Página personal de Antonio Lagordo                                                                                            Portada

El pronunciamiento de las flores. Jean Macé

 

     Obra escrita en prosa y en francés por Jean Macé; traducida y arreglada en verso castellano por Antonio Arnao. Se da el texto según aparece en la revista Los niños, número 8, tomo V, 1872.

 

Escenas científico-recreativas de botánica

                                          

 

                              

PERSONAJES

 

 

 

 

LINNEO.

 

 

EL MAÍZ.

 

 

LA ROSA.

 

 

LA MARAVILLA.

 

 

EL GIRASOL.

 

 

LA DALIA.

 

 

EL ABEDUL.

 

 

EL ALELÍ.

 

 

LA RESEDA.

 

 

LA AVENA.

 

 

LA MARGARITA.

 

Todos los personajes, menos el de LINNEO, pueden ser representados por niñas, con trajes alegóricos a las flores o plantas que simbolizan.- LINNEO viste a lo Luis XIV.

La escena representa el cuarto de estudio de LINNEO.

                                     

 

 

          

Escena I

 

 

 

 

EL MAÍZ

   Llegué a la casa famosa

 

 

 

del muy célebre Linneo.

 

 

 

Supe que a flores y plantas

 

 

 

ha convocado en secreto

 

 

 

para enseñarles el modo

5

 

 

con que el Dios del universo

 

 

 

las clasificó, a su juicio,

 

 

 

y sin chistar aquí vengo.

 

 

 

Debe ser varón muy docto,

 

 

 

pues, a juzgar por mí, creo

10

 

 

que ninguna lo ha sabido

 

 

 

ni de ello le importa un bledo.

 

 

 

No somos como los hombres:

 

 

 

aunque hay grandes y pequeños

 

 

 

en nuestro mundo, no damos

15

 

 

abrigo a envidias ni celos.

 

 

 

Pero tengo compañeras

 

 

 

-francamente lo confieso-

 

 

 

y de ellas, ni a tres tirones

 

 

 

separarme le consiento.

20

 

 

Que así ese señor lo sepa,

 

 

 

pues en tal punto no cejo.

 

 

 

Mas... me parece que vienen

 

 

 

las otras. Ahora veremos.

 

 

 

 

 

Escena II

 

 

 

 

Dichos.- Salen EL GIRASOL, LA DALIA, LA RESEDA y LA AVENA.

 

 

 

 

EL MAÍZ

Girasol, muy buenos días.

25

 

EL GIRASOL

Que los tenga usted muy buenos.

 

 

EL MAÍZ

(A LA AVENA.) Saludo a mi prima bella.

 

 

LA AVENA

Con gusto, primo, te veo.

 

 

LA RESEDA

Caballeros y señoras,

 

 

 

¿podrán decirme el suceso

30

 

 

que aquí a todos nos reúne?

 

 

 

Que viniese me dijeron

 

 

 

y sin demora he venido,

 

 

 

mas el motivo no acierto.

 

 

LA DALIA

Lo diré con mil amores:

35

 

 

¿no conocéis a Linneo?

 

 

LA RESEDA

¿Yo? No tal. Como en el mundo

 

 

 

está tan bajo mi puesto,

 

 

 

nunca a mí llegó su nombre;

 

 

 

y, a decir verdad, lo siento.

40

 

LA DALIA

¿Y usted, Girasol?

 

 

EL GIRASOL

                            Tampoco.

 

 

 

Como tan alto me encuentro,

 

 

 

tal nombre a mí no ha subido,

 

 

 

de lo cual mucho me alegro.

 

 

LA DALIA

Está bien. Sabrán ustedes...

45

 

EL MAÍZ

(Interrumpiéndola.) Ya lo sé. Ese caballero

 

 

 

se empeña en regimentarnos

 

 

 

como a quintos, y en su empeño,

 

 

 

para formar en batalla

 

 

 

nuestro vegetal ejército,

50

 

 

aquí nos convoca.

 

 

LA AVENA

                            ¡Bravo! (Con ironía.)

 

 

LA RESEDA

(Al MAÍZ.) ¿Cómo se propone hacerlo?

 

 

EL MAÍZ

Lo ignoro.

 

 

LA DALIA

                Pues sin motivo

 

 

 

cortó mi razonamiento.

 

 

 

Yo lo sé, y es como sigue:

55

 

 

ese hombre, de ciencia lleno,

 

 

 

va a contar nuestros estambres

 

 

 

con escrupuloso esmero.

 

 

 

Las plantas que tengan uno

 

 

 

juntas irán, según pienso;

60

 

 

después las que tengan dos,

 

 

 

las de tres y cuatro luego...

 

 

TODAS

¡Bah ¡Bah! ¡Bah!

 

 

LA DALIA

                           No es esto todo.

 

 

 

De los estambres partiendo,

 

 

 

quiere formar otras clases,

65

 

 

según y conforme aquellos

 

 

 

son desiguales o viven

 

 

 

reunidos como en un centro,

 

 

 

o están en flores aparte,

 

 

 

o del pistilo están lejos...

70

 

EL MAÍZ

(Interrumpiéndola.)

 

 

 

¡Vive Dios, amiga mía,

 

 

 

que me holgara de ver eso!

 

 

 

Pero se engaña si piensa

 

 

 

que yo, paciente cordero,

 

 

 

he de dejar que me pongan,

75

 

 

por capricho que no entiendo,

 

 

 

donde no esté mi primita

 

 

 

la Avena, a quien tanto quiero,

 

 

 

que unos y otros juntos tiene,

 

 

 

con gran belleza por cierto,

80

 

 

sus estambres y pistilos.

 

 

 

¿No es verdad, mi dulce dueño,

 

 

 

que por nada de la tierra

 

 

 

nunca nos separaremos?

 

 

LA AVENA

¡Antes morir!

 

 

LA DALIA

                     Pues, amigos,

85

 

 

entiéndanse con Linneo.

 

 

 

Yo, por lo que a mí concierne,

 

 

 

con mi clase me contento:

 

 

 

yo estoy en la Singenesia

 

 

 

con mis amigos más tiernos,

90

 

 

que como yo, tienen todos,

 

 

 

en delicioso concierto,

 

 

 

reunidos por las anteras

 

 

 

sus finos estambres bellos.

 

 

 

Que como puedan se arreglen

95

 

 

los restantes, y laus Deo.

 

 

EL GIRASOL

Bien vamos a divertirnos:

 

 

 

ya llega otro compañero.

 

 

 

 

 

Escena III

 

 

 

 

Dichos.- Sale EL ABEDUL.

 

 

 

 

EL MAÍZ

Caro Abedul, bien llegado.

 

 

 

Figúrese que a Linneo

100

 

 

se le ha puesto en las narices,

 

 

 

sin oír nuestro consejo,

 

 

 

clasificarnos a todos;

 

 

 

y ha llegado, según temo,

 

 

 

a sabias combinaciones

105

 

 

que ser pedantes sospecho.

 

 

 

¿A que nos coloca juntos?

 

 

 

Que no me equivoco apuesto.

 

 

LA DALIA

Justamente. Ustedes tienen

 

 

 

sobre el mismo tallo a un tiempo,

110

 

 

-y de aquí el ser de una clase-

 

 

 

flores de distinto sexo.

 

 

EL MAÍZ

¿Cómo esa clase se llama?

 

 

LA DALIA

Monöecia.

 

 

EL MAÍZ

                ¡Nombre bueno!

 

 

 

Pues a usted, como me cumple,

115

 

 

señor Abedul, prevengo

 

 

 

que allí andará en compañía

 

 

 

de gentes que no tuvieron

 

 

 

con usted trato maldito,

 

 

 

y que no tienen proyectos

120

 

 

de trabarlo. ¿Usted me entiende?

 

 

EL ABEDUL

Mas ¿y mis conocimientos,

 

 

 

mis amigos apreciables,

 

 

 

el Haya, a quien yo respeto,

 

 

 

el Carpino y el Aliso,

125

 

 

y el Roble, fuerte cual hierro?

 

 

 

¿Serán de la Monöecia?

 

 

LA DALIA

¡Oh! Sin duda.

 

 

EL ABEDUL

                       Pues me avengo.

 

 

LA AVENA

(Aparte.)

 

 

 

(¡Egoistón! ¡Con tal que él triunfe!

 

 

 

Me maravilla el quererlo.)

130

 

 

 

 

Escena IV

 

 

 

 

Dichos.- Sale LA MARAVILLA.

 

 

 

 

LA MARAVILLA

¿Quién nombra a la Maravilla?

 

 

 

Vedme aquí.

 

 

EL GIRASOL

                     Guárdete el cielo.

 

 

 

Sabrás, querida del alma,

 

 

 

que ese buen señor Linneo,

 

 

 

queriendo clasificarnos,

135

 

 

juntos nos pone en el reino,

 

 

 

y ambos a la Singenesia

 

 

 

de hoy más perteneceremos.

 

 

LA DALIA

Sí, pero en orden distinto.

 

 

LA MARAVILLA

¡Qué picardía!

 

 

EL GIRASOL

                      ¡Ah, perverso!

140

 

 

¡Abajo Linneo!

 

 

LA DALIA y EL ABEDUL

                        ¡Viva!

 

 

EL MAÍZ y LA AVENA

¡Fuera los alabarderos!

 

 

LA RESEDA

Callen ustedes, señores,

 

 

 

que llega en este momento,

 

 

 

y les dará si lo escucha

145

 

 

aun más inferiores puestos.

 

 

 

 

 

Escena V

 

 

 

 

Dichos.- Sale LINNEO con LA ROSA de la mano.

 

 

 

 

 

Entre usted, ilustre dama:

 

 

 

aunque es empresa de monta

 

 

 

determinar los estambres

 

 

 

que su beldad avaloran;

150

 

 

puesto que sobre este punto

 

 

 

se muestra usted caprichosa,

 

 

 

espero que hemos de hallarle

 

 

 

ese lugar que ambiciona.

 

 

 

Diga usted, si suponemos

155

 

 

que a ser vienen como cosa

 

 

 

de... ciento, ¿qué me dijera?

 

 

LA ROSA

Lo que a usted plazca, en buen hora.

 

 

LINNEO

Mas... y de la Icosandria

 

 

 

¿qué le parece a usted, Rosa?

160

 

LA ROSA

(Haciendo un mohín.)

 

 

 

No me suena bien el nombre.

 

 

LINNEO

(Con sequedad.)

 

 

 

Pues no hay otros en que escoja.

 

 

 

 

 

(LA ROSA se retira enojada a un rincón.)

 

 

 

 

 

Ahora bien, señoras plantas,

 

 

 

¿saben por qué las convoca

 

 

 

aquí su amigo Linneo?

165

 

EL MAÍZ

Harto lo sabemos todas.

 

 

 

Estamos muy descontentas.

 

 

 

Sépalo, y basta de broma.

 

 

LA MARAVILLA

Usted es un tiranuelo

 

 

 

que nuestra clase nos roba.

170

 

EL GIRASOL

¡Se ha visto mayor infamia!

 

 

LA AVENA

Mas, mi palabra lo abona,

 

          

 

eso no echará raíces.

 

 

LINNEO

¡Ta, ta, ta! ¡Qué jerigonza!

 

 

 

¿Conque ustedes se pronuncian?

175

 

 

¡Ni que fueran españolas!

 

 

LA DALIA

Déjelas usted, amigo,

 

 

 

charlar a tontas y a locas.

 

 

 

Lo que usted quiere es muy justo.

 

 

EL ABEDUL

Lo propio mi mano vota.

180

 

LINNEO

Señor Maíz, venga y hable:

 

 

 

¿de qué se queja en mi contra?

 

 

EL MAÍZ

De encontrarme separado,

 

 

 

con injusticia notoria,

 

 

 

del Trigo cual del Centeno,

185

 

 

que con parentesco me honran,

 

 

 

y de mi prima la Avena,

 

 

 

que no abandonar me importa.

 

 

LA AVENA

¿Separarnos? Eso nunca:

 

 

 

venga antes la muerte pronta.

190

 

LINNEO

Mas ¿no ven que sus estambres

 

 

 

son amigos...

 

 

LA AVENA

(Interrumpiéndole.)¡Dale bola!

 

 

 

Ya los estambres salieron:

 

 

 

calle por misericordia.

 

 

EL MAÍZ

Pero cualquiera diría,

195

 

 

al oírle de esa forma,

 

 

 

que sólo estambres tenemos.

 

 

LA AVENA

Si con más escrupulosa

 

 

 

detención, y más de cerca,

 

 

 

y no una vez ni dos solas,

200

 

 

nos hubiese usted mirado...

 

 

LINNEO

¿Quiere usted callar, cotorra?

 

 

 

Sepa que mi vida entera

 

 

 

se ha pasado laboriosa

 

 

 

estudiando esas monadas

205

 

 

que florecillas se nombran,

 

 

 

y por raras y soberbias

 

 

 

no hay por donde se las coja.

 

 

 

Pero ya que encontré lazos

 

 

 

para unir unas con otras,

210

 

 

por seguir tales antojos

 

 

 

no seré yo quien los rompa.

 

 

LA RESEDA

(Aparte.) Hace mal, señor Linneo:

 

 

 

no se incomode: son tontas.

 

 

 

 

 

(Llaman a la puerta.)

 

 

 

 

LINNEO

Adelante.

 

 

 

 

 

Escena VI

 

 

 

 

Dichos.- Salen LA MARGARITA y EL ALELÍ.

 

 

 

 

EL GIRASOL y LA MARAVILLA

(Yendo a la primera.) Buenos días:

215

 

 

Ya era tiempo, mi señora

 

 

 

Margarita. (Se cogen los tres del brazo.)

 

 

LINNEO

(Corriendo a ellos y separándolos.)

 

 

 

                 ¡Desdichados!

 

 

 

¡Qué mezcla tan espantosa!

 

 

 

Pues se empeñan en ir juntos,

 

 

 

sepan que sus tres personas

220

 

 

son de órdenes diferentes

 

 

 

que en modo alguno se rozan.

 

 

 

Usted, niña Maravilla,

 

 

 

pertenece al que se nombra

 

 

 

«Poligamia necesaria».

225

 

LA MARAVILLA

¡Válgame qué palabrotas!

 

 

LINNEO

Usted, Margarita bella,

 

 

 

si el oírlo no le enoja,

 

 

 

se halla en la «superflua». ¿Estamos?

 

 

LA MARGARITA

Lo que es superfluo me estorba.

230

 

LINNEO

Y a usted, Girasol altivo,

 

 

 

la que es «frustránea» le toca.

 

 

EL GIRASOL

¡Vaya unas bachillerías!

 

 

 

Esa jerga me encocora.

 

 

 

No olvide el señor Linneo

235

 

 

que entre las flores, nosotras

 

 

 

nos llamamos, y es sabido,

 

 

 

las radiadas o radiosas.

 

 

LINNEO

Cállese, que han de llamarse

 

 

 

como mi saber las ponga.

240

 

LA RESEDA

Mi dueño y señor Linneo,

 

 

 

sin ira sus dichos oiga.

 

 

EL MAÍZ

(Perorando desde una silla.)

 

 

 

Escuchad, oh amigos fieles,

 

 

 

las palabras de mi boca,

 

 

 

que va a hablaros en defensa

245

 

 

de los derechos que os honran;

 

 

 

derechos imprescriptibles

 

 

 

que ni se pierden ni borran,

 

 

 

por más que manos aleves

 

 

 

contra ellos se alcen odiosas.

250

 

 

Dejemos aquí a este anciano

 

 

 

con su peluca, que empolva,

 

 

 

y al señor Jussieu busquemos,

 

 

 

que es sabio de nuestra estofa.

 

 

 

Con él podremos acaso

255

 

 

tratar en paz y concordia;

 

 

 

y pues él respetó siempre

 

 

 

con voluntad bienhechora

 

 

 

las familias naturales

 

 

 

que en nuestro reino se notan,

260

 

 

él dejará que los primos

 

 

 

vivan juntos, sin reformas.

 

 

 

Seguid, mi penacho os mar que

 

 

 

la senda de la victoria.

 

 

 

 

 

(Vase.)

 

 

 

 

Escena VII

 

 

 

 

Dichos, menos EL MAÍZ.

 

 

 

 

LA AVENA

Vénganse a ver a Jussieu

265

 

 

los que triunfar ambicionan.

 

 

 

 

 

(Vase.)

 

 

 

 

Escena VIII

 

 

 

 

Dichos, menos LA AVENA.

 

 

 

 

(LA MARAVILLA, EL GIRASOL, y LA MARGARITA se cogen de bracero y pasan por delante de LINNEO.)

 

 

 

 

LAS TRES

¡Honor a Jussieu, y abajo

 

 

 

Linneo, que así nos odia!

 

 

 

 

 

(LINNEO, cruzado de brazos, les dirige furiosas miradas.- Vanse.)

 

 

 

 

Escena IX

 

 

 

 

Dichos, menos LA MARAVILLA, EL GIRASOL, y LA MARGARITA.

 

 

 

 

LA ROSA

(Adelantándose.) Caballero y señor mío,

 

 

 

cuando una se llama Rosa,

270

 

 

da su nombre a su familia

 

 

 

que recibe de él su gloria.

 

 

 

Lo que Icosandría llama

 

 

 

le agradezco cariñosa;

 

 

 

mas las «Rosáceas» prefiero

275

 

 

que mi estirpe no desdoran.

 

 

 

 

 

(Vase.)

 

 

 

 

Escena X

 

 

 

 

Dichos, menos LA ROSA.

 

 

 

 

LINNEO

¡Oh ingratitud! ¡Y se marchan!

 

 

 

¡Y a un hombre que entre zozobras

 

 

 

tanto trabajó por ellas

 

 

 

desprestigian y abandonan!

280

 

 

(Cúbrese el rostro con las manos.)

 

 

LA RESEDA

(Al ALELÍ.) Ya la ocasión ha llegado:

 

 

 

marchémonos sin demora:

 

 

 

el instante aprovechemos,

 

 

 

pues no nos ve en su congoja.

 

 

EL ALELÍ

Con mucho gusto, pues quiere

285

 

 

que yo -¡pretensión chistosa!-

 

 

 

esté en la «Tetradinamia»,

 

 

 

y ese nombre me sofoca.

 

 

 

 

 

(Vanse.)

 

 

 

 

Escena XI

 

 

 

 

Dichos, menos LA RESEDA y EL ALELÍ.

 

 

 

 

LA DALIA

¿En qué el Abedul medita?

 

 

EL ABEDUL

¿Qué piensa la Dalia airosa?

290

 

LA DALIA

Pues que todas se han marchado...

 

 

EL ABEDUL

Vámonos también nosotras.

 

 

 

 

 

(Vanse.)

 

 

 

 

Escena XII

 

 

 

 

LINNEO, solo.

 

 

 

 

(Alzando la cabeza, y mirando con dolor en torno suyo.)

 

 

 

 

 

¡Ingratas! ¡Todas se fueron!

 

 

 

¡Y me dejaron a mí

 

 

 

que para amarlas nací

295

 

 

mucho más que merecieron!

 

 

 

¡Mal haya Jussieu, mal haya

 

 

 

su método natural

 

 

 

que tan sólo por mi mal

 

 

 

y por mi tormento ensaya!

300

 

 

Pero si plantas y flores (Con orgullo.)

 

 

 

Mi sistema han desdeñado,

 

 

 

mi patria, en premio anhelado,

 

 

 

me reserva sus honores.

 

 

 

   En perdurable memoria

305

 

 

Suecia lo recibirá:

 

 

 

suyo Alemania lo hará:

 

 

 

bástame con esta gloria. 

 

 

 

(Siéntase a su mesa y se pone a estudiar en un libro en folio.)

 

 

 

 

 

FIN

 

Antonio Lagordo. Vilaür, 14 de septiembre de 2003.


Hosted by www.Geocities.ws

1