PRESIDENTE POR CINCO DIAS Obra de: Autores “Costeños”. ELENCO. Tres actrices y tres actores. Personajes. Sofía (50 años). María (30 años). Chole (18 a 20 años). Poli 1. Pedro (30 a 35 años). Poli 2. Dario (20 años). Pablo (52 años). Radio (Tan solo es una voz). McCall (30 años). Sabas (40 a 45 años). ACTO UNICO. Escena 1. (Semiobscuridad, disparos lejanos, entra Sofía cargando un costal y María un ventilador que pone en el piso). Sofía: ¡No se quede! ¡Son balazos! María: ¡Perece!, ¡Se resbala! Sofía: ¿pa’ que quiere eso?, ¡dejélo!, ¡ni que se pudiera comer! María: pos estaba a la mano, ¡lo vendemos! Sofía: Si como no, al fin que sobra quien compre... ¡Aguas! (se esconden, entra un hombre corriendo, se para, regresa donde esta el ventilador, voltea a los lados, no se ve a nadie, coge el ventilador y sale corriendo). María: ¡óigame jijo! ¡eso es mío! (va a seguirlo, disparos lejanos, Sofía la detiene). Sofía: ¡sosiéguese, le van a dar! María: ¡no es justo!, ¡apenas me lo robe! Sofía: ¡vienen más! (se esconden). Chole: (entra llorando) ¡agarraron al Pedro! ¡agarraron al Pedro! (Llanto). Sofía: (llevando a Chole a su escondite) ¡cállese tarada! ¡la van a oír! Chole: ¡le están pegando! ¡Lo están golpeando! Sofía: (A María) ¡Taruga tápale el hocico! (María le tapa la boca a Chole con la mano, esta se la muerde). María: ¡maldita! ¡No se vale morder!. Chole: ¡Madre bendita de Dios! ¡Lo van a matar!, ¡Lo van a matar! (Llanto). Sofía: ¡Cállese hija de Don Simón! (La amenaza con darle un golpe con la mano, Chole se esfuerza por contener el llanto). María: Sofía, vamonos de aquí. Sofía: Veníamos juntos. ¿Por qué se quedaron? Chole: Pues con la rebatiña de la gente por llevarse cosas, no podíamos salir, y cuando logramos salir, venían hartos camiones con el montón de soldados. Y ya sabes como es el Pedro de metiche, que bota lo que traía cargando y que regresa a decirle a la gente que corriera, y luego pa’ completarla que se pone a gritarle a los guachos y que lo pescan... ya lo han de haber enfriado. Lo estaban madriando rete duro. Sofía: Vamonos (Salen). Escena 2. (Parecerá una cárcel, o cuartel militar, donde habrá una silla al centro del escenario y luz baja sobre la misma). policía: No me salgas con que tu no mandas a esos mugrosos. ¡Les ordenabas que corrieran!, ¡Yo mismo vi que te obedecían!. Pedro: Yo no mando a nadie. Policía 2: ¿Quiénes otros mandan? ¿Cuántos son?. Pedro: no se nada, no sé. Policía 1: No sabes. ¡No te hagas! ¿Tú y quienes más? (Lo golpean, Pedro cae al piso, los dos policías lo patean salvajemente). Voces: (fuera) ¡Déjenlo!, ¡Déjenlo!, ¡Asesinos!, ¡No le peguen! ¡Pedro levántate! ¡Pedro! ¡No le peguen!. Policía 1: (Dejan de golpear a Pedro y comentan) ¡Vamos por esos!. Policía 2: ¿Y este? Policía 1: (Moviendo a Pedro con el pie) Esta medio muerto. Después terminamos con él. (Salen, Pedro arrastrándose y después caminando huye). Obscuro. Escena 3. En semiobscuridad se ven siluetas de cuerpos colgados de pies, manos o cuello. Se oye una voz por altoparlante. Durante el monologo cruzan por el foro hombres con camillas, policías con arrestados, mujeres huyendo, etc... Voz. Esta será la suerte de todo delincuente que sea sorprendido asaltando comercios, bodegas o almacenes, el gobierno de la república libre y soberana de Cuneco, no esta dispuesto a permitir más saqueos; por que si es verdad que la economía internacional en crisis ha golpeado al país, ello no justifica el bandidaje. Vivimos en una patria de libertad, no de libertinaje, las acciones correctivas de hoy, son dolorosas pero necesarias, servirán de escarmiento para que aprendan a no robar y mucho menos a prestar oídos a falsos líderes que incitan al motín, al saqueo y a la violencia, a la agresión a las fuerzas del orden, en los lamentables sucesos escenificados el día de hoy, fue capturado uno de sus nefastos lideres, el peligrosisimo delincuente cuyo nombre en clave es “Pedro”... desafortunadamente logro escapar atacando sorpresiva y alevosamente a las fuerzas del orden, pero gracias a las voluntarias declaraciones obtenidas de los aquí castigados su captura es inminente... pesan sobre el los cargos de motín, sedición, ataque a las vías de comunicación, insurrección, incitación a la rebelión, asociación delictuosa, bandidaje, conspiración, evasión, agresión a las fuerzas del orden, traición a la patria y lo que resulte, por lo que el alto mando advierte, que aquel que lo oculte, le dé alimentos, o lo ayude en forma alguna será pasado por las armas, acompañado de sus familiares, amigos y vecinos. En cambio, el ciudadano que con ferviente patriotismo y valor cívico lo denuncie, recibirá de por vida despensa alimenticia. Firma: Vuestro amado presidente. Obscuro. Escena 4. (En un cuarto donde se supone viven todos los personajes, en donde habrá, una mesa, sillas, unos cuantos trastes, todos con suma pobreza). Dario: No se cuantos muertos. Yo corrí para acá. Hartos balazos y manguerazos, y luego se puso re duro con las bombas esas de humo que echaron, me ardían los ojos y la garganta y el estomago me daba re hartos “retortijones”, como con ganas de hacer del cuerpo y luego pensé, ¿qué hago? ¿Me siento o sigo corriendo?. María: ¿qué hiciste?. Dario: Pos corriendo, corriendo, me zurre. María. Guacala ¡Marrano!. Dario: ¡Ah! ¿Por qué? ¡Si fue por el humo ese! María. (Burlona) Mira que te voy a creer. Dario: Por mi mujersita que si. ¿Verdad Pablo?. Pablo: No, pos si, ni tiempo para nada, cuando nos dimos cuenta ya nos habíamos hecho en los calzones y luego los soldados comenzaron a pepenar a los que estaban zurrados. Decían que por sospechosos de haber estado en el lugar de los hechos. ¿Ustedes creen? Hombres, niños, mujeres, viejitos, de todo, también pescaron a otros que porque fueron a curiosear o nomás por que iban pasando por ahí. ¿Estás zurrado? ¡pa’l camión! El resto de gente que ni siquiera se arrimo al borlote pero que el humo le llegó a sus casas ¡También pa’ arriba! Arrearon parejo con los zurrados. Chole: Con razón apesta a diablos ¡Son ustedes!. Dario: ¡Nada que! Yo y el Pablo nos bañamos, ya hasta nos secamos, nos metimos con todo y ropa al chorro de agua que sale de la fabrica. Chole: ¿En eso que parece atole? Dario: Pior es andar hediondos. Chole: No, pos si, al fin que en esa agua nomás se lavan las bolsas en que llega el guano, no van a andar hediondos, nomás apestando a caca de pájaro y de murciélago (ríe, pausa, descubre un radio que oculta Dario) ¿Es un radio?. Dario: Y tocacintas. Chole: Préndelo. Dario: No, se acaban las pilas. Chole: ¿Para que lo quieres? ¿No es para oírlo? Dario: Lo quiero para cuando estemos sólitos, para que oiga música mientras la arrullo entre mis brazos. Chole: ¿Qué dijo?, ¡Ya se me hizo! ¡Pos no! (se va a otro lado). Sofía: No peleen. Dario: La chole no quiere oír música. Sofía: ¡Un radio!, igualito que la María, nomás se sacaron porquerías se hubiera traído un bulto de maíz. Dario: Pesaba reharto. Sofía: ¿Ah, sí? Yo me traje uno de frijol. Dario: pa’ la otra ¿no?, pa’ la otra (prende el radio). Sofía: ¡Apaga eso!. Dario: Ora, ¡la jefa!. Sofía: ¡Aquí no hay jefes!, tenga respeto por los difuntos, ni sabemos cuantos de los nuestros habrán muerto y uste’ con música. Dario. No pos si (apaga el radio). María: Faltan muchos. Pablo: De no ser por nosotros, faltan todos los muertos de hambre que nos juntamos a vivir aquí. Chole: ora que sepa lo que paso, le va a remorder la conciencia al dueño de la covadonga (Burlona, pronuncia con acento español) la afamada fabrica de fertilizantes, coño. Pablo: Igual que le remordió cuando la cerro y nos boto sin indemnización, o cuando tiro nuestras casa por que el terreno era suyo. Dario: Nos echo por bueyes, por no tener palancas. Pablo. Nos echo por no sabernos defender, por falta de escuela. Dario: Ni los que saben se salvaron, el Pedro fue a la escuela y también lo corrieron. Sofía. ¡Por defendernos!. Chole: Y nos lo mataron (llanto). Dario: No chille mi chole (le pone una mano en el hombro y salen). Sofía: Bueno, necesitamos lumbre pa’ cocer unos frijoles. María: Vengase mi Pablo vamos a buscar palos viejos (Salen, afuera se escucha el radio de Dario). Sofía: Muchachos (suspira) bienaventurados los que no esperan nada porque ellos no serán defraudados (pausa, limpia frijoles) frijoles... si hubiera dinero les haría más cosas, no tenemos dinero... después de todo, el dinero que no tenemos ¡Ya no vale nada! (pausa). ¡Se conforman! En la mañana frijoles parados, a mediodía, frijoles a doble hervor, y en la noche pa’ que se llenen, ¡frijoles a huevo! (Pausa, entra Pedro) ¡¡santísimo Dios!!, ¿Estas vivo?, ¿Te soltaron?. Pedro: Escapé. Sofía: Que gusto que estés vivo, vienes bien moreteado (le comienza a lavar las heridas) cuando la balacera yo creí que habías pasado a mejor vida, por eso no te esperamos, me dije, este ya felpo, y le dije a las viejas, ¡Vamonos!, y nos venimos. Pedro: ¿Y los demás? Sofía: A saber, andan regados. Pedro: Alguno ya habrá regresado. Sofía: Solo el Pablo y el Dario estaban aquí cuando regresamos la María, la Chole y yo. Pedro: ¿dónde están?. Sofía: El Pablo y la María se fueron a pepenar madera pa’ hacer un fogón, y la Chole y el Dario están allá (maliciosa) atrasito. Chole: (Entra arreglándose la pantaleta) ¡Pedrito!, yo decía que era tu voz (Hacia afuera) ¡Dario, es Pedro!, ¡esta vivo! (a Pedro) ¿No te mataron verda’? Pedro: No Chole, no. Dario: (entra con el radio prendido) yerba mala nunca muere ¡Que bueno que no te mataron!. Chole: Ay si tu, si tanto que lo quisieras. Dario: NO lo quiero como tu, es mi cuate. Sofía: Después le declaran su amor, ahorita hay que revisarlo, a lo mejor lo reventaron por dentro (a Pedro) ¿escupes sangre?. Pedro: No, me duelen las costillas. Radio: ¡Boletín informativo! ¡Atención! ¡Boletín informativo!. Dario: ¡Oigan!. Radio: Los focos de disturbios callejeros ocurridos en diferentes rumbos de la ciudad no ha podido ser sofocados por las fuerzas policías, el cuerpo de granaderos y elementos del ejercito. No por falta de capacidad de sus comandantes, si no por la falta de medios para transportar el gran número de personas arrestadas. También porque en las calles, oficinas públicas y estadios habilitados como prisiones, no caven mas detenidos por ello infinidad de alborotadores se están sumando a una gigantesca concentración que se ha formado en la glorieta principal de la avenida que desemboca al palacio de gobierno y comienza a moverse hacia allá gritando consignas de protesta por los supuestos arrestos y muertes de sus familiares. Noticias no confirmadas dicen que los manifestantes armados de piedras y palos, a su paso van tomando por asalto tiendas, bancos y restaurantes (pausa). Noticia de última hora ¡¡las fuerzas del orden han sido concentradas frente al palacio para desalojar definitivamente a manifestantes. Seguiremos informando... (Música). Dario: ¡En la torre!, ¡que a tiempo nos venimos! Chole: ¡Ay Dios! ¿Por qué será?. Dario: ¡Sonsa! Reclaman a sus familiares. Pedro: Eso y que la gente ya no aguanta mas, esta cansada hambrienta... (Pensativo) cuando lleguen a palacio. Chole: ¡Virgen santísima! ¡los van a matar!. Sofía: La fuerzas armadas se cubrirán de gloria. Pedro: Con trabajo que dieran para comer no se hubiera llegado a tanto. Sofía: Por culpa del presidente. Dario: ¡Ese mero! Por el hay deuda... la inflación, crisis... Corrupción, todo esta caro. Sofía. ¡Claro! Nomás explota a los jodidos mientras apapacha a los ricos y a los extranjeros. Pedro: Te estas metiendo en broncas que no entiendes. Sofía: ¡No voy a entender!. Chole: ¿No tiene la culpa el presidente? Pedro: Pues no del todo, o mas bien. Sofía: (Interrumpiendo) ¿defiendes al presidente que nos tiene tan jodidos? Pedro: ¡déjenme hablar! Decía que la culpa no es de el solo. Dario: no pos si, también la tienen otros del gobierno, sus compadres, sus cuates, sus parientes, sus recomendados, sus barberos, sus arrastrados. Pedro: La complicidad comienza desde el momento en que un presidente es impuesto por el anterior... Sofía: Tapaos los unos a los otros, es la religión de los hijos de su mal dormir. Pedro: Contigo no se puede. Radio: Interrumpimos nuevamente la programación para comunicarles que nuestro primer mandatario ha tenido a bien decretar la ley marcial con todo y su toque de queda. Por lo que, inciso A: El ciudadano que no tenga misión oficial o salvoconducto autorizado deberá permanecer en su domicilio. Inciso B: El ciudadano que sea sorprendido en la calle dirigiéndose al palacio de gobierno será arrestado y sentenciado a pena de 20 años de prisión. Inciso C: El ciudadano que sea sorprendido manifestándose frente a palacio de gobierno será ejecutado en el acto sin juicio de por medio en compañía de su familia, amigos y vecinos. Firma, vuestro amado presidente. Sofía: Amado presidente, ¡pinche güey!. Pedro: Hablas sin saber lo que dices. Sofía: ¡Que no sé! ¿no? Desembucha, a ver según tu... (pensando) ¿por qué estamos endeudados con los extranjeros?. Pedro: Por que nuestro país compra lo que no produce a otros que exigen el pago en su moneda. La que obtenemos vendiendo nuestra materia prima que pagan a como les viene en gana. Chole: ¿Por eso debemos tanto? Pedro: Durante años la deuda externa se pudo sobrellevar. Se pagaban intereses y parte de lo prestado, pero llegó el ingrato momento en que padecimos presidentes que pidieron préstamos en grandes cantidades. A nosotros no nos toco vivir el comienzo de esta corrupción, pero había documentos que hacían mención de sexenios donde se hacían mención de unos: Echeverría, López Portillos, Miguel de la Madrid y un tal Carlos Salinas de Gortari. Sofía: Para clavarse la billetiza, los hijos de la malinche agarraron deudas para que la pagaren sus tataranietos. Dario: Sospecho que esos gueyes también causaron la inflación. Pedro: ...Hay tantas formas de estimar la inflación... Sofía: Como las de rellenar una enchilada. Pedro: Ahí le paramos. Chole: No le hagas caso manito, síguele, si vuelve a meter su cuchara le tapo la boca. Sofía: (Un tanto chiveada) yo nada más decía. Dario: Sígale Pedro. Pedro: La inflación incontrolada la producen los malos gobiernos cuando para mantener sus niveles de corrupción, su enorme burocracia, emite moneda sin respaldo, aumentan impuestos e inventan nuevos, o cuando hacen sus famosos ajustes a los precios de los productos que administran como la gasolina la electricidad, el agua, el correo y demás. Dario: Pos no dicen a cada rato por la tele y el radio que eso es para mejorar, que ora si vamos re bien, que ya mero nos emparejamos. Pedro: Disparan un repertorio inagotable de frases, pero a pesar de tanto derroche de imaginación y salidas populistas, ve al gobierno pidiendo aun prestado y elevando directamente con cargos los precios que días antes había jurado no subir por ningún concepto. Chole: Pos, no sé, pero yo creo que un buen presidente si podría arreglar algo... un decir, pagar la deuda. Pedro: Lo dudo, hace ochenta o noventa años, haya por mil novecientos y tantos o el dos mil y tantos, tal vez, ahora no creo... Chole: Yo creo que si... a ver dime, ¿qué harías tú si llegaras a presidente? Pedro: No juegues... para llegar a ese puesto se debe tener una idea muy clara de lo que hay que hacer. Chole: Un supón. Pedro: Mmmmmm... (pausa) me bastaría ser presidente por cinco días para acabar no solo con la deuda, sino con todos los problemas de la nación. Chole. ¡Hijole! ¿Cómo? Pedro. Aplicando un plan de cinco días que antepondría la vida humana a la soberanía y el nacionalismo, el primer día me nombrarían presidente, el segundo, escogería al país más rico y poderoso de la tierra y le declararía la guerra, el tercer día nos invadirían. El cuarto, al ser anexados a la nación rica que nos invadiera, desaparecerán la pobreza, la crisis, la deuda, etc. y al quinto renunciaba (todos aplauden). Dario: Tú si sabes mi Pedro. Sofía: Ni hablar, el que sabe, sabe. Radio: (voz1) ¡Compañeros!, ¡Pueblo oprimido!, ¡la victoria e nuestra!, con piedras y palo hemos tomado el palacio, el gobierno opresor ha caído y hemos encerrado al presidente con sus soldados y policías en las mismas cárceles donde tenían a nuestros hermanos, no ha sido en vano que muchos murieran ¡Hemos vencido!. (voz 2) Si compañeros, al mendigo dictador lo apaleamos y esta encerrado pa’ ver que hacemos con él, ‘ora lo que hay que ver es que vamos hacer pa’ que nosotros mismos nos mandemos a nosotros mismo y no andemos pelando el uno con el otro, y.... ¡a ver tu síguele!. (voz3) como dijo el compañero camarada, debemos juntarnos y organizarnos de manera que ‘ora si se vaya por un buen camino, hemos ganado y pos entonces tenemos que pensar bien quien nos dirija, pero debemos fijarnos en que ‘ora si sea de los nuestros, y no de otra manera que nomás quiera venir a colocarse, debe ser uno que piense como nosotros y que pueda tener la capacidad de remendar todo lo que esta mal hecho, ¿ustedes conocen a alguno de los nuestros que sepa mandar pa’ que lo sigamos? (se escuchan voces) ¡Pedro! ¡Pedro! ¡Pedro! (voz3) ¿tu lo conoces? ¿no? ¿y tú? (voz4) no lo conozco pero he oído que es uno de los meros nuestros, y que es relisto y que es muy macho macho y que es retreentron . (voz3) ¿y tu que dices? (voz5) ser por el radio y por los cuates que el fue el primero que comenzó la pelea y les sonó re’duro al montón de policías y que la gente le obedece y lo quiere. (voz6) que le hace caso la gente y que es uno de los nuestros y que será un buen presidente (vocerío) ¡Pedro! ¡Pedro! ¡Pedro! (Voz3) ¡Compañeros!, ¡apoyemos a Pedro para que dirija al país¡ (Aplausos). Sofía: ¡viva el Pedro! Dario: ¡carnal! ¡ya la hiciste! ¡ya la hiciste! Chole: ¡si, que sea él! ¡que sea él! Sofía: ¡arriba Pedro! ¡que no va a robar! María: ¡Aaaaaaay!, ¡pos si es cierto! ¡estas vivo! ¡Aaaaay manito, ahí viene un montón de gente buscándote, grita y grita! Pablo: Venga esa mano señor presidente. Voces: (Afuera) ¡Pedro! ¡Pedro! ¡que viva! ¡que salga nuestro presidente! ¡viva el presidente de los pobres! (consignas a coro). ¡Cuenco al frente con Pedro presidente! ¡Cuenco al frente con Pedro presidente! ¡Bolillo frecuente sí Pedro presidente! ¡Bolillo frecuente sí Pedro presidente! ¡Comida caliente sí Pedro presidente! ¡Comida caliente si Pedro presidente! Escena 5. La escena se desarrollara en una oficina donde se encontraran un escritorio, una sillas, un librero, la bandera de Cuneco. Círculo de luz sobre Chole que cambia su ropa por un uniforme militar, al terminar de vestirse toma una escoba como si fuera un rifle y hace ejercicios militares. Entra Pedro, Chole se cuadra. Chole. A la orden señor presidente. Pedro: Descanse señorita ministro de guerra, llame a los demás dirigentes de gobierno. Chole: (Gritando hacia fuera) ¡Esos güeyes! ¡les habla el presi! (entran Pablo, Dario, Sofía, y María, vestidos con sus ropas de costumbre y alguna prenda que indique su rango). Pedro: Hoy es el segundo día de nuestro mandato, es el momento de pensar que vamos a hacer para remediar la situación. Dario: ¿Qué no quedamos? Pedro: ¿en que quedamos? Dario: no te hagas, el plan de cinco días pa’ que nos invadan. Pedro: Oye no... Chole: Si manito, acuérdate que dijiste, escogemos un país rico y le declaramos la guerra. Pedro: ¡Eran suposiciones! Ideas repentinas sin fundamento. Pablo: Con fundamento o sin fundamento ahora nos tienen que invadir, por que si no... Pedro: ¡Es una locura! ¡Tenemos la de perder! Pablo: ¿perder? ¿perder que? Pedro: ¡La vida! La nuestra y la de los que se atrevan a seguirnos. Sofía: ¿Te estas rajando? Pedro: Para tomar una determinación de ese tamaño se debe hacer un referéndum... tener consenso. Sofía: mira, mira, mira, ¿qué es eso? Pedro: preguntar a la gente, al pueblo, para ver si quieren una guerra en la que se van a morir. Dario: Por eso ni te aflijas, pregúntale alas viejas lo que hicieron. Pedro: ¿qué hicieron? María: Ay pedrito, estas tan encorajinado que no puedo ni hablar... Chole, dile tú. Chole: ¿Yo? ¡Ah que! A poco fui yo la que dijo que lo hiciéramos, ¡fue la Sofía! Sofía: ¡Chismosa! ¡Arguendera!, ¡pos si!, ¡yo fui!, pa’ jalar parejo, y total, ¿qué pecado?. Les preguntamos a los compas, digo, a los conciudadanos si le entraban a la guerra aunque se murieran y nos dijeron que más vale mas muerto por plomo en la panza que muerto por la panza vacía. Pedro: que barbaridad. Sofía: Están dispuestos, nomás que tú digas. Pablo: Lo único malo es que estas viejas se fueron de la lengua diciendo que arreglarías todo en cinco días, y.... Dario: Y óra la gente dice que te dan cinco días de presidente pa’ que compongas las cosas y que si no lo haces en ese tiempo es que no puedes, y entonces ponen a otro de nosotros por cinco días pa’ ver que hace, y así, hasta que alguno le de al clavo. Pedro: ¡Que desmadre! ¡Perdón!... Sofía: Perdonado pues, ¡pero aviéntese! ¡No le saque!. Chole: Si Pedrito, ¿pa’ que esperar a que pongan alguno de nosotros? Somos tan rebrutos. Dario: Si mano, la vamos a regar bien gacho. Pedro: No se que decir. Sofía: ¡Dígame que escribo! (Con papel y lápiz) ¡Órale!. Pedro:... ¿A quién le declaramos la guerra?. Dario: ¡A cuchepolis! ¡Tienen harto vino y harto que comer! Sofía: ¡A chalecopolis! ¡Que le debemos re’harta lana! María: ¡Mejor a Casifai! Pa’ comer y recibir bendiciones, sirve que por ahí salvamos nuestras almas. Pedro: ¡No! ¿Cuál es la nación más rica y poderosa del mundo?, ¿cuál es la nación que más nos ha explotado?. Todos: ¡Charrampolis!. Sofía: Esa mera, ¡Atórale!. Pedro: (Dictando) Señor presidente de Charrampolis, dos puntos, en mi calidad de primer mandatario de la república libre y soberana de Cuneco, y acatando la voluntad de mi pueblo. Por medio del presente comunicado, y en vista de las múltiples tropelías que su nación ha cometido a lo largo de su historia contra la nuestra, ¡le declaro formalmente la guerra a su país.....! Sofía: ¡momento! ¿Qué sigue después de señor presidente de Charrampolis?. Obscuro. Escena 6. Mismo escenario que la escena anterior, en obscuro música de radio, después voz de locutor. Radio: boletín informativo. Se encuentran terminados los preparativos para la inminente invasión de nuestro territorio. Las fronteras están abiertas, las carreteras y los puentes despejados, los aeropuertos desalojados, y al igual que los puertos desmantelados de cualquier objeto que por medio de la observación con el uso de satélites y naves espías pueda ser confundido con artillería antiaérea o cualquier cañón. En las costas y arrecifes adyacentes se han prendido los faros, o en su defecto y a falta de ellos, arden grandes fogatas, que marcan puntos de referencia que faciliten nuestra localización, ¡no sea la de malas y los ejércitos de Charrampolis se pasen de largo! (Pausa) se recomienda a la ciudadanía abstenerse de tirar a la calle cascaras de plátano o cualquier otra fruta que pueda causar algún lamentable accidente a nuestros invasores (Pausa). Por aquello del honor patrio. Queda estrictamente prohibido que nuestras mujeres reciban al invasor con besos y abrazos, podrán saludarlos solo desde las ventanas de sus casas. En esta prohibición quedan incluidos los muchachos del tercer sexo y sus derivados. Seguiremos informando (pausa). Sofía: (Impaciente) Medio día y no llegan. ¿Seguro recibieron la declaración?. Dario: Seguro, anoche la llevo el Pablo. Sofía. ¿Le dijeron a que hora venían? Dario: Sabe. No han regresado. No han de dilatar. Sofía: Espera y espera y nada. ¡María!, asómate a ver si vienen. María: Apenas fui. Sofía: ¡Vaya otra vez! María: ¿Y yo por qué? Sofía: ¿quién es la ministra de prensa, propaganda, comunicación y relaciones? María: (saliendo) Todo yo, todo yo. Pedro: (A Sofía) Calma mujer, calma, ya vendrán. Sofía: La espera me esta matando. Pedro: Entreténte en algo. ¿Quedó la recepción para la fiesta de rendición? Sofía: Recepción, recepción pues no... o si, pa’ comer nomás conseguimos una olla de frijoles parados. Pedro: Se dará lo que se tenga, somos pobres. Sofía: Pa’ beber eso si me trajeron, unos poquitos de ron, tequila, anis, mezcal y whisky. Los junte en esta botella (huele el contenido), quedo pegador. Pedro: Una bomba ¿los quieres embriagar? Sofía: Chigurete pa’ los gorriones. María: (Entrando) ¡Ya llegaron! ¡Ya llegaron! Dario: ¡Sopas! Pedro: ¿Vienen matando gente? María: No, a ninguno. Sofía: (Asomada hacia fuera) mendiga bocona, nomás viene la Chole de resbalosa con un trajeado. María: ¡Yo, que sé!, gritaban ¡Ya llegaron!, ¡ya llegaron!, pos yo también grité. Pedro: Es un parlamentario. Dario: ¿un que? Chole: Mi presi, te traje a un cuate que quiere platicar contigo, que disque embajador de Charrampolis. Dario: ¿Y por eso te dejabas pastelear? Chole: ¿A uste’ que? ¡ni que fuera mi marido! Pedro: ¡Serios! (a Chole) ¿qué más? Chole: Pos, luego que bajo del avión comenzó a echarme los perros, pero por eso de la prohibición por el honor patrio, no le hice mucha parada. Pedro: ¡Que más de lo que nos interesa!... ¡hazlo pasar! Chole: ¡uuuuy que carácter! (asomándose hacia fuera) ¡Ese mi charan! ¡¡Pa’ adentro!! McCall: (entrando) Mister president, yo presentarle a usted cartas credenciales que me acreditan como embajador de my country. Pedro: (Examinando los papeles) ¿Mister McCall? McCall: Yes Sir. Pedro: Bienvenido señor embajador, siéntese, Sofía hágame favor de servirle una copita al señor embajador (Sofía le sirve a discreción durante la escena). McCall: ¡Oh! No molestarse Mister president, please, please, no mister president. Pedro: Como no, salud. McCall: Well (bebe) Good is good. Pedro: Bien mister mcCall, los habitantes de mi país nos felicitamos por que el gobierno de su nación, con inteligente criterio, ha decidido tomar posesión por la vía diplomática, ¿Dónde firmo la rendición y entrega?. McCall: ¿Rendición? ¿Entrega? ¡ho, no! haber confusión, yo no venir a tomar territorio tuyo, no invadir. Pedro: ¿no?. Mc Call: ¡Never, mister president! ¡never! Dario: ¡chale! ¿y este? Pedro: ¿Quisiera explicarse? McCall: (Que bebe cuanto licor le sirven) El gobierno de my country no querer tomar país tuyo, no, mi gobierno ser respetuoso de your independency. No poder aceptar declaración de guerra de ustedes por simple principio de humanidad. My country ser bueno y pensar que ustedes aceptar que nosotros aceptar el plan PD-69. Pedro: ¿en que consiste el plan pd-69? McCall: (comienza a dar signos de embriaguez) que no romperse la paz, que ustedes gobernarse con much democracy y very liberty. Que nosotros seguir comprando a ustedes materia prima para maquiladoras nuestras que tener aquí, para que ustedes tener trabajo y tener dinero para comprar rasuradores eléctricos, alimentos enlatados, cepillos de dientes eléctricos, refrigeradores y lo que ustedes ver anunciado en televisión nuestra. Ustedes saber que nosotros ser dueños de mejores tecnologías y patentes del mundo y ustedes y nosotros ser así socios para el desarrollo ¿qué opina mister president?. Pedro: Para darle respuesta debo sesionar con mis colaboradores. Chole atiende al señor embajador (salen). Chole: óra mi buen “macol” ¡salú! McCall:(Borracho) Good, ustedes tener cosas very good, buenas, tener licor ok (conquistador) frutas mucho sabrosas como tu, fine, very fine. Chole: Ho yes, yes. McCall: Tu ser prieta hermosa que estar mucho muy buenas. Chole: Ooooh, yeah. McCall: Yo querer que vivir conmigo. Chole: ¿yea? McCall: ¿Tú irte a vivir with me? Chole: ¿Irme contigo? ¡yes! ¿dónde? McCall: A my country, yo ponerte cuarto aparte alla. Chole: Oye mister macolcito, mejor ponmelo aquí ¿no? McCall: ¡That is imposible! Chole: ¿What? McCall: Yo no poder vivir aquí. Si tu querer que yo poner cuarto aparte, tener que ir conmigo allá. Chole: Uuuuy, no me acostumbraría. McCall: Tu tener allá the charran life, mucho comida, beatiful ropa, maquillaje, adornos para el pelo, carro que comprar enseguida rara que tu manejar. Chole: Bueno si, pero... ¿te llevaras a mis cuates? ¿si charrampolincito? McCall: ¡tu estar loca! (sin ser notados han entrado Pedro, Dario, Sofía y María) Yo llevarte a ti por que estar buena, a otros no llevar ¡Never in the life!. Chole: ¿por qué? McCall: Cuates tuyos ser como todos paisanos tuyos. Grasientos, flojos, ignorantes, groseros, prietos, rateros, peleoneros, matones, borrachos, mugrosos, bandidos, mentirosos, mantenidos y corruptos. Chole: Si nos invaden nos pueden componer, ¿no? McCall: ¡No invation! ¡no componer! Ser muchos dineros, banca rota. Tener que darles gratis alimentos, medicinas, teachers, social security mucho policemen para dar orden. No, ¿para que invadir con marines si nosotros tener invadida your economy? Mejor seguir gobernándose ustedes con mucho liberty y democracy, seguir pagando deuda y haciendo trabajo pesado. María: No nos van a invadir. Chole: No. Sofía: Mendigos mamíferos. María: ¿Qué vamos a hacer? Dario: Quien sabe. Sofía. ¡Callen el condenado hocico! Dejen pensar al Pedro. Chole: Piensa Pedrito, piensa. María: Sálvanos. Sofía: ¿No oyeron mamonas? ¡cierren la bocota! Shhhh, silencio. Pedro: ¡esa es la estrategia a seguir! ¡bien dicho Sofía! Sofía: ¿Yo? ¿Cuándo? ¿a que hora me paso que ni sentí? Pedro: espera... ¿no nos quieren invadir verdad? Chole: No. Pedro: En consecuencia... nosotros los invadiremos. Sofía: Si chucha, atacando a escupitajos. Pedro: Los invadiremos sin armas, con... ¡La invasión silenciosa! Dario: ¡Eso! ¡eso!... ¿qué es eso? Pedro: de uno, de a dos o en pequeños grupos, iremos pasando a Charrampolis y allá nos quedamos, hay que hacerlo sin llamar la atención, usaremos cuanto pretexto se pueda inventar (a María), relaciones, hay que expedir pasaportes. María: No van a alcanzar. Pedro: Los que alcancen que se brinquen la alambrada o que se crucen a nado el río. Hay que tener cuidado de que los que crucen el río sepan nadar, además... Obscuro. Escena 7. (El mismo escenario que se ocupa desde la escena 5). Radio: (Obscuro, música que se interrumpe) ¡adelante! ¡Adelante! ¡Cumplamos con nuestro destino!, llévenos al triunfo de la operación “invasión silenciosa”. Que no quede en Cuneco un solo cunequense, vayamos a invadir Charrampolis. La unidad del pueblo y el silencio nos llevaran al logro de nuestras metas. ¡Cuneco unido, jamas será vencido!, ¡Cuneco unido, jamas será vencido! Esta es una grabación, repito, esta es una grabación, el personal administrativo, artístico, técnico, de conductores, locutores, comentaristas, así como el personal de intendencia y vigilancia de su radiodifusora favorita Z.A.Z. se ha sumado a la patriótica invasión silenciosa. La voz de Z.A.Z. seguirá saliendo al aire en forma automática durante cinco horas más para amenizar la salida de los últimos ciudadanos que aun quedan realizando comisiones especiales. ¡Adelante! ¡Adelante! Llevaremos al triunfo la invasión silenciosa, ¡adelante! (Música). María. (Apagando el radio) ya estuvo, vámonos. Sofía. A la voz de ya, nomás que vendan los demás pa’ irnos juntos. María: se están dilatando, ya fuéramos llegando. Sofía: Lo mismo digo, pero no pensamos que nos retardaría lo del presidente ese que tenemos encerrado en la cárcel. María: El Pedro lo va a arreglar, él lo sabe todo. Sofía: Pueque de eso, al tiro no sepa. María: Ay tú, ¿quién va a soltar al presidente encerrado? Sus policías y soldados también están adentro. Sofía: Quedándose solos van a tener el tiempo que quieran para soltarse. María: Que los dejen bien enjaulados. Que le pongan hartos barrotes a la cárcel. Sofía: Al irnos se van a escapar. María: Pos ¡que se escapen! Sofía: Pa’ que nos ataquen por la espalda. María: Ah, pos no. Sofía. El Pedro tiene la culpa, yo le dije que los matara, ¡no quiso! Ora no sabe que hacer con ellos. Chole: (Entrando) recojan sus chivas, ¡nos vamos! María: ¿mataron a los presos? Chole: No... María: Se van a escapar. Chole: Hasta crees. Están muy ocupados pa’ intentarlo, el Pedro hizo que cada uno se tragara medio litro de aceite de ricino, ahorita están reteatereados. Pedro: (Entrando) ¿listas? Todas: ¡A la orden señor presidente! Pedro: en marcha. Pablo: (Entrando) ¡Pedro! ¡Pedro! (se detiene sofocado). Pedro: ¿qué haces aquí? Dario y tu deben estar coordinando la invasión. Pablo: (Entrecortado) ¡¡Nos cayeron!! ¡se están echando a todos! ¡Dario se quedo dirigiendo la retirada!, ¡yo me vine corriendo! Pa’ que supieran. Pedro: ¿cómo que nos cayeron? ¿En que fallo la estrategia? ¿no invadieron en silencio? Pablo: déjame tomar resuello. Sofía: ¿Vamos a ver? Pedro: vayan (salen Sofía y María). Pablo: Entramos bien calladitos, a unos pocos hablantines les retacamos la boca con engrudo, por silencio no paramos. Pedro: entonces. Pablo: Nos descubrieron por quejas de los de allá, los patrones que daban trabajo, tan luego se daban cuenta que veníamos de Cuneco nos contrataban nomás por la comida, y ni modo, había que tragar con eso despedían a los que tenían empleados y estos se fueron a quejar. (Pausa) pero eso fue lo de menos. La grande se armo con las viejas de allá. Como somos muy machos, ¡vámonos al bulto! ¡y no te oigo!. Pedro: ¿abusaron de ellas? Pablo: ¡Ellas!, sobre el latin lover, ni abasto nos dábamos, la mayoría de los maridos ni respingaron, pero no faltaron delicados que no les gusto y esos pocos se fueron haciendo miles y se quejaron ante su gobierno por uso indebido de mueble. Y que comienza la corretiza, a pie, en helicóptero, con patrullas, con perros, a balazos. En la ciudad, en los caminos, en el campo , y nosotros pa’ atrás, pa’ atrás, pos ya nos regresamos. Pedro: ¡fracasamos! Chole: por coquetos. Pablo: ¿nosotros?, ni las manos metimos. Chole: No, las manos no (se escucha vocerío de multitud). Sofía. ¡Ya la fregamos! ¡Que canijo montón de encuerados!. María: No se puede caminar, el montón de gente llenaron todo, las casas, las calles, los solares, la sabana de santa rita, el río seco, los mismos cerros negrean de gente, no hay en donde pararse. Pedro: habrá que acomodarlos como estaban antes. Sofía: ¡Que chingados se va a poder!, nos regresaron a los que mandamos y también echaron pa’ca, a cuanto prieto encontraron. Pedro. ¿También a los nacidos allá? Sofía: a los prietos, a los amarillos, a los rojos a los cafes, a los negros, a los morados y a los solferinos. Pedro: ¡No vale ser paciente! ¡se acabo! ¡se acabo mi paciencia!... ¡ordeno la invasión armada! ¡a falta de armas, ordeno atacar con piedras y palos! ¡la consigna es “morir por Cuneco es vivir”! ¡adelante! ¡al ataque! ¡ni un paso atrás! Sofía: ¡al ataque! ¡al ataque mis valientes! ¡ni un paso atrás! ¡al ataque con piedras, palos, con mentadas! ¡al ataque! ¡vieja el que de un paso atrás! ¡al ataque a chingaputamadrialos, al ataque! Obscuro. Escena 8 En la obscuridad se escuchan sirenas que anuncian bombardeos, estruendo de bombas que explotan, tableteo de ametralladoras. Al iluminarse el foro vemos a Chole que escucha la radiograbadora, de donde salen los ruidos de combate. Sofía. ¡Quita eso! Chole. ¡ho! ¡déjame! Sofía: ¿qué ganas con ese ruido? Chole: Hacerme la ilusión que estamos en guerra (apaga el radio) Sofía: ¡Estamos en guerra! Chole: ¿llamas guerra a la matazón que nos hicieron? Sofía: En la guerra siempre hay muertos. Chole: ¿nomás de un lado?. Fue mas de un millón de paisanos que deshicieron, y no pudimos pegarle a uno solo de aquellos, o cruzar su frontera. Sofía: Pa’ sabio salomón, ¿quién iba a saber que tenían el arma esa de rayos que apunta desde lejos y zummm-chingale, zuuuum-chingale? Vuelve pronto a cuanto cristiano alcanza y también a la gente. ¡No hacían caso! ¡No los hubieran deshecho por montones si hubieran obedecido!. ¡Pa’ atrás! ¡pa’ atrás!, me desgañite gritando, ni en cuenta, carajo ¡seguían pa’ adelante!. María: Si ¿verdad?, a los demás mandamases nos paso lo mismo, yo los agarre a palos pa’ que se pararan y nada, mero me tumbaban por seguir caminando y gritando, cuantos más deshacían más recio le jalaban los de atrás pa’ delante, ¿por qué sería? Sofía: se creyeron lo de “morir por Cuneco es vivir”. María: Teníamos trescientos cincuenta millones de hambrientos... se echaron un millón, a millón por combate nos quedan para otros trescientos cuarenta y nueve combates, quien quita y en una de esas se les acaban los rayos esos de zumm-chingale y zumm chingale. Sofía: ¡bruta!. María: ¡todo yo! ¡todo yo! (entran Pedro y Pablo). Pedro: A puro ojo acertaste en los ingredientes, la concentración es muy alta. Pablo: faltaba que no supiera lo que siempre hice en la fabrica de abono. Pedro: (Leyendo) Super fosfato triple, nitrato de amonio, urea, super fosfato de calcio, rastros de ácido sulfúrico y fosfórico, amonio, anihidro, perfecto. María: ¿pa’ que sirve? Sofía: pa’ hacer tamales. María: ¡ho! Quiero saber. Pedro. Es el análisis del polvo que queda de los desintegrados. María: Ahh, ¿Y eso sirve pa’ algo? Pedro. Es lo que hacíamos en la fabrica. Fertilizante. María: ¿los vuelven caca? Pedro: prácticamente. Chole: (desde la entrada) hablando de caca adivinen quien viene. Pedro: ¿quién? Chole: don Sabas, el dueño de la fabrica la covadonga, ¿me lo echo? Sofía: a eso jijo me lo echo yo. Pedro: ¡quietas! (va a la entrada) pase (pausa) ¿qué lo trae por acá? Sabas: (con acento español) ¡negocios Pedro, negocios!, resulta que decidí visitarlos ahora que sois gobierno, esperando no me guarden algún rencorcillo, por aquello de los despidos a que forzó la situación, en desagravio, vengo a proponerles el negociazo de su vida. Pedro: ¿qué viene a proponer? Sabas: con mis conocimientos he logrado un descubrimientos que nos hará inmensamente ricos, ¡vamos! Que si el rey Midas viviera lo dejaríamos tonto. Pedro: ¿Nos puede decir su descubrimiento? Sabas: ¡claro que si! Aunque antes de comunicarlo necesito que firme un contrato para asegurarme de que ustedes y yo una sociedad a partes iguales de ganancias, cincuenta por ciento para ustedes y cincuenta por ciento para mí. Pedro: Su descubrimiento es sobre... ¿abono? Sabas: por ahí va, por ahí va. Pedro: ¿qué el polvo de los desintegrados es en realidad de lo mas fino en fertilizantes? Sabas: ¡coño! ¿ya lo saben? Pedro: Si, lo sabemos, lo que no capto es lo del negocio. Sabas: ¡coño! Dame tu palabra de honor que voy a estar dentro del negocio y te lo digo. Pedro: Tiene mi palabra. Sabas: ¿Palabra de caballero? Pedro: de caballero. Sabas: ¡correcto! Permítanme una pequeña introducción. La producción de fertilizante ha tenido una caída espectacular por la guerra, se ha recurrido a los yacimientos de materia excrementicia de aves y murciélagos para satisfacer la demandas, sin lograr dicha meta. La instalación de laboratorios y estaciones experimentales ha fracasado, por ello en la actualidad fabricar vender y exportar fertilizantes orgánicos o artificiales es un negociazo y ustedes los tienen por cerros, por toneladas de toneladas tirados en la frontera, a un costo de producción regalado, le pondremos de entrada el precio mas bajo en el mercado y cuando hayamos tronado a la competencia, subimos los precios a como se nos antoje, manden a recoger el polvo, yo me haré cargo de las conexiones necesarias para exportarlo. Pablo: No es mala idea ¿eh?. Pedro: No, no es mala. Sofía: Podríamos cambiar costales de abono por rifles y pistolas. Chole. No, por metralletas y camiones. María: ¡barcos, aviones y tanques! Sabas: ¡Error! ¡Primero las ganancias!, ¡el capital! ¿no es así Pedro? ¡tu mandas! Pedro: Tiene razón, primero las ganancias para comprar comida, el hambre esta matando más que la guerra. Sabas: ¡Magnifico razonamiento! que coma la materia prima para que no se nos muera de hambre antes de llegar a la frontera, donde será transformada en producto elaborado y terminado. Aunque para abatir costos, hay que hacer un estudio de la cantidad mínima necesaria de alimentos para que aguanten según les toque turno. Pedro: ¿Alguna otra idea para redondear el negocio? Sabas: ¿otra? ¡me sobran! La siguiente es de orden practico, la materia prima esta llegando al lugar de transformación en forma desordenada, por aquí, por allá, ¡coño! Más trabajo para recogerlo! ¡cuanta falta de eficiencia y productividad!, sugiero que de ahora en adelante, los individuos que lleguen allá, lo hagan formados y metidos en sacos como este (lo muestra) para que a la hora de la transformación queden alineados y empaquetados. María: ¡que padre! Pablo: el saco servirá también de uniforme. Sabas: ¡otra ventaja!. Pedro: ¿nos hace la demostración? Sabas: Con gusto (se va metiendo al saco) se mete una pierna aquí, la otra acá se sube y listo, al recogerlos será cuestión de coser los agujeros para evitar que se salga el producto. Pedro: Muy bien ¡Pablo!, Llévalo al frente de batalla y lo colocas donde no puedan fallar los que disparan el rayo. Sabas: ¿Al frente? ¿No estarás hablando en serio? Pedro: Para acompletar la demostración. Sabas: ¡me harán polvo! ¡me matarán! Pedro: Gajes del oficio. Sabas: ¡Me diste tu palabra de que estaría dentro del negocio! Pedro: ¿Más adentro?, llévatelo (Pablo lo saca arrastrando). Sabas: ¡suéltenme desgraciados! ¡suéltenme! ¡coño! ¡no quiero morir! Sofía: Aprovecha el viaje con el presidente que tenemos encerrado y sus policías. Pedro: bueno. Sofía: ¡Ese es mi Pedro! Chole: (Abrazándolo) ¡Mucho por ti! , que friega le arrimaste al Sabas creyó que iba a dormirte. Pedro: Ya parece (a María) ¿no estas contenta? María: tengo rete harta pena por mensa, me fu con la finta, yo si le había creído a Sabas. Pedro: No te aflijas, su labia envuelve a cualquiera, a mí me entusiasmo de momento la idea de exportar el polvo. Chole: ¿Lo vamos a hacer?. Pedro: No sé... no concibo vender lo que fue un paisano. Chole: ¡Voy! ¿qué tiene de malo? Pedro: Es un problema de conciencia. Chole: Los muertos no reclaman. Pedro: Lo sé, pero los restos de un ser humano merecen respeto. Chole: Uuuh, pos’ nomás tu estás en esa onda, allá fuer a los muertos que hay botados en la calle nomás les zopilotean los vivillos. Pedro: ¿para...? Chole: ¿Tu que crees? Pedro: ¡ordena que los entierren! Chole: No podrán excavar. Pedro: ¿serán capaces? Chole: De eso y más. Sofía: (entra desesperada) ¡Pedro! ¡La gente! ¡La gente! ¡Ay! ¡La gente! Pedro: (La abofetea) ¿qué tiene la gente? Sofía: Nos vieron llevando a Sabas y al otro presidente con sus policías y soldados al frente y pensaron que era otro ataque. ¡Van de nuevo todos al frente de batalla! ¡Todos! El Pablo les gritó y no le hicieron caso, yo les grité, y tampoco me pelaron, ¡van todos! ¡va todo Cuneco!. Coro: (Vocerío afuera) ¡Cuneco unido, jamas será vencido! ¡Cuneco unido, jamas será vencido! ¡morir por Cuneco es vivir! ¡morir por Cuneco es vivir! ¡morir por Cuneco es vivir!. Escena 9 Mismo escenario que se usa desde la escena número 4. Radio: Durante los movimientos bursátiles de hoy las acciones extranjeras se fueron a pique, llegando a su más bajo nivel en los últimos cien años. En cambio las acciones nacionales de ferticuneco dieron un salto espectacular de cincuenta mil puntos. Tras de confirmarse las ventas de la mencionada paraestatal que se han elevado de ciento treinta y cinco millones a cinco mil millones de billones de divisas. Dario (Apaga el radio y tropieza con un bulto) ¡Quita eso, mero me caigo! María: No hay donde guardarlo. Dario: En el banco ¿no? María: ¿Sí? ¿Dime en cual? Dario: ¡Que sé yo...! ¡Esa jefa de hacienda!. Sofía: (entrando con Pablo) ¿qué te pica? Dario: ¿A que banco se manda la lana que sobró de la compra de curitas? Sofía: dije que gastaran todo. Dario: No tuvieron mas que quinientas mil toneladas... ¿a qué banco? Sofía: a ninguno, están repletos todos. ¡Pablo! ¿Los bancos que te encargue? Pablo: En construcción, trabajando a tres turnos, mañana te entrego diez. Sofía: Quedamos en cincuenta. Pablo: Confórmate con diez, pasado mañana otros diez y así. Dario: ¡Por fin! ¿Dónde guardo la lana? Sofía: Debajo de tu cama. Dario: Ya no cabe ni en la bacinica (entran Pedro y Chole). Chole: Atómicas no vende por que hay no se que tratado, los portaaviones, misiles y lo demás lo entregan la semana entrante. Pedro: bien... ¡compañeros! ¡Pongan atención! ¡Necesito hablarles! Hemos acabado con la pobreza, el hambre, la crisis, la inflación y la deuda... además, con la honradez de ustedes, ha sido posible terminar con la corrupción. De miserables hemos pasado a ser país del primer mundo, pronto emprenderemos la construcción de modernas ciudades, grandes complejos industriales, modernas empresas, carreteras, aeropuertos, refinerías, universidades, en fin, todo lo que representa bienestar. Mi pesar es que para ello hayan desaparecido trescientos cuarenta y nueve millones y medio de conciudadanos que no pudimos o no supimos controlar. Su muerte no ha sido en vano, gracias a ellos, los quinientos mil que sobrevivimos somos inmensamente ricos, en una u otra forma hemos llegado a la meta fijada. El plan de presidente por cinco días ha cumplido su cometido. Para respetar estrictamente sus pasos, ante ustedes, cabeza de gobierno, presento mi renuncia. Sofía: ¡nada qué! ¡Tu sigues! Pedro: Se cumplió el tiempo, debo renunciar. Sofía: ¡Tú al frente! ¿Verdad que no queremos que renuncie? Todos: ¡No! Pedro: ustedes no quieren, ¿y los demás? ¿El pueblo? Chole: El pueblo esta contigo, pa’ los poquitos que quedamos nadie se va a oponer, ¿cuándo los había gobernado alguien que en verdad se preocupara por ellos? ¿Quién es el presidente? Todos: ¡Pedro! ¡Pedro! ¡Pedro!. Pedro: Acepto con una condición. Sofía: ¡La que quieras!. Pedro: Celebrar elecciones lo antes posible, si gano entonces, aceptaré el cargo. Chole: Luego luego. Pa’ que estés contento, pa’ que todos estén contentos, pa’ que seamos felices todos, muy felices (se escuchan ruidos de combate, sirenas, etc., ) María: ¡Santísimo dios! ¿qué es eso? Chole: No he ordenado maniobrar, no ha llegado el armamento. ¿qué será? (Dario prende el radio). Radio: ¡noticias! ¡Noticias! ¡Nos invaden fuerzas extranjeras! ¡Nos invaden! ¡Cuatro millones y medio de soldados desembarcan en estos momentos en nuestras playas, dos y medio de paracaidistas descienden sobre la ciudad, helicópteros, bombarderos, y... (se interrumpe la señal... interferencia, se escuchan disparos, y después claramente otra voz). McCall: ¡hello Mister President!, ¿Acordarse de mí? Ser mr McCall. Fin.