JUDAS

JUDAS

Lecciones para nosotros

Jud. 5-7. ¿Pueden los malvados escapar del juicio de Jehová? De acuerdo con los tres ejemplos amonestadores que presenta Judas, tal escape es imposible.

Jud. 8-10. Debemos seguir el ejemplo de Miguel el arcángel y respetar a las personas a quienes Dios ha otorgado autoridad.

Jud. 12. El amor fingido de los apóstatas es tan peligroso para nuestra fe como las rocas escondidas bajo agua lo son para los barcos y los nadadores. Los maestros falsos quizá parezcan generosos, pero son como nubes sin agua porque están espiritualmente vacíos. Tales individuos son tan infructíferos como los árboles muertos a finales del otoño. Les espera la destrucción, tal como a los árboles que se arrancan de raíz. El proceder sabio es evitar a los apóstatas.

Jud. 22, 23. Los cristianos verdaderos odian lo que es malo. Con el fin de salvar del fuego de la destrucción eterna “a algunos que tienen dudas”, los hermanos maduros de la congregación —sobre todo los superintendentes nombrados— les ofrecen ayuda espiritual.

JUDAS

Respuestas a preguntas bíblicas

Jud. 3, 4. ¿Por qué animó Judas a los cristianos a “luch[ar] tenazmente por la fe”? Porque “hombres impíos” se habían “metido disimuladamente” en la congregación. Aquellos hombres “torna[ban] la bondad inmerecida de nuestro Dios en una excusa para conducta relajada”.

Jud. 20, 21. ¿Cómo podemos “mant[enernos] en el amor de Dios”? De las siguientes tres maneras: 1) “edificándo[nos] sobre [nuestra] santísima fe” mediante el estudio diligente de la Palabra de Dios y la participación celosa en la obra de predicar; 2) “orando con espíritu santo”, o en armonía con su influencia, y 3) ejerciendo fe en el sacrificio redentor de Jesucristo, que hace posible la vida eterna (Juan 3:16, 36).