DESASTRE EN EE.UU. : PROBLEMAS PARA
LA AGENDA POLITICA DEL JEFE DE LA CASA BLANCA
Cuestionado
por la crisis, Bush intenta retomar la iniciativa
Envió
más tropas y alimentos a las zonas afectadas y anunció
una investigación.
Ana
Baron. WASHINGTON CORRESPONSAL
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Confrontado
con una de las peores crisis de su presidencia, acusado
de negligente e inoperante, el presidente George Bush decidió
pasar a la ofensiva y puso en marcha un gran operativo destinado
a recuperar el control de la situación.
En
sólo tres días Bush hizo dos viajes a las
zonas devastadas por el huracán Katrina tras haber
sido duramente criticado por tardar en interrumpir sus prolongadas
vacaciones en su rancho de Texas. Ayer reconoció
otra vez que el operativo de rescate inicial había
sido "inadecuado" y anunció que iba a liderar
personalmente una investigación sobre lo ocurrido,
aunque la oposición demócrata reclama la formación
de una comisión independiente. También reforzó
el envío de tropas y víveres a Louisiana y
Mississippi.
"La
burocracia no va a impedir que se haga el trabajo para la
gente", dijo el jefe de la Casa Blanca y agregó
que el objetivo de la investigación es "determinar
qué se hizo bien y qué se hizo mal" para
garantizar "que podemos responder de manera adecuada
si se produce un ataque con armas de destrucción
masiva u otra tormenta de grandes dimensiones". Bush
evitó responder sobre si va a despedir a algunos
de sus funcionarios, debido a lo ocurrido: "No es el
momento para echar la culpa a nadie", dijo.
Bush
también anunció ayer que su vicepresidente,
Dick Cheney, viajará mañana a la zona afectada
para determinar cómo se están desarrollando
los esfuerzos federales y si hay algo más que el
gobierno pueda hacer.
Cheney
no hace más que seguirle los pasos a otros miembros
de su gabinete que estuvieron allí durante el fin
de semana como parte del operativo en marcha: la secretaria
de Estado, Condoleezza Rice, el secretario de Salud, Mike
Leavitte y el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld.
En
una conferencia de prensa Rumsfeld aseguró además
ayer que el Pentágono estaba preparado para el huracán
Katrina y que está en condiciones de "seguir
adelante con la guerra mundial contra el terrorismo (por
Irak) al mismo tiempo que responde a este crisis sin precedentes
en casa", algo que muchos han puesto en duda durante
toda la ultima semana.
Rumsfeld
dijo que hay aún más de 300.000 efectivos
de la Guardia Nacional, del Ejército y la Guardia
Nacional Aérea disponibles, consciente de que existe
la idea de que no haber sido por la guerra en Irak hubiera
habido muchos más recursos para las víctimas
del Katrina.
De
hecho, el mensaje preferido de Bush de que gracias a la
guerra en el Golfo hoy Estados Unidos es un país
más seguro que antes del 11 de setiembre, ha sido
una de las principales víctimas del huracán.
La popularidad del presidente ya estaba muy baja antes del
desastre y, según los encuestadores, en los próximos
sondeos descenderá más. Algunos pronostican
que su popularidad caerá del 45% al 30%.
La
otra víctima será el cuarto aniversario del
11-S, que se cumple el domingo. La magnitud de la tragedia
desatada por el Katrina desplazó como eje de la agenda
de los estadounidenses a los atentados en las Torres Gemelas
de Nueva York.
Clarin,
7 de septiembre de 2005