Se
agrava el caos provocado por Katrina Nueva Orleáns
se hunde en la violencia
Se multiplican los disturbios, saqueos e incendios
NUEVA ORLEANS (AP).– Los disturbios, saqueos e incendios
se multiplicaban ayer en Nueva Orleáns, la legendaria
capital del jazz, que quedó convertida en un campo
de batalla donde miles de sobrevivientes intentaban desesperadamente
conseguir comida y huir de la devastada ciudad.
Para
intentar restablecer el orden, vehículos blindados
con policías armados hasta los dientes patrullaban
las inundadas calles de la ciudad, librada al caos y la
anarquía tras el paso del huracán Katrina.
La situación se fue de control a tal punto que comenzó
a perjudicar las tareas de rescate, por lo que las autoridades
locales lanzaron un desesperado pedido de ayuda y el gobierno
estadounidense resolvió dar la mayor respuesta a
un desastre natural en la historia de Estados Unidos: destinó
un total de 30.000 soldados de la Guardia Nacional para
reforzar la seguridad en el Golfo de México.
"Pienso
que debe haber tolerancia cero para las personas que violen
la ley en una situación de emergencia como ésta",
dijo el presidente estadounidense, George W. Bush, quien
tiene previsto visitar hoy la región donde se estima
que murieron miles de personas.
La
violencia comenzó a complicar incluso las tareas
de rescate. La evacuación de unos 25.000 refugiados
que se encuentran hacinados en el estadio Superdome debió
ser suspendida después de que las bandas armadas
que recorren Nueva Orleáns dispararan contra un helicóptero
militar.
El
servicio de ambulancias encargado de evacuar a los enfermos
y heridos canceló sus vuelos, y un incendio producido
fuera del estadio, donde miles de personas se agolpaban
para ser rescatadas, impedía que los ómnibus
se acercaran al lugar. Sólo 3500 lograron ser trasladadas
a Texas.
La
desesperación de los refugiados que no logran salir
de la ciudad y no tienen acceso a agua potable ni comida
está provocando también crecientes peleas
entre ellos y con los socorristas, así como el incendio
de contenedores de basura. "Hay gente que les está
disparando a la policía y a los helicópteros,
diciéndoles: «¡Más te vale que
rescates a mi familia!»", dijo Cheri ben-Iesan,
vocera del centro de operaciones de emergencia de la ciudad.
Estos
incidentes deterioraron la situación en forma dramática.
Alegando falta de seguridad, la Agencia Federal de Gestión
de Emergencias (FEMA) también decidió suspender
las operaciones de rescate en zonas donde sus empleados
"pudieran correr peligro".
Desde
el lunes, cuando el huracán afectó a la región,
hasta ayer, cuando la ciudad prácticamente quedó
bajo el agua tras la rotura de dos diques, la prioridad
de la policía había sido ocuparse de los sobrevivientes.
Mientras tanto, muchos aprovechaban para buscar en donde
fuera comida y artículos de primera necesidad; otros,
para armarse y robar joyerías.
Ejércitos
de saqueadores convirtieron a Nueva Orleáns en una
ciudad sin ley. Con escopetas de caza y pistolas, muchos
hacen guardia delante de sus casas para defenderse de otros
que portan armas de fuego, machetes y cuchillos. Un policía
resultó herido en una pelea con un civil que quería
quitarle el rifle. Y, como en el Lejano Oeste, el dueño
de un comercio intenta intimidar a los delincuentes portando
dos revólveres en la cintura.
También
el estado de Mississippi, donde las autoridades confirmaron
ya la muerte de 185 personas, se hundió en el caos
absoluto debido a los saqueos. "Una tragedia como ésta
inspira a algunos a dar lo mejor de sí mismos, pero
a otros los inspira a dar lo peor", observó
el gobernador de Mississippi, Haley Barbour. "Estamos
tratando de controlar a los ladrones de manera tan implacable
como podamos", agregó.
La
Nacion, Viernes 2 de setiembre de 2005