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El
huracán azota a las aseguradoras
Por Theo Francis
The Wall Street Journal
Para Edward M. Liddy, el huracán Katrina es parte de
su trabajo.
Como
presidente ejecutivo de Allstate Corp., Liddy dirige una compañía
que asegura a cerca de 350.000 hogares en Luisiana, Mississippi
y Alabama. Allstate es la segunda mayor aseguradora inmobiliaria
y automotriz de Estados Unidos.
Katrina
se desató sobre la costa del Golfo el lunes de la semana
pasada y dejó a Nueva Orleans bajo agua el martes.
Más
allá de la tragedia humana, el huracán Katrina
podría ser una de las tormentas más caras para
la industria aseguradora.
Los
cálculos iniciales indican pérdidas de US$ 26.000
millones, y los saqueos e incendios en Nueva Orleans probablemente
hagan subir esa cifra (las pérdidas totales podrían
sobrepasar los US$ 100.000 millones, incluyendo propiedades
no aseguradas y daños por inundaciones, que muchas
pólizas del sector privado no cubren).
En
una entrevista con The Wall Street Journal el viernes, Liddy
explicó cómo él y Allstate han manejado
las repercusiones de Katrina.
WSJ:
Esta debe haber sido una de sus semanas más extraordinarias.
¿Qué ha hecho en los últimos días?
Liddy:
Eliminé todos los compromisos de mi agenda…y
he tratado de mantenerme lo más flexible posible. Uno
pasa bastante tiempo planificando. ¿Tenemos suficientes
unidades móviles de respuesta? ¿Hay suficientes
agentes de reclamos en camino? ¿Tendrá el departamento
de reclamos previsto algún lugar para que se queden
esos agentes? Lo que uno trata de hacer es seguir haciéndose
preguntas, seguir recibiendo información para si nuestra
respuesta está bien pensada y es apropiada. Y lo es.
WSJ:
¿Cómo se mantiene informado?
Liddy:
Tenemos gente experta en tecnología que es muy buena.
Estamos en contacto constante con nuestras agencias en el
área, que, en la medida que pueden, nos mantienen al
tanto de lo que está pasando. El personal de reclamos
envía regularmente informes a nuestro centro nacional
de catástrofes. Y, por supuesto, tenemos diez o doce
pantallas de televisión siempre encendidas.
WSJ:
¿Se sabe el paradero de toda la gente de Allstate?
Liddy:
Esa fue una de las primeras cosas que hicimos. Teníamos
cerca de 300 empleados y unas 100 agencias en el área
de Nueva Orleans. El último informe que recibí
es que pensamos que sabemos dónde están todos.
Hubo algunos heridos —nada grave— y estamos aliviados
por eso.
WSJ:
¿Qué está pasando en el terreno?
Liddy:
Normalmente, tomaríamos a nuestros agentes de reclamos
con más experiencia y los enviaríamos a las
zonas más afectadas, [es decir], empezamos por dentro
y trabajamos hacia afuera.
En
este caso, cambiamos nuestro proceso, porque no podemos entrar,
entonces empezamos desde afuera y estamos yendo hacia adentro.
Ahora
tenemos a 1100 representantes trabajando en Alabama, Mississippi
y Luisiana, intentando abrirse camino hacia Nueva Orleans.
Tenemos otros 500 que están listos para partir tan
pronto puedan acceder a las áreas de mayor devastación.
Todo
esto es muy trágico y es masivo. Existe la tentación
de subirse a un avión, a un helicóptero, e ir
hasta allá para ver qué está pasando.
[La alta gerencia] se ha resistido a ello hasta el momento,
porque simplemente estaríamos estorbando.
WSJ:
¿Aun siendo el presidente ejecutivo?
Liddy:
Sí, porque entonces la gente gasta tiempo y energía
en uno, no en rehacer la vida de los clientes. Esa es una
prioridad mucho mayor.
WSJ:
¿Cuánto le costará Katrina a Allstate?
Liddy:
Ni siquiera me atrevo a hacer cálculos. Pasarán
varias semanas, probablemente meses, antes de que tengamos
cifras confiables.
WSJ:
¿Cómo encaja el huracán Katrina en los
escenarios de crisis que ustedes han preparado durante años?
Liddy:
Parece más grande y quizás peor que el huracán
Andrew (que en 1992 causó US$ 21.600 millones en pérdidas
de seguros al actual tipo de cambio, principalmente en Florida).
Mi
impresión es que es una tragedia para los propietarios
de viviendas y las compañías de seguros, pero
también es una tragedia nacional porque parece que
estamos teniendo problemas con nuestros planes de preparación
para ayudar a la gente. Creo que la planificación ha
sido buena.
Pienso
que, dado lo masivo de todo y algunas dificultades con la
anarquía, la respuesta del gobierno tiene dificultades
en despegar.
WSJ:
Después de los cuatro huracanes del año pasado,
Allstate dejó de ofrecer nuevas pólizas en Florida
y transfirió a miles de clientes a otra compañía.
¿Cómo podría cambiar la forma en la Allstate
opera en el Golfo?
Liddy:
Primero tenemos que determinar el daño y saber cuál
es la respuesta de los distintos estados y de los inspectores
estatales de seguros.
Obviamente,
se subestimaron los riesgos de un lugar como Nueva Orleans,
y el costo de los seguros en estas áreas expuestas
aumentará.
A
veces los reguladores quieren reducir el alza de las tarifas,
y entonces uno no tiene capital suficiente en el área.
Y por eso hay que recortar.
La
Nacion, 7 de septiembre de 2005 |