Campos de Batalla

Pobre del cantor


Pobre del cantor de nuestros días
que no arriesgue su cuerda
por no arriesgar su vida.
Pobre del cantor que nunca sepa
que fuimos la semilla
y hoy somos esta vida.

Pobre del cantor que un día la historia
lo borre sin la gloria
de haber tocado espinas.
Pobre del cantor que fue marcado
para sufrir un poco
y hoy está derrotado.

Pobre del cantor que sus informes
le borren hasta el nombre
con copias asesinas.
Pobre del cantor que no se alce
y siga hacia adelante
con más canto y más vida.

Pobre del cantor que no halle el modo
de tener bien seguro
su proceder con todos.
Pobre del cantor que no se imponga
con su canción de gloria,
con embarres y lodo.

Pablo Milanes

 

Si Se Calla El Cantor

Si se calla cantor
calla la vida,
porque la vida misma
es toda un canto

Si se calla el cantor
muere de espanto
la esperanza, la luz
la alegría...

Si se calla el cantor
se quedan solos
los humildes
gorriones de los diarios...

Los obreros del puerto
se persignan
quién habrá de luchar
por su salario?

Y qué ha de ser de la vida
si el que canta
no levanta su voz en las tribunas

Por el que sufre
y por el que no hay ninguna razón
que le condene a andar sin manta

Si se calla el cantor
muere la rosa,
y de qué sirve
la rosa sin el canto...

Debe el canto ser luz
sobre los campos
iluminando siempre
a los de abajo...

Que no calle el cantor,
porque el silencio,
cobarde apaña
la maldad que oprime

No saben los cantores
de agachadas
no callarán jamás
de frente al crimen...

Que se levanten todas las banderas,
cuando el cantor se plante con su grito
y que mil guitarras desangren en la noche
una inmortal canción al infinito

Si se calla el cantor...
calla la vida!

Camilo Sesto

 

Por enésima vez ayer me interpelaron, apelando a la falta de sentido de cualquier movimiento social: ni manifestaciones, ni publicaciones, ni marchas, ni abasolutamente nada puede frenar el avance aplastante del neoliberalismo, la globalizacion y la explotación permanente, de la perdida constante de derechos adquiridos, del consumismo desmesurado y por consiguiente de nuestra propia destrucción, por supuesto inminente.

Lo cierto es que no pude alegar nada contra el resultado, sin embargo hay mucho que decir sobre el camino que nos llevará a esa conclusión:

Simplemente el placer de luchar ya merece la pena. Como cualquier animal cuando cae en la cuenta de la cazería, lucha por su existencia, generando cantidades inprocesables de adrenalina, lo mismo nos ocurre a nosotros. En este caso la trampa ha sido preparada cuidadosamente: durante y tras todos los movimientos sociales y pseudo revoluciones desde finales de los 50`s hasta principios de los 70`s, se produjo y sobrevino un constante aplastamiento ideológico y persecución de militantes, en estas persecuciones la CIA colaboró activamente con otros gobiernos y “futuros gobiernos”. Sin duda alguna la década de los 80`s término de fulminar cualquier resquicio de esperanza, las células quedaron “dormidas” y desartículadas, además de discriminadas. Finalmente viene a coronar la trampa la caída del muro de Berlín y la apertura de la URSS, confirmando al mundo el fracaso de un sistema de gobierno “alternativa posible” al neoliberalismo...

Por tanto, en ese momento parece que estamos acorralados y que la única solución es entregarnos sin dudas a la ley del capital. La década de los 90`s a simple vista confirma que este sistema funciona, sin embargo hay que decir que mientras las cifras a nivel financiero y bursatil iban en aumento, la cesta familiar en todo el mundo decrecía. Como se ha dicho hasta el cansancio, cada vez hay menos gente con cada vez más dinero y cada vez más gente con cada vez menos dinero.

De esta manera se vuelve a plantear una sociedad muy similar a las de las épocas de las revoluciones industriales o de los campos de caña de azucar. Actualmente el dinero viene de grandes empresas y vuelve a ellas a través del consumo. Con la pérdida constante de derechos adquiridos, ya se nos pide que sólo trabajemos y consumamos. Es que acaso hay diferencias con respecto a una plantación de azucar posterior a la abolición de la esclavitud, donde por más que se ganara dinero, los productos había que comprárselos al terrateniente de turno, y dónde está la diferencia con respecto a esa misma plantación antes de la abolición de la esclavitud, según mi parecer esa diferencia es mental, tenían comida y trabajo, exactamente lo que tenemos hoy. Y no nos vale el discurso de “esto es lo que quiere la mayoría”, porque la libertad no radica en escoger cuando carecemos de opciones.

Es evidente que tecnologicamente hemos avanzado mucho (y ahí radica el peligro real de nuestra destrucción), mientras socialmente no tanto como creemos.

Pero, en estas circunstancias, como ha ocurrido en épocas pasadas, la creatividad se agudiza, porque donde no hay lugar para las manifestaciones y la presión aumenta, se reinventan lugares comunes como válvulas de escape y surgen organizaciones de base para resolver esos problemas que el estado no quiere solucionar o no alcanza a visualizar con claridad.

El asunto es que esta creatividad “de escape” también busca su lugar en el arte, en sus diversos tipos de lenguaje; desde hace unos años y cada vez con más fuerza encontramos publicaciones que a causa de repetirse se han hecho un lugar, igualmente y con mayor facilidad la pintura, el cine, la animación y la música sirven también como medio de denuncia ante este crimen.

El Cantor, entendido como persona que practica algún tipo de arte (e independientemente de su cuna), abandona momentaneamente sus gustos personales para denunciar lo que considera injusto sumándose así a este “movimiento básicamente personal”.

Dado que tanto la mayoría de medios de comunicación, como la mayoría de circuitos relacionados con el arte “contemporaneo”, trabajan para que este atroz sistema funcione, las nuevas ideas subyacen en una sociedad alterna y mal llamada underground que, por cierto, cada vez está más poblada.

De esta forma sobreviven los verdaderos movimientos culturales contemporáneos, a la espera de un cambio social, que a posteriori provoque un cambio político, el cual les permita “salir a luz”.

Por supuesto, ya que esta sección se llama “Literatura y Más”, debemos hablar brevemente de algunos escritores, que provocaron o ayudaron a provocar cambios sociales. Arbitrariamente he escogido a tres autores que casi se presentan por si mismos: Pablo Neruda, Federico Gracía Lorca y Miguel Hernández

 

 

De estos tres personajes, merece la pena hacer algunos comentarios y más aun que como entes independientes, lo que realmente suscita interés es tanto las diferentes reacciones que tuvieron ante la salvaje guerra civil española, como la relación que mantenían entre ellos.


La llegada de Neruda a Madrid provoca un gran revuelo en los ambientes culturales de la capital y una gran alegría en su, ya amigo, Federico García Lorca. Inmediatamente se inserta como un motor más de la agitada vida madrileña, o debemos decir española en general, ya que poetas, pintores, artistas de todos los rincones asomaban con su talento, claro está que el centro de esta revolución cultural estaba aquí, en Madrid.


Neruda y Lorca se entienden como iguales, dos genios cada uno en su estilo, trabajan de forma muy cercana, ya habían escrito el célebre Discurso al Limón, los dos tenían una reconocida trayectoria; y aparece en escena Miguel Hernández que ya había publicado algunas cosas en revistas locales, a pesar de su gran talento y de que a diferencia de lo que la gente cree, sí tenía una formación en letras, se instruía bajo la supervisión de la iglesia Católica, de ahí que luego reniegue de esos orígenes; a pesar de todo ello, él siempre vería a la Generación del 27 (y también al Culteranismo) como referencia para su poesía.


Neruda (y José María de Cossío, más que Lorca) se instituye como maestro de este joven, que cómo él decía (Pablo) sus poemas tenían olor a patatas y tomates, olor que fueron perdiendo mientras se introducía en la vida social y cultural de Madrid, cosa que no gustaba ni a la iglesia ni a la familia de Miguel.


Lo cierto es que estos tres grandes llegaron a compartir ideales sociales y fueron defensores incansables de la causa republicana española, por supuesto cada uno a su manera.


Federico García Lorca es asesinado en la gran matanza que se organiza en Granada, hay libros que dicen que fueron apagadas miles de vidas, tanto en el cementerio como en las carreteras y los montes de los alrededores. Talvez por ser homosexual, o por sus escritos de temática social como la casa de Bernarda Alba o Yerma o Bodas de Sangre. Su lucha claramente empieza antes y continúa después de su muerte mediante la literatura.


Neruda tiene la oportunidad de tomar parte, y lo hace desde su posición de Poeta y Diplomático. A pesar de que él no quería, es trasladado a París, una vez allí hace todo lo posible por ayudar a la causa, organiza un éxodo en trasatlántico rumbo a Chile de un par de miles de españoles refugiados. Además intenta ubicar en París a la intelectualidad española, ya que él considera que la mejor manera de luchar contra esa barbarie, es desde fuera y con la pluma o el pincel. En esta época uno de sus grandes colaboradores es Cesar Vallejo, al que dedicaremos todo un artículo en el futuro.


El poeta chileno queda marcado para toda la vida con esta experiencia y así lo refleja en sus poemas, dedicados a la casa de las flores, a García Lorca, etc. No habrá momento que no tenga presente la carnicería que organizaron los fascistas. A partir de este momento, el Poeta se entrega casi por entero a las temáticas sociales.


Miguel Hernández, es y será, el Poeta miliciano por excelencia. Él no entendía que un escritor luchara sólo con su pluma. Cogió su fusil y se adentro en las tripas de la guerra. Entre otras cosas participó en la defensa de Madrid, de hecho recibió a Neruda cuando volvió a la capital para recoger sus cosas y lo acompañó a la casa de las flores.


Fue un Poeta que sintió tanto la guerra como el amor, El Rayo que no Cesa y La Nana de la Cebolla son dos claros ejemplos de ello. Sus poemas olvidaron el fervor religioso, abandonaron los coqueteos con el surrealismo y se desnudaron de ciertos adornos para que el mensaje fuera cada vez más claro. Por supuesto como es de suponer muere en prisión, como cualquier enemigo capturado (y que no abandona sus ideas) por la maquinaria fascista.


Lo que he tratado de decir mostrando estos tres personajes, es que independientemente de nuestra condición o talento, cada uno de nosotros tenemos un campo de batalla, desde el cual debemos defender las posiciones como si de una guerra se tratase.


El sistema va a ajustar la soga cada vez más, sin embargo tenemos alternativas para hacer de nuestra agonía la suya, y aquí es donde el arte como actividad independiente, que debe manifestarse sin descanso y denunciar el apetito incansable del capitalismo.

 

Ahora te proponemos tres libros, uno de cada autor:
Romancero Gitano El Rayo Que No Cesa Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada

Además puedes visitar esta Web : www.librosalacarta.com y descargarte una de mis primeras publicaciones. O hacerlo direcctamente: Qué Difícil

 

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Página elaborada por Manuel Rodaños

 

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