NAHÚM

Lecciones para nosotros

Nah. 1:2-6. Jehová se venga de quienes se niegan a darle devoción exclusiva y así se convierten en sus enemigos. Esto nos muestra que Dios exige que sus siervos lo adoremos solo a él (Éxodo 20:5).

Nah. 1:10. Las imponentes murallas de Nínive, con sus cientos de torres, no pudieron evitar que se cumpliera la sentencia divina contra la ciudad. Hoy día, los enemigos del pueblo de Jehová tampoco podrán impedir que él los castigue (Proverbios 2:22; Daniel 2:44).

NAHÚM

Respuestas a preguntas bíblicas

Nah. 1:9. ¿Cómo se beneficiará Judá cuando Nínive sufra “un exterminio consumado”? Quedará libre para siempre del acoso de Asiria. “La angustia no se levantará una segunda vez.” Como si Nínive ya no existiera, Nahúm anuncia: “¡Mira! Sobre las montañas los pies de uno que trae buenas nuevas, uno que publica la paz. Oh Judá, celebra tus fiestas” (Nahúm 1:15).

Nah. 2:6. ¿En qué sentido se abrirían “las puertas [...] de los ríos”? Tales puertas fueron los boquetes que se abrieron en las murallas de Nínive por acción de las aguas del río Tigris. En el año 632 antes de nuestra era, las fuerzas conjuntas de los babilonios y los medos sitiaron la ciudad de Nínive, pero esta no se sintió amenazada. Creía que, con sus altas murallas, nadie podría conquistarla. No obstante, las lluvias torrenciales provocaron el desbordamiento del Tigris. Según el historiador Diodoro de Sicilia, el río “inundó parte de la ciudad y derrumbó la muralla a lo largo de [varios kilómetros]”. De este modo, se abrieron “las puertas [...] de los ríos” y, tal como se había predicho, Nínive fue tomada con la misma rapidez con la que el fuego devora el rastrojo seco (Nahúm 1:8-10).

Nah. 3:4. ¿Por qué se compara a Nínive con una prostituta? Porque esta ciudad engañó a varias naciones, pues les prometió su amistad y ayuda, pero terminó sometiéndolas a su yugo. Por ejemplo, el monarca asirio ayudó al rey Acaz de Judá a hacer frente a una conspiración de Israel y Siria. Sin embargo, después “vino contra él y le causó angustia” (2 Crónicas 28:20).