Un
beneficio inicial para la Argentina
Por la mejora en las exportaciones de petróleo y la
baja en las tasas de interés
Las
consecuencias económicas que el huracán Katrina
ha desatado sobre la economía estadounidense beneficiarían
al país en lo inmediato, pero sus efectos en el mediano
plazo son inciertos, ya que dependerán de las decisiones
que tome Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal
(Fed) de EE.UU., con las tasas de interés.
Según
los analistas consultados, hay dos efectos inmediatos sobre
la economía argentina. El primero es el alza en el
precio del petróleo -ayer cerró a 69,47 dólares-,
que mejora los ingresos por exportaciones de crudo, así
como la recaudación fiscal del Estado, que captura
parte de la renta de las petroleras mediante las retenciones
a la exportación.
En
segundo lugar, habría un mayor ingreso de capitales
del exterior por la caída en la tasa de interés
de largo plazo -dada por el rendimiento de los bonos del Tesoro
de Estados Unidos a diez años-, que alienta las inversiones
en las economías emergentes, como la argentina. Ayer,
ese indicador bajó a 4,01%. Hace un mes se ubicaba
en 4,33%.
Este
descenso se explica, en parte, porque las expectativas de
inflación en EE.UU. son bajas, pero también
por un fenómeno que los operadores llaman fly to quality
(vuelo hacia la calidad). La suba del petróleo, sumada
al daño causado por el huracán, pueden reducir
el crecimiento de la economía norteamericana. "Este
temor lleva a los inversores a refugiarse en activos seguros,
como los bonos del Tesoro. Y la mayor demanda hace que sus
precios suban y sus rendimientos caigan", explicó
Rafael Ber, analista de Argentine Research.
Algunos
efectos favorables a la economía argentina comenzaron
a verse ayer en nuestro país. El principal índice
de la Bolsa batió un nuevo récord histórico,
con un alza del 1,97%, alentada por la suba de las acciones
de empresas vinculadas al sector petrolero. Además,
la plaza de bonos promedió una ganancia del 1%.
Pero
más allá de lo que indican los movimientos financieros,
¿corre riesgos el crecimiento de la principal economía
mundial? Según un informe de Goldman Sachs, si el daño
causado por Katrina en la infraestructura energética
reduce la capacidad de refinación y producción
de gas y petróleo más que el ahorro de los consumidores,
la respuesta es afirmativa. La caída en la confianza
de los consumidores reduciría su gasto y, por lo tanto,
acotaría la expansión del producto bruto interno
(PBI).
Ayer,
el Departamento de Energía de EE.UU. dijo en un informe
que algunas de los ocho refinerías cerradas por el
huracán podrían necesitar meses para volver
a arrancar, con reportes de que al menos tres quedaron inundadas
en Louisiana. El daño causado por Katrina provocó
la interrupción de un 10% de la capacidad de refinar
del país y de un 25% de la producción de crudo.
Una
merma en el crecimiento de Estados Unidos afectaría
negativamente las exportaciones de la Argentina. Según
Luis Palma Cané, economista especializado en mercados
internacionales, este efecto se sentirá en el mediano
plazo.
Además,
el beneficio inicial de la suba del precio del petróleo
podría revertirse si se traslada al precio de los combustibles,
tal como han sugerido recientemente empresarios del sector
(ver sección Economía).
No
obstante, este impacto podría ser leve: el crecimiento
global no se revertiría, porque el mundo está
en condiciones, al menos por el momento, de absorber la suba
en el precio del petróleo sin ingresar en una recesión.
"Por los avances tecnológicos, ahora se necesita
la mitad de petróleo que hace diez años para
producir la misma cantidad de bienes", dijo Palma Cané.
Pero
el menor crecimiento de la principal economía mundial
podría llevar a la Fed a retrasar su cronograma de
subas en la tasa de interés, al menos temporalmente,
según Goldman Sachs. "Las especulaciones son que
la Fed podría frenar la suba de tasas. No cambia la
tendencia de la escalera, pero haría los escalones
más largos y más descansados", indicó
Ber. Una vez más, para la Argentina esto se traduciría
en un mayor ingreso de capitales y un menor costo financiero.
Rafael
Mathus Ruiz, La Nacion, 2 de septiembre de 2005 |