PERIPECIAS DE UNA ARDILLA

Obra en dos actos.

Personajes:

Ardilla.

Piquita, su hija.

Lindón, su hijo.

Zorra.

Coyote.

Puma.

Coneja.

La trama tiene lugar en el campo. Abundan las plantas. Hay una verja de establo, un jardín de tulipanes y una hortaliza donde crecen zanahorias. Resalta el colorido. Del lado derecho se ve a la Ardilla, quien junto con sus hijos, duerme sobre un gran nido de zacate, debajo de un çarbol. Los demñas reposan en su lugar correspondiente: La Zorra en el establo; la coneja en la hortaliza; el coyote en su jardin florido; y la puma permanece acurrucudada.

Ardilla. (abre los ojos y se despereza lentamente). Este amanecer rosado me invita a estar feliz y a que duscubra un diamante en cada gota de rocñio. Debo apresurarme. Mi trabajo como cartero, pide puntualidad. Me desayunaré, hmm, hmm, ¿Qué será bueno? Dos bellotas, tres nueces, polen de la luna y un pétalo de mi vergel. (se lo come).

Ahora veré que mis crías se vayan a la escuela y despuúes, me dirijo a mis labores. (Despierta a los pequeños dormidos en el nido. Los llama y los sacude).

Piquita, lindón. (semidormidos y con bostezos). Mmmh, ya vamos.

Ardilla. Criaturas, como un fogón amistoso, el sol nos dice que únicamente los flojos se quedan acostados a esta hora.

Piquita. Uy mami. Otro ratito más.

Ardilla. Si juntan dos retardos en una semana, los suspenden un día. Ya lo saben, levántense.

Lindón. Mi maestra regaña mucho a los ratones y a los buhós que interrumpen la clase por que no entran al salón cuando deben. Dicen que ellos molestan a todos. Yo no soy de esos, pero mami, (frunce el ceño). ¿Puedo tender mi nido cuando regrese del instituto?.

Ardilla. Claro que no. (Se va con un plato de bellotas en las manos).

Lindón. (para sí). Mi vida cambió desde que mamá inventó que teníamos que tender el lecho.

Piquita. ¡Como te quejas! ¿Qué no ves que hacerlo te sirve para que te vuelvas un animal limpio y ordenado?.

Lindon. Si ya lo sé, pero preferiría ser sucio y tener todo aptas arriba ¿Vieras? Tampoco me gusta enjabonarme cuando me baño. Sólo remojarme.

Piquita. Por eso voy a ponerte un apodo: "El Guadalajara".

Lindon. ¿por qué?

Piquita. (Cantando). Guadalajara, Guadalajara, hueles a pura tierra mojada (Lindón hace muecas).

Ardilla. Por favor, me recogen ese tiradero de muñecos y plumones que dejaron en el suelo.

Lindón. Yo no los tiré, además, ayer antes de acostarme puse en oren todo lo que es mío.

Piquita. No es cierto mamá, siempre deja cosas en el piso.

Ardilla. Mira piquita, ya lo sé. Lindón, más vale que alces tus juguetes. De otro modo, habrá muchos problemas. No te conviene buscarte líos.

(Las crías ordenan su ambiente, desayunan y cargan sus mochilas y loncheras).

Lindón. ¿Es bonito ser cartero?

Ardilla. Si, me encanta. Lo disfruto en grande. Le llevo noticias a todos y eso me gusta mucho. Ni más ni menos, colaboro con un granito de arena para que el mundo se mantenga comunicado. Bueno, se me van derecho y por la sombra.

(Besos y abrazos, se queda sola).

Por fin, a repartir cartas.

(Toma el morral de su oficio, se lo cuelga al hombro y se va. Canta, brinca por todo el escenario con pasos de baile y hace gala de su esplendida cola. Se acerca a la reja del establo).

Buenos días mi querida doña zorra ¿cómo está?.

Zorra. (Con gracia y exagera mientras entorna los ojos). Buenos días roedor del encanto. Estoy calientita por la dulzura del divino sol y muy contenta porque los quesos que hago, cada día saben mejor; sólo para paladares elegantes.

Ardilla. La felicito doña zorra por sus quesos y... por su modestia, claro. Aquí le entrego su correspondencia. Parece que le escribieron de Suiza. (Lee el remitente). Uy se trata de... yo no sabía que usted era de la familia de los Hereford. ¡Qué interesante!.

Zorra. Gracias linda ardilla de los ojos brillantes. (La ardilla prosigue su camino con sus pasos alegres. Llega con la Coneja).

Ardilla. Chelo, Chelo, Conejita Chelo. ¡Hola!.

Coneja. (Con zanahorias en las manos y sombrero campesino, muy exagerada). El cartero tempranero. Adillita de mi amor. Coma zanahorias (le entrega una). De mi huerto, la mejor (Ardilla mastica).

Ardilla. Simplemente notable. La felicito, tome esta carta de ultramar. Hasta mañana, chula (Se va a casa del coyote).

(Canta y baila. Es moderno y muy coquetón, pasea por su jardín saluda a sus flores). Rosa de la ilusión magnifica; gladiola que enalteces mi ensueño; jazmín, pura alegría, pura alegría, tulipan hechizado. (choca de frente con la Ardilla. No se había dado cuenta de su prescencia). Para usted la miel de mi clavel (Se lo quita del ojal y lo entrega).

Ardilla. (Enamoradiza). Gracias coyote garabato. Le llegó su tarjeta postal ¿es de su novia, no?.

Coytote. Hm, hm, hm, no, no. Es de mi mamá.

Ardilla. ¡Qué bueno! Nos vemos pronto. (Se despide con la mano, zalamera).

Coyote. (a solas) Ardilla coquetilla (suspira).

(La cartero busca a la gallina).

Ardilla. Puma con color del dia. ¿Por qué tan triste?.

Puma. No tengo amigos. Nadie me escribe. No encuentro con quien divertirme. Viera Cartero, cuán cruel es la soledad.

Ardilla. (Le acaricia la cabeza apenada, no contesta).

Puma. Adiós (llorando).

(La ardilla presume su cola por todo el ambiente. Llega a su casa, cansada, tira su maleta).

Ardilla. Pobre puma. La pasa muy mal. ¿Qué haré para quitarle el desencanto? (piensa). Ya sé. Voy a enviar invitaciones a todos los habitantes de la granja y los convido a una fiesta en su casa. Mañana las reparto y le daré una grata sorpresa. La cara qué pondrá cuando vea que todos llegán contentos a jugar con ella. (Saca papel, sobres. Escribe).

"Te espero en mi casa el viernes por la tarde para celebrar una fiesta en mi casa.

Atentamente.

El Puma.

(entran Piquita y Lindón contentos y desarreglados).

Crías. Hola, mami.

Ardilla. (Tierna). ¿Cómo les fue?.

Piquita. Pues a mí, así. (Con el brazo estirado aletea la mano), así.

Ardilla. ¿Por qué?.

Piquita. De trece mecanizaciones, sólo hice bien seis. Eran de la tabla del nueve.

Ardilla. No te preocupes, ya podrás resolverlas correctamente poco a poco. No todo sale perfecto al primer intento.

Piquita. La maestra me regañó, pero en dictado tuve nueve buenas.

Ardilla. ¡Felicidades! Ya verás cómo mañana sacas diez en aritmética. Y tu Lindón. ¿Qué me cuentas?.

Lindón. El hijo del Mapache me jaloneó la cola (le enseña).

Ardilla. Semejante patanada, le vendría bien un soplamocos puesto con ganas. Y tú ¿qué le hiciste?.

Lindón. Lo acusé con el maestro de educación física y él tuvo que pedirme una disculpa.

Ardilla. Espero que no te moleste más. ¿No tienen hambre?.

Crías. Sí.

Ardilla. (Les besa y les sirve). Aquí está su comida.

Piquita. Cuando terminemos ¿nos das permiso de ir al parque en bici?.

Ardilla. Por supuesto. Se ponen sus cascos para protegerse y que no se les olvide que se bañan y se acuestan temprano.

Segundo Acto.

Idéntica situación del comienzo. Piquita y Lindón desayunan en silencio. Sus mochilas y loncheras se ven junto a ellos. La mamá duerme plácidamente. Al terminar sus alimentos, ellos la acarician con delicadeza.

Ardilla. (se levanta) ¡Dios de los roedores! Ya se me hizo tarde. ¡Ujule! Las invitaciones: doña zorra, el coyote, la coneja. Mis nueces, mis bellotas. Piquita y Lindón, ustedes son preciosos. Hatas tendieron sus nidos y ya están listos y desayunados. Los adoro, vámonos ya. (Se despiden corriendo. La Ardilla irrumpe con pasos de baile y alardea su hermosa cola esponjada y flexible. Llega la zorra.

Ardilla. (Apresurada). Tome su carta.

Vaca. ¿por qué tanta prisa?.

Ardilla. Nada, doña zorra que me quedo dormida mucho después del canto del gallo, de la salida del sol y de la caída de la escarcha que anuncia la felicidad. Estoy muy retrasada, adiós (vuela).

La Zorra (Abre el sobre). Una invitación para un covile en casa de el puma. Me voy a poner mi vestido verde de tirantes y le regalaré el queso más delicioso de mi cocina.

Ardilla (Con pasos jubilosos llega a la casa de la coneja). Chelo, chelo, conejita. Le dejo esta carta para asistir a una cena.

Coneja. ¿para ir a dónde?.

Ardilla. Con las aves de corral hoy en la tarde. Se trata de un festejo-

Coneja. ¿Le parece bien que le regale un pastel de zanahorias?.

Ardilla. Mas que bien. Me parece perfecto. Nos vemos. (Corre hacia el pato).

Coyote. Aquí llega esta ardilla encantadora.

Ardilla (empigorotada). ¿Cómo despiertan sus flores?.

Coyote. Ilusión de mis amores. Están celosas de lo linda que hoy se ve.

Ardilla. (Risueña) Si a linduras vamos... Le traigo nuevas divertidas. Hay una reunión a la que está in-vi-ta-di-too....

Coyote. ¿En dónde? Si usted va, cuente con mi presencia. Si no, ¿qué le digo? Poco me importa lo demás. El principal perfume de gracia flota en torno a su persona.

Ardilla. Es en casa de el puma y si voy.

Coyote. ¿de el puma? Me parece extraño. Siempre quise ser su amigo, pero me parecía que era de semblante serio y de pocas inclinaciones para el cariño.

Ardilla. Póngase tan guapo como siempre, muy aterciopelado. Por fafor, no deje de acompañarme. Nos vemos después.

(piensa en voz alta).

Llego a la casa, recojo a mis crías, nos arreglamos chulisimos... Tal vez me vea preciosa con un moño morado. Me alboroto el pelo de la cola y me pongo los aretes que el coyote me regaló el día de mi cumpleaños. Lindón puede llevar su corbata carmesí y sin duda alguna, Piquita se verá monísima con su delantal amarillo. Sí, sí, sí. Todo está muy bien (ya en su hogar se encuentra con las ardillas vueltas de la escuela).

Ardilla. (cariñosa) ¿a quiénes me encuentro aquí? Al tesoro de mi felicidad, una princesa con dientes de nácar, ojos ambarinos y dueña de mi corazón; y a un valiente fuerte como del árbol de los leños, que riega su camino de esperanza e ilumina mis días con su ternura. Para mí, los seres divinos del mundo.

Piquita. Mamá. Eres maravillosa.

Lindón. No, más que eso. La buena suerte es que eres nuestra mamá, la mejor del mundo.

Ardilla. Al contrario. Pero, ah, siempre con prisas, (mira el reloj). Enseguida nos ponemos muy elegantes y tomamos el camino que nos lleva a casa de la Gallina.

Piquita. Nos vamos a divertir mucho.

Lindón. Ojalá que juguemos a las escondidillas.

Ardilla. Vámonos rápido. (Los arregla y se van).

(Durante todo el tiempo la Gallina permanece solitaria y sin consuelo. De pronto aparecen todos con regalos. El pato lleva un gran ramo de flores, la Coneja carga con un pastel de zanahoria y la vaca presume sus quesos).

Ardilla. Muchachos, muchachos, muchachones. Esta fiesta es un ardid mio para alegrar a la gallina. Ella no tiene la menor idea de que yo la organicé. No está al tanto de nada. Yo los invité en su nombre, sin que ella supiera nada.

Coyote. No cabe duda de que la ardilla roe la tristeza para desaparecerla de la tierra. ¿será por eso que pienso en ella cuando canto y cuando lloro?.

Coneja. (a la ardilla). Usted siempre tan dulce y tan bondadosa.

Zorra. La gallina ya no va estar sola. (entran al gallinero. Los encabeza la vaca). ¡Sorpresa! Todo lo bueno para la más delicada y complaciente ave de corral.

Puma. (boquiabierto). Adelante. Es muy grato recibirlos.

Vaca. Mire, trajimos estos regalos para la Gallina de los huevos de oro.

Gallina. ¿por qué me los dan? ¿no es una equivocación? (Los pollos corretean con Piquita y Lindón).

Coneja. Los presentes son destellos el alma de quien les ofrece. Parecen estuches donde se conservan rumores de cariño.

Gallina. Todos los sinsabores del desconsuelo me aguijoneaban. Nada duele más que el abandono. Ustedes son la medicina de mi pena.

Coneja. Hermosa gallina, me gustas para amiga.

Pato. Y a mi, para camelía de la fantasía.

Zorra. Sin falta voy a venir todas las tardes a visitarte.

Puma. Esta felicidad que relumbra como luna sobre volcanes nevados, es el amor preciadisimo que me da la Ardilla. Nunca antes me entregó una carta procedente de alguien que se ocupara de mí, pero de esta forma, me coloca bajo una lluvia de cariño (todos se abrazan).

Piquita y lindón. Colorín colorado. Esta congoja se la lleva el olvido.

 

 

 

 

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