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América:
Hito Fundacional de la Modernidad

Por:
Carlos Humberto Cerquera González
Antropólogo

Descriptores
Historia, Modernidad, Descubrimiento/Encubrimiento de América

 

Presentación

La reflexión que se presenta a continuación se realizó para el curso básico del programa de Antropología de la Universidad del Cauca, Historia Social de Colombia I, dictado por el profesor Guido Barona Becerra en el segundo semestre académico de 1996, en el cual buscaba hacer claridad sobre:

i) El Descubrimiento o “Encubrimiento” de América como hito fundacional del desarrollo de la modernidad en el pensamiento occidental

ii) Presentar las tecnologías de poder desarrolladas por los europeos en la conquista y sometimiento de los pueblos nativos de América

iii) Mostrar como esas tecnologías continúan hoy en día operando en la cultura y mentalidad colonizada del ser americano


 


América:
Hito Fundacional de la Modernidad

Con el cogito ergo sum cartesiano, por primera vez en la historia del pensamiento europeo se coloca frente al hombre el hombre mismo: nace el sentido de lo humano, de la humanidad; el hombre europeo toma conciencia de su existencia. Se da el paso de la representación, de la semejanza, a una conciencia positiva (en términos modernos) de la existencia del ser humano: distanciamiento entre el sujeto y el objeto. A esta nueva forma sobre la cual se comenzará a estructurar la forma del pensamiento europeo es a lo que Foucault llamaría una “ruptura en la episteme del siglo XVI”: el paso de la episteme clásica a la forma de pensamiento moderno. El nacimiento de la modernidad.

Pero, ¿qué fue lo que realmente permitió para que se diera este cambio en la estructura del pensamiento europeo del siglo XVI?

El “descubrimiento” de América se erige como la respuesta más adecuada para explicar el cambio en la estructura de pensamiento y el nacimiento de la modernidad. El europeo al enfrentarse ante esta nueva realidad del “cuarto continente” es trasladado y ubicado en la frontera límite de su conocimiento, donde la capacidad del lenguaje no le alcanza para aprehender y explicar esta nueva y compleja realidad: se encuentra atrapado en el marco de las figuras de la representación y la semejanza (conveniencia, emulación, analogía, simpatía, signación: marca). Es a partir de estas estructuras de pensamiento que se empieza a explicar la nueva realidad, se da paso hacia una nueva estructura de pensamiento (la moderna), y sobre todo, al reconocimiento así mismo.

Es por eso que en ese proceso de construcción de su identidad (la del europeo inicialmente), el ser americano le sirve de espejo, a la vez que iba construyendo (aprehendiendo y explicando), la identidad y realidad del nativo.

Ubicado este problema de la construcción y/o deconstrucción (en el caso del ser americano) de identidades en el contexto de una lucha por la hegemonía económica (apropiación de nuevos mercados) y consolidación de un poder político, es lo que propicia el sometimiento de los seres de estas nuevas tierras al dominio de la corona española.

Se crearon todas las estrategias y tecnologías que garantizaban la apropiación y sometimiento tanto de los hombres como de las tierras de este nuevo cuarto continente; es por eso que el nativo al hacer las veces de espejo (semejante), en el proceso de construcción de la nueva identidad del hombre europeo, fue clasificado con todas la negatividades y concepciones degradantes de la condición humana que en ese entonces se le podían atribuir al hombre: no se somete a un semejante, a un igual; se somete a un ser inferior.

Dentro de la lógica del sometimiento la religión y el derecho fueron los mecanismos por excelencia utilizados por los “constructores de realidades”. A través de ritos de pasaje como el bautismo y el desarrollo de estados de culpabilidad en la mentalidad del hombre americano, a partir de una supuesta superioridad religiosa y moral de la Fe católica, se desestructuró culturalmente al habitante de estas tierras, a la vez, que se emitían leyes justificando el sometimiento a la esclavitud y la conversión al cristianismo del habitante de América, basados en concepciones filosóficas sobre la racionalidad del hombre (certezas aristotélicas: certeza moral, certeza sensible y certeza sobre natural), como un derecho natural que poseían los españoles de entonces.

La modernidad, en este sentido, no es sólo el cambio en la mentalidad sobre la concepción del mundo, no es solamente el desarrollo de nuevas ciencias y tecnologías que facilitan la vida humana, no es solamente la creación de nuevos conceptos como los de progreso, humanidad, totalidad. La modernidad es también contradicción: es negación de otras formas de pensamiento, de alteridades; es sometimiento a ordenes clasificatorios y jerarquizados del pensamiento y del mundo bajo el paradigma de lo ecuménico: “La razón Occidental”. La modernidad es la creación de lo marginal (lo excluido), es la creación de los espacios de muerte como mecanismos de represión y control en favor de un orden pre-establecido; es el desarrollo de una lógica de poder y sometimiento, de reproducción sistemática de formas de negación del otro. Es por todo esto que América funda la modernidad en el pensamiento europeo del siglo XVI.


 


Bibliografía

Barona Becerra, Guido
1993 Legitimidad y Sujeción: Los Paradigmas de la “Invención” de América, Colcultura.

Berman, Marshall
1991 Todo lo Sólido Se Desvanece en el Aire, Quinta Edición en Español, Siglo Veintiuno Ediciones.

Foucault, Michel
1993 Las Palabras y las Cosas, Vigésima Segunda Edición en Español, Siglo Veintiuno Ediciones.

 
       
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