Entrevista con okupas e insumisos en Lima En el otoño, en el Centro Cultural “La Noche”, se realizó una proyección de vídeos documentales producidos por Javier Corcuera - hijo del conocido poeta Arturo Corcuera, ahora radicado en España- y por el taller de imágenes de la CGT española. Estos vídeos trataron acerca de la situación de los innumerables inocentes encarcelados por falsos cargos de terrorismo en el Perú, y acerca de las movidas contestatarias que dan vida a Madrid: la okupación del Centro Social Minuesa que se mantuvo activo durante varios años, y una visión por dentro del movimiento de insumisión al servicio militar que cada vez crece más en diferentes países. Después de la rueda de preguntas y del debate suscitado, realizamos la siguiente entrevista a uno de los amigos españoles que estabanpresentes, ex-okupante de Minuesa e insumiso con orden judicial de busca y captura.
AC- ¿Puedes hablarnos de la historia de la okupación en España?
- La okupación en España se remonta a sesenta y tantos años. Ya en las épocas de la guerra civil los anarquistas ocupaban tierras y casas y las colectivizaban. Ahora, la historia del movimiento de okupación como estrategia organizada dentro de lo que nosotros llamamos movimiento autónomo surge hace entre 10 y 15 años. La estrategia que nosotros iniciamos es tomar casas considerándolas un medio, no un fin. Un medio para luchar contra el capitalismo y denunciar la especulación inmobiliaria que hay. En nuestra ciudad, concretamente en Madrid, hay más de 250 mil viviendas vacías. Consideramos que esas viviendas deben servir para que viva la gente. Esas viviendas se abandonan para que se declaren en estado de ruina, derribarlas y poder vender los terrenos a grandes empresas y construir altos y modernos edificios, porque al contrario de Lima que normalmente crece a lo ancho, Madrid crece a lo alto. Existen dos aspectos en la okupación. Por un lado está la reivindicación de la okupación como derecho a la vivienda, y por otro está la reivindicación de la okupación como derecho a realizar una serie de actividades que el Estado no permite ni subvenciona.
AC- Háblanos de estas actividades.
- En los centros sociales okupados se realizan actividades de todo tipo: talleres, conciertos, obras deteatro, clases de idioma, de baile, viveros, bibliotecas, todas las actividades en las que pueda participar la juventud e intentar regenerar un poco el tramado social que se perdió a raíz de la transición española. Estos centros sociales funcionan asambleariamente, es decir todo se decide por asamblea, toda persona tiene la misma voz y el mismo voto. Las actividades y conciertos que se hacen para autogestionar el propio Centro Social también sirven para autogestionar todos los colectivos de un ámbito social y autónomo. Es decir, cualquier colectivo que necesite financiarse, sólo tiene que pedir el local del centro social para realizar su actividad, sea concierto, exposición, obra de teatro, explicando el proyecto y a qué fines va destinado el dinero, y el local es cedido.
AC- ¿Y qué respecto al movimiento de insumisón?
- La insumisión abarca un amplio espectro. Yo podría hablar de la insumisión desde mi punto de vista, desde el punto de vista del movimiento autónomo. La insumisión surge como tal a finales de los ‘80 e incluye desde sectores cristianos hasta sectores comunistas, anarquistas, un amplio abanico de sectores sociales. Desde mi punto de vista la insumisión tiene un carácter principalmente antimilitarista, sirve para denunciar al Ejército y todos los valores que lo sustentan: jerarquización, sexismo, homofobia, discriminaciones, etc. Y por otro lado denunciar todo el negocio que ejerce el ejército con la importación-exportación de armamento, sobre todo con países de Centroamérica como Guatemala, Salvador, Nicaragua; de Asia como Filipinas; de Africa como Guinea y muchos más. También denunciar que el Ejército es uno de los pilares básicos que sustenta el actual orden capitalista. En ese sentido va nuestra denuncia. Por otro lado, el insumiso al negarse a hacer el servicio social sustitutorio lo que pretende es desenmascarar el servicio como tal y denunciar que así se quitan puestos de trabajo que serían remunerados económicamente, y que el Estado ejerce un trueque por beneficios tributarios a las empresas que acepten objetores de conciencia. Y como en nuestro país el índice de paro (desempleo) es cada vez más grande, aunque las cifras las estén enmascarando últimamente, consideramos que esos trabajos podrían estar remunerados económicamente y que no tienen por qué cubrirlos con gente que no tiene ni derecho a salario, ni derecho a sindicarse, ni derecho a huelga ni derecho a nada.
AC- ¿Qué cifras existen del movimiento de insumisón, nº de objetores, nº de insumisos, nº de presos?
- El nº de insumisos presos actualmente es de unos trescientos. Pero hay que tener en cuenta que no todos están dentro de las cárceles, hay algunos que están bajo el tercer grado, que quiere decir que sólo van a dormir a la cárcel. Han pasado más de seiscientos insumisos por las cárceles. La diferencia es bastante considerable entre el País Vasco y el resto de España. En el País Vasco encarcelan a muchos más insumisos, y aparte practican con ellos una política de dispersión trasladándolos a cárceles de todo España. El nº de objetores de conciencia es bastante más elevado frente al de los insumisos (n. de r.: Los objetores de conciencia, si cumplen con el servicio social sustitutorio, no son procesados ni encarcelados; los insumisos son aquellos que no cumplen ni el servicio militar ni el civil). No sé exactamente la cifra pero sé que ha crecido en un 300% en estos últimos años.
AC- Aquí en el Perú no existe una ley que permita la objeción de conciencia al SMO. ¿Crees que es posible iniciar un movimiento contra el SMO sin esa ley?
- Yo creo que va a costar bastante trabajo, pero de hecho me consta, he hablado con cierta gente, están elaborando un boceto, un proyecto de ley de objeción de conciencia, están recapitulando información de todas partes de Europa y de algunos países de acá que ya la tienen, Paraguay creo que es uno de ellos, no lo sé exactamente, y bueno lo van a intentar y yo creo que con el paso del tiempo se va a conseguir.
AC- ¿Cómo has visto la situación por aquí?
- Yo creo que, bueno, para empezar no soy el más indicado para opinar en un país donde tan sólo llevo veinticinco días. No he podido conocer casi nada de este país y mucho menos de esta ciudad que es inmensa y me supera. Pero creo que el problema principal que he podido observar es que la gente está bastante quemada y no cree ya en el colectivismo, en unirse, en luchar por algo juntos. La gente se ha vuelto bastante individualista. Quizás sea por las propias directrices del poder, del gobierno, los golpes que ha dado, el fracaso de todos los grupos de izquierda, no sé. Yo creo que la gente tiene miedo todavía. La gente ha vivido épocas muy duras en este país y recién se está recuperando.
AC- ¿Qué autocríticas se hacen los okupas e insumisos? - Bueno, habría que diferenciar entre los insumisos y los okupas, pero si los juntáramos y englobáramos en el movimiento al cual pertenecemos, que es el movimiento autónomo, la principal autocrítica que haríamos sería el ghettizarnos demasiado, no abrirnos tanto como nosotros queremos, desconfiar demasiado de la gente. Intentar abrirnos a la mayor gente posible sería una buena forma de crecer más rápido.
AC- ¿Qué nivel de incidencia social y de simpatía tienen los movimientos okupa e insumiso en la sociedad española?
- Bueno, es bastante variada. En la prensa cada vez tiene más incidencia el tema de la insumisión que es cada vez más aceptada. De hecho, uno de los principales grupos que trabajan en la insumisión es el grupo de madres y familiares de insumisos que está creciendo mucho. La insumisión va calando en distintos sectores de la sociedad que al principio no lo comprendían. Nuestras generaciones anteriores, nuestros padres, no comprendían por qué sus hijos se negaban a realizar el servicio militar y mucho menos comprendían el no realizar el servicio social sustitutorio. Recién lo van comprendiendo, y la prensa está dando una cierta cobertura que se pensaba inimaginable antes. La sociedad lo ve en general cada vez mejor. Eso no quita que la gente de derecha principalmente lo critique y lo siga criticando.
Por otro lado, el tema de la okupación se está folklorizando bastante. Los periódicos se han dado cuenta que venden mucho con el tema del desalojo de casas y dan una cobertura bastante folklórica al asunto. Pero a medida que han surgido los centros sociales en distintos barrios, tanto en Madrid como en Barcelona y en todo el País Vasco, la gente se está dando cuenta que hay unas alternativas a los espectáculos que ofrece el Estado, participando en sus propios barrios, en sus propias cosas, regenerándose otra vez la asociación, el unirse y formar colectivos en los propios barrios. Cada vez hay más gente que apoya la okupación y la insumisión.
AC- Tú te has definido como autónomo. ¿El ser autónomo es estar abierto a cualquier tipo de ideología?
- No, a cualquiera no, la definición de autonomía que más me gusta es la autonomía como la toma del destino en nuestras propias manos. Ser autónomo significa creer en la horizontalidad, no creer en jerarquías, creer en el apoyo mutuo, en la solidaridad, en la autogestión, creer en el asamblearismo directo, y bueno, cierto es que la autonomía abarca una serie de ideologías, pero no todas. Principalmente se puede decir que recorre el comunismo y el anarquismo.
AC- ¿Cuál es la extracción social de los jóvenes que participan en los movimientos de okupas y de insumisos?
- Casi la totalidad son obreros o son estudiantes, o ambas cosas.
AC- ¿Cómo ves el futuro de ambos movimientos?
- Bastante esperanzador porque de hecho cada vez están creciendo en número y están creciendo en contenido político y en capacidad para crear, para reaccionar, para accionar. Pero no son los dos únicos frentes. El movimiento autónomo abarca varios frentes: el tema del antiracismo, del antifascismo, el tema del trabajo, el tema de la liberación de la mujer, bastantes temas. Con ellos se avanza.
AC- ¿Desecharías la posibilidad de que el sistema pueda asimilar el movimiento de los okupas o de los insumisos, de que debido a la publicidad y a la cobertura de la prensa la gente se confunda y pierdan el sentido que tenían originalmente?
- Nosotros para poder evitar eso lo que hemos hecho ha sido crear nuestros propios medios decomunicación. Tenemos radios libres, revistas y periódicos que funcionan de una manera constante, tenemos nuestra propia agencia de contrainformación, donde se dan las noticias que no salen en los periódicos o que salen tergiversadas. Y de hecho los periódicos cuando quieren saber más acerca de alguna noticia no les queda más remedio que llamar a nuestra agencia de contrainformación. Y también está el trabajo que realiza Javier Corcuera con los vídeos documentales.
AC- ¿Qué objetivos inmediatos tienen?
- Principalmente, nuestro objetivo principal es regenerar el entramado social. Intentar que la gente se autoorganice, se autofinancie, forme sus propios colectivos, y que luche a su manera.