| Un
gatito recogido por las personas dedicadas a tareas de salvataje
y que fue adoptada por estas (imagen del Washington Post)
DESASTRE
EN EE.UU. : LA INCERTIDUMBRE DE UNA HIJA EN BUENOS AIRES
Periplo
de una anciana en Nueva Orleans, angustia en Argentina
Carolina
Brunstein.
[email protected]
Judith
Evans nació en Nueva Orleans y allí pasó
gran parte de su vida. Habitante de Buenos Aires desde hace
poco más de un año, esta periodista "free
lance" vivió con gran angustia las noticias sobre
el paso arrasador de Katrina por su tierra natal. Durante
varios días no tuvo noticias de su madre, de 82 años,
internada en un geriátrico de esa ciudad que perdió
todo su glamour bajo ríos de agua turbia y maloliente.
Finalmente,
supo que su mamá, Mary Louise, está fuera de
peligro, alojada por ahora en una clínica de Baton
Rouge, capital del estado de Louisiana. Judith está
algo aliviada. Pero no oculta su enojo con el gobierno de
George Bush, que no evitó una catástrofe "absolutamente
previsible", afirmó a Clarín.
"Todavía
no me comuniqué con mi mamá, pero mi hermana,
que vive muy cerca de Baton Rouge, pudo verla y me dijo que
está bien. Fueron unos días de mucha preocupación,
porque desde el sábado anterior al huracán no
supimos nada de ella hasta este jueves", contó
Evans. Esta periodista, que habla perfecto castellano, vivió
en Buenos Aires entre 1985 y 1990, como corresponsal del diario
The Wall Street Journal. Ahora, dijo, eligió volver
a esta ciudad, de la que se había enamorado.
"El
geriátrico en el que estaba mi mamá está
en uno de los barrios altos de Nueva Orleans, por eso no tuvieron
una inundación importante. Pero se quedaron sin luz
y sin teléfono. El lunes, los responsables del lugar
le avisaron a mi hermana que iban a evacuar a los 110 pacientes
a un hospital de la ciudad", relató.
El
hospital estaba colmado, "entonces los llevaron al hotel
Hyatt. Pero el edificio quedó casi destruido por la
tormenta, entonces volvieron al geriátrico, creo que
el miércoles. Desde allí, por el riesgo de saqueos,
trasladaron a los pacientes a otro geriátrico en Baton
Rouge. Al menos allí tienen luz".
La
estructura del geriátrico, al parecer, no sufrió
grandes daños por el huracán, "pero hubo
saqueos. Hasta robaron, a punta de pistola, la camioneta para
llevar a los ancianos en sillas de ruedas. Como no tenían
seguridad, los responsables llamaron a las autoridades y fueron
evacuados bastante rápido".
Con
todo, Evans sigue preocupada. "Mi mamá quedó
muy debilitada. Esta experiencia seguramente va a incidir
sobre cuánto tiempo más esté viva. Es
un gran trauma", juzgó.
Además,
está indignada. "Es realmente una vergüenza
sin nombre. Era previsible esta inundación. Es un tema
del que se habla desde hace muchísimos años
en Nueva Orleans".
Según
esta periodista especializada en economía, "no
tendrían que haber sacado del presupuesto los fondos
para reparar los diques de contención. Y la ayuda que
enviaron el 6º día, tendrían que haberla
enviado mucho antes. Esto va a terminar en una crisis política.
Así debe ser. El gobierno perdió credibilidad".
Clarin,
5 de septiembre de 2005 |