Tiene 13 años y logró salvar a toda su familia
Su historia recorre y sorprende a Biloxi
BILOXI (The Miami Herald).- En los largos e inquietantes
momentos antes de que el huracán Katrina azotara
Biloxi, una decena de familiares, amigos y vecinos se acomodaron
como pudieron en la única habitación de una
cabaña de madera. Luego esperaron y algunos se quedaron
dormidos.
De
golpe, el agua ingresó a chorros por las rendijas
de las ventanas y las paredes. Pasaron a una sala de estar
que momentos después quedó tapada por un metro
y medio de agua. Los bebes comenzaron a llorar, los adultos
sintieron pánico y, en ese momento, Phillip Bullard,
de 13 años, comenzó a salvar vidas. Las de
cuatro adultos y de nueve niños, incluida la suya.
Phillip
nadó con el menor en brazos. Hizo flotar al más
grande, por toda la casa, hasta una ventana del frente que
estaba rota y lo depositó en un bote que flotaba
en lo que alguna vez fue la calle Holley. Alentó
a su hermana melliza a soltarse de la pared de la casa,
a la que se aferraba espantada. Y llevó de la mano
a su madre y su abuela por la casa, a lo largo de un trayecto
trazado con muebles bajo el agua. Ambas mujeres estaban
dispuestas a morir, ya que no sabían nadar y estaban
demasiado asustadas como para abandonar la vivienda. "Simplemente
no quise ver ahogada a mi familia", dijo Phillip, que
cursa el séptimo grado.
La
historia de Phillip se conoció en toda la ciudad.
La gente rápidamente se enteraba del chico que rescató
a su familia, un hecho luminoso entre tanta devastación.
"Ese
chico es un héroe", exclamó Kenneth Brinson,
que ayudó a organizar un centro comunitario al aire
libre cerca de la iglesia Bautista, sobre la calle principal
del barrio donde vive Phillip.
Phillip
vive con su madre y su abuela en el este de la ciudad, en
un barrio de viviendas pobres y deterioradas. Desde el principio,
los tres sabían que su pequeño hogar sería
devastado por una tormenta de tal magnitud. "Vi que
el agua surgía de todas partes, incluso del piso,
lo juro", dijo la madre de Phillip, Vanesa Posey, de
44 años. "Comencé a gritar y a tratar
de levantar a todos. Rompí la ventana y traté
de poner a los bebes encima de lo más alto. Mi hijo
hizo gran parte del resto", agregó.
Traducción:
Luis Hugo Pressenda, La Nacion, Viernes 2 de setiembre de
2005