VIVALDI DESCONOCIDO
 
Antonio Vivaldi murió en 1741. En aquellos años estaba muy lejos de casa, en Viena, y como había gastado toda la fortuna de su vida, fue enterrado en una sepultura para pobres. Habiendo sido famoso a lo ancho de Europa durante toda su vida, cayó en desgracia durante sus últimos diez años. Como el mundo musical se había encaminado hacia el periodo clásico, la música de Vivaldi fue olvidada rápidamente. Tan apenas se mencionó su nombre durante casi dos siglos.

Todo lo que quedó del nombre de Vivaldi estuvo en las composiciones de Johann Sebastian Bach. Bach había transcrito varios conciertos de L'Estro Armonico, Opus 3, y los estudiosos de Bach estuvieron más interesados en lo que hizo con los conciertos y el motivo de que estuviera influido por ellos, que en los formatos originales y el compositor original. Vivaldi fue injustamente considerado como el "experto barroco" por los que ya estaban predispuestos hacia la música de Bach. La investigación de los conciertos originales de Vivaldi, no obstante, fue el camino para una de los más grandes hallazgos en la historia de la música. Catalogado durante mucho tiempo como un compositor insignificante cuyas obras conocidas se decía que eran mínimas, sabemos ahora que tenía cientos de obras lo que puso a Vivaldi en el primer plano del periodo barroco. El primer hallazgo más importante fue en un gabinete de música en Dresden. Vivaldi había compuesto mucha música específicamente para la orquesta de Dresden, pero una vez que quedó fuera de moda, en los años 1760, las partituras se almacenaron donde se llenaron de polvo durante un siglo. El descubrimiento de estas obras condujo al estudio histórico más importante de Vivaldi en el siglo XIX: "ANTONIO VIVALDI Y SU INFLUENCIA EN JOHANN SEBASTIAN BACH". El autor rebate el genio de Bach y reduce a Vivaldi a un escritorzuelo super-productivo sobre cuyo suelo Bach cultivó un agradable lecho de flores. Existían, no obstante, 83 conciertos de Vivaldi en la época, y éste no fue el final de los descubrimientos.

El primer historiador que se ocupó de Vivaldi con seriedad fue Arnold Schering a principios del siglo XX. Desde que la movida Vivaldi empezó en Alemania con el hallazgo de Dresden, fue seguido por otros historiadores alemanes, como Alfred Einstein, Karl Straube, Ludwig Landshoff, y Wolfgang Fortner. Los años 1920 vieron un interés renovado por la música antigua, que dio lugar a la primera edición amplia de las obras de Vivaldi. Podríamos pensar que este interés creciente sobre Vivaldi conduciría a los estudiosos a Venecia en busca del pasado de Vivaldi, pues ocurrió totalmente lo contrario. Vivaldi vino a ellos.

En 1926, un monasterio del Piamonte intentaba vender parte de sus archivos por necesidades de dinero. Habían pensado en una enorme colección de música, 97 apreciados volúmenes, con los que no sabían qué hacer ni tampoco lo que eran. Llamaron a un musicólogo italiano, Alberto Gentili, para investigar el enorme legajo y catalogarlo. Se tropezó con catorce volúmenes de música de Vivaldi, la mayor parte desconocida, que incluían más de cien conciertos, doce óperas, veintinueve cantatas y un oratorio completo. Esta música había permanecido inactiva durante cerca de doscientos años y es seguramente uno de los más grandes hallazgos en la historia de la música. Visto que la colección no estaba completa, los estudiosos se pusieron a buscar la mitad que faltaba. Se descubrió en las colecciones privadas de dos hermanos cuya familia había dejado en herencia volúmenes de música de Vivaldi durante los doscientos últimos años, ignorantes al parecer de su valor. Estas colecciones fueron compradas por la Librería Nacional de Turín donde se conservan actualmente.

El redescubrimiento y asentamiento de Vivaldi en la historia de la música fue cimentado en 1939 con la celebración de la "Semana de Vivaldi" en Siena. Vivaldi se popularizó por todo el mundo después de la segunda guerra mundial con el establecimiento de La Scuola Veneziana, I Virtuosi di Roma, e I Musici, tres de las muchas orquestas que se dedicaron a la interpretación y grabación de Vivaldi. Pincherel se convirtió en el estudioso de Vivaldi más importante entre 1950 y 1970, catalogando las obras con un sistema de numeración que empezaba con la letra "P" y que todavía está en uso. Durante los años 1960 Vivaldi había recuperado su fama por todo el mundo, principalmente con Las Cuatro Estaciones, el Gloria y unos cuantos conciertos más. Lo que había permanecido oculto durante doscientos años había vuelto en menos de cuarenta.

El futuro lugar de Vivaldi en el mundo clásico todavía se está formando. Gana en popularidad año tras año cuanto más se graban sus obras, se editan unos cuarenta nuevos discos compactos cada año, y va formando parte del repertorio normal, y hay un creciente interés por sus óperas y obras religiosas. Ninguna de sus óperas ha entrado en el circuito regular, pero Las Cuatro Estaciones es seguramente la obra más grabada en el mundo clásico con más de cien grabaciones distintas. Vivaldi se ha asociado de común acuerdo de modo que su música ayuda a los ejecutantes y los ejecutantes ayudan a su música, que encuentra una audiencia más amplia en las tres últimas décadas. Se ha utilizado también su música en películas como Shine, Las Cuatro Estaciones, Kramer contra Kramer, etc. y se encuentra incluso en anuncios publicitarios de televisión. Vivaldi todavía está subiendo por la escala musical y quizás algún día se reconocerá su contribución a la música occidental y se le considerará como el principal compositor del barroco.

 

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