Poesía, Literatura y Arte

 

La literatura en si misma, ya es arte; y la poesía es la forma más elevada de este arte.

¿Pero a qué se le pude considerar poesía? o ¿qué es arte?. La explicación puede ser de difícil o imposible interpretación en el momento de encontrarnos frente a un texto.

Primero digamos que la poesía no necesariamente debe estar en verso, ni tan siquiera es necesario que posea rima. De hecho debemos ser recelosos de esta última; lo cual no implica que tenga ritmo. El ritmo es de fácil identificación: si sentimos que las palabras son como pequeñas olas que nos dirigen a un lugar en ocasiones desconocido, si los significados de las palabras se mezclan o desaparecen, y lo que importa es sólo ese viaje, ese vaivén, ese pequeño mareo y esa gran libertad. Si todo esto nos hace sentir un texto, no debemos dudar que tiene ritmo.

Pero, para que sea poesía (y como en cualquier forma elevada de arte), además de ritmo, debe cumplir con un requisito fundamental: debe ser honesta; la honestidad del artista o artesano consigo mismo es el pilar sobre el que se sustenta cualquier pieza. Sin la honestidad se pierde la fuerza, el autor parece tímido, temeroso en su mensaje. Esta autenticidad del autor está casi enteramente referida al proceso creativo. Durante este proceso (ajeno a la lógica humana) el autor sólo tiene en cuenta la obra, las necesidades incluso propias caen en una especie de éxtasis de la costumbre; es decir, por ejemplo: no come hasta que realmente tiene hambre y esa comida nada tiene que ver con deleitar su paladar, sino simplemente la satisfacción animal de una necesidad fisiológica.

Podemos decir que el proceso creativo es la parte más animal, pero también la más humana. Durante el proceso afloran sentimientos primitivos, de los cuales nos hemos ido despojando poco a poco durante nuestra evolución, cabe decir que la tecnología y la técnica nos han deshumanizado. Entonces, se nos presenta el arte como humanismo.

Por ejemplo, en la guerra (y escojo deliberadamente este tema por ser de los más cruentos episodios de nuestra historia, tanto actual como pasada, pero también de los más humanos, ya que la naturaleza humana también es cruel) antiguamente las batallas eran libradas en lugares determinados, “con previa cita”, además a la batalla iba el rey con los jefes más altos del ejercito, caballería, etc. Estos personajes sufrían tanto el trayecto como la batalla como “cualquier soldado”. Estos altos jefes eran capaces de parar el ataque en cualquier momento para pedir capitulación al enemigo (palabra que hoy se ha olvidado). Sin embargo hoy no ocurre así, ya que el jefe del ejercito con los mandos mas altos no se encuentran en batalla; de algún modo la guerra antes, aunque igual de mala y cruenta, era más humana.

Volviendo al proceso creativo, no es necesario que este sea violento o pacífico, simplemente exorcizará los fantasmas felices o tristes del creador y los plasmará donde sea, por ejemplo un poema. A esto se refiere la honestidad de una pieza.

Hay que dejar claro que la honestidad nada tiene que ver con el estilo de un autor. En ese proceso en el que, él realmente es él (o ella) da uso a todas sus armas; todo ese bagaje que ha ido acumulando durante su vida, despierta de forma instintiva y es usado sin una clara racionalidad del producto final, o del rédito futuro. Sin embargo es usado con inteligencia y audacia, dentro de unas formas que caracterizan a cada autor, su estilo. Además y para concluir: el primer producto, después del proceso creativo inicial, será tratado y transformado según los gustos estéticos del autor, sin cambiar la esencia del producto original, de tal forma que sin dejar de ser honesto, también tendrá el sello característico del autor.

 

ARTE POETICA

En verdad, en verdad hablando,
la poesía es un trabajo difícil
que se pierde o se gana
al compás de los años otoñales.
(Cuando uno es joven
y las flores que caen no se recogen
uno escribe y escribe entre las noches,
y a veces se llenan cientos y cientos
de cuartillas inservibles.
Uno puede alardear y decir
"yo escribo y no corrijo,
los poemas salen de mi mano
como la primavera que derrumbaron
los viejos cipreses de mi calle").
Pero conforme pasa el tiempo
y los años se filtran entre las sienes,
la poesía se va haciendo
trabajo de alfarero,
arcilla que se cuece entre las manos,
arcilla que moldean fuegos rápidos.
Y la poesía es
un relámpago maravilloso,
una lluvia de palabras silenciosas,
un bosque de latidos y esperanzas,
el canto de los pueblos oprimidos,
el nuevo canto de los pueblos liberados.
Y la poesía es entonces,
el amor, la muerte,
la redención del hombre.

JAVIER HERAUD

 

¿Quién coño no puede hacer una rima?

¿Quién coño no puede hacer una rima?
Si te sientes desolado,
si la vida te pierde estima,
si hasta el sol te deja de lado.

¿Quién fuera Calderón de la Barca?
Para hablar de aquel sueño,
de ese que no te deja, que te abarca,
y que además te consume todo el empeño.

¿Quién fuera Joaquín Sabina?
Siendo más poeta que maldito,
y llorando en toda esquina
por ese vil destino esquivo.

¿Quién fuera como yo?
Perro y caminante,
animal y humano sin respeto
pero con ojos de amante.

¿Quién fuera como Alfredo?
Siempre dejando de ser Romaña
y regresando a su Cerrado Huerto
donde lo espera esa cálida mañana.

MANUEL RODAÑOS

 

TODO LO QUE QUISO SABER SOBRE POESÍA Y NUNCA SE ATREVIÓ A PREGUNTAR.

“¿Qué es poesía?”, dices
mientras clavas en mis gafas
tus lentillas de colores...

Poesía es un gatito rojo, seguro. El azul no me gusta para un felino. Tal vez un urogallo, un pez payaso, un oso panda... Pero un gato jamás: el azul es un color para los que ponen huevos o para las ballenas; pero en absoluto para las criaturas caídas por tradición y menos para las que caen de pie.
Para buscar mi definición de poesía, abrí por la letra G mi libro de cabecera. Que amarga mi sorpresa al no encontrar “gatito rojo” por ningún lado. Increíble, ni “rojo gatito” ni “rojito gato” ni siquiera “gatito” en solitario... Acaso llegué a leer “gatillo” – maldita fonética, pensé- y decíase lo siguiente: tenacilla que utiliza el dentista para sacar las muelas. Me pregunté si aquello tendría algo que ver con Poesía... No cejé tan pronto en mi empeño y más adelante hallé “gatuperio”: mezcla de sustancias incoherentes, cuyo resultado es algo desagradable o dañoso. La frase estuvo a punto de provocarme un sarpullido pero afortunadamente pude continuar con mi investigación.
La definición de rojo me erizó definitivamente el vello: bermellón, carmín, ígneo, encarnado y dícese de la materia que toma este color al calentarse y me pregunté si aquello tenía algo que ver con Poesía. Decidí entonces que mi gatuperio sería definitivamente rojo, ni bermejo ni escarlata, que vaya cursiladas eran esas, ¡habrase visto! Rojo y nada más que rojo...
Tras unos momentos de rabia y confusión, y una sensata espera y un “además no importa”; la pregunta empezando a responderse y la respuesta acabando de perder sentido, me dije por fin que aquellas palabras, gatillo-gatuperio-al rojo vivo, palabras o teselas o fuegos de artificio, ahora con certeza y para siempre, tenían algo que ver con Poesía.

...
“¿Qué es poesía, Sr. Allen?”
¿Para qué lo preguntas?
Poesía soy yo.

ESTHER

 

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Página elaborada por Manuel Rodaños

 

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