LA OBRA

Casa pobre en Chusalem. Muebles, pocos. Adornos, los justos. Luces, tenues. La familia, bien gracias. En el centro está María tejiendo. Por la izquierda entra José, visiblemente enfadado.

MARÍA: ¿Qué tal hoy en la carpintería? ¿Otro día de trabajo duro?

JOSÉ: No me hables. No nos llegó el cargamento de abetos palestinos y no pudimos entregar el encargo al Centurión. Después vino uno de esos grupos de agitadores subversivos con no sé qué paranoia de deforestación y que éramos unos colaboradores de los romanos y tuvimos que echarlos a patadas. Ni trabajar lo dejan a uno ya. No sé adónde vamos a parar. ¿Sabes lo que hace falta en este Imperio? Mano dura. Eso es lo que falta. Un par de crucifixiones y verías cómo se iba a acabar el cachondeo. Mano dura. Hace falta una limpieza de esos greñudos que van predicando por ahí no sé qué de Amor y Salvación y que no trabajan, ni estudian y que vagan por la calle como pordioseros. Unos vagos. Eso es lo que son. Unos vagos que viven sin saber de dónde vienen ni adónde van y que pretenden echarnos la culpa de todo; ¡si lo único que hacemos es ganarnos la vida honradamente, no como ellos!. Ojalá tuviese a uno de ellos aquí delante. Le diría cuatro verdades bien dichas.

Entra JESÚS por la izquierda.

JESÚS: Hola, madre. Hola, padre.

MARÍA (Contenta de que haya interrumpido la perorata del padre): Hola, hijo. ¿Qué tal tu día?

JESÚS (Mirando con miedo a su padre): Ehhh...bien, bien.

JOSÉ (Como si no hubiera entrado ni Dios): Y encima vino Caifás a hacer una inspección de sanidad o no sé qué. Nos puso una multa de la Hostia por no tener los pergaminos en regla. Como que tuviésemos tiempo para ocuparnos de esos detalles...No, si ya te digo...El día que he tenido hoy no lo empeora ni Cristo...

JESÚS: Bueno, yo me voy a...

JOSÉ (Interrumpiéndole): ¿No te daban hoy tus calificaciones? (JESÚS mira aterrorizado a MARÍA y asiente tímidamente) Pues trae. (JESÚS le da un pergamino. JOSÉ comienza a leerlo y su cara pasa de la de mal humor con la que entró a la furia paranoico-satánica) ¡¡¿¿Qué demonios significa esto??!! ¿¿Suspenso en Arameo? ¿Y en Historia del Glorioso Imperio Romano también? (JESÚS intenta salir de la estancia) ¡¡Quieto ahí donde estás!! Pero...¡no has aprobado ni Religión! ¡Qué vergüenza! ¡¿Para esto me deslomo cortando abetos?! ¡¿Ésta es la recompensa por darte todo lo mejor?!

MARÍA: No te pongas así, el chico hace todo lo que puede...

JOSÉ (Remedándola): "Todo lo que puede, todo lo que puede" ¡Pues entonces tengo un imbécil por hijo! Y eso si es que es mi hijo...que tus padres me obligaron a casarme contigo cuando te quedaste preñada pero yo ni te había tocado, ¿eh? ¡Ni te había tocado! ¡A saber quién fue el responsable!

MARÍA (Místicamente): Fue la voluntad de Dios...

JOSÉ: Menuda excusa. Las he oído mejores, aunque por lo menos ésta es la más original...Pero ¿a quién te crees que vas a engañar con una disculpa tan surrealista? Engatusaste a tus padres, pero no vas a timar a nadie más...NADIE, ¿me oyes?, NADIE se va a tragar semejante bulo en la historia de la humanidad, ¿está claro? ¡¡NADIE!! (Pausa) Pero bueno, a lo que íbamos...(Transición. A JESÚS) ¿Qué es lo que pretendes? ¿Matarme a disgustos? Te pago los mejores estudios, te doy la mejor vida que puedo darte y así es como me lo pagas, suspendiendo todo lo que te ponen por delante. ¿A qué aspiras en la vida? ¿Qué piensas que te depara el futuro? ¿Cómo vas a ganarte el pan?

JESÚS (Al principio dudoso, resueltamente místico después): Voy...voy a ser un Mesías...

JOSÉ (Completamente fuera de sí): ¡Ni Mesías ni Becerro de Oro empalado! ¡Ya te voy a dar yo Mesianismo, vas a ver! ¡Mira que me das disgustos! ¡A mí! ¡A mí, que te protegí de la matanza de Herodes, que huí contigo a Egipto para que no te pasaran a cuchillo! ¡Dias sin comer! ¡Semanas huyendo por aquí y por allí! ¡Si llego a saber lo que me esperaba, habría salido a la ventana gritando: "¡¡Herooodeees!! ¡Aquí hay otro, que no se te olvide! ¡Seguro que es el que estás buscando!"!(Transición) ¡El Mesías! ¡Lo que me faltaba! Esas ideas te las han inculcado esos amigos greñudos piojosos con los que te juntas en la plaza, ese Pablo, ese Juan y toda esa pandilla de jipis vagos. ¡Ni tus amistades sabes escoger ya! ¿Por qué? ¿Por qué te apartas del sendero que te he marcado?

JESÚS: Porque ahora camino por el sendero que me marca Dios...

JOSÉ: Sí, eso es...Échale la culpa a Dios, como hace ésa (Señalando a MARÍA). Lo que faltaba...¡Venga! ¡La culpa de todo es de Dios! ¡Echemos la culpa a Dios! ¡La culpa de que no llueva es de Dios! ¡La culpa de la fornicación y del robo la tiene Dios! ¡¡La culpa de que yo tenga almorranas es de Dios!! ¡Carguemos la culpa entera de la humanidad sobre los hombros de Dios...!

JESÚS: Para eso estoy yo aquí, para cargar con las culpas de la humanidad (Hace un gesto como si estuviese llevando la Cruz)

JOSÉ: ¡Como vuelvas a interrumpirme voy a ponerte a cargar abetos y vas a saber lo que es llevar peso sobre los hombros! Será maleducado...Podrías aprender de ese amigo tuyo...como se llame...ehhhh...Judas, eso es...Ese chico sí que tiene los pies en el suelo, seguro que va a llegar lejos...Cuando tú y tus amigotes estéis por ahí mendigando y predicando como muertos de hambre, él ya tendrá el futuro asegurado...¿Por qué no aprendéis de él y dejáis de criticarle de una vez?

JESÚS: No puedo...él me va a traicionar...

JOSÉ: No me extraña; como sigas así te va a traicionar hasta Dios...Habráse visto...¿Pero tú quien te crees que eres? ¿El Rey de los Judíos? (JESÚS hace ademán de contestarle) ¡¡No hables hasta que yo te dé permiso!! ¡Te vas a meter en tu habitación y te vas a quedar allí clavado hasta que apruebes todo! ¡¿Me oyes?! (JESÚS permanece lloroso y mordiéndose los labios pero no se mueve) ¿Por qué no obedeces? ¡¡Haz lo que te digo o iré a por el cinto!!

JESÚS: Entonces pondré la otra mejilla...

JOSÉ: Peor para ti: tarde o temprano se te acabarán las mejillas.

JOSÉ sale por la derecha.

MARÍA (Cayendo de rodillas): ¡Dios Padre, no permitas que ocurra! ¡No dejes que maltrate a la Carne de Tu Carne, la Sangre de Tu Sangre! ¡Obra un milagro!

JOSÉ (Entrando): Reza lo que sepas, a ver si Dios te ayuda esta vez...(Su cara se tuerce, y se lleva la mano al corazón) Ah, ahh...mi corazón...¡Así no vale! ¡Ellos dos juegan con ventaja! (Cae muerto)

JESÚS y MARÍA: ¡Milagro! ¡Milagro! ¡Aleluya! ¡El Señor es bondadoso! (Se abrazan)

Hosted by www.Geocities.ws

1