LOS CACHORR0S
Los
cachorros de Collie, al momento de nacer, no precisan otros cuidados que
aquellos que solícitamente
les
proporcionará la madre, siendo alimentados por ella a las pocas horas de nacer.
Vamos a explicar a continuación la vida cachorril, desde su nacimiento hasta el año de edad, en cinco diferentes etapas o fases.
Primera fase o neonatal
Esta fase comprende los primeros diez días de vida del cachorro. El progreso es rápido. Vive en la inconsciencia, sus ojos y oídos permanecen cerrados e incapaces de percibir las sensaciones propias de estos órganos. Su vida discurre mamando, durmiendo y agrupándose a sus hermanos cuando siente frío. Los únicos sentidos corporales que están en acción son el olfato y el tacto. El cachorro es incapaz de realizar por sí solo sus necesidades fisiológicas y esto lo remedia la madre practicando suaves masajes con la lengua en la zona ventral y genital de su hijo, con lo que provoca las necesarias evacuaciones. La madre se lo come todo para mantener el recinto en perfecto estado de higiene.
Segunda fase o preambiental
A
partir del onceavo día y hasta el veinteavo, puede observarse una considerable
evolución en la actividad del cachorro: sus ojos se abren y empieza a captar
las primeras intensidades lumínicas, aun cuando no percibe imágenes de ninguna
clase y parece vivir dentro de una intensa neblina. También sus oídos
reaccionan a los primeros sonidos, pero sin poder medir intensidades ni dirección
de los ruidos. En esta fase ya tiene en funcionamiento todos sus sentidos,
vista, oído, olfato, tacto y gusto. En este período ya empieza a moverse, y
con sus patas delanteras hace presión sobre el suelo intentando desplazarse y
ponerse en pie. Conforme van transcurriendo los días va aumentando su
actividad, inicia sus primeros y vacilantes pasos y duerme menos horas. Al final
de la fase inicia sus primeros juegos, mordisqueando a sus hermanos que, lógicamente,
responden de idéntica forma. Los dientes que más tarde serán su mayor defensa
ya están en acción y ya se le puede empezar a suministrar papillas de
refuerzo, sobre todo si la camada es numerosa.
Tercera fase o ambiental
Es
la comprendida entre los 21 y los 30 días de vida. Ya empieza a ser una fase
delicada en la formación
de su carácter. Cualquier influencia extraña de signo negativo puede llegar a
tener repercusiones en el futuro, aun cuando por olvido pasen al subconsciente
del animal. Esta fase es muy rápida en cuanto se refiere a la incorporación
del animal al mundo de las sensaciones. Ya empieza a medir sensaciones acústicas,
percibe, aunque todavía deformes, las imágenes y capta los efectos del
ambiente que lo rodean. Se le pueden empezar a facilitar alimentos sólidos (el
pienso para cachorros que está comiendo la madre), ya que sus dientecillos
empiezan a molestar las tetas de su madre y ésta procura distanciar al máximo
las mamadas.
Cuarta fase o deportiva
Esta
fase discurre entre los 31 y los 60 días de edad. El cachorro de collie ya es
un torbellino de energias
y
vitalidad. Las batallas entre la colonia cachorril forman parte principal del
programa de actividades. Unos contra otros se persiguen, se muerden, se tumban
al suelo y se enfurecen movidos sin duda por puras reacciones instintivas que
los preparan para cuando se incorporen al mundo adulto. Es una fase apasionante
para los que nos dedicamos a la cría de collies. Conscientes, no obstante, que
nuestra actuación ya empieza a ejercer influencias en el ánimo del cachorrito,
que empieza a acumular experiencias y recuerdos que contribuirán a formar su
carácter. Esta fase es transcendental para el cachorro porque, normalmente, se
incorporará a un amo y a una nueva familia y tendrá que abandonar el calor de
su madre y hermanos. Será muy importante la inteligente colaboración de su
nuevo amo para conseguir su incorporación progresiva en el mundo de las
sensaciones y de la disciplina.
Quinta fase o etapa juvenil
Es
la más larga por la que pasa su edad cachorril y está comprendida desde los 61
días hasta que cumple el año de edad. 
A los ocho meses se inicia la pubertad y el cachorro empieza a modificar algo su comportamiento, es decir, sin perder su natural ilusión por el juego va mostrando la personalidad que ha ido adquiriendo de acuerdo al ambiente en que viva. Tanto la formación física como la psíquica deberá ajustarse a las recomendaciones que hemos hecho en otros apartados. Esta época (8 meses) es la mejor para enseñar al cachorro. Hay que dedicarle tiempo (diez minutos cada día) y paciencia. Los resultados son gratificantes y todo lo que aprende ahora, no lo olvida en toda su vida.
Cuando el cachorro llega al año, ya serán muy difíciles las correcciones que pretendamos hacer si tienen su origen en errores que hayamos cometido durante sus primeros meses de vida.
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