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Amor artificial
En
un pasado no muy lejano, cuando todavía iba al colegio y era demasiado
pequeño para independizarme, por las noches nos sentábamos,
si podíamos y no teníamos nada que hacer, toda la familia
delante el televisor. Nos conocíamos toda la programación,
de lunes a viernes, casi de memoria. No recuerdo exactamente que día
sería pero había uno en el cual nos quedábamos hipnotizados
por la aparentemente inofensividad y afectuosidad de un nuevo formato
televisivo que se basaba en la creación artificial de parejas.
Claro que por entonces no tenía las ideas muy claras y ni tan siquiera
había sentido atracción por el sexo contrario, en parte
lógico porque me faltaban algunos años para entrar en la
conflictiva era "Teenager" y por lo tanto mi capacidad para
juzgar y valorar críticamente algo se ponía en duda. Pero
ahora que estoy un poco más crecidito me doy cuenta de que aquello
era un auténtico montaje anti-natural.
El programa se titulaba "Amor a primera vista", y encima estaba
presentado por dos grandes comunicadores (Àlex Casanovas y Montse
Guallar), conocidos por todo el público catalán por haber
actuado en diferentes series televisivas emitidas por TV3. El funcionamiento
era sencillo: tres chicos y tres chicas, sin conocerse previamente, se
sentaban cara a cara y después de varias preguntas genéricas
elegían al chico/a que más les había gustado, como
no, a primera vista. En la segunda parte, las pareja/s que se habían
"enamorado" la semana anterior, volvían y tras otra tanda
de preguntas íntimas y más personales, competían
entre sí. Al final solamente quedaba una, para posteriormente intentar
ganar un exótico y romántico viaje a una determinada parte
del mundo.
Este método de unir personas sentimentalmente tiene todos los números
de acabar en fracaso. Es evidente que no hay futuro posible ya que no
tienen nada en común y se trata de una forma totalmente artificial,
frívola y fría de juntar y más tarde romper corazones.
Pero había veces que la excepción confirmaba la regla y
alguna pareja prosperaba y incluso se casaba,...
Mención aparte merece otro programa, que no me acuerdo del nombre,
que la belleza física y por lo tanto la vista, no era el órgano
principal para decantar la elección. A diferencia de "Amor
a primera vista" en el que los aspirantes a emparejarse estaban dispuestos
frontalmente, cara a cara, este otro programa introducía una pared
que ocultaba al chico/a de los otros/as (se tiene que ser políticamente
correcto). Aquí primaba lo que todos conocemos por carácter,
personalidad,... también voz y dejaba el aspecto físico
en segundo término y como una sorpresa final, que la mayoría
de veces era desagradable.
Como último ejemplo y, para mí, la máxima expresión
de artificialidad se produjo en el famoso programa "Contacto con
tacto" presentado por otro conocido presentador Bertín Osborne...
sin comentarios. Quedaba claro que los sentimientos estaban mucho por
debajo y casi ni importaban, delante de los instintos más carnales
y primitivos del ser humano, el sexo, el título ya era bastante
elocuente. Todo el programa discurría en un ambiente caldeado y
de constantes preguntas indirectas que siempre conducían a lo mismo,
un escándalo. Eso sí, hay que decir que lo emitían
en horas un poco intempestuosas.
En fin, este método de ganar audiencia mediante falsos y/o ingenuos
sentimientos y encima artificiales me parece una gran falta de respeto
sobre el apasionante juego del AMOR, y todo lo que de él se deriva
(el cortejo, las miradas, los mecanismos del celo), que es uno de los
elementos de la famosa trilogía (DINERO, SALUD y AMOR) que más
nos importa a todos.
AD
Espacios televisivos
como este te animan, dan ganas de continuar mirando la televisión,
introducirte de lleno en él y dejarte cautivar por su magia. Te
conforta pensar que a pesar de todo hay gente que invierte todo su esfuerzo
en intentar exprimir su creatividad y deleitar al público con grandes
ideas, representadas en este caso, en un formato televisivo novedoso.
El programa en sí se titula AD, se emite por Canal 33 y es la continuación
de una serie de programas publicitarios que solo se diferencian entre
sí por el título. AD es la evolución del antiguo
Spot TV.
AD es un programa donde la publicidad y todo el mundo que le rodea son
sus ejes principales. Su apuesta por la informalidad inicial que se nos
presenta, lo hacen más doméstico y accesible a todos los
telespectadores. Al tratarse de una disciplina relacionada con la frialdad,
frivolidad, desconfianza y inevitable interés económico,
podría ahuyentar al público, pero esto está bien
resuelto con su fresca, original y modernista fórmula. Es conducido
por dos presentadores que están involucrados en la publicidad y
relaciones públicas, pero que dejan bastante que desear, aunque
con los atractivos contenidos que trata casi no te das cuenta de este
handicap y queda en segundo plano.
El programa se divide en diferentes bloques temáticos. No tiene
una estructura fija, sino que va variando en función del tiempo
y también de los contenidos, por eso es difícil establecer
un orden estricto para comentarlo, pero a la vez, se suma a alguna de
las ya citas características y lo hacen todavía más
interesante.
Las más destacadas son por ejemplo el making off de los anuncios
más famosos o los que necesitan un trabajo de posproducción
superior, últimamente han aparecido el de "Levi's", "Budweiser",...
Otro bloque común es el ranking de mejores spots tanto nacionales
como internacionales. Pero el que prefiero es uno en el cual hace un recorrido
por el mundo para captar los anuncios más originales, exitosos,
extraños, creativos. Muchos de ellos se convierten en auténticas
premoniciones para tener éxito en el mercado español. Sin
ir más lejos el anuncio de la cerveza "Bud", el de "What's
up!", me llamó la atención, lo pasaron íntegramente
y unas semanas después se convertiría en el más comentado
y imitado en la península. Para acabar, hay otra sección
fija en la que un profesional del sector publicitario te informa de las
diferentes tareas y trabajos que se pueden realizar dentro de este apasionante
mundo de la publicidad. Y para redondear el magnífico trabajo de
sus creadores la música que aparece al principio y al final del
programa es de lo más pegadiza, sencillamente genial y acertada.
En conclusión, tanto me ha maravillado este programa que la noche
de los martes tengo una cita obligada con el Canal 33. Además de
pasártelo bien viéndolo enriqueces tu creatividad gracias
a las novedosas ideas que surgen a raíz de analizar cada uno de
los anuncios, tanto de agencias nacionales como de estrangeras.
Músculos y acción
infantiles
Siguiendo en mi etapa infantil, durante la hora del recreo, me acuerdo
que con los amigos hablábamos de fútbol, juegos para consolas,
ordenadores, también de profesores y algunas veces de cine. Pero
hablar de cine no significaba hacer magistrales críticas sino básicamente
responder a las preguntas: "¿Has visto la película
de...?; ¿Te gustó o no...?".
Muchas veces, para no decir siempre, la continuación a la pregunta
de "¿Has visto la película de...?" era un actor.
Y dentro de los actores destacaban nombres como: A. Schwarzennegger, J.
C. Van Damme, J. Chang, S. Stallone,... o sea, películas de acción
donde el protagonista era una bestia de la naturaleza, un hombre colosal
y musculoso que nos hacía soñar a ser como él algun
día. Y la respuesta a la de "¿Te gustó o no...?"
era de la manera, las ganas, el tono de cómo lo decías.
Cuando más gritabas, más razón tenías y más
caso te hacían. Tú grado de conocimiento "cinematográfico"
y estatus dentro de la clase dependía de la cantidad de películas
que habías visto de estos genios de la lucha y la acción
y del modo en que lo decías.
La culpa de esta pobre cultura del celuloide se la debemos a las televisiones,
ya que ninguno de nosotros iba al cine y por lo tanto el único
medio para ver películas era mediante la televisión o el
vídeo. Se puede decir que éramos pequeños especialistas
de las películas de acción. Las que nos gustaban más
y se llevaban la palma en elogios eran todas las sagas de Rocky (hasta
la 5), Rambo, Terminator, Soldado universal... en las que los actores,
a fuerza de dar patadas y puñetazos, utilizar todo tipo de armas,...
se convertían en grandes ídolos de las pantallas televisivas
y recaudaban sumas importantes de dinero en las salas de cine. Ocultaban
detrás de sus desarrolladas musculaturas sus evidentes deficiencias
y carencias interpretativas.
Aparte de eso, el argumento de estas películas consistía
muchas veces en una venganza, odio, que era desarrollado a duras penas
y utilizando la violencia como hilo conductor. A la vez justificaba todos
los interrogantes que aparecían y solo ayudaba a magnificar la
ya majestuosa y imponente presencia de estos portentosos actores. Solo
se podía destacar la espectacularidad de alguna de las escenas,
pero gracias a los efectos especiales y en especial las explosiones brutales
y los reñidos combates.
En conclusión, todos tenemos un pasado en ciertos aspectos de la
vida y concretamente el que concierne al cine no estoy especialmente satisfecho
con él. Pero es inevitable cambiarlo y lo tienes que aceptar. Por
eso cuando nos ofrecen la posibilidad de recrearte criticando negativamente
te centras en lo que más te ha marcado.
La noche del cazador
La noche del cazador es una adaptación de la novela de Davis Grubb
que lleva por título el mismo que el film. El controvertido actor
i director Charles Laughton nos inmiscuye en una atmósfera donde
reina el psicoanálisis freudiano, la pavorosa desviación
onírica i la figura del doble. Con estas premisas se nos presenta
esta extraordinaria película que causó impacto en su época
y marcó un punto de inflexión hacia la modernidad.
Durante la década de los años 50, la industria cinematográfica
americana atravesaba y sufría una grave crisis debido a la jubilación
del clasicismo y a la, cada vez más, doméstica televisión.
Era una época de cambios, Laughton, con un pasado bastante tumultuoso
como actor, entre otros trabajó con A. Hitchcock, W. Wilder, aceptó,
lo que sería su única incursión detrás de
las cámaras, la realización de esta grande pero también
siniestra película. En ella encontramos una mezcla de ingredientes
clásicos, como la sensacional interpretación de la veterana
actriz Lilliam Gish, en honor al maestro y padre del cine mudo D. W. Griffith;
el genial director de fotografía Stanley Cortez, el mismo que trabajó
con O. Welles o F. Lang, la cual cosa se nota en la iluminación
casi expresionista, los planos, ...; y ingredientes más modernos
como es la introspección en la terrible y malvada mente humana
y todos los mecanismos del subconsciente, el psicoanálisis.
El argumento es sencillo, se basa en la busca de un botín por parte
de un perverso predicador, Harry Powell, interpretado por Robert Mitchum
que conoce la historia porque su compañero de celda, autor material
del robo y padre biológico de los niños que saben donde
se esconde en realidad el dinero, lo comenta mientras sueña. Powell
conquistará a la madre de los niños i intentará descubrir,
de la manera que sea, donde está el botín. Los niños,
por su parte, huirán permanentemente de este monstruo que en realidad
es un mataviudas y a la vez huirán, metafóricamente, del
hombre del saco, que aparece siempre cuando nos vamos a la cama y impide
que nos durmamos por miedo a que nos mate, cosa que significa una clara
alusión a la representación de nuestros diabólicos
y surrealistas sueños que todos tenemos.
Por otra parte, como en Dr. Jeckill y Mr. Hyde, moviliza la figura del
doble, dualidad expresada por el bien y el mal. Esto queda demostrado
durante el transcurso del film en forma de contradicciones. Incluso Powell
lleva tatuado "love" en la mano derecha, la de la justicia y
"hate" en la izquierda, la de la siniestralidad. Aparecen, también,
los dos padres antagónicos, el biológico y el adoptivo,
las dos madres, los dos hijos, ...
En definitiva, una fantástica película y única que
trata el mal y los deseos no realizados que permanecen escondidos dentro
de nuestro inconsciente hasta que alguien como Laughton se atreve a removerlos.
Una auténtica pesadilla que marcó el final de la carrera
como director de Laughton ya que causó realmente pánico
en su tiempo y aparte de que fue censurada, supuso una ruina para su productora
RKO.
Pedro Ruiz...
Pedro
Ruiz! Al oír este nombre, aparentemente inofensivo, emergen de
tu interior una serie de elogios a su persona o, por el contrario, no
paran de salir insultos descontrolados de tu boca. No te puedes quedar
indiferente delante de este personaje, porque al fin y al cabo, es esto,
un auténtico pequeño gran personaje. Pequeño por
su reducido tamaño, parece que estemos hablando de un nuevo móvil,
y grande, siguiendo la analogía del móvil, por sus infinitas
posibilidades y opciones, a las que hay que añadir una sabiduría
tan o más inmensa que su ego.
Y es que los móviles tienen estas dos características, en
un principio te gustan y fascinan por su diseño, color, melodías,...
hasta que llega un día que ya no funcionan, no coge bien las redes
y por tanto te quedas sin cobertura, suenan en los momentos más
inoportunos...
Con Pedro Ruiz, Pedrete para los amigos, pasa exactamente lo mismo.
Por un lado tiene a su incondicional afición, que suele ser gente
de una edad ya avanzada, que lo defiende a muerte alabando su inteligencia,
improvisación, capacidad de respuesta, polivalencia y un sinfín
de cualidades excelentes. Esta gente queda hipnotizada al oír su
penetrante, melódica y aburrida voz y disfrutan escuchándolo.
Se tiene que reconocer que algo de bueno tiene. Si en algún momento
de tu vida has tenido el valor de aguantar más de diez minutos
un discurso suyo, una entrevista, o lo que sea, te das cuenta que alguna
de sus cualidades, no todas, destaca. Por ejemplo, su cultura abarca muchos
campos, sabe estructurar bien los guiones que el mismo prepara para su
programa, responde rápidamente a cualquier intromisión que
pueda afectar su persona y lo contrarresta perfectamente. Lejos quedan
aquellos tiempos en que presentaba "El libro gordo de Pedrete".
Reconozco con objetividad absoluta que ha experimentado una sustancial
mejora.
Pero el otro bando, en el cual me encuentro, lo odia y cambia de canal
enseguida al ver su horrible cara. No sé como explicarlo pero es
una reacción espontánea. Cuando por mala suerte, haciendo
zapping pausadamente para ver lo que dan por la televisión, te
encuentras un primer plano suyo poniendo cara de falsedad y de superior
mientras entrevista a la pobre cabeza de turco de turno se te remueve
todo el cuerpo y si a esto le sumas la ya comentada voz el resultado es
un acto reflejo inmediato. Pulsas lo más rápido posible
el botón para ver el siguiente canal a la vez que sin darte cuenta
ya le ha faltado al respeto más de cinco veces. Es una sensación
común en muchas personas que detestan su carácter megalómano
de clara superioridad respecto a los demás. Él tiene que
ser el centro de todo, el que se sale siempre con la suya. Aunque ya me
he metido con su aspecto físico desestimo esta opción porque
es poco ético y en el fondo su "belleza" se debe atribuir
a los genes paternos. Pero lo que no se puede pasar por alto, y fuente
de muchas envidias, son sus sonados y incomprensibles romances con mujeres
preciosas, en especial la famosa presentadora y modelo Inma del Moral.
En fin, Pedro Ruiz es un gran tema de debate que tanto puede levantar
los más exquisitos elogios como recibir las peores y crueles críticas
de sus detractores. Por lo que a mí respeta, prefiero no hablar
más de él porque lo único que conseguimos es incrementar
su ya hinchado ego.
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