“NO MACULAR LA INMACULADA   /    Vigilia Inmaculada   /   7 Diciembre 05

 

Hora 22 h.

Lugar: Concatedral

 

 

Ritos Introductorios

Ø       Monición motivación: Maricarmen

Ø       Canto: Junto a ti, María, como un niño quiero estar....

Ø       Saludo del celebrante y Oración presidencial

Ø       Alabanzas a María

ü     Texto a dos coros

ü     Respuesta cantada: Tú eres, María, la Madre de Dios. Tú eres la Madre que Cristo nos dió.

 

I LITURGIA DE LA PALABRA

Ø       Lectura: Génesis 3, 14-15: “Pongo enemistad entre tí y la mujer; entre su estirpe.... (Sandra)

Ø       Salmo: El Señor es mi pastor, nada me falta. El Señor es mi pastor (2)

Ø       Evangelio: Lucas 1, 26-38: “Salve, llena de gracia. El Señor está contigo”

Ø       Breve Homilía

Ø       Silencio

Ø       Canto: Dios te , salve, María, llena eres de Gracia...

 

II RESPUESTA A LA PALABRA

Ø       Testimonio: Frco. Y Maricarmen

Ø       NO MACULAR LA INMACULADA

ü     Texto proclamado: Angustías

ü     Signos: Joven /  Isabel  /   Anciano  /   Laura

ü     “Eco”  espontáneo

 

Ø       CANTO DEL MAGNIFICAT e Incensación: Añaden incienso en el pebetero: Diversos niños

Ø       Súplicas a María

 

1.      Niño

San Antonio

6. Religiosa

Confer

2.      Joven

Virgen de la Salud

7. Cura

Don Vitorio

3.      Pareja Novios

San Juan de la Cruz

8. Religioso

Confer

4.      Matrimonio J.

San Ginés

9. Anciano

Santiago

5.      Matrimonio A.

Beata Mª de Jesús

10. Seminarista

Seminario

 

Ø       Padre Nuestro

 

Ritos Finales:

Ø       Oración final

Ø       Procesión con velas y antorchas

Ø       Letanías a la Virgen María: Joseluis

Ø       Canto de la Salve ante el Monumento en la plaza

Ø       Bendición final

Ø       Canto: Cuantas veces siendo niño te rece....

 

ALGUNAS PROPUESTAS

v      SUELTA DE GLOBOS

v      ADORNAR LA COLUMNA CON FLORES

v      ILUMINAR LA COLUNMA

v      SUELTA DE PALOMAS

v      COHETES  Y FUEGOS ARTIFICIALES

v      CHOCOLATADA FINAL

 

ORACION PRESIDENCIAL

Señor y Dios nuestro, reunidos para cantar, celebrar y venerar a María, siempre Virgen, Madre de tu Unigénito, Jesucristo,  te pedimos que abras nuestros corazones para acoger la Palabra como ella hizo y así podamos hacerla vida en nuestras obras.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos

 

1.               LECTURA DEL LIBRO DEL GENESIS

 

2.      SALMO 22

 

3.      EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS

 

4.      APUNTES PARA LA HOMILIA

 

Queridas hermanas y hermanos:

 

La “Purísima” es el nombre popular que se da en nuestra tierra y en casi toda España a la Inmaculada Concepción de la Virgen Santa María.

Para ser la Madre de Dios, hecho hombre, fue concebida sin pecado alguno y en plenitud de gracia. En ella se concentra la esperanza y expectación del mundo, siempre en Adviento, porque ella es ya la Aurora de la salvación. Redimida ella misma, fue preservada de modo singular del universal naufragio del pecado, por  ser la Madre del único Redentor.

 

Siglos antes de ser proclamado, en 1854, el dogma de la Inmaculada Concepción era ya universal creencia del pueblo cristiano, como ocurrió también con el misterio de la Asunción y Pascua de María. Este era el sentido de los votos de ciudades, pueblos, universidades y otras instituciones que se multiplicaron en España, (muy presentes en nuestra tierra también: Molina de Aragón, Universidad y Cabildo de Sigüenza, Ciudad de Guadalajara, y otros muchos pueblos que no es al caso enumerar).

 

¿Cómo no iba a preservar Dios a su propia Madre con la redención más sublime, antes que pudiera caer? Así el Ángel la llamará con nuevo nombre:  “Kejaritomene”.  Y así aparece en un grafitti antiquísimo en las excavaciones bajo la Iglesia de Nazaret.

 

Es la “llena de gracia” en la que no cabía ni sombra de pecado, ni tan siquiera el pecado de origen.

 

El argumento popular quedó condensado en estas y otras popularísimas rimas:

 

“¿Quiso y no pudo?  - No es Dios.

¿Pudo y no quiso?  - No es hijo.

Digan, pues, que pudo y quiso”.

 

Es a partir del Concilio de Efeso cuando se multiplican las afirmaciones sobre la santidad de María. Se la llamará en el Oriente griego “Panaguía” (“La Todosanta”). Uno de los testimonios más bellos es el famoso himno del siglo V que se cantaba de pie (de ahí el nombre de Akáthistos):

 

“Salve, Madre de Cristo,

baluarte de vírgenes,

y de todo el que en ti se refugia.

 

El Divino hacedor te dispuso

al tomar de ti carne en su seno

y enseña a que todos cantemos

en tu honor, oh inviolada.

 

Salve, columna de sacra pureza,

Salve, tú inicias la nueva progenie.

Salve, dispensas bondades divinas

a quien acude confiado a tu puerto”

 

A la distancia de casi 1500 años esta otra copla transida de sencillez, emoción y ternura naif:

 

“Eres más pura que el sol.

Más hermosa que las perlas

que ocultan los mares.

Sólo tú, entre tantos mortales,

del pecado de Adán se libró.

 

¡Salve, salve! cantaban, María.

¡Que más pura que tú: sólo Dios!

Y en el cielo una voz repetía:

¡Más que tú.... sólo Dios, sólo Dios!”

 

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


San Bernardino de Siena........

 

Texto de Dámaso Alonso:

 

A.      “Como hoy estaba abandonado de todos,

como la vida

goteaba en mi sueño, medidora del sueño,

segundo tras segundo,

como el veneno ya me llegaba al corazón,

mi corazón rompió en un grito,

y era tu nombre,

Virgen María, Madre

 

B.      No, yo no sé quién eres, pero tú eres

luna grande de Enero que sin rubor nos besas,

primavera surgente como el amor en junio,

dulce sueño en el que nos hundimos,

agua tersa que embebe con trémula avidez la vegetal célula joven,

matriz eterna donde el amor palpita,

madre, madre.

 

C.      ¡Qué dulce sueño, en tu regazo, madre,

soto seguro y verde entre corrientes rugidoras,

alto nido sobre el pinar cimero,

nieve en quien dios se posa como el aire de estío, en un enorme beso azul,

oh tú, primera y extrañísima creación de su amor!

 

D.      ..Déjame que te siente humana,

madre de carne solo, igual que te pintaron tus más tiernos amantes,

déjame que contemple, tras tus ojos bellísimos,

los ojos apenados de mi madre terrena, permíteme que piense

que posas un instante esa divina carga

y me tiendes los brazos, me acunas en tus brazos,

acunas mi dolor,

hombre que lloro

 

E.       Virgen María, madre,

dormir quiero en tus brazos hasta que en Dios despierte.

 

 

 

5.      ORACION FINAL

Después de haber escuchado tu palabra, cantar y celebrar las grandezas de María,

la Madre de tu Unigénito, te pedimos, oh Dios de clemencia y misericordia, que encamines nuestros pies en este tiempo de adviento, tiempo de gracia y salvación, hacia la patria esperada.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos

 

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