Crece
la presión para que los inundados dejen Nueva Orleans
“En
este momento hay miles de personas que desean ser evacuadas
voluntariamente”, dijo el jefe de la Policía.
Una vez que estas personas estén fuera, “concentraremos
nuestras fuerzas en el desalojo obligatorio”, agregó.
Miles
de residentes de Nueva Orleans juran que se quedarán
en la devastada ciudad, aferrados a sus pertenencias y desafiando
la amenaza del alcalde de desalojarlos por la fuerza. El
alcalde Ray Nagin emitió una firme advertencia a
los 10.000 residentes que todavía se encuentran en
la ciudad en ruinas: “Márchense voluntariamente
o se arriesgan a ser desalojados por la fuerza”.
Después
del paso del devastador huracán Katrina y mientras
sigue complicándose la situación sanitaria
en la ciudad, el alcalde de Nueva Orleans pidió a
las fuerzas de seguridad que apliquen activamente la orden
de evacuación forzosa de la metrópolis.
Sin
embargfo, hasta esta tarde no había informes oficiales
de ningún desalojo por la fuerza. “En este
momento hay millares de personas que desean ser evacuadas
voluntariamente”, dijo el jefe de la policía
Eddie Compass. Una vez que estas personas estén fuera,
“concentraremos nuestras fuerzas en el desalojo obligatorio”.
La
directiva de Nagin fue promulgada anoche, después
de que los rescatistas encontraran a centenares de personas
en la ciudad que habían ignorado la sugerencia de
abandonar la ciudad. Entre ellos figuró Dennis Rizzuto,
de 38 años, que dijo tener cantidad de agua y alimentos
para vivir un mes en su casa, y un generador que le suministraba
electricidad. Cuando le ofrecieron abandonar el lugar el
hombre rechazó la oferta. “Van a tener que
sacarme a la rastra”, dijo.
Pero
este no es el único damnificado que piensa en esos
términos. “Un montón de gente no desea
marcharse. Tienen perros y desean quedarse en sus casas.
Dicen que van a quedarse hasta que bajen lasn aguas”,
dijo el capitán Scott Powell.
La
medida de Nagin también fue cuestionada por las tropas
estadounidenses que están ayudando a evacuar la ciudad.
Cuando los soldados se encuentran en las casas con gente
que necesita comida y agua, se la proporcionan, dijo el
general Russel Honoré, coordinador de las medidas
militares, a la cadena CNN. El Ejército no sacará
por la fuerza a norteamericanos de sus casas "ni los
obligará a salir de las casas por hambre", afirmó.
Los
efectivos deben "obligar la evacuación de todas
las personas no autorizadas, aunque estén en fincas
particulares o no quieran marcharse", decretó
el jefe de gobierno de la ciudad más golpeada por
el fenómeno meteorológico, que hace diez días
también impactó con dureza en otras parte
del estado de Louisiana, así como en los de Mississippi
y Alabama.
Nagin
resaltó que el peligro mayor ahora es para la salud.
"Hay toxinas en el agua, hay filtraciones de gas, puede
haber explosiones", señaló mientras los
bomberos luchaban contra por lo menos cuatro incendios,
al tiempo que advirtió de un potencialmente enorme
peligro si las aguas contaminadas y el petróleo se
mezclan con los gases en llamas.
El
superintendente de policía Edwin Compass agregó
que esa gente “tiene que entender que está
corriendo peligro", mientras que bomberos reconocieron
en algunos casos tratan de sacar a los habitantes que se
resisten a la evacuación ofreciéndoles alimentos,
ya que el hambre “está debilitando su resolución
de quedarse”.
El
peligro de enfermedades causadas por la contaminación
del que las autoridades venían advirtiendo durante
los últimos dos días se hizo realidad ayer
con la confirmación de cinco muertos por cólera.
Según los servicios sanitarios, el peligro mayor,
además de las enfermedades gastrointestinales, lo
representa la posibilidad de que se declare un brote de
hepatitis A por la presencia de bacterias en las aguas putrefactas.
Al
mismo tiempo, fuentes oficiales reconocieron que las aguas
que se están regresando al lago Pontchartrain están
contaminadas con bacterias, metales pesados, pesticidas
y químicos tóxicos, lo que representa una
amenaza para los ecosistemas, aunque añadieron que
no se puede hacer casi nada más para evitarlo ya
que es imprescindible sacar el agua de Nueva Orleans, que
todavía sigue en gran parte inundada.
Clarin,
7 de septiembre de 2005