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"María desde el Cielo les demostró
que siempre estuvo con ellos,
tanto en la Tierra como en el Cielo.
... ...
Igual que les demuestra así hoy en día a
sus hijos, que Ella está en la Tierra y
está en el Cielo, y en cada Corazón que
la ama y sigue sus enseñanzas."
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LA
ASUNCIÓN DE MARIA A LOS CIELOS
Mensaje de la Santísima Virgen María recibido a través de José-Luis
Manzano García
en Talavera de la Reina,
el 15 de Agosto de 1995. |
La Madre: La
Paz del Señor es con todos vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu Madre.
La Madre:
Ave María Purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
La Madre:
Igual hijo mío, que mi amado Hijo marchó junto al Padre, Yo también
marché a formar parte de la Morada. Y desde allá, hijo mío, día a día
hasta hoy, he estado vigilante en mis hijos y he estado siempre en
ellos.
Pero aquéllos que qedaban en el mundo se sentían sólos, hijo
mío. Y sus corazones se lamentaban diciendo: "El único consuelo
que ya nos quedaba en la tierra ya se marcha."
¡Ay!, hijo mío, donde
había amor allá estaba Yo. Aquéllos me amaban de corazón, pero hay
hombres en tu mundo que saben que no vivo solo allá, sino en sus
corazones..., y nos olvidan hijo mío.
Hoy es un día especial. Así
como mi Hijo Yo formé parte de aquel Nuevo Pueblo, hijo mío, junto al
Padre Celestial y mi amado Hijo. Junto a José y todos aquéllos, hijo
mío, que en el mundo supieron demostrar su valentía, su amor hacia
Dios. Ellos también estaban allá.
Pero hoy en día, hijo mío, pocos son los que llegan
junto al Padre..., muy pocos. En cambio hijo mío, al bismo, miles y
miles de almas. Y vosotros, aún escuchando, no reparáis en vuestras
almas hijos míos. No sois capaces de mirar vuestros errores, y al menos
intentar limpiar la mancha del pecado.
Pero este mundo hijo mío, ha
creado un nuevo Dios: La Materia.
Almas que se creen que pueden gobernar los mundos,
como ellos dicen hijo mío. Almas que se creen que pueden gobernar al
hombre. Incluso el cielo, incluso el mar. Todo está en mano de Dios
hijo mío, y cuando menos lo esperan..., Dios, hijo mío, suelta el
alarido de su dolor, y deja ver al hombre una parte de lo que ellos no
se pueden explicar.
Hoy mi Corazón está muy triste hijo mío. Los
hombres... ¡Ay hijo mío, tanto amo a los hombres...! Pero ellos...,
ellos se dejan dirigir por el mal. ¡Sí hijo mío! Ellos. Yo tiendo a
mis hijos mis manos para que me siguan, y ellos hijo mío, solo quieren
seguir al mundo. Lo que hay en el mundo se quedará en el mundo, y
llegará a ser destruido hijos míos.
Pero no enojéis más a vuestro Dios. ¡Ay, hijo mío!
Desde aquel entonces hasta hoy, desde el Cielo hijo mío, a mis hijos no
les ha faltado mi compañía ni mi amor. Pero Yo he sentido falta de mis
hijos, el amor de mis hijos, el cariño de mis hijos. Todo eso, hijo
mío, lo he sentido Yo. Mi Corazón está triste hijo mío pero tú, en
tí está la respuesta a muchas preguntas de los hombres.
Tú sabes consolar a aquél que lo necesita hijo mío.
Sabes, a aquél que te pide de corazón, sabes llenar hijo mío, los
corazones que se han sentido vacíos. Pero pronto has de marchar hijo
mío. El hombre no sabrá comprender todo lo que Yo te digo a tí hijo
mío. Pero todo lo que Yo te digo a tí...
Padre Eterno:
En tí y en Nosotros queda.
La Madre:
Así es hijo mío: llegará un día en el que los hombres se amen
como hermanos, y no por conveniencia. Llegará un día en el que
no habrá fronteras en el mundo. Llegará un día en que todo lo que hay
será de todos hijo mío. Y lo más importante es que solo habrá un Dios
para todos.
Padre Eterno:
Y seré Yo, hijo mío.
La Madre: Pedidme hijos míos. (El público pide, no se entiende.)
Hijo mío..., bien sabes hijo mío, que tu hija no ha estado
sóla en ningún momento, y ella sabe hijo mío, que mi manto ha cubierto
todo su ser. Tú has podido ver de que no estáis sólos en este mundo.
Aquél que me ama recibe todo de Mí, y vosotros me habéis amado, y
tu familia hijo mío, habéis recibido todo de Mí. No estás sólo hijo
mío...
Padre Eterno:
No estás sólo.
La Madre: Seguid pidiendo hijos míos. (El público pide, no se entiende. )
En estos tiempos hijo mío, el enemigo atacará con
mucha más fuerza, quiere conseguir que todo aquello que habéis aprendido
de las manos de Dios, sea arrebatado por él. Pero si sois fuertes hijos
míos, y sabéis luchar, con ayuda del Guerreo nada podrá ocurriros hijos
míos.
Ante todo vuestra propia Fé y confianza. Y
recordad: "Todo aquéllo hais de
ofrecérselo a Dios hijos míos. Todo ocurre según la Voluntad de Dios, y
tenéis que demostrarle a Dios que estáis conforme con su Voluntad.¡Que
así sea!"
Y tú hijo mío, llega un momento muy difícil para tí hijo mío. Verás
el rechazo de todos muy pronto. Y vayas donde vayas también sentirás el
rechazo, y tu alma sufrirá; igual que tu cuerpo hijo mío.
Padre Eterno:
Ofrécemelo todo a mí, como así lo haces.
La Madre: Hoy me esperábais, en este día. Yo también espero a mis hijos día a
Día. Espero, aunque sea una pequeña oración dirigida al Padre, una
pequeña oración. Siguo aún esperando a mis hijos porque amo a mis
hijos, y espero en ellos. Ha llegado la hora de marcharme.
No hay
soledad para los que me aman. No hay dolor para los que me siguen, y hay Luz para todos aquéllos
que creen en Nosotros.
En un momento muy difícil Yo también me sentí
sóla, hijo mío, pero muchos de mis hijos, a través del tiempo, me han
querido demostrar que no estaba sóla. ¡Ay hijos míos!, que vuestros
corazones sigan queriendo demostrar lo que ya no se demuestra, y ante
todo esperar en Dios y ofrecedle a Dios el día por completo.
Ofrecedle a Dios todo vuestro ser, y enseñad a la juventud.
¡Ay hijo mío, la juventud!, que sus
errores tanto y tanto se clavan en mi corazón. Solo siguen al mundo en
vicios, en pecados, en adulterio, hijo mío, y todo eso desgarra mi
corazón. Lo triste es, hijo mío, que aunque
lo escuchen no harán caso de lo oido. Y lo triste es hijos míos, que
vosotros, habiéndolo escuchado no seáis capaces de avisar ni de
enseñar.
El error solo estará en vosotros. Adiós
hijos míos.
PUBLICO: Adiós Madre.
Padre Eterno:
Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Padre.
El Maestro:
Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Maestro.
El Hermano:
Que la Paz del Señor-Yahvé quede con todos vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu Hermano.
El Hermano: Y María abandonó la Tierra, y marchó junto a su Hijo
al Paraiso, y junto al Padre. Desde allá, día a día, mira a sus hijos
con amor.
Pero tiempo atrás, aquéllos Apóstoles que
tanto la amaban, sus corazones humanos quisieron sentirse en soledad
pero María desde el Cielo les demostró que siempre estuvo con ellos,
tanto en la Tierra como en el Cielo. "Igual
que les demuestra así hoy en día a sus hijos, que Ella está en la
Tierra y está en el Cielo, y en cada Corazón que la ama y sigue sus
enseñanzas."
Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.___
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"Yo fuí una
Madre para ellos (los Apóstoles) y ellos me trataron así, como a su
madre. Así quiero que seáis todos: Que me tratéis como a vuestra Madre, no
como hacen otras almas, que me rechazan, y para ellos soy desconocida."
Mensaje 15.8.1988.
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