JEREMÍAS

Lecciones para nosotros

Jer. 1:8. Jehová puede librar a su pueblo de la persecución, tal vez levantando jueces imparciales, reemplazando a funcionarios hostiles por otros más razonables o infundiendo a sus siervos la fortaleza necesaria para aguantar (1 Corintios 10:13).

Jer. 2:13, 18. Los israelitas infieles hicieron dos cosas malas: dejar a Jehová —la fuente segura de bienestar, guía y protección— y labrarse sus propias cisternas figurativas tramando alianzas militares con Egipto y Asiria. En la actualidad, abandonar al Dios verdadero para seguir filosofías y teorías humanas e ideas políticas equivale a reemplazar “la fuente de agua viva” por “cisternas rotas”.

Jer. 6:16. Jehová exhorta a su pueblo rebelde a detenerse, hacer un examen de conciencia y volverse a “las veredas” de sus antepasados fieles. ¿No deberíamos detenernos a pensar si en realidad estamos andando en el camino que Jehová desea que andemos?

Jer. 7:1-15. Depositar su confianza en el templo, considerándolo una especie de amuleto, no salvó a los judíos. Nosotros debemos andar por fe, no por vista (2 Corintios 5:7).

Jer. 15:16, 17. Al igual que Jeremías, podemos luchar contra el desánimo. ¿Cómo? Disfrutando de un estudio personal significativo, ensalzando el nombre de Jehová en el ministerio y evitando las malas compañías.

Jer. 17:1, 2. Debido a sus pecados, los sacrificios de Judá le resultaban desagradables a Jehová. La inmundicia moral hace inaceptables nuestros sacrificios de alabanza.

Jer. 17:5-8. Los seres humanos y sus instituciones son confiables solo en la medida en que obran en armonía con los propósitos y principios divinos. En asuntos como la salvación y la verdadera paz y seguridad, hacemos bien en cifrar nuestra confianza solo en Jehová (Salmo 146:3).

Jer. 20:8-11. No debemos permitir que la apatía, la oposición o la persecución apaguen nuestro entusiasmo por la predicación del Reino (Santiago 5:10, 11).

Jer. 21:8, 9; 38:19. Incluso en el último momento, Jehová dio la oportunidad de salvarse a los habitantes de Jerusalén que merecían morir por su falta de arrepentimiento. Así es, “muchas son sus misericordias” (2 Samuel 24:14; Salmo 119:156).

Jer. 31:34. Es confortador saber que Jehová no saca a colación los pecados de quienes ha perdonado, en el sentido de que en el futuro no tomará medidas contra ellos.

Jer. 38:7-13; 39:15-18. Jehová no olvida nuestro servicio fiel, que incluye ‘servir a los santos’ (Hebreos 6:10).

Jer. 45:4, 5. Tal como no era momento en los últimos días de Judá, tampoco es momento en “los últimos días” de este mundo de buscar “cosas grandes”, como riquezas, prestigio o seguridad económica (2 Timoteo 3:1; 1 Juan 2:17).

JEREMÍAS

Respuestas a preguntas bíblicas

Jer. 1:11, 12. ¿Por qué se relaciona “un retoño de almendro” con que Jehová se mantenga despierto tocante a su palabra? El almendro es “uno de los primeros árboles que florece en la primavera” (versículo 11, nota). Así, en sentido figurado, Jehová siguió madrugando y enviando a sus profetas para advertir a su pueblo de sus juicios y se mantuvo despierto hasta que se ejecutaron (Jeremías 7:25).

Jer. 2:10, 11. ¿Por qué era tan insólito lo que hacían los israelitas infieles? Aunque las naciones paganas como Kitim y Quedar (situadas al oeste y al este respectivamente) incorporaban deidades de otros pueblos a su panteón, la idea de reemplazar por completo a los dioses nacionales era algo inaudito. Sin embargo, Israel había abandonado a Jehová y había cambiado la gloria del Dios vivo por ídolos inertes.

Jer. 3:11-22; 11:10-12, 17. ¿Por qué incluyó Jeremías al reino norteño de diez tribus en sus declaraciones si Samaria ya había caído en el año 740 antes de nuestra era? La razón es que la destrucción de Jerusalén en el año 607 no solo fue una expresión del juicio de Jehová sobre Judá, sino contra la entera nación de Israel (Ezequiel 9:9, 10). Además, los intereses del reino de diez tribus —aun después de su caída— todavía estaban representados en Jerusalén, como revelan los mensajes de los profetas de Dios.

Jer. 4:3, 4. ¿Qué significa este mandato? Los judíos infieles debían preparar, mullir y limpiar el terreno de su corazón. Tenían que quitar “los prepucios de sus corazones”, es decir, desarraigar los pensamientos, sentimientos y motivos impuros (Jeremías 9:25, 26; Hechos 7:51). Para ello se requería un cambio de vida: dejar de practicar lo malo y hacer lo que redundara en la bendición divina.

Jer. 4:10; 15:18. ¿En qué sentido engañó Jehová a su pueblo renegado? En los días de Jeremías había quienes profetizaban mentiras (Jeremías 5:31; 20:6; 23:16, 17, 25-28, 32). Y Jehová no impidió que proclamaran mensajes engañosos.

Jer. 16:16. ¿Qué quiere decir que Jehová envíe “muchos pescadores” y “muchos cazadores”? Es posible que se refiera a que Jehová enviaría ejércitos enemigos en busca de los judíos infieles para ejecutar juicio sobre ellos. No obstante, en vista de las palabras de Jeremías 16:15, también podría aludir a la búsqueda de los israelitas arrepentidos.

Jer. 20:7. ¿Cómo ‘usó su fuerza’ Jehová contra Jeremías y lo embaucó? Ante la indiferencia, el rechazo y la persecución que le acarreó declarar los juicios de Jehová, es posible que Jeremías pensara que no podía seguir adelante. Pero Jehová empleó su fuerza contra esta inclinación natural y lo fortaleció. De modo que embaucó a Jeremías en el sentido de que lo utilizó para lograr lo que el profeta mismo creía que no sería capaz.

Jer. 22:30. ¿Anulaba este decreto el derecho de Jesucristo a ocupar el trono de David? (Mateo 1:1, 11.) No. El decreto impedía que cualquier descendiente de Jehoiaquim se sentara “sobre el trono de David [...] en Judá”. Jesús iba a reinar desde los cielos, no desde Judá.

Jer. 23:33. ¿Cuál es “la carga de Jehová”? En los días de Jeremías, los severos juicios que proclamó el profeta tocante a la destrucción de Jerusalén resultaron ser una carga para sus compatriotas. A su vez, las personas apáticas eran una carga para Jehová, quien se desharía de ellas. De igual modo, a la cristiandad le pesa el mensaje bíblico de su inminente destrucción, y a Jehová le pesan las personas que no hacen caso a la advertencia.

Jer. 31:33. ¿En qué sentido se tiene la ley de Dios escrita en el corazón? Cuando alguien ama la ley divina al grado de sentir un ferviente deseo de hacer la voluntad de Jehová, puede decirse que tiene esa ley escrita en el corazón.

Jer. 32:10-15. ¿Cuál era la razón de hacer dos escrituras de la misma transacción? La escritura abierta servía de fuente de consulta; la sellada era una copia para comprobar la exactitud de la primera si fuese necesario. Jeremías siguió los trámites legales pertinentes incluso cuando hizo tratos comerciales con un pariente y consiervo, lo que es un buen ejemplo para nosotros.

Jer. 33:23, 24. ¿Cuáles son “las dos familias” que se mencionan en estos versículos? Una es la familia real de David, y la otra, la familia de sacerdotes que descendieron de Aarón. Con la destrucción de Jerusalén y su templo, daba la impresión de que Jehová había rechazado a las dos familias y de que ya no tendría un reino sobre la Tierra ni que reviviría su adoración.

Jer. 46:22. ¿Por qué se compara la voz de Egipto a la de una serpiente? Tal vez se refiera al sonido de la retirada tras una derrota —semejante al silbido que produce una serpiente al huir— o a la humillación de la voz nacional debido a la calamidad sufrida. La comparación también indica la inutilidad de la costumbre de los faraones egipcios de portar una representación de la serpiente sagrada en su tocado para invocar la protección de la diosa serpiente Wadjet.