OSEAS

Lecciones para nosotros

Ose. 1:2-9; 3:1, 2. Piense en el sacrificio de Oseas al continuar con su matrimonio en conformidad con la voluntad divina. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a renunciar a nuestras preferencias con tal de hacer la voluntad de Dios?

Ose. 1:6-9. Jehová detesta el adulterio espiritual tanto como el físico.

Ose. 1:7, 10, 11; 2:14-23. Todo cuanto Jehová profetizó respecto a Israel y Judá se efectuó. La palabra de Dios siempre se cumple.

Ose. 2:16, 19, 21-23; 3:1-4. Jehová está dispuesto a perdonar a quienes se arrepientan sinceramente (Nehemías 9:17). A imitación de Jehová, debemos ser compasivos y misericordiosos con los demás.

Ose. 4:1, 6. Para andar con Dios, debemos seguir adquiriendo conocimiento de él y regir nuestra vida por lo que aprendemos.

Ose. 4:9-13. Jehová pedirá cuentas a quienes practican la inmoralidad y la adoración impura (Oseas 1:4).

Ose. 5:1. Quienes dirigen al pueblo de Dios deben rechazar rotundamente la apostasía; de lo contrario, podrían llevar a otros a participar de la adoración falsa, convirtiéndose para estos en ‘una trampa y una red’.

Ose. 6:1-4; 7:14, 16. El arrepentimiento solo de palabra es hipócrita e inútil. Para recibir la misericordia de Dios, el pecador debe manifestar sincero arrepentimiento, el cual se evidencia volviéndose a algo “más elevado”, es decir, a una elevada forma de adoración. Su proceder debe ajustarse a las altas normas de Dios (Oseas 7:16, nota).

Ose. 6:6. La práctica del pecado indica falta de amor leal a Dios. Ninguna cantidad de sacrificios espirituales puede contrarrestar tal carencia.

Ose. 8:7, 13; 10:13. El principio de que “cualquier cosa que el hombre esté sembrando, esto también segará” fue cierto en el caso de los israelitas idólatras (Gálatas 6:7).

Ose. 8:8; 9:17; 13:16. Las profecías relacionadas con el reino de Israel se cumplieron cuando su capital, Samaria, cayó en manos de Asiria (2 Reyes 17:3-6). Estamos seguros de que Dios hará todo cuanto ha dicho y llevará a cabo todo lo que ha hablado (Números 23:19).

Ose. 8:14. Jehová envió “fuego en [las] ciudades [de Judá]” en 607 antes de nuestra era por medio de los babilonios, cuando trajo la desolación pronosticada contra Jerusalén y la tierra de Judá (2 Crónicas 36:19). La palabra de Dios nunca falla (Josué 23:14).

Ose. 9:10. Aunque estaban dedicados al Dios verdadero, los israelitas “entraron a Baal de Peor, y procedieron a dedicarse a la cosa vergonzosa”. Hacemos bien en prestar atención a su deplorable ejemplo y no quebrantar nuestra dedicación a Jehová (1 Corintios 10:11).

Ose. 10:1, 2, 12. Tenemos que adorar a Dios con un corazón libre de hipocresía. Cuando ‘sembramos semilla para nosotros en justicia, segamos de acuerdo con bondad amorosa’.

Ose. 10:5. Bet-aven (que significa “Casa de Nocividad”) fue un término despectivo para Betel (que quiere decir “Casa de Dios”). Cuando el ídolo en forma de becerro de Bet-aven fue llevado al destierro, la gente de Samaria lloró la pérdida del objeto de su devoción. ¡Qué absurdo es confiar en un ídolo inerte, que ni siquiera puede protegerse a sí mismo! (Salmo 135:15-18; Jeremías 10:3-5.)

Ose. 11:1-4. Jehová siempre trata con amor a su pueblo; por lo tanto, la sumisión a él nunca es opresiva.

Ose. 11:8-11; 13:14. La palabra de Jehová sobre la restauración de su pueblo a la adoración verdadera ‘no volvió a él sin resultados’ (Isaías 55:11). En el año 537 antes de nuestra era finalizó el destierro en Babilonia y un resto volvió a Jerusalén (Esdras 2:1; 3:1-3). Todo cuanto Jehová ha hablado a través de sus profetas se cumplirá sin falta.

Ose. 12:6. Debemos tomar la firme determinación de manifestar bondad amorosa, obrar con justicia y confiar siempre en Jehová.

Ose. 13:6. Los israelitas ‘llegaron a estar satisfechos y su corazón empezó a ensalzarse. Por eso olvidaron a Jehová’. Evitemos toda tendencia al ensalzamiento personal.

OSEAS

Respuestas a preguntas bíblicas

Ose. 1:1. ¿Por qué menciona Oseas a los cuatro reyes que gobernaron en Judá durante su ministerio, mientras que solo menciona a uno de Israel? Se debe a que solo los reyes del linaje davídico eran reconocidos como los legítimos monarcas del pueblo escogido por Dios. Los reyes del reino del norte no eran descendientes de David, pero los de Judá sí.

Ose. 1:2-9. ¿Se casó Oseas con “una esposa de fornicación”? Sí, Oseas de hecho se casó con una mujer que más tarde llegó a ser adúltera. Nada de lo que menciona el profeta sobre su vida privada hace suponer que se trate de un sueño o una visión.

Ose. 1:7. ¿Cuándo se mostró misericordia y se salvó a la casa de Judá? Estas palabras se cumplieron en 732 antes de nuestra era, durante el reinado de Ezequías. En aquellos días, Jehová frustró el ataque asirio contra Jerusalén mediante un ángel que ejecutó a 185.000 soldados enemigos en una sola noche (2 Reyes 19:34, 35). Así libró Jehová a Judá, no “por un arco ni por una espada ni por guerra, ni por caballos ni por hombres de a caballo”, sino por medio de un ángel.

Ose. 1:10, 11. Si el reino de Israel cayó en el 740 antes de nuestra era, ¿en qué sentido fueron los hijos de Israel “juntados a unidad” con los hijos de Judá? Muchos habitantes del reino del norte se unieron a Judá antes de que esta nación se fuera al cautiverio en Babilonia en el año 607 (2 Crónicas 11:13-17; 30:6-12, 18-20, 25). Entre los exiliados judíos que regresaron a su patria en 537 había descendientes de aquellos israelitas (Esdras 2:70).

Ose. 2:21-23. ¿Qué predijo Jehová con las palabras: “Ciertamente la sembraré [a Jezreel] como semilla para mí en la tierra, y ciertamente mostraré misericordia a aquella”? El nombre del hijo primogénito de Oseas con Gómer fue Jezreel (Oseas 1:2-4). El significado de ese nombre, “Dios Sembrará Semilla”, indica proféticamente que Jehová reuniría a un resto fiel de israelitas en 537 y los sembraría como semillas en Judá. La tierra, desolada durante setenta años, ahora produciría grano, vino dulce y aceite. De manera poética, la profecía dice que estas cosas buenas pedirían a la tierra que les proporcionara sus nutrientes y la tierra pediría a los cielos lluvia; a su vez, los cielos pedirían a Dios que produjera nubes de lluvia. Todo esto ocurriría a fin de cubrir generosamente las necesidades de los que regresaran. Los apóstoles Pablo y Pedro relacionan Oseas 2:23 con la obra de recolección del resto del Israel espiritual (Romanos 9:25, 26; 1 Pedro 2:10).

Ose. 6:1-3. ¿Quién decía: “Vengan, y regresemos de veras a Jehová”? Puede que fueran los mismos israelitas desleales quienes se animaran entre ellos a regresar a Jehová. De ser este el caso, sencillamente fingían estar arrepentidos. Su bondad amorosa era tan fugaz “como las nubes de la mañana y como el rocío que se va temprano” (Oseas 6:4). Por otra parte, tal vez fuera el propio Oseas quien con estas palabras implorara al pueblo que se volviera a Jehová. Sea como fuere, los tercos habitantes del reino de diez tribus de Israel tenían que demostrar verdadero arrepentimiento y regresar a Jehová.

Ose. 7:4. ¿En qué sentido eran los israelitas adúlteros como “un horno encendido”? Esta analogía ilustra muy bien la intensidad con la que ardían en sus corazones los malos deseos.