La
carta de Samuel
Por
Hola,
me llamo Samuel y tengo 12 a�os.
Yo
soy de Venezuela, soy maracucho. Os preguntareis �qu� es eso? Eso quiere decir
que nac� en Maracaibo, que es una provincia de Venezuela, mi padre dice que es
donde m�s petr�leo hay, y si �l lo dice,
pues ser� verdad. Tengo dos hermanas, se llaman, Saray y Luna. Las dos
son mayores que yo. Ellas no van al cole. Saray trabaja en una tienda de
dependienta, y se viste de una forma muy rara, mi madre siempre ri�e con ella,
por la ropa. A m� me cae mejor Luna, las quiero a las dos, pero Luna, siempre
tiene tiempo para m�, me escucha, y juega conmigo. Luna es mi mejor amiga. Ella
me cuenta cosas de mis abuelos, de la casa que ten�amos en Venezuela, de las
fiestas, de nuestra m�sica. Mis papas creen que porque soy peque�o, no
recuerdo, y no echo de menos nuestro pa�s, pero no es as�.
A
Hasam, no le hacen caso, y a veces se r�en de �l. Es un compa�ero de
clase, tiene un a�o mas que yo. El pobre no habla bien el espa�ol, y claro
nosotros no le entendemos cuando habla, y nos re�mos, no es que nos riamos de
�l, pero........
En
el patio, casi siempre esta solo, algunos ni�os no quieren jugar con �l, a m�
me da pena, y a veces me siento a su lado, pero el me mira enojado, algunas
veces me despacha. Cuando se lo cuento a Luna, me suele decir que el tambi�n
tiene que poner de su parte, que si se riese alguna vez de si mismo, ver�a como
los ni�os lo dejar�an jugar. No s� si ser� cierto eso, pero Luna es muy
lista, y si ella lo dice...
Ayer,
me dijo:� Mira Samuel, las cosas en Maracaibo est�n muy dif�ciles, no s� en
que terminara todo, y para nosotros ha sido una suerte �l poder venir a un
lugar como este. Pero no sabes lo que todos hubi�semos dado, por seguir en
nuestra casita, con los abuelos, los t�os, con todos. All� ahora hay poco
trabajo, no hay dinero para comprar comida, y mucho menos para poder estudiar.
Pero alg�n d�a volveremos, y podr�s ver que todas las cosas de las que te he
hablado existen. Yo nunca las he visto, y puede que nunca las vea con mis ojos,
pero el coraz�n es el ojo que todo lo ve, y �l me dice que un d�a volveremos.
Volveremos a o�r las gaitas, por navidad, a comer el Pabell�n Criollo de la
abuela, y sus deliciosas Tortas de pl�tanos�. Lo dec�a llena de pena, porque
sus ojos se llenaron de lagrimas. Yo no recordaba nada de eso, porque mama desde
que yo recuerdo, no hacia comidas de esas, aunque claro muchas de las cosas que
se usan en la comida criolla, aqu� en Espa�a no las hay.
Bueno
y sigo, sin saber que m�s decir de m�, porque como veis soy un chico normal.