Jorhenaaka

                  Comité Civil de Diálogo

 

Frente Zapatista de Liberación Nacional

 

Michoacán

México

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LA PALABRA ANDANTE

 

EN MÉXICO: HABLEMOS DE MEXICANO A MEXICANO

EN ESPAÑA: ES UN DIÁLOGO MUY MÍNIMO

Graciela Andrade[i]

El presidente Ernesto Zedillo nuevamente tiene un doble discurso, el interno y el externo, pero aún con dobles mensajes discursivos, el diálogo es un sustantivo que no existe en su práctica política.

En México tratan de aparentar con imágenes conmovedoras la voluntad y los esfuerzos del gobierno mexicano por entablar un diálogo con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, utilizando el eslogan de: hablemos, de mexicano a mexicano... queriendo hacer ver a la ciudadanía que la voluntad está dialógica está de su parte, y que los intransigentes son los zapatistas.

A penas iba cumpliendo un mes la transmisión de su costosísima propaganda sobre su “buena voluntad hacia Chiapas” cuando lo traicionó el inconsciente, el 31 de enero en Madrid, España, el presidente descalificó la necesidad de atender los asuntos zapatistas con una frase célebre, ...ése es un diálogo muy mínimo.

Para sorpresa de propios y extraños los diputados que conforman la Comisión de Concordia y Pacificación tuvieron que “extrañarse”, desmentir, o bien criticar la posición del presidente Zedillo.

El juicio político nos lleva a hacernos algunos cuestionamientos:¿qué le pasaría a Zedillo en Europa? ¿Porqué desató los insultos contra las ONG’s? ¿Porqué descalificó a los movimientos sociales de protesta como globafólicos? ¿Acaso no entiende lo que está sucediendo en México y en el mundo? ¿No ha leído los estudios sobre los índices de pobreza en México que destacan que 55.9 millones de mexicanos son pobres, o los informes del Banco Mundial donde establecen que tres cuartas partes de la población mundial viven con un dólar diario, o menos?[1]

Algunos politólogos suponen que Zedillo absorberá el lenguaje duro, característico de Labastida, para que éste último pueda hacer una campaña política más suave. Y tal parece que así fue, sin embargo, esos elementos son coyunturales y circunstanciales, el problema de fondo es más grave que los cambios de micrófonos políticos.

El problema está en que el gobierno no tiene con qué dialogar.  Para poder hacerlo se supondría el uso de un mismo lenguaje, voluntad de comunicación y entendimiento, y después acatar acuerdos. Un diálogo presupone dos partes con intereses diversos que intentan en un afán común, encontrar puntos afines.

El gobierno no habla el mismo lenguaje que los movimientos sociales, sus códigos se reducen a la autoridad del mercado, al autoritarismo político, a la participación de la ciudadanía, siempre y cuando sea para participar económicamente con los servicios y las obras que él ya no quiere financiar (ese es su lenguaje social). Y con ese lenguaje, tan solo encuentra interlocutores entre los 1,000 consorcios más grandes del mundo, entre las cumbres económicas, en las reuniones occidentales de los ministros de finanzas, en fin, entre quienes comparten códigos e intereses.

Pero resulta que hay otro México y otro Mundo, con otro lenguaje donde hablar de economía significa hablar de desempleo, desabasto, pérdida de poder adquisitivo, fraudes y deudas bancarias y privatizaciones y privatizaciones. Que el lenguaje de la política es la prepotencia, la burocracia, la impunidad, la no consulta, el no ser tomados en cuenta, la antidemocracia y la imposición. Y el lenguaje social, comienza por desnutrición, mínimos servicios de salud, educación y vivienda, inseguridad creciente y otras maravillas que empujan continuamente a los mexicanos a irrumpir en las calles con movilizaciones, protestas ... pero no hay diálogo.

En este sexenio no ha existido el diálogo, ha existido la violencia cotidiana, en ocasiones de manera brutal como en Aguas Blancas, Acteal, Prepa 3, o Periférico Sur, o en Jalisco, o Chihuahua. Pero también existe otra más sutil, contra los millones de mexicanos que vemos diariamente subir el gas, la gasolina, el agua, la luz, el teléfono, el aporte a las escuelas, el maíz, los frijoles, el jitomate... y el problema realmente es grave.

En 1994 el gobierno utilizó una campaña contra Cárdenas haciéndolo parecer como supuesto aliado de los zapatistas y promotor de la violencia, a seis años de esas argucias el pueblo sabe que Cárdenas no promovió la violencia y en cambio el gobierno zedillista sí dejó listas de muertos, heridos y golpeados en todo el país. (Por eso lo siguen organismos no gubernamentales en todo el mundo, para que responda por los muertos y no por los de hambre). En los 6 años del zapatismo, el gobierno lo ha querido mostrar como el promotor de la violencia. En 9 meses de huelga universitaria sigue descalificando a los estudiantes como violentos e intransigentes, pero el pueblo ya lo ha vivido, y el gobierno ya lo dijo, eso es un diálogo muy mínimo.

Hoy en el 2000 todos sabemos que la violencia viene y vendrá justamente de quienes no tienen elementos para dialogar.

Te invitamos a formar parte de los Comités Civiles del Diálogo del Frente Zapatista de Liberación Nacional, comunicate con Leopoldo al Comité Utopía, bíper 230074, clave 4672.

 



[1] Boltvinik, Julio y Hernández Laos E., Pobreza y Distribución del Ingreso en México, Ed. S.XXI, 1999, pág. 192.



[i] Miembro del Comité Civil del Diálogo Jorenaahka (aprender)

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