Las radios se convierten en líneas de esperanza
Sirven para hallar a sobrevivientes
BATON ROUGE (DPA).- Las emisoras de radio se convirtieron
en líneas de vida y de esperanza para los sobrevivientes
del huracán Katrina, así como para quienes,
en medio de la catástrofe, no encuentran todavía
a sus seres queridos.
Con
las redes de telefonía móvil y terrestre colapsadas
en la zona más castigada, sobre todo en la inundada
Nueva Orleáns, las radios de la cercana Baton Rouge,
en Louisiana, se convirtieron en un foro usado por aquellos
que buscan a sus familiares, los que quieren enviar información
a sus seres queridos o por los que simplemente han quedado
completamente aislados y necesitan información del
mundo exterior.
También
se están utilizando otros tipos de medios de comunicación.
Los periódicos locales han construido sitios en Internet
para crear enlaces con familiares y amigos, y algunas radios
leen los mensajes de las personas que buscan a sus parientes.
La desesperación domina las voces de quienes llaman.
Una joven, por ejemplo, pidió, desesperada, ayuda para
un pariente enfermo que necesitaba un respirador.
Aislada,
sin luz ni televisión ni acceso a una computadora,
otra mujer llamó para recibir algo de información.
Cinco
minutos más tarde, un oyente se comunicó para
aclararle que la región costera de Mississippi estaba
devastada por completo y añadió que no sabía
cómo alguien iba a poder vivir allí otra vez.
Dijo que había empacado algunas pocas pertenencias
y que con 100 dólares se disponía a cruzar el
país hasta California.
Episodios
como éste se repiten todo el tiempo. Las normas cotidianas
no cuentan a medida que uno se acerca al epicentro de la destrucción.
La catástrofe ha mostrado también cómo
toda la región afectada ha sido arrastrada a una época
anterior a la era de la información: las noticias escasean
en Louisiana, donde muchos siguen sin electricidad ni teléfono.
De
hecho, muchos de los que llaman a las radios parecen tener
menos idea e información que el resto del país
de lo que está pasando. Los casos de aquellos que buscan
signos de vida de sus seres queridos recuerdan lo que los
estadounidenses vieron después de los ataques terroristas
del 11 de septiembre de 2001, cuando los neoyorquinos mostraban
desesperados fotos de sus allegados para saber algo de su
paradero.
Aunque
las radios no van a poder reunir a todas las familias separadas,
al menos dan esperanzas a los ciudadanos. Siempre que alguna
persona logra contactarse con un familiar a través
de la radio, se alberga la ilusión entre los oyentes
de que la siguiente llamada pueda traer la información
que han estado esperando.
La
Nacion, 2 de septiembre de 2005
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