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Una Mirada a la Explotación de la Sal entre los Wayúu:
Aproximaciones desde la Antropología*

Por:
Carlos Humberto Cerquera González
Antropólogo

* Ponencia presentada en el III CONGRESO DE ARQUEOLOGÍA EN COLOMBIA; Simposio: La Sal: Explotación, Valoración e Intercambio de un Recurso Ambiental Significativo, Popayán, 9-11 de Diciembre del 2004.

 Descriptores:Antropología Cultural, Ecología Cultural, Sal, Wayúu.


 RESUMEN

Los Wayúu siempre han explotado la sal de manera artesanal y ancestralmente durante los períodos de sequía, constituyéndose dicha actividad económica en una fuente complementaria de su subsistencia, donde el pastoreo es la base sobre la cual se estructuran y configuran todas sus relaciones sociales y culturales. Sin embargo, desde el año de 1913 las Salinas de Manaure (una de las más grandes explotaciones de sal marina a cielo abierto en América Latina), pasaron a ser propiedad estatal, otorgando concesiones a “gentes blancas” para su explotación industrial, ocasionando el marginamiento de la comunidad Wayúu y generando, hasta nuestros días, grandes disputas por el control y el derecho a la explotación de las salinas. En la actualidad, la explotación artesanal de la sal entre los Wayúu representa resistencia, autonomía y control de sus vidas, su territorio y su cultura.



Quiero agradecer a los organizadores de este simposio por brindarme la oportunidad de participar y con esto empezar a saldar una “deuda moral” que mantengo con la comunidad Wayúu de Manaure en relación con la problemática frente a la explotación de las salinas. Sólo una aclaración: La investigación que soporta la siguiente ponencia fue realizada en el campo de la antropología sociocultural y no de la arqueología.

Cuando se leen los trabajos que se han realizado en torno a la sociedad Wayúu, se puede llegar a la conclusión que la historia de este pueblo es la historia de su cambio cultural. Análogamente, cuando se lee sobre la historia del proceso de explotación de la sal realizado por la comunidad Wayúu de Manaure, se puede concluir que es la historia de la lucha por sus derechos de explotación, reflejada en la historia de las concesiones. Hasta el momento se pueden establecer por lo menos cuatro etapas en la historia de la explotación de la sal por parte de la comunidad Wayúu.

La primera etapa establece un periodo que va desde los tiempos inmemoriales de la explotación de la sal en la región por parte de los Wayúu hasta los años 1920, época en que el Estado colombiano otorga la primera concesión al señor Luis Cotes. La segunda etapa inicia con la concesión otorgada en los años 1930-40 al Banco de la República y que es la que da origen a los procesos de tecnificación, modernización e industrialización de las salinas. La tercera etapa inicia con la concesión otorgada al IFI en el año de 1970, que lo facultaba para “la explotación, administración y beneficio de las salinas terrestres y marítimas de propiedad de la nación, por espacio de treinta años”. Finalmente, la cuarta etapa inicia con la firma del acuerdo entre el Estado colombiano y la Comunidad Wayúu de Manaure en Julio de 1991 (el cual estableció la creación de una empresa de economía mixta encargada de la explotación y administración de las salinas), hasta nuestro días.

Pero, ¿cuál es el rol que ha jugado la explotación de la sal en el interior de la comunidad Wayúu? Una manera de tratar de dar respuesta a este interrogante es hacerlo desde una explicación que implique una forma o mecanismo de subsistencia por parte de la sociedad, es decir, la explotación de la sal como una estrategia adaptativa para garantizar la sobrevivencia. Esto además resulta beneficioso para el análisis porque sugiere el desarrollo de una teoría adaptativa y en consecuencia, una propuesta explicativa para el fenómeno del cambio cultural, que como enuncié anteriormente, sintetiza la historia del pueblo Wayúu y la historia del proceso de explotación de la sal realizado por la comunidad Wayúu de Manaure.

En términos generales, la sociedad Wayúu en su conjunto puede ser entendida como una comunidad o población ecológica, esto es, una sociedad que comparte unos medios distintivos de relaciones materiales de intercambio dentro del ecosistema del cual participa y que la configuran como una sociedad tribal de pastores. La comunidad pastoril surge, entonces, como el tipo cultural o núcleo de características de adaptaciones ecológicas que constituyen la estrategia adaptativa desarrollada para garantizar el mantenimiento, reproducción y desarrollo de la sociedad, lo cual representa un nivel de integración sociocultural y en el que se implementa una economía mixta y de subsistencia que busca aprovechar la diversidad de ecosistemas y ciclos climáticos existentes en la región .

El carácter de economía mixta y de subsistencia desarrollada por los Wayúu lo determinan las actividades económicas complementarias realizadas para garantizar la mantenimiento de la sociedad y se encuentran en función de los ciclos climáticos presentes en la región, actividades que van desde una incipiente horticultura practicada durante los periodos de lluvia en pequeñas parcelas familiares, la pesca, la elaboración de artesanías (hamacas, chinchorros, mochilas), el comercio (contrabando) y recientemente el trabajo asalariado; éste último tiene su origen en las décadas de los años 1920-30 en Venezuela con el desarrollo de una economía petrolera, en la década de los años 1960 con la expansión de la explotación de las salinas de Manaure y en los 1980 con la explotación carbonífera de la mina de El Cerrejón.

Respecto al trabajo asalariado los Wayúu aún recuerdan la época en que ingresaron las “primeras platas” a la región, a inicios del siglo XX, con la primera concesión otorgada por el Estado colombiano en los años 1920 al señor Luis Cotes, intermediario que les trocaba a los Wayúu la sal por alimento para luego venderla a los barcos que atracaban en cercanías de la playa . De Luis Cotes se cuenta una anécdota sobre la forma en como llevaba la contabilidad de lo pagado a los Wayúu:

Una totuma de maíz que te doy y una que te anoto son dos; cinco panelas que te doy y cinco que te anoto son diez. De esta forma fue que el señor Luis Cotes formó su capital.

(Entrevista a Líder Wayúu, Representante Waya Wayúu, Mayo 11 del 2002).

El pastoreo es la actividad en torno a la cual se estructuran todas las relaciones sociales de los Wayúu (desde el nacimiento de un niño, pasando por el matrimonio y el entierro de un Wayúu, hasta el pago de una ofensa) y como tal, es sinónimo de prestigio, riqueza, seguridad y poder. Sobre el pastoreo se ha establecido una férrea jerarquía social basada en la tenencia de rebaños y en el número de cabezas de ganado que un grupo familiar pueda preservar. Un ejemplo de esta jerarquización, es la distinción que se hace entre los Arulewi, pastores y habitantes del desierto y los designados despectivamente como Apalaanchis (“playeros”), pescadores habitantes de las zonas costeras y considerados como el reglón más bajo de la sociedad.

Respecto a aquellos grupos Wayúu dedicados a la explotación de la sal estos afirman:

Los Wayúu explotadores de sal eran vistos despectivamente, pero a causa de la imposición del dinero todo esto ha cambiado; ahora se desea que las hijas de los Wayúu pastores se casen con propietarios de ‘cuadros’ de sal, ya que estos están en la capacidad de manejar ‘recursos’.

(Entrevista a Líder Wayúu, Hombre, Representante Waya Wayúu, Mayo 13 del 2002).

El carácter jerárquico de la sociedad Wayúu parece ser una constante a lo largo de su historia, de hecho, puede ser considerado como un elemento de orden estructural (aspecto estructural) de la sociedad. En un estudio realizado por José Polo Acuña (1999) se indica que para el siglo XVI los cronistas ya reportaban la existencia de esta jerarquización, pues existían tanto los denominados indios Wayúu, como los denominados indios Cocinas, que “constituían las dos caras de una misma moneda etnolingüística”. Al respecto Polo Acuña escribe:

“El término Guajiro o Goajiro no aparece en los documentos sino hasta 1623 en la obra de Fray Pedro Simón. Este término es el consabido Wayúu con la connotación de gente, persona que respeta las leyes establecidas; por lo tanto, los ‘otros’, los que no respetan leyes, son seres asociales e incluso no humanos, no gente. Castellanos también registra otro grupo indígena, los Cocina, de los cuales nos presenta una imagen terrorífica:

Descubrieron amplísimas sabanas
Aunque llenas de cardos y de espinas,
Habitadas de gentes inhumanas,
Las cuales por allí llaman Cocinas,
De tan ligeras piernas y livianas,
Que son a las de siervos muy vecinas;
Es sólo su sustento y su cosecha
Lo que le puede dar el arco y la flecha.

Los Cocinas también se autodenominaban Wayúu, pero lo cierto del caso es que este término es aplicado por los Guajiros-Wayúu a un segmento étnico Wayúu que ha sido despreciado por un buen número de clanes matrilineales”.

Polo Acuña, José, “Los Wayúu y los Cocina: Dos Caras Diferentes de una Misma Moneda en la Resistencia Indígena en la Guajira, Siglo XVIII”; En: Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, 1999, N° 26, p.11.

Ahora bien, la sal ha sido explotada ancestralmente de manera artesanal por los Wayúu en los periodos de sequía de la región, aprovechando el desecamiento de depresiones naturales del terreno en los cuales quedaban depósitos de agua de mar. El proceso de extracción de la sal se regula por las relaciones de parentesco, donde el sexo y la edad son las bases de la división del trabajo y donde se utilizan herramientas básicas como palas, carretillas y barretones, que obligan a que el trabajo sea realizado manualmente y que constituye una actividad doméstica, de carácter estacional y complementaria para la subsistencia Wayúu. Sin embargo, como dije anteriormente, a partir de los años 1920, los Wayúu fueron involucrados en los procesos de explotación de la sal por parte de los concesionarios a través de formas precapitalistas de subordinación y desde entonces han sostenido una lucha por el control sobre las salinas y los derechos de explotación.

En la actualidad se presentan dos formas de explotación de la sal en las salinas de Manaure: La explotación artesanal y estacional realizada por la comunidad Wayúu en dos grandes charcas de su propiedad (Shorshimana y Manaure), antiguas depresiones naturales del terreno inundadas durante las épocas de mar de leva. La segunda forma de explotación es la realizada de manera industrial, mecanizada y a gran escala, la cual comprometió zonas que fueron adecuadas y tecnificadas a lo largo de los años por las diferentes concesiones otorgadas por el Estado y que dieron como resultado la transformación de las dos ciénagas de la región en depósitos de agua de mar para la producción de sal. Las dos ciénagas eran las de San Juan (Tawaya) y San Agustín (Musichi) y ocupaban un área de 4000 hectáreas, alrededor de las cuales se encuentran actualmente localizados siete territorios étnicos los cuales son Tawaya, Musichi, Yawaka, Jirtu, Uraichi, Toronjomaana y Arroyo Limón .

Afirman los estudiosos del pueblo Wayúu, que la explotación de la sal refleja su mundo social y cultural. Pero ¿cuál es ese mundo social y cultural? Para responder este interrogante tenemos que analizar su sistema cultural, ya que es éste el que implementa los ajustes y las estrategias adaptativas necesarias para garantizar la sobrevivencia del grupo.

De acuerdo con Hernán Darío Correa (1993), el sistema cultural Wayúu se encuentra configurado por una Matriz Cultural constituida por tres elementos: la cosmovisión, el sistema de organización social y el sistema económico tradicional. En la Cosmovisión Wayúu se reconoce el frágil equilibrio que estos establecen con el medioambiente que los rodea, el cual es expresado en el juego de reciprocidades y compensaciones con el que el Wayúu encara cada uno de los aspectos de su vida. Un mito acerca del origen de esta sociedad narra que son el resultado del contacto de dos elementos de la naturaleza: de Jepirech, viento del nordeste y de Igua, diosa de las lluvias; Juyap, el invierno, es el hermano de Igua y representa al tío materno. De la unión de Jepirech e Igua nacieron los Wayúu. De esta forma, la pareja prototípica en la cosmovisión Wayúu son Juyá (quien es el que llueve y es móvil) y fecunda a Mma (la tierra inmóvil) para renovar el ciclo natural y cultural de la vida.

De igual forma, existe un mito sobre el origen de la explotación de la sal entre los Wayúu, el cual narra que “Maleiwa creo el mar y la tierra y cuando el mar se metió a la tierra se formó la sal y puso a los Wayúu para cosecharla”. Así lo entienden y lo saben los Wayúu; así lo aprendieron de los mayores y así lo enseñan y trasmiten a las nuevas generaciones. Fueron ellos, los Wayúu, quienes descubrieron la sal en la región y los primeros en comerciar con ella:
Fueron los ‘paisanos’ quienes descubrieron la sal y empezaron a intercambiarla por productos como el plátano, la yuca, el ñame, que eran traídos por el mar en ‘cayucos’ desde Dibulla, Palomino, Riohacha, Santa Marta, con lo que ampliaron su red de relaciones sociales.

Según cuentan los ancianos, siempre existieron dos ciénagas que eran alimentadas por un arroyo de agua dulce que desembocaba en el mar. Existía también un manglar que protegía y daba vida a las ciénagas donde los Wayúu pescaban. En ese entonces sólo existían rancherías y los Wayúu derivaban su alimento de la pesca que realizaban en la ciénagas: sólo era cuestión de meterse en el agua y los peces saltaban. Era tal la cantidad de peces que se pescaba sin necesidad de redes. También se contaba con la tenencia de pequeños rebaños, pues la zona era un sitio de ‘veraneo’ donde, durante las épocas de sequía, llegaban familias Wayúu provenientes de la alta Guajira en busca de agua y mejores pastos para sus animales.

Fue a raíz del cuidado de los animales que los Wayúu descubrieron la sal: cuando se presentaba el mar de leva, éste inundaba las zonas de pastoreo y en las huellas dejadas por las pisadas de los animales se depositaba el agua de mar, con el paso de los días y tras su evaporación, se formaba la sal; luego ésta era recogida en conchas de tortuga. Para esa época la comida era abundante ya que habían muchos animales en la zona. Así fue como empezaron los Wayúu a explotar la sal y a parcelar sus ‘cuadros’.

(Entrevista a Líder Wayúu, Hombre, Representante Waya Wayúu, Mayo 13 del 2002).

Personalmente considero que la denominada “Ley Wayúu” sintetiza el principio regulador y la cosmovisión del pueblo Wayúu, lo que la lleva a constituirse en uno de los elementos constitutivos de la Matriz Cultural (el verdadero Aspecto Estructural) sobre la cual se configura el sistema cultural Wayúu, pues esta ley o justicia ha sido a lo largo de la historia cultural uno de los elementos claves de su resistencia, ya que se aplica en todas las instancias de la vida social. Fue así como desde la llegada del europeo a la península, éste siempre se vio obligado a relacionarse con la sociedad Wayúu bajo el parámetro de su sistema de compensación .

El segundo elemento constitutivo de la Matriz Cultural Wayúu es el sistema de organización social, el cual se encuentra configurado por los clanes o “castas” familiares donde el Apüshi es la unidad representativa de la organización social. Éste lo constituyen un grupo residencial de hermanos y hermanas con filiación matrilineal (parientes uterinos), que establecen un “vínculo de carne” entre los miembros del matriclan y ocupan un territorio o Woumain (“patria chica”) . La matrilinealidad obedece al rol que desempeñan las mujeres en el interior de la sociedad como conservadoras de las costumbres y tradiciones Wayúu, lo que hace que sean vistas como miembros importantes y centrales de su sociedad . Por su parte, el Eirruku es lo que los Wayúu denominan como “casta” y vienen a constituir los nombres de los diferentes clanes matrilineales a los cuales pertenecen los individuos en la sociedad Wayúu, éste designa el vínculo genealógico entre la madre y sus hijos y es ella la única que lo puede trasmitir.

Los otros segmentos sociales que constituyen el clan son: el Oupayú que corresponde al matriclan del padre y es el que establece el “vinculo de sangre”; le siguen en importancia en la estructura de la organización social el Tapushi o matrilinaje restringido de la madre, el Toupayú o matrilinaje restringido paterno y finalmente, la familia nuclear.

Desde este punto de vista, podemos entonces afirmar que la estructura tribal de la sociedad Wayúu contiene elementos característicos de tribus segmentarias, pues es una sociedad fragmentada política y socialmente y altamente descentralizada. Es una sociedad acéfala con pequeños jefes locales (Alaulas) que hacen las veces de portavoz del clan o del grupo familiar y sobre el cual recae el poder sobre las decisiones que se deban tomar en la vida diaria.

Como Sociedad Tribal, los Wayúu estructuran y organizan sus relaciones sobre la base del parentesco, lo que equivale a decir que su estructura tribal es de carácter generalizado, es decir, se hace imposible hablar de esferas separadas en la organización social cultural (economía, política, religión). El parentesco reconocido socialmente determina el conjunto de actitudes y pautas de comportamiento (valores, costumbres, normas), que dan cohesión, solidaridad e identidad al grupo. En el caso de la explotación de la sal, la distribución de los “cuadros” de sal se realiza mediante la asignación a cada jefe familiar de un número determinado de “cuadros”, cuyo tamaño es de 10 x 10 metros y que son trabajados colectivamente y heredados por el grupo familiar:

A un miembro de la familia se le asigna un determinado número de ‘cuadros’ de sal para que los exploten con su familia y aunque en los registros de la empresa administradora de la concesión sólo aparezca un dueño, en realidad es el grupo familiar el propietario de los ‘cuadros’ de sal; ellos serán los responsables de que la explotación sea llevada a cabo. Cada familia tiene determinado número de “cuadros” de sal, hay quienes poseen siete, otros diez y así sucesivamente.

(Entrevista a Líder Wayúu, Hombre, Representante Waya Wayúu, Mayo 13 del 2002).

El trabajo de contratación, organización y coordinación de las actividades de la explotación es realizado por la mujeres Wayúu, pues son ellas quienes permanecen en las charcas llevando la contabilidad de lo producido y asegurándose que el trabajo sea realizado adecuadamente. Además, son ellas las encargadas de dar las herramientas de trabajo y la alimentación a las cuadrillas de trabajadores, las cuales se componen de 5 a 8 personas entre niños, jóvenes y adultos.

En cuanto al tercer y último elemento constitutivo de la Matriz Cultural propuesta por Hernán Darío Correa (el sistema económico tradicional), considero que éste no constituye un elemento primario y básico del sistema cultural Wayúu como lo sugiere la noción de “Matriz” utilizada por el investigador. Ésta estaría indicando que aquellos elementos que la constituyen son los aspectos estructurales de la cultura, es decir, “los principios de que dependen las formas de la relación social” y cuya “esencia radica en aquellas relaciones que parecen ser de importancia crítica para este, de modo que si cesaran ya no existiría la sociedad como tal” . En este sentido, el pastoreo ha sido una actividad relativamente reciente en la vida social y cultural del pueblo Wayúu; de hecho, es sólo con la llegada de los españoles a la península en el siglo XVI que se incorpora el pastoreo y que se consolida para el siglo XVIII ; así, en la literatura existente sobre los Wayúu se ha sugerido un modelo explicativo del actual poblamiento de la península Guajira, el cual abarca el desarrollo de diversos tipos culturales a lo largo de su historia, tipos culturales que van desde los cazadores/recolectores, pasando por grupos de horticultores, hasta llegar a los actuales pastores Wayúu.

El pastoreo opera mejor, entonces, como el elemento o aspecto organizativo del sistema cultural Wayúu, es decir, como “la actividad rectora que mantiene esa forma [aspecto estructural] y cumple esos fines [aspecto funcional]” . El sistema económico Wayúu se ha caracterizado por tener una gran adaptabilidad y flexibilidad que le permite movilizar y re-significar elementos ajenos a su propio sistema cultural, con lo cual busca satisfacer las necesidades inmediatas de la comunidad.
El sistema económico Wayúu o aspecto organizativo de la sociedad opera sobre la lógica de la compensación y los principios de reciprocidad y redistribución, reglamentando el acceso a los distintos recursos existentes en la península, como son las sabanas de pastoreo, las fuentes de agua, las zonas de pesca, los bosques y las zonas mineras. Esta reglamentación opera sobre tres criterios que la fundamentan que son: el de precedencia, el de adyacencia y el de subsistencia.

El primero de ellos (Precedencia), se encuentra definido por las reglas de la donación y la herencia, las cuales tipifican que los bienes de prestigio (tierra y ganado) deben ser heredados por los sobrinos de los tíos maternos, lo cual no excluye que un padre “asegure” (done) a su progenie un determinado número de cabezas de ganado a través del “marcado” del animal y donde el límite estipulado es la mitad del ganado del padre. Sin embargo, este criterio tiene también en cuenta la primacía de las “castas” dominantes, es decir, aquellas que fueron las primeras en establecerse en el lugar y definieron sus límites territoriales estableciendo una “patria chica” o woumain, a través del establecimiento de un cementerio clanil.

El criterio de adyacencia hace referencia a quienes tienen acceso a los distintos recursos de carácter comunal como las fuentes de agua, los bosques, las sabanas de pastoreo no individualizadas y las minas. Este está determinado por la preferencia de aquellas familias que tienen asentamientos cercanos (adyacentes) a estos recursos, siempre y cuando estas familias no sean enemigas. Por último, el criterio de subsistencia es utilizado para determinar el acceso a distintos recursos por parte de familias Wayúu siempre y cuando puedan demostrar, de acuerdo con la tradición oral, que históricamente su subsistencia ha dependido de la explotación de dicho recurso, pues no es suficiente que cuente en su favor con los criterios de precedencia y adyacencia.

Así por ejemplo, en el acceso a recursos mineros como la sal y el yeso, que son explotados ancestralmente por la sociedad Wayúu, se considera la localización de los distintos grupos familiares en relación con los lugares de explotación. Se tienen en consideración, además, los criterios de precedencia, adyacencia y subsistencia. Aquí cabría decir que la gran mayoría de las familias explotadoras de sal en las “charcas” de producción artesanal de Shorshimana y Manaure, no tienen derechos de propiedad sobre los territorios adyacentes a la explotación, pero sus derechos de explotación sobre la sal provienen del criterio de subsistencia demostrado por las diferentes familias a través de la tradición oral, derecho que es respetado por los grupos familiares Wayúu aledaños a la explotación y que los obliga a acoger en sus rancherías a estos trabajadores estacionales, dado el principio de reciprocidad de “ayudarse mutuamente” que opera en la sociedad.

Sin embargo, la “lógica” económica Wayúu se ha visto modificada recientemente por el contacto establecido con el sistema de producción capitalista, resultado de los procesos de explotación e industrialización de recursos naturales tales como el gas, el yeso, el carbón y la sal. Esto se puede apreciar en la nueva escala de relaciones sociales en las cuales los Wayúu se han visto inmersos, voluntaria y/o involuntariamente y donde el dinero sirve como mediador en sus transacciones sociales, dejando de lado los principios de reciprocidad propios de su sistema cultural, tal como se presentan en la explotación artesanal de la sal en Manaure, lo que ha catalizado el debilitamiento de la estructura social y política de la sociedad Wayúu, dada la recomposición acaecida en el grupo familiar, apareciendo nuevos grupos familiares y “Democratizando” el orden jerárquico en el interior de la sociedad.

Hoy en día es posible observar como el fenómeno de la subcontratación se está presentando en el interior de la explotación artesanal de la sal en las “charcas” de Shorshimana y Manaure, donde un grupo de Wayúu poseedores de “cuadros” de sal contratan por un jornal de $3.000 diarios tanto a Wayúu como a “mestizos” para que realicen el trabajo de picado, arrume y acarreo de sal. En su gran mayoría los Wayúu contratados como “jornaleros” provienen de grupos familiares muy pobres y con escasos recursos, quienes viven en rancherías aledañas al casco urbano de Manaure.

El hecho que el sistema de producción capitalista esté funcionando como mediador en las relaciones sociales entre los grupos familiares Wayúu, ha facilitado la desarticulación social, la cual se puede apreciar en la pérdida de control sobre el territorio ancestral, la reducción de tierras para el pastoreo, los nuevos patrones de residencia, los procesos migratorios hacia los centros urbanos (que exponen a los Wayúu a nuevos estilos de vida, valores y creencias, con la consecuente desarticulación de sus estructuras de poder y control social), el mestizaje y, fundamentalmente, en la dependencia de una economía capitalista fundada en el trabajo asalariado, el cual dejó de ser fuente complementaria para la subsistencia Wayúu.

Esta dependencia se constituyó en un medio a través del cual se hizo posible mejorar el status del trabajador Wayúu, ya que el contar con un aumento de capital representado en un salario (y no en cabezas de ganado), le permitía gastarlo libremente y sin ninguna responsabilidad para con el grupo familiar, pues el salario era un elemento exótico para el tradicional sistema económico de la sociedad Wayúu .

Sugiero, entonces, considerar la “Adscripción Territorial” como el tercer elemento constitutivo de la Matriz Cultural o Aspecto Estructural del sistema cultural Wayúu. De acuerdo con Hernán Darío Correa (1994), el territorio es para los Wayúu el espacio social sobre el cual se desarrolla la vida, caracterizado por extensos vecindarios donde se ubican los lugares de habitación o rancherías, las zonas de pastoreo, las fuentes de agua (jagüeyes), que reafirman la historia y la identidad familiar en el lugar y por último el cementerio clanil, que reivindica la adscripción al territorio, pues se funda en un referente de asentamiento que equivale afirmar la presencia de ancestros en el lugar, extendiendo el derecho de ocupación hacia el pasado.

Así por ejemplo, en la época de la concesión otorgada al IFI (1970-1991), como resultado de la tecnificación y modernización de las salinas la mano de obra se hizo insuficiente, por lo que la empresa mandaba camionetas a recoger indígenas de la alta Guajira para que trabajaran durante la temporada de explotación. El día de iniciación de la explotación llegaba el ejército para garantizar la seguridad durante la demarcación y asignación de los “cuadros” de sal entre los indígenas, demarcación que era realizada por la empresa; seguidamente, se hacía un disparo al aire con lo cual se estaba indicando que se debía correr a separar los “cuadros” de sal; quienes llegaran primero al “cuadro” de sal tenía el derecho a su explotación. Lo anterior trajo consigo muchas muertes y heridos entre la población Wayúu, ante lo cual “Salinas” nunca respondió; sin embargo, el grupo familiar al que pertenecía el muerto reclamó como suyos los “cuadros” de sal donde se había cometido el homicidio:

IFI-Concesión de Salinas militarizaba esto... y hubo muertos y hubo heridos cada vez que iba haber explotación, porque ellos acomodaban a la gente por toda la orilla y entonces el ‘paisano’ desesperado trataba de meterse... y le pegaron un tiro como si fuera un venado, como si fuera un animal... Los familiares cobraron al indígena y nosotros mismos pagamos al indio porque nos descontaron por la derecha la plata del trabajito de nosotros..., a ti te quitaban diez, al otro le quitaban veinte, al otro le quitaban treinta... y recogieron la plata de uno mismo para pagar el muerto.

(Entrevista a Líder Wayúu, Mujer, Representante Waya Wayúu, Mayo 13 del 2002).

El tipo de ocupación realizado por los Wayúu se realiza bajo el prototipo del Clan Territorial, es decir, caracterizados porque “reclaman y defienden un territorio, donde los limites étnicos son imprecisos” ; así, los miembros de los clanes se dividen en grupos locales independientes (Apüshis), cada uno con unos cuantos kilómetros cuadrados de territorio y una población no muy grande estableciendo la denominada Woumain o “patria chica” . Su ocupación, además, es de carácter “Poliresidencial”, es decir, que cada hombre Wayúu tiene varios sitios de habitación en los que tienen distintas mujeres (poliginia), a las cuales visita regularmente y a quienes les ha asignado el cuidado de una determinada cantidad de ganado. Durante las épocas de mayor sequía en la región, los Wayúu acostumbran trasladar a sus rebaños a zonas donde existan fuentes de agua y mejores pastos, llamadas “Zonas de Veraneo”; esto llegó a constituirse en una eficiente estrategia adaptativa.

El depender del trabajo asalariado ha traído consigo para los Wayúu explotadores de sal en Manaure nuevos patrones de asentamiento, originando los actuales procesos de urbanización de grupos de población Wayúu. Así por ejemplo, en Manaure aparecieron tres nuevos sectores sociales claramente diferenciados: los Wayúu habitantes de la ciénaga, los urbanizados o mestizos y los procedentes de las sabanas de la alta y media Guajira, todos vinculados en el proceso de explotación de las salinas de Manaure.

Los primeros (los Wayúu habitantes de la ciénaga) se encuentran aledaños a la industria moderna, se han especializado en este tipo de producción y explotan las salinas acordes con los patrones tradicionales basados en el parentesco y la residencialidad, lo que les ha permitido reproducir algunas formas de prestigio y de relación social; los segundos (los urbanizados o mestizos) colonizaron zonas de playa adyacentes a la explotación industrial y cuentan hoy en día con por lo menos dos generaciones de miembros de la familia viviendo de dicha explotación en Manaure y cuyos hijos asisten a los colegios y universidades de la región. Los terceros (los procedentes de las sabanas de la alta y media Guajira), se encuentran estacionalmente dos veces al año frente la explotación artesanal luchando entre la tradición y el cambio.

En la actualidad, sólo es posible identificar dos de los tres sectores anteriormente mencionados, ya que los Wayúu provenientes de la alta y media Guajira ya no se acercan a las zonas de explotación o se han incorporado al sector de los Wayúu urbanizados.

La concesión otorgada por el Estado colombiano al Instituto de Fomento Industrial (IFI) en el año de 1970 por espacio de treinta años obedeció a que el Banco de la República se vio obligado a abandonar el contrato celebrado con el Estado, dado los altos costos en que incurrió tras la ampliación de la planta de Soda en Cartagena (Álcalis) y la consecuente ampliación de la producción a 700.000 toneladas de sal por año en las Salinas de Manaure durante el período de 1967-1968, que buscaba convertir a las salinas en el mayor abastecedor de sal como materia prima para la industria y el consumo humano .

Finalizada esta última concesión, devino un proceso de liquidación al cual la comunidad Wayúu de Manaure se opuso, ya que atentaba contra sus intereses como pueblo que ancestralmente viene explotando la sal en la región, pues pretendía la privatización de la empresa dejándolos por fuera de la producción, lo que implicaba la clausura de la producción artesanal:

Todo empezó con la publicación de un artículo en El Tiempo, alguien lo compró en Riohacha, trajo el artículo pa’ca y lo regó a toda la gente: “miren lo que va a pasar con la empresa, la van a cerrar, la van a liquidar, se va acabar”. Entonces ahí tomamos la determinación de reunirnos. El gobierno no quería reconocer nada... ni la dirigencia, ni la propiedad de los Wayúu sobre la sal... no reconocía eso, entonces hubo la necesidad de mecanismos de presión, como los paros...

(Entrevista a Líder Wayúu, Hombre, Representante Waya Wayúu, Mayo 13 del 2002).

En el acuerdo firmado entre el Estado colombiano y la comunidad Wayúu de Manaure se acordaron tres cosas, fundamentalmente:

(1) La constitución de una Sociedad de Economía Mixta con una participación accionaria no inferior al 51% por parte del Estado y de un 25% por parte de la comunidad Wayúu de Manaure. El restante 24% sería suscrito por empresas vinculadas al Estado o por otros sectores que continuarían al frente de la explotación. El 25% sería el resultado del pago de las indemnizaciones realizadas por el Estado colombiano a la comunidad Wayúu de Manaure, como consecuencia de la apropiación indebida y el daño ecológico generado en los territorios étnicos y de los procesos de tecnificación y modernización de las salinas en las áreas de influencia de la explotación .
(2) La creación de un Fondo de Bienestar Social y Desarrollo de la Comunidad Wayúu de Manaure, bajo administración fiduciaria y a cargo de la comunidad Wayúu. Este fondo recibiría anualmente el 1% del valor de las ventas brutas de sal, donde la nueva sociedad anteriormente mencionada aportará el 0,5% y el Estado colombiano el restante 0,5%.
(3) El mantenimiento de la producción indígena en las charcas de explotación artesanal de Shorshimana y Manaure. Las familias explotadoras de sal fueron las que lideraron el proceso de negociación con el Estado colombiano y constituyeron la Organización Waya Wayúu (Nosotros los Wayúu). No son poseedoras de territorio y con lo único que cuentan es con la propiedad de las charcas de producción artesanal. Esta organización buscaba constituirse en la Organización Indígena de la Guajira y aspiraba a desarrollar proyectos en beneficio de la comunidad en razón de ser una organización con posibilidades políticas y económicas reconocida por el Estado colombiano.
En la actualidad existe una diferencia de opiniones en el interior de la comunidad Wayúu de Manaure y en sus organizaciones, ya que la asociación “Sumain Ichi”, representante de las familias del área de influencia de explotación, están de acuerdo en que se reciba un porcentaje de participación en la nueva empresa para que se deje de lado la explotación artesanal, mientras que “Waya Wayúu” se niega a aceptar esto:

Hasta ahora no se ha concretado el problema de la explotación manual de Shorshimana y Manaure que es la que le cuesta al Estado mil y pico de millones de pesos. Entonces no se sabe a quien entregar, si es al Estado... porque la empresa no va a responder, porque la empresa es una empresa privada, ya vienen unos señores aportando sus acciones... ellos no quieren pérdidas, sino rentabilidad.

(Entrevista a Líder Wayúu, Hombre, Representante Sumain Ichi, Mayo 10 del 2002).

De acuerdo con versiones de sectores no-wayúu y que estuvieron vinculados en los procesos de negociación, el problema no se encuentra en el interior de la representación de las autoridades tradicionales, ya que ellos están de acuerdo en no entregar las charcas debido a las alianzas contraídas entre dueños de territorio y explotadores de sal. El problema está en los representantes legales de las organizaciones, que son hijos de Wayúu que han salido a estudiar en colegios y universidades y se han “occidentalizado”. Este fenómeno es denominado por algunos en la región como “la guajiridad” y consiste en un interés único por el dinero, expresado por un sector de población mestiza, que los lleva a reclamar un porcentaje de participación en los acuerdos sobre la base de un lazo de consanguinidad con una de las “castas” Wayúu.

Lo cierto es que después de casi 15 de años de haber culminado las negociaciones con el Estado colombiano y de un fallo de tutela (N° T 007/95) que favoreció a la comunidad Wayúu de Manaure, el Estado ha faltado y dificultado el cumplimiento de los mismos mediante la tramitología jurídica, argumentando la necesidad de radicar proyectos de ley que reglamenten la constitución de la empresa de economía mixta; mientras tanto, la empresa administradora de la explotación ha reducido la producción a cero y ha abandonado el mantenimiento de la infraestructura de producción.

Lo anterior es interpretado como una falta de voluntad política que prefiere dejar que se deterioren por completo unas instalaciones que fueron consideradas como las más modernas de América Latina, en lo que atañe a la producción de sal marina. En la actualidad, los depósitos se encuentran en franco deterioro, a tal punto, que el proceso de cosecha no se está realizando en los cristalizadores, sino en los depósitos. Se argumenta que debido al cierre de Álcalis de Colombia, “Salinas” se vio en la necesidad de clausurar uno de los sistemas: la ciénaga de San Juan. El IFI ha recuperado el sistema de depósitos y cristalizadores; sin embargo, el daño de las instalaciones de la empresa es evidente.

Hoy en día los Wayúu de Manaure siguen esperando que la empresa administradora de la concesión y el Estado colombiano asuman su responsabilidad frente a los acuerdos firmados el 27 de julio de 1991, ya que estos representan una forma de reafirmarse como pueblo y como cultura que ha sobrevivido mediante la defensa de un estilo propio de vida por espacio de más de dos mil años:

Para mi cualquier empresa que venga tiene que hacerse cargo de Shorshimana y Manaure porque está allí en el acuerdo.

(Entrevista a Líder Wayúu, Mujer, Representante Waya Wayúu, Mayo 13 del 2002).

 

 
       
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