo al número de miembros enlazados,
como puede apreciarse, abundan los ejemplos bimembres,
aunque aparecen muestras de tres miembros, siendo
algunas más “ayudado e acorrido e defendido”,
“ayudar e guiar e endresçar”, “verdat e fialdat
e lealtad” (pp.100, 150, 237). Algunas veces el
receptor es sorprendido con una retahíla de
segmentos, como cuando la infanta Seringa ruega a
Roboan que permanezca otro día en su reyno: “Señor,
el vuestro buen donayre, e la vuestra buena apostura,
e las vuestras buenas costunbres, e el vuestro buen
esfuerço, e la vuestra buena ventura, e el vuestro
buen entendimiento, e la vuestra bondad [...]”. Como
se puede apreciar en este ejemplo y en los anteriores,
se tiende a que los miembros guarden equivalencia,
aunque no siempre es así, tal como ocurre en la
estructura “[a serviçio de Dios] e [a pro e a onrra
de mi e de mi fijo]”, en la que el segundo miembro
está compuesto por otra frase copulativa.
Si
bien lo más común es que la coordinación se consuma
con la conjunción “e”, a veces desempeña este
papel otra partícula, como “nin”: “tan
apuestamente caualgase nin tan apoderado, nin tan bien
feziese de armas commo aqueste” (p.117).
En
ocasiones alguno de los miembros es acompañado por
algún artículo, conformando así
el término una frase nominal, del tipo “con
el vuestro buen esfuerço e con vuestro
entendimiento” en el primer miembro (p.122), o
siendo el miembro directamente una frase de este tipo
en ejemplos como “vuestra onrra e la vuestra
salud” (segundo miembro, p.125). También se da el
caso de que el artículo acompañe a las dos partes:
“en la tu merçed e en la tu misericordia”, “el
tu buen pres e la tu buena fama”, “por la tu
mesura e por la honrra del” (p.139, 211, 377).
Atendiendo
al aspecto léxico de las frases, éstas suelen hacer
referencia a cualidades del receptor, “puso en vos de
fermosura e de bondat” (p.360), o del objeto o persona
en cuestión, “ca dolor es cosa muy dura e muy
fuerte”, “non se ome en el mundo, por grande e
poderoso que fuese” (pp.156, 417). Son llamativas sin
duda las parejas inclusivas, mediante las cuales se
consigue transmitir la idea de globalidad, con el uso de
dos vocablos que poseen un sentido alejado o incluso
opuesto entre sí: “por que ligera cosa tienes que es
fazer e desfazer rey”,
“ellos tienen tuerto e nos derecho [...], e nos
tenemos verdat por el rey nuestro señor e ellos
mentira”, “nos tenemos por nos verdat e razon, e
ellos non por sy, synon mentira e sobervia” (pp.93,
215, 395). También es frecuente la noción de conjunto
que se adquiere con el uso dialogal de términos
cercanos, del tipo “a mi e a los deste lugar” (es
decir, ‘a nos’, p.106). Por otro lado, en ocasiones
es posible establecer una gradación, como las
siguientes: “e a nos e a nuestra tierra e a nuestro
regno”, “biuo e ssano e alegre”, “derribando e
firiendo e matando” (pp.147, 372, 383).
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